
Todos conocemos en mayor o menor medida las hazañas del mejor artista marcial de todos los tiempos, ya sea por su destacado protagonismo en películas de género o por su peculiar filosofía marcial, pero quizás muchos no sepan que sufrió un rechazo racial toda su vida, que tuvo que combatir (literalmente) por sus ideales o que sufría fuertes dolores derivados de sus importantes lesiones medulares.
El film da comienzo en la ciudad de Hong Kong, en el año 1949, donde un joven Bruce Lee no es más que un chico temeroso de leyendas sobre demonios del pasado (parecido un poco a nuestro hombre del saco pero en versión samurai), que ansía aprender las artes marciales para poder protegerse de sus miedos internos.


Consigue demostrar su superioridad, pero sale malherido del combate, por lo que su trayectoria siempre se verá afectada por dicho enfrentamiento.
A partir de ahí, continuará su perfeccionamiento de las artes marciales, comenzará su trayectoria cinematográfica hasta convertirse en el actor chino más conocido de la historia del cine y editará su famoso libro sobre el Jeet-Kune-Do, el arte marcial que engloba sus enseñanzas (el cual nunca llegó a ver editado en la vida real, no como nos cuentan en el film).
Pesadillas, supersticiones, accidentes, éxitos y fracasos se darán cita en la corta vida del oriental más carismático que hayamos podido ver en pantalla, considerándolo el más grande maestro de artes marciales jamás filmado.
Su filmografia hubiese podido ser mucho más extensa de no haber sucumbido a un fármaco que le provocara la muerte en julio del 73, víctima de un edema cerebral.
El film de Cohen recoge esto en un biopic con toques demasiado dramáticos y que pincela sin demasiada rigurosidad la verdadera existencia de Bruce, inevitablemente plasmada por las palabras de su mujer y priorizando aspectos de su vida, tal vez, menos relevantes (la relación con su suegra, una chulería made in america en exceso ensalzada o su época de "citas" adolescentes) y olvidando otros de mayor interés (sus combates callejeros de pequeño, sus líos con la Triada o sus obsesiones con la perfección de su arte), que aquí pasan totalmente inadvertidas.


En ningún momento compartimos los miedos del protagonista o entendemos sus frustraciones, y eso se debe a un film epidérmico incapaz de transmitir más emociones que no sean un par de puñetazos y unas patadas.
En fin, un Bruce Lee casi hercúleo (le sobran unos kilos de músculo al bueno de Jason Scott) en una enmarañada trama que picotea de mucha información sobre su vida pero que no se centra en ninguna, quedándose en el umbral de una propuesta que prometía mucha más densidad cinematográfica de la que al final hace gala.
Una cinta distraída pues que no pasa de ser el único biopic con cara y ojos de Bruce, que a falta de pan....
Yo tengo muy buen recuerdo de esta película, ahora hace bastantes años que no la veo, pero me entretuvo mucho. Haces bien resaltando la banda sonora, a mí me encanta y la usé durante las épocas de exámenes universitarias para tener un hilo musical de fondo. Un biopic, que tú que conoces mejor al maestro Lee, quizás no sea todo lo riguroso que debiera, pero que por otro lado es amena y distrae sin problemas. Estaría muy bien que hicieran una buena producción de su vida, es curioso que en China hayan hecho varias partes de Ip man (la cual está muy bien considerada pero no me transmitió demasiado), pero no hayan abordado una gran producción basada en la figura más exportable que tienen. Supongo que es cuestión de tiempo. Por mi parte Dragon la valoraría algo mejor que tú, ya que el recuerdo que tengo en mente es bueno.
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ResponderEliminarEstoy de acuerdo tanto con el artículo como con el comentario. A mí personalmente no me dejó un buen recuerdo. Incluso (conociendo la verdadera historia) me saben mal algunas escenas, como aquella en la que pelea en el ring. Pero también hay grandes escenas, que nos dan una idea del impacto que provocaba Bruce en todo aquel que lo conocía.
ResponderEliminarResaltaría la escena del rodaje de El Avispón Verde,donde Bruce Lee, toma un poco la iniciativa para aportar acción y todos quedan sorprendidos por su destreza.