sábado, 21 de enero de 2012

DRAGON, LA VIDA DE BRUCE LEE (1993)

Fielmente basada en el libro "Bruce Lee: The man only i knew" obra de la esposa del mito Linda Lee. La película consigue adaptar en toda su esencia el contenido más significativo de la vida de éste y lo traduce al lenguaje cinematográfico de la mano de un novato Rob Cohen (en su primera y mejor obra hasta la fecha, por cierto), saliendo airoso de tan difícil tarea.
Todos conocemos en mayor o menor medida las hazañas del mejor artista marcial de todos los tiempos, ya sea por su destacado protagonismo en películas de género o por su peculiar filosofía marcial, pero quizás muchos no sepan que sufrió un rechazo racial toda su vida, que tuvo que combatir (literalmente) por sus ideales o que sufría fuertes dolores derivados de sus importantes lesiones medulares.
El film da comienzo en la ciudad de Hong Kong, en el año 1949, donde un joven Bruce Lee no es más que un chico temeroso de leyendas sobre demonios del pasado (parecido un poco a nuestro hombre del saco pero en versión samurai), que ansía aprender las artes marciales para poder protegerse de sus miedos internos.
Ya desde muy joven, demostraba un nivel de aprendizaje fuera de lo común y unas aptitudes para la lucha realmente asombrosas, por lo que su devenir era más que prometedor en ese terreno. Tras un desafortunado percance en una fiesta ya de adulto (la escena es tan bobalicona como imperdonable), debe abandonar Hong-Kong huyendo de la policía y acaba por viajar a los Estados Unidos. Bruce ya tenía cierta predilección por ese país (con un poster de James Dean en su habitación para que nos quede claro), por lo que el esfuerzo ahorrador de su generoso padre para hacer realidad su sueño está más que justificado (no seguiré sin comentar que la película, hasta este momento, no nos seduce demasiado).
Una vez en San Francisco, comenzará a estudiar, a trabajar en un restaurante y a sufrir los primeros azotes de racismo, que asombrosamente contrarrestará con una actitud filosófica sorprendente, la cual incluso acabará enseñando a los mismos que le provocaban. Es cuando decide divulgar sus habilidades a occidentales abriendo un gimnasio cuando surgen problemas con la gente de su propia nacionalidad. El sector chino no admite que el kung-fu se propague indebidamente por otros países y le obligará a batirse en duelo marcial con otro luchador de gran calibre, a lo que Bruce no le queda otra que aceptar.
Consigue demostrar su superioridad, pero sale malherido del combate, por lo que su trayectoria siempre se verá afectada por dicho enfrentamiento.
A partir de ahí, continuará su perfeccionamiento de las artes marciales, comenzará su trayectoria cinematográfica hasta convertirse en el actor chino más conocido de la historia del cine y editará su famoso libro sobre el Jeet-Kune-Do, el arte marcial que engloba sus enseñanzas (el cual nunca llegó a ver editado en la vida real, no como nos cuentan en el film).
Pesadillas, supersticiones, accidentes, éxitos y fracasos se darán cita en la corta vida del oriental más carismático que hayamos podido ver en pantalla, considerándolo el más grande maestro de artes marciales jamás filmado.
Su filmografia hubiese podido ser mucho más extensa de no haber sucumbido a un fármaco que le provocara la muerte en julio del 73, víctima de un edema cerebral.


El film de Cohen recoge esto en un biopic con toques demasiado dramáticos y que pincela sin demasiada rigurosidad la verdadera existencia de Bruce, inevitablemente plasmada por las palabras de su mujer y priorizando aspectos de su vida, tal vez, menos relevantes (la relación con su suegra, una chulería made in america en exceso ensalzada o su época de "citas" adolescentes) y olvidando otros de mayor interés (sus combates callejeros de pequeño, sus líos con la Triada o sus obsesiones con la perfección de su arte), que aquí pasan totalmente inadvertidas.
Su puesta en escena resulta, a lo sumo, meritoria, con un actor principal muy apropiado (Jason Scott Lee, que provenía del mundo de la danza y que se instruyó en las artes marciales a fondo para ser creíble) pero con un ritmo narrativo a lo telefilm que no molesta en ningún momento al espectador pero que no es capaz de sumergirnos en épocas o situaciones, quedándose a las puertas de ser un "docudrama" imperfecto. Acompañada de un banda sonora muy disfrutable (uno de los mayores encantos del film), y unas coreografías de lucha bastante formales (lejos de acrobacias imposibles, aunque con exceso de estupidez en la odiosa escena de la fiesta) la película no aprovecha sus enormes posibilidades argumentales y se limita a ser un film biográfico sin más, desencantando al seguidor de Lee y entreteniendo al resto, por lo que su público se ve reducido significativamente.
En ningún momento compartimos los miedos del protagonista o entendemos sus frustraciones, y eso se debe a un film epidérmico incapaz de transmitir más emociones que no sean un par de puñetazos y unas patadas.
En fin, un Bruce Lee casi hercúleo (le sobran unos kilos de músculo al bueno de Jason Scott) en una enmarañada trama que picotea de mucha información sobre su vida pero que no se centra en ninguna, quedándose en el umbral de una propuesta que prometía mucha más densidad cinematográfica de la que al final hace gala.
Una cinta distraída pues que no pasa de ser el único biopic con cara y ojos de Bruce, que a falta de pan....

1 comentario:

  1. Yo tengo muy buen recuerdo de esta película, ahora hace bastantes años que no la veo, pero me entretuvo mucho. Haces bien resaltando la banda sonora, a mí me encanta y la usé durante las épocas de exámenes universitarias para tener un hilo musical de fondo. Un biopic, que tú que conoces mejor al maestro Lee, quizás no sea todo lo riguroso que debiera, pero que por otro lado es amena y distrae sin problemas. Estaría muy bien que hicieran una buena producción de su vida, es curioso que en China hayan hecho varias partes de Ip man (la cual está muy bien considerada pero no me transmitió demasiado), pero no hayan abordado una gran producción basada en la figura más exportable que tienen. Supongo que es cuestión de tiempo. Por mi parte Dragon la valoraría algo mejor que tú, ya que el recuerdo que tengo en mente es bueno.

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