El primero es fuerte, valiente y decidido, mientras que Matahachi de carácter más frágil, tiene más dudas al respecto, pues además deberá dejar a su amada prometrida Otsu. Antes de hacerlo le pide que le espere, pues promete que volverá para estar con ella.
Sin embargo la batalla entre los ejércitos del Este y del Oeste por la supremacía de Japón, se tuerce y su bando es masacrado y a duras penas podrán sobrevivir y escapar, llegando a la casa de Oko, una viuda que vive con su hija, donde encontrarán cobijo. Oko y su hija, manipuladoras y egoístas, conseguirán convencer al débil Matahachi para que se vaya con ellas a Kyoto, dejando abandonado a su amigo y olvidando a su prometida.
Cuando Takezo intenta regresar a su pueblo, todos empezarán a perseguirle creyendo que ha abandonado a su amigo y que es un criminal sanguinario. Será a partir de entonces cuando descubriremos en toda su esencia la brutalidad que esconde este hombre acosado y perseguido como una bestia.
Así podríamos resumir un poco la primera parte de esta trilogía, en la que nos presentan a Takezo, un personaje con grandes cualidades para la batalla, pero que le falta mucho para llegar a convertirse en un verdadero samurai y que con la ayuda de un monje budista, que en él ve un diamante aún por pulir, iremos viendo su lenta evolución personal.

Tal vez nos sorprenda (a mí me ha pasado) ver que acaba de una forma bastante abierta y nada conclusiva, pero supongo que habrá que ver la trilogía como la historia completa y no cada una de las películas como una independiente. Si os gusta el cine de samurais muy bien hecho y con una buena historia, esta es una elección que no os defraudará.
Olvidaste decir que esta peli tiene el oscar a la mejor pelicula extranjera del año 54 o 55
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