
En esta cinta del noruego Patrick Syversen (financiada con dinero americano), se nos muestra una vez más, la sempiterna historia de matanza juvenil pero con un aliciente más o menos de moda, los vampiros.
La historia nos presenta a Amber, una linda rubita que sueña con irse a Chicago y así escapar de Famfield, su pequeño y limitado pueblo natal. Su vida es un desastre, con una madre alcoholizada debido a la muerte de su padre (una escena muy boba esa) y unos amigos que parecen no entenderla, tratándola incluso de friki.
La joven y angelical Amber necesita salir pues de ese lugar como si de una llamada interior se tratase, y canaliza sus energías demostrando una gran resistencia para el running (va más rápido que sus amigos con coche....sic).


Amber descubrirá su verdadera naturaleza y todo cobrará sentido en su vida (que no para el espectador, lamentablemente).

No aporta nada al género del terror, sus personajes son patéticos (ninguna psicología despierta interés) y carece de solidez argumental salvable, alimentada además por una filmación mediocre en lineas generales (sobre todo en rodaje de interiores).


El otro lado de la moneda es que su eficacia cinematográfica está diseñada para proyectarse en pantalla grande y en compañía de espectadores palomiteros, ya que contiene sobresaltos de butaca y briznas de gore facilón, de consumo engullible por el gran público.

Su duración es adecuada, (80 ligeros minutos), perfecta para no sacarnos de quicio y verla en perspectiva como si de un corto estirado se tratase, rozando ser una birria pero de aspecto menos irritante de lo que cabría esperar, resultando casi como una broma amateur sin mucha gracia.
Mucho me temo que pocas ofertas le lloverán al noruego Syversen tras este soso proyecto, que ni demuestra maneras ni luce personalidad, quedándose en el grueso montón de cintas directas a videoclub que acumulan polvo.
Lo dicho, una película irregular de argumento simplón que desquiciará al cinéfilo más inflexible y medio saciará al atrevido que decida verla. Personalmente no me ha resultado un peñazo (a veces incluso distrae) pero si denota demasiada falta de oficio y repite fórmulas de manera descarada.
Los vampiros antes citados (merodeadores sería más exacto) recuerdan más a saltarines del Cirque du Soleil que a los supuestos cazadores de sangre, pero eso evidentemente, es según la percepción de cada uno.
Lo de siempre, un bodrio simplón y sin sentido, con los clichés repetidos mil veces. El cine de terror es muy prolífico y por ello el filtro a la hora de elegir que ver, debería ser más estricto si cabe, ya que nos la intentan colar cada vez más. En caso de no tomar medidas uno se acaba tropezando con suspensos como este.
ResponderEliminarEs curioso que digas que hasta el último minuto no descubres que estás viendo un bodrio, si normalmente esto ya lo vas oliendo a medida que ves que todo es de pena (actores, rodaje, etc...).
En los últimos años me quedo con dos títulos que me marcaron dentro del género, es decir, días después aún seguía repasándolas en mi cabeza... señal de que estaban bien hechas para no olvidarlas con facilidad, fueron The descent y La niebla (la de S.King). ¿Alguna que te haya impactado especialmente en los últimos tiempos?
Es dificil de explicar, supongo que todo en la película tiene una pinta de telefilm engañoso que con un final original y atractivo hubiesemos pasado por alto un poco, incluso aprobándola. No fue el caso, y el climax es insulso a la par que vergonzoso....cae en picado por esa resolución final.
EliminarThe descent estuvo bien, una sorpresa, y la niebla (la más nueva, no la de Carpenter) me agradó mucho, cierto. 2 buenas películas a recuperar.