miércoles, 5 de abril de 2017

GAMERA 2: EL ATAQUE DE LEGION (1996)

Es curioso que la gigantesca y exitosa nueva irrupción de Gamera en los cines japoneses coincidiera con la muerte cinematográfica de Godzilla en Godzilla vs Destoroyah (1995). Como comentamos en la anterior crítica, Gamera, el guardián del universo (1995) fue un film sorprendente, fresco y cuidado cuyo éxito permitió el inicio de una trilogía que a la postre se ha convertido en la cima del género Kaiju Eiga. Al año siguiente y con idéntico equipo técnico y artístico que el anterior film pero con un aumento de presupuesto considerable, llegó Gamera 2: El ataque de Legion (1996), aún mejor, si cabe, que la primera parte de este nuevo renacimiento de la tortuga gigante.
Un misterioso meteorito se estrella en Japón desatando la invasión de cientos de criaturas insectoides conocida como Legión. Las criaturas se dirigen peligrosamente hacia Tokio, obligando al ejército a despertar nuevamente a Gamera, la única criatura que les podrá hacer frente y defender Japón y al mundo entero...
Shusuke Kaneko sigue aportando aspectos renovadores y modernos en esta secuela, incidiendo en un primer tercio lleno de suspense y de una atmosfera muy concreta que beneficia al film y que te mantiene atento a la pantalla. Se atreve con aspectos más propios del cine de terror con esas primeras apariciones de los pequeños Legion y que recuerdan al ataque de los marines coloniales en la excelente Aliens (1986) además de contener un pequeño momento gore muy sorprendente. En cierto modo, el concepto del monstruo Legion debe mucho a Destoroyah (la criatura que se enfrentaba a Godzilla en Godzilla vs Destoroyah (1995)) en el sentido de que se trata de un ejército de pequeñas criaturas que acaban por unirse en un mastodóntico monstruo insectoide, si bien a diferencia de la entrega de Godzilla, aquí el monstruo está tanto mucho mejor resuelto como explorado.
Los personajes siguen estando tratados con cariño y resultan carismáticos pese solo mantenerse dos personajes de Gamera, el guardián del universo (el fantástico cameo del teniente de policía y el regreso del personaje de Asagi, interpretado por Ayako Fujitani, la adolescente que se puede comunicar con Gamera). El personaje protagonista, interpretado por Miki Mizuno, es una vez más una mujer investigadora, inteligente y llena de simpatía. Es evidente el cariño de Shusuke Kaneko frente a sus heroínas y su protagonismo, algo desgraciadamente inusual en el Kaiju Eiga, verdaderamente falto de heroínas. Gamera 2: El ataque de Legion (1996) es un film que multiplica al cubo el grado de espectacularidad respecto a su antecesora. De nuevo, el trabajo de Shinji Higuchi en el campo de los efectos especiales, es magistral y revolucionario convirtiendo a la presente entrega en el Kaiju más espectacular y perfecto realizado hasta el momento en la historia del género sin abandonar ni por un segundo los aspectos más tradicionales como son las maquetas y los hombres disfrazados. Además incorpora el uso de los efectos digitales de una manera impecable. El diseño de los monstruos es magnífico y Legion en su formato adulto es un monstruo espectacular alejado por completo de las criaturas humanizadas que predominan en el Kaiju. La batalla entre Gamera y Legion en el aeropuerto es sin duda alguno uno de los momentos más espectaculares y conseguidos en la historia del género. Y además Shusuke Kaneko tiene la valentía de plasmar una enorme explosión atómica en medio de una ciudad (una escena impecable) y quedarse tan ancho. Respecto al guion, si Gamera, el guardián del universo (1995) resultaba fresco y ágil éste es más tradicional, quedándose en el Kaiju Eiga más puro y clásico. En este sentido, el tramo final del film en el que los militares intentan diversos planes para acabar con Legion peca de cansancio y cierta repetición pero son sensaciones que son momentáneas a lo largo del metraje. Y una vez más, el clímax final con Gamera cargándose de energía de la misma Tierra y destruyendo a Legion es algo insuperable.
Un meteorito cae en Hokkaido...
A la vez que unas extrañas criaturas aparecen en los túneles de metro
Se trata de Legion...
"Nadie sobrevivirá..."
Esta vez, Gamera, lo tiene bien dificil
Asagi, la adolescente que se comunica con Gamera, vuelve para la ocasión
La batalla final, será colosal...
Gamera 2: El ataque de Legión (1996) multiplica los logros y sentido del espectáculo de su antecesora cogiendo los mejores elementos del género hasta hacerlos llegar prácticamente a la perfección y a su punto más alto. Llena de detalles sorprendentes (los pequeños Legion atrapando a Gamera y ésta al girar sobre si misma mancha los edificios con su sangre), con un diseño de producción inmejorable hasta el momento, unas escenas con los monstruos espectaculares y un film que destila cariño, madurez y buen hacer por parte de sus responsables. Excelente.

martes, 4 de abril de 2017

GAMERA, EL GUARDIÁN DEL UNIVERSO (1995)

Tras una serie de films de ínfima calidad, la saga clásica de Gamera quedó paralizada y hundida en los confines del mar tras Supermonstruo Gamera (1980). Tras el exitoso renacimiento de Godzilla a mediados de los 80 muchos comentaron la aparición de una nueva entrega de la tortuga gigante. Los fans siempre han deseado ver en la gran pantalla a Godzilla y Gamera juntos y dándose de hostias pero el hecho de que fueran criaturas de estudios cinematográficos diferentes dificultó la tarea aunque eso no evitó que durante finales de los 80 aparecieran carteles publicitarios anunciando un posible Godzilla vs Gamera. Por el momento seguiremos soñando con un enfrentamiento de esas proporciones y conformándonos con los numerosos montajes hechos por fans y que podemos encontrar en Youtube (hay alguno de gran calidad). Con Godzilla disfrutando en los 90 de las mieles del éxito con su serie Heisei (1984-1995), una renacida Daiei se apuntó al carro de este renacido interés por el Kaiju Eiga y anunció para 1994 un reboot de su monstruo insignia, Gamera. Esta nueva entrega de la tortuga y como veremos más adelante no se quedó en el mero exploit (una vez más) de Godzilla. El gran causante de que Gamera, el guardián del universo (1995) fuera algo revolucionario y único es Shusuke Kaneko y todo el equipo técnico y artístico que lo acompañó tanto en ésta como en las dos entregas posteriores de la trilogía noventera de la tortuga. Kaneko, un enamorado del Kaiju y del cine fantástico en general, siempre soñó con rodar una entrega de Godzilla (para eso tendría que esperar hasta 2001) pero la Daiei le ofreció libertad creativa con Gamera, el cual no era precisamente uno de sus monstruos favoritos. Antes de embarcarse en Gamera, Kaneko llamó la atención de Brian Yuzna, quien pidió que rodara uno de los segmentos del film Necronomicón (1994)
En el film que nos ocupa, una embarcación que lleva un cargamento de plutonio choca con un gran atolón en mitad del océano Pacífico. Segundos después, los horrorizados tripulantes observan como el atolón se aleja lentamente por sí mismo. Mientras, en la isla Himegami, un grupo de biólogos que investigaban una nueva especie de pájaro desaparecen junto a la aldea pesquera en la que residían.
Gamera, el guardián del universo (1995) supone una renovación del género en toda regla. Kaneko recoge los mejores y más puros elementos del Kaiju y los moderniza a las nuevas generaciones de manera seria y adulta y con un estilo influenciado por el cine fantástico y de acción americano de la época. Un ritmo non stop, ágil y fresco que te mantiene pegado a la pantalla. Kaneko, además, comete el acierto de tardar en presentar en pantalla a los monstruos prefiriendo crear atmósfera y un clima de suspense muy acertado en el primer tercio del film con el descubrimiento en medio del océano de un enorme atolón y que resulta ser el caparazón de Gamera.
El pájaro Gyaos siembra el caos
"Algún dia te enseñaré Tokyo sin monstruos..."
Batalla en la estratosfera
El mejor plano del film
Asagi tiene una conexión telepatica con Gamera. 
Gamera, preparado para su ataque final
Gamera se retira de nuevo al fondo del mar
Foto de rodaje
Como hemos comentado, el film contiene un ritmo fresco y ágil pero otro de los puntos a favor del film son sus personajes, más carismáticos de lo acostumbrado (el inspector de policía interpretado por el actor fetiche del director, Yukijiro Hotaru, es un ejemplo) y con una obsesión por parte de Kaneko de presentar protagonistas femeninas, como la fantástica Shinobu Nakayama interpretando a la ornitóloga Nagamine y que va tras los Gyaos. Como curiosidad, en el film aparece Ayako Fujitani, hija de Steven Seagal y que también aparecerá como protagonista años más tarde en la interesante Ritual (2000) de Hideaki Anno (creador de Evangelion y director de la reciente Shin Godzilla) y cuyo personaje en Gamera irá apareciendo durante toda la trilogía. Su personaje, llamado Asagi, mantiene una conexión telepática con Gamera sustituyendo así a las hordas de niños chillones de la serie clásica por algo más interesante y moderno. Y no faltan los cameos de actores clásicos del Kaiju como Akira Kubo (Los monstruos invaden la Tierra, El hijo de Godzilla, Invasión extraterrestre) o Kojiro Hongo (Los monstruos del fin del mundo, Gaos el terror de la noche) interpretando a generales militares en el presente film. Gamera, el guardián del universo (1995) presenta elementos inéditos y frescos en el género Kaiju como es su acercamiento al cine de terror en los primeros ataques de Gyaos en la isla (presentados desde la óptica del monstruo) además de un muy agradecido sentido del humor (el científico desaparecido cuyas gafas aparecen de entre los excrementos de Gyaos) y auto-parodia que le sienta de maravilla como cuando el protagonista masculino le dice a Nagamine, la ornitóloga: “Algún día te enseñaré Tokyo sin monstruos…” o cuando las mujeres se quejan del elevado precio del pescado desde la aparición de Gamera.
Foto de rodaje
El elemento que más se resiente en el film, pero por motivos presupuestarios, son los efectos especiales, bastante rudimentarios (nunca me ha acabado de convencer Gyaos en este film, demasiado rígido y con ojos de teleñeco…), pero eso sí, con la mitad de presupuesto que en una entrega de Godzilla de la época se consigue sacar jugo de forma sorprendente. Shinji Higuchi (co-director de la reciente Shin Godzilla), un auténtico mago de los efectos especiales, consigue momentos impecables con las maquetas, remarcando el enorme tamaño de los monstruos y probando cosas como el de utilizar cielo real en los momentos con las criaturas, ángulos realistas y bajísimos a vista de persona, tantear con los efectos digitales o el de grabar a los monstruos con luz natural. Como curiosidad, Gyaos fue interpretado por una mujer para darle así unos movimientos más femeninos a la criatura siendo la primera vez que una mujer interpretaba a un Kaiju. Pese al poco presupuesto, la pericia de Higuchi consigue que el film parezca mucho más de lo que es. Hay muchas ganas, muchas ideas en este Gamera. El origen de los monstruos es totalmente reescrito (de hecho no se toma en cuenta ninguna de las entregas previas de la tortuga) presentando tanto a Gyaos como a Gamera como creaciones de laboratorio de una civilización antiquísima y ya extinta (similar a la Atlántida) y destinadas a enfrentarse. Así, el tratamiento de los monstruos y en concreto de Gamera, como de una criatura que forma parte del espíritu del mundo y el equilibro de éste entra en terrenos más espirituales y que resultan un acierto. El colofón del film lo vemos en su impecable clímax final repleto de fuego y explosiones con unos monstruos pletóricos y que es una muestra de la estética espectacular que veremos elevada al cubo en las dos entregas siguientes de la trilogía (ya con más presupuesto).

Gamera, el guardián del universo (1995) es un film que moderniza el género a las nuevas generaciones. Un film de estética espectacular, de ritmo ágil, fresco y con muchas ideas y sanas intenciones borrando de un plumazo todo atisbo de cutreza e infantilismo visto en los films de los 60 y 70. Una carta de amor al género realizada con mimo y buen hacer y que supone el inicio de una trilogía que acabaría por convertirse en la cima de calidad del Kaiju Eiga. Gamera, el guardián del universo (1995) obtuvo un fuerte éxito en Japón y una buena repercusión internacional llamando la atención de los críticos y llevándose algún que otro premio en festivales de cine.

domingo, 2 de abril de 2017

SUPERMONSTRUO GAMERA (1980)

Para 1980, la saga de Gamera estaba prácticamente muerta tras la debacle y bancarrota de su estudio cinematográfico, la Daiei.
Noriaki Yuasa, es un director a reivindicar más por las ganas e ilusión que por su talento. El verdadero espíritu e impulsor de la tortuga gigante en su saga clásica, decidió darle un merecido homenaje con un curioso experimento titulado Supermonstruo Gamera (1980) y con el que apenas contó con dinero para su realización.
En Supermonstruo Gamera, la octava película de la saga, narra como una amenaza extraterrestre se cierne sobre la Tierra y los aliens de turno despiertan uno a uno a todos los monstruos de las pelis anteriores para destruir la civilización, pero no cuentan con que Gamera estará ahí para proteger al mundo de tan terrible amenaza.
El film resultó ser toda una tomadura de pelo, ya que el curioso experimento con el que se inició el proyecto fue el de rodar el mínimo de material posible realizando un batiburrillo de stock shots de toda la saga. Apenas hay nuevos momentos con Gamera, exceptuando algunos planos estáticos de la tortuga volando y surcando los cielos.
Ver a este trío en acción no tiene precio
Los extraterrestres despiertan a todos los monstruos de la saga (uno a uno, eso sí) lo que es una excusa para presentar y repetir las mismas batallas ya vistas en los títulos anteriores.
Hay una fuerte influencia de Star Wars y la gigantesca nave extraterrestre (incluso la forma en la que es presentada es calcada al inicio del Episodio IV de la saga galáctica), es deudora de la tropa imperial. Incluso no se duda en canibalizar escenas de films anime de la época como de ¡¡¡Space Battleship Yamato!!!.
Como se puede ver, prácticamente el 80% del metraje son stock shots de otros films, sean o no provenientes de la saga de la tortuga. Para las escenas humanas, se incidió en la trama infantil con un niño pesado como protagonista. Lo más divertido (y delirante del asunto) es que al niño lo acompañan tres súper heroínas embutidas en trajes de licra con capacidades para volar o empequeñecer según la situación y que no dudan en realizar, a la mínima, coreografías dignas de admirar.
Como curiosidad, la jefa de las súper heroínas, interpretada por Mach Fumiake, era nada más y nada menos que campeona japonesa de wrestling y decidió dar el salto al cine con este subproducto.

¿Star Wars? No, la nueva amenaza extraterrestre de Gamera
Despiertan a todos los monstruos vistos en la saga
Gamera acude al rescate
La tortuga será ayudada por estas 3 súper heroínas que no paran de hacer coreografías maravillosas para cada movimiento
Este plano de Gamera te sirve para todo. Ya te sirve para colarte un momento anime...
...como para la escena final...
El reloj de la villana te hace hasta la cena
Poco más hay que añadir a este túrmix de tortuga llamado Supermonstruo Gamera (1980). Un film entrañable, delirante y con un cierto tono paródico de la misma saga, además de las series de superhéroes imposibles de la época (sea involuntario o no) y que bien puede servirte como resumen de la saga clásica de la tortuga gigante (y así ahorrarte las peores entregas de la franquicia).
Una película que intenta ser un homenaje a la tortuga y que lo consigue, presentando lo peor y lo mejor de dicha franquicia aunque sea canibalizando escenas de otras.
Además, el momento final y que marca el fin de una época (y el cual no desvelaré), me hacía saltar alguna lagrimilla de niño y rebosa su encanto. Supermonstruo Gamera (1980) pasó sin pena ni gloria por los cines y la tortuga desapareció de las pantallas hasta que en 1995 sucedió el milagro. Llegó Shusuke Kaneko con su trilogía de la tortuga y erigiéndose como la cima del Kaiju Eiga y la renovación espectacular del género.

ZIGRA, LA AMENAZA DE LOS ÓCEANOS (1971)

La saga Gamera, ya desde sus inicios, decidió que debía mirar a un target de carácter infantil presentando films que contaban con niños como protagonistas, y un monstruo gigante que prácticamente era un superhéroe, amigo inseparable de los infantes. Un movimiento al más puro cine infantil, que fue inteligente en su momento debido al progresivo abandono del público adulto y juvenil respecto al cine Kaiju de mediados de los 60.
La jugada funcionó bastante bien a nivel taquillero en sus inicios, hecho que contaminó a otros Kaiju. Tanto es así, que la serie Godzilla no escapó a esta influencia infantil producida por Gamera y desde La isla de los monstruos (1969), el saurio radiactivo pasó a ser, de una manera cada vez más explícita, un superhéroe simpático y amigo de los niños. El problema con Gamera es que desde Viras ataca la Tierra (1968) los presupuestos se redujeron drásticamente afectando a la calidad final de los films.
Jiger, el señor del caos (1970) fue una mejora para la saga, un film que al menos estaba algo más cuidado que anteriores entregas, pero con Zigra, la amenaza de los océanos (1971), séptima entrega de la saga de la tortuga, el fracaso fue descomunal.
Los extraterrestres del planeta Zigra, que pretenden instalarse en los mares de la Tierra, secuestran a unos biólogos marinos. La huida de éstos provoca su ira y envían a un monstruo anfibio, similar a un tiburón gigante, para recuperar a los rehenes. Gamera se interpondrá en sus malvados planes para evitar toda amenaza del espacio exterior.
La extraterrestre, una maravilla...
La Daiei estaba al borde de la bancarrota, por lo que en esta ocasión, el presupuesto para Zigra fue una lágrima. De nuevo tenemos una invasión extraterrestre de risa comandada por una fémina en chándal de color verde que se jacta constantemente de su enorme poder pero apenas lo demuestra (el presupuesto no lo permite, claro). Provoca en Japón un terremoto de magnitud 18 pero salvo un dibujo con una ciudad destruida poco más vemos del gran desastre provocado.
Las localizaciones se basan en una playa y el hecho de que les dejaran grabar dentro de un SeaWorld japonés. En este sentido, muy pobre. Las maquetas en esta ocasión eran tan diminutas que las escenas con los monstruos se grabaron desde ángulos bajísimos, provocando, de manera involuntaria, cierto realismo sorprendente en algunos momentos.
También nos ahorran de presentar stock shots de anteriores producciones pero de la cancioncilla de Gamera, sí que no nos escapamos.
Una historia inexistente con una pareja de niños protagonistas, de verdad, insoportables. Ya llevamos con la saga una serie de niños actores repelentes y malos pero es que estos se llevan la palma. En serio, no sé quién era el lumbreras que se encargaba del cásting de los infantes porque se merece un premio. De juzgado de guardia, cuando llevan a los niños en camillas porque se suponen que han perdido la conciencia y cuando enfocan a la niña se ve claramente cómo se ríe y se mueve…

Secuestrados en el interior de la nave extraterrestre
La malvada, muy mala ella, provoca un terremoto de magnitud 18 cuyos resultados no se ven (elipsis made in Serie Z)
No dejamos de ver chorradas infantiles. La alien (de incógnito...) asediada por los infantes
Gamera se hace el tiburón Zigra a la parrilla 
Gameraaaaaaaaaaaaaaa...
Foto de rodaje
Los personajes adultos, son una vez más inexistentes y atontados. Los niños en cambio, los más listos del planeta solucionando todos los problemas posibles.
Hay tanta dejadez y pobreza de medios en este film que hasta duele (la penosa escena del mini-submarino es un ejemplo de ello). La historia es repetitiva, aburrida y cansina, llena de situaciones (en su mayoría protagonizados por los niños) de vergüenza ajena, presentando chorradas como que al final Gamera crea música dándole de garrotadas a las espinas dorsales de la espalda del moribundo Zigra.
Es una lástima cómo ha acabado esta simpática saga. Al menos, el enemigo de este film es atractivo y era uno de mis favoritos cuando era niño. Zigra, una especie de tiburón biomecánico extraterrestre, que desgraciadamente, apenas puede lucirse.
La batalla final está perfectamente en línea con las batallas de cualquier Ultra serie televisiva de aquellos años. Y además, ¿cómo es posible que la llamarada de Gamera funcione bajo el agua? Y otra vez, el film no duda en colarte el mensaje ecologista y concienciador. Cuida bien tus océanos.

Foto de rodaje
Zigra, la amenaza de los océanos (1971) es el último clavo en el ataúd de la saga de Gamera. Un film con una alarmante pobreza de medios, tan malo que duele, con malas interpretaciones, con un infantilismo insoportable y con una cutrez y desgana general verdaderamente notable. Un bicho tan simpático como Zigra se merecía un film mejor. Un ejemplo de lo peorcito que ha dejado el género Kaiju Eiga. Sayonara Gamera.
Pese a esto, la saga iba a continuar con un proyecto llamado Gamera Tai Leoman, aunque ni apenas había comenzado la producción de dicho film, la Daiei finalmente, cayó en bancarrota, suspendiendo toda producción del estudio.
Zigra, la amenaza de los océanos (1971), ni siquiera se estrenó en EEUU. Para su horripilante edición en video, el eslogan utilizado era cachondo: -“ ¡Un tiburón del espacio pone a la súper-tortuga en órbita!”.
Aunque mi favorito es el eslogan que se utilizó para la edición en vídeo de Guiron guardian del planeta prohibido (1969): -“¿Será Gamera una súper tortuga o una sopa de tortuga?”. Menudos crácks.

sábado, 25 de marzo de 2017

JIGER, EL SEÑOR DEL CAOS (1970)

Las últimas entregas de Gamera habían resultado un desastre a nivel artístico, y pese a la popularidad de la simpática tortuga, este hecho ya se estaba notando en la taquilla. Además, Gamera había pasado de ser un héroe temido y siniestro a convertirse directamente en un monigote, un superhéroe y el mejor amigo de los niños.
El agotamiento de Noriaki Yuasa, el alma de la serie clásica de la tortuga, provocó que para la siguiente entrega tuvieran que cuidar algo mejor las cosas. Jiger, el señor del caos (1970) supone una mejora respecto a las 2 entregas anteriores de la saga. El presupuesto es un poco más alto, así que podemos disfrutar de nuevo de escenas de destrucción y batallas colosales en medio de la ciudad. Tienen la decencia de ahorrarse stock shots de anteriores entregas (solamente unos segundos que no molestan), y el guión, sin ser ninguna maravilla, presenta elementos interesantes y que hace que sigas el film con interés. En ese sentido, esta entrega va muy en línea con el tono de Gaos, el terror de la noche (1967).
Un ídolo es profanado en una remota isla, lo que provoca la furia del dios Jiger. Sus dardos y rayos destruyen todo lo que encuentran a su paso. Gamera sufrirá en sus propias carnes estas mortíferas armas. Sólo el coraje de unos valientes niños, que se introducen en el interior de la tortuga, conseguirá derrotar al señor del caos.
En este film viajamos al interior de Gamera
El film, ambientado durante la real e increíble Expo 70 de Osaka, sigue teniendo el elemento infantil muy presente aunque esta vez de una forma más equilibrada y aguantable (aunque algún que otro momento se atragante), con sus partenaires adultos, siendo éstos simpáticos y algo más carismáticos que anteriores adultos de la saga. Jiger es un monstruo interesante, una criatura cuadrúpeda (parecida a Barugon) que resulta ser un dios ancestral de una civilización antigua y que se le da un aura indestructible. Un monstruo que va en línea con la criatura del film Caltiki, el monstruo inmortal (1959). Además, es un enemigo para Gamera duro de pelar, (a pesar de su tosco y rígido diseño) dotado de un láser desintegrador, lanzador de dardos y capaz de pegar saltos tremendos.
El elemento más interesante del film es que (en una escena inolvidable), logra vencer a Gamera inoculándole dentro de su cuerpo unas larvas de mini-Jigers, las cuales destrozan a la tortuga desde su interior. Para solucionar el entuerto, los niños se introducen mediante un vehículo dentro de las entrañas de Gamera y destruyen a las pequeñas criaturas Jigers. Una escena inédita y curiosa en la saga.

Jiger, un nuevo enemigo para Gamera
Deja al borde de la muerte a la tortuga introduciéndole parásitos
Y comienza a destruirlo todos a su paso
¿Puede caber más gente en este plano?
Gamera se hace unos tapones para los oídos con los postes del cableado eléctrico
Foto de rodaje con las espaldas de Gamera al descubierto
Después de ver este Viaje Alucinante en formato Kaiju, Gamera se recupera dispuesta a enfrentarse contra Jiger. Las escenas de destrucción son aceptables, presentando momentos explosivos como el uso que hace Jiger de su rayo desintegrador, destruyendo un distrito entero o reduciendo a simples esqueletos a unos cuantos soldados que pasaban por ahí.
Las batallas, aunque limitadas, son entretenidas de ver aunque parecen no escaparse de la humanización que se les hace a los monstruos, realizando éstos saltos imposibles entre otros delirios.
Así, Jiger, el señor del caos (1970), es una sorpresa a estas alturas de la saga. Un film que no supone un salvavidas para la saga pero que es mínimamente entretenida, algo más cuidada técnicamente y que presenta ideas muy interesantes e inusuales, como el viaje al interior del cuerpo de Gamera. Un film que resulta harto entrañable a pesar de sus muchas limitaciones Y que se convierte en uno de los más recomendables de la serie clásica de la tortuga.
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