
Es innegable que la película funciona en su cometido, resulta habilidosa, cómica y dramática en dosis idénticas, y voltea al espectador en un viaje de sentimientos que jamás te apartan de su visionado, acabando la experiencia con una satisfacción muy sana. Sabe ser perversa a veces (la relación entre Paul y Jules), incómoda en otras (cuando descubre Nic la infidelidad de su esposa) y tierna en muchas otras (la relación de Joni con su "amigo" Jai), llenándonos de plenitud sensorial y de sentimientos encontrados.


Cerca del denominado cine independiente, pero con actrices de gran talla, esta cinta se eleva por encima de muchas coetáneas, siendo una de las más destacables en este género que he visto ultimamente. Juego de emociones, torbellino de sensaciones y mucha bis cómica para torear de nuevo las historias tortuosas de dos lesbianas maduras en edad de contemplar su vida pasada y valorar si han hecho bien las cosas, consiguiendo traspasar la pantalla y tocarnos un poco a todos, pero mostrando una realidad (la americana) que dista un poco bastante de la nuestra, aunque entendemos el mensaje.
Destacaré que me he ilusionado tontamente porque usa canciones del Pro Evolution Soccer (una frikada fuera de lugar, lo sé) pero digna de mención y por su espléndida calidad de imagen, sólido trabajo de dirección artística y carente de efectos engañosos o giros cinematográficos tramposos.

Un trabajo redondo digno de sus galardones y entrañable como mínimo. Un excelente ejercicio de cine independiente en plena forma.
De forma anecdótica comentaré la escueta participación (¿nepotista?) de la hija de Steven Spielberg como amiga promiscua de Joni o la impresionante Yaya DaCosta (a vuestra izquierda), una joven actriz negra que nos deslumbra con su belleza, digna de mención. (y pensar que Paul la despecha....si es que no está hecha la miel para la boca del cerdo...)
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