
Los médicos se muestran muy pesimistas y dan como única alternativa llamar al retirado Doctor Vollin (Bella Lugosi), un eminente neurólogo, que inicialmente se negará a ayudarles, pero que tras la visita del padre de la chica, el juez Tatcher, acabará aceptando el reto de esta delicada operación.

Vollin, como no podía ser de otra forma, se enamorará perdidamente de la joven, aunque ella ya está prometida y a punto de casarse (se siente). Estos impedimentos para conseguirla, harán que el Doctor busque vengarse de quienes le han privado de su felicidad y no andará con chiquilladas...
La casual llegada de un fugitivo, Edmond Bateman (Boris Karloff), solicitando al doctor que le opere la cara para cambiar de identidad, le proporcionarán la mano ejecutora de su sádica venganza.
Una película que me ha sorprendido desde el primer minuto, ya que solo arrancar tenemos una impactante escena inicial con el coche de Jean conduciendo a toda velocidad y bajo una fuerte tormenta, accidentándose al salirse en una curva. Con un ritmo que no tendrá ningún descanso desde ese momento y que sabe sacar un provecho increíble de su duración (58 minutos), sabiendo ir al grano sin que ello perjudique el resultado final. Lugosi y Karloff, dos de los gigantes del cine de terror de esos años, vuelven a coincidir aquí para dar con su mera presencia una gran personalidad a la película.


La ambientación está cuidada y se ve reforzada por una combinación perfecta entre algunos elementos tan clásicos de ambientación gótica (el laboratorio escondido tras una entrada secreta, los aparatos de tortura construidos según los relatos de Poe) y elementos tan modernos como una consola que le permiten controlar a su antojo toda la casa, cerrando ventanas con planchas de acero, pasadizos ocultos, activando ascensores secretos que mueven habitaciones y que son todo un acierto.

Destacaría algunas escenas que seguro que han inspirado muchas películas, como la sala llena de espejos con Karloff disparando contra ellos, o la parte final con los elementos de tortura (esa habitación en la que se van estrechando las paredes hasta aplastarte me recuerda a Indiana Jones o la sala de basuras de Star Wars).
El final está bien resuelto, pero como suele ser habitual, se ahorran algunos detalles que habrían sido jugosos y acaba un poco precipitadamente (ignoro si aquí la censura hizo algún recorte). Una muy buena película para todos los que quieran disfrutar con un clásico del cine de terror que no debería estar tan olvidado como está y que os animo que rescatéis.
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