
Akeelah es una niña de 11 años con un don para las palabras, pero se encuentra totalmente desaprovechada debido a un entorno desestructurado y una madre poco comprensiva (la matarías la primera hora) que malviven en los suburbios de Los Angeles. Con la ayuda del Dr.Larabee (Fishburne con la misma cara y mismos gestos de siempre) aprenderá a sacarse partido y conseguir llegar a los campeonatos Nacionales.
El hecho de que se base en hechos reales siempre es positivo, llevándonos con más facilidad hacia el entendimiento del personaje principal, que por otro lado, resulta del todo creíble (la pequeña actriz Keke Palmer se los come a todos, tanto en la peli, como actoralmente).

Este tipo de historias las hemos visto con todo tipo de disfraces, lo vimos ya en Karate Kid, Descubriendo a Forrester, El Indomable Will Hunting o incluso hace nada en Precious, pero personalmente creo que ésta se olvida de artificios de espectacularidad para reafirmarse en un filme inteligente, sutil y muy humilde.

Estructuralmente el filme se sostiene con la historia de la pequeña Akeelah, pero se entrecruzan las del Doctor (con turbio pasado incluido), las de varias generaciones de estudiantes, y sus respectivas familias, resaltando por encima de todas la tormentosa educación que recibe el estudiante chino.
En resumen, una película que rezuma positivismo y grandes dosis de confianza, para enseñarnos cómo no temer a nuestros sueños e ir a por ellos con pasión y esfuerzo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario