Su única amiga es Fran, la dueña de la tienda de al lado y que por momentos parece la menos loca de la serie, aunque en otros se lleva la palma sacando a relucir a la neurótica que lleva dentro.

Con 6 episodios en cada una de sus tres temporadas, es una serie que se devora en un momento y que hace difícil ver solo uno y no sentirse irremediablemente tentado con seguir. Los diálogos son brillantes y tienen un punto de surrealista que los identifica con mitos como los Monty Phyton, los personajes son graciosísimos y hay episodios para enmarcar y volver a ver. Ha habido algún diálogo que lo hemos rebobinado para volver a disfrutarlo y de nuevo nos hemos partido de risa. Todo amante del humor inglés y del humor inteligente, debería rescatar esta serie totalmente desconocida en estas tierras y que es un seguro para arrancarnos unas risas viéndola.
Ya hay algún gag como el del posa vasos que me ha quedado grabado para siempre. No os lo penséis y dadle una oportunidad.
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