
Su obra más conocida es "Arrebato", un film de carácter experimental que hemos recuperado gracias a la edición en DVD (estuvo 30 años maldita) y que merece un punto y aparte en nuestro espacio blogero.
Narra la historia de José Sirgado (interpretado por Eusebio Poncela), un cineasta en horas bajas que no consigue salir de una crisis creativa, y que en el terreno personal no logra consolidar su ruptura con Ana (Cecilia Roth), una drogadicta que se niega a aceptar la realidad de su relación.
José recibirá noticias de un inquietante desconocido, adicto al Super 8 y que vive obsesionado por descubrir la verdadera esencia del cine, rodando cosas abstractas y proyectándolas sin parar. La pasión por el cine de este individuo (encarnado por Will More) le servirá a José para recuperar parte de su inspiración, aunque las cosas se les acaben yendo de las manos.
En primer lugar me gustaría dejar una cosa clara acerca del film de Zulueta, y es que resulta del todo inclasificable. Tratar de darle sentido a todo su contenido sería un esfuerzo inútil y explicar la complejidad de su puesta en escena sería caer en el error de intentar etiquetarla.

Su visionado es realmente indigesto y extraño, hipnótico por momentos y autocomplaciente en según que minutos, lo que acaba por ser un plato poco (o nada) recomendable para el espectador menos entregado a los debatibles encantos del llamado cine de culto.
La historia del trío principal está repleta de situaciones anómalas, casi inexplicables y capaces de descolocar al más racional, ya que uno de sus cometidos es tratar de desmoronar toda nuestra lógica e intentar absorvernos con sus imágenes, como el desquiciado que hay en pantalla filmando en Super 8.
Los actores realizan unas interpretaciones en caída libre, asumiendo que cualquier aporte desquiciante va a ser bien recibido y aplaudido, porque dentro de su ideal artístico, cualquier acto de locura será válido.


Tildada como obra maestra por algunos (Aguilar se deshace en elogios hacia ella), para mí ha representado un film harto anodino, sobrevalorado y engañoso, del que, eso sí, nadie saldrá indiferente. O lo amas o lo odias, no existe término medio en este caso.
Imposible pues recomendársela a nadie, sería quizás la opción menos aconsejable para una tarde cinéfila de garantías que hayamos colgado en el blog, pero sí resultará una elección perfecta para ese tipo de público inconformista y transgresor que busquen imágenes de extraño poder visual y fuerte aturdimiento psíquico.
Personalmente, pertenezco al grueso de público que la siente pretenciosa y aburrida, pero mi castigado cerebro puede llegar a entender el otro lado de la moneda, y comprender que mantiene un encanto sociológico muy peculiar, raro de ver en nuestro cine, no me cabe la menor duda al respecto.
PELICULON!!!!
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