viernes, 9 de septiembre de 2011

CHILDREN (...) (2011)

En la ciudad de Daegu en Corea del Sur, en el año 1991, 5 niños desaparecen sin dejar ningún rastro después de ir al monte a jugar y a buscar huevos de  rana.
Para la desesperación de los padres, ni la movilización de la policía ni del ejército para rastrear palmo a palmo la zona da resultados, con el paso del tiempo la noticia deja de tener eco en la sociedad y el caso va siendo abandonado y olvidado. Sin embargo para ellos nada cambia y la búsqueda de sus hijos marcará el paso de los años con la esperanza de que sigan vivos.
Ya en 1996, Kang ji-sung, un famoso y premiado productor de documentales, es nuevamente galardonado por su último trabajo, no obstante hay fundadas sospechas de que ha falseado el reportaje llegando a maltratar a los animales para lograr las imágenes deseadas. Desde la cadena deciden castigarle con un traslado temporal a la pequeña ciudad de Daegu, esperando así que la noticia sea olvidada y de paso hacerle reflexionar por lo ocurrido. Una vez allí, Kang se entera que los padres del famoso caso de los niños desaparecidos que sacudió al país años atrás, siguen buscándoles, muchos han dejado sus trabajos para dedicarse por completo a ello, distribuyendo por todo el país fotos de los pequeños con la esperanza de encontrarles tanto tiempo después.
Con poco trabajo que hacer, se dedica a revisar las cintas que hay en el archivo de la cadena relacionadas con el caso, para su sorpresa encuentra la declaración de un catedrático de la universidad que exponía una curiosa teoría de lo que pudo llegar a motivar la desaparición de los niños; pensando ya en su futuro y quien sabe si vislumbrando la posibilidad de hacer un nuevo trabajo que le valga el perdón de la cadena y el reconocimiento hacia su trabajo, se verá con este profesor y entre ambos empieza una estrecha colaboración junto con un detective de la zona para intentar esclarecer el caso. El gran problema al que se enfrentan es que su teoría podría implicar a los mismísimos padres de los niños como posibles culpables, y que en el parlamento se está a punto de aprobar la Ley de la Prescripción, por la cual pasados cierto número de años los casos prescriben, dejando a los culpables libres de todo castigo, como podría ocurrir aquí.
No puedo contar nada más, ya que el riesgo de citar ciertos pasajes podría llegar a dar ideas y tal vez a haceros intuir la verdad sobre el caso, por si acaso para esta ficha no he incluído expresamente el link de filmaffinity, pues la pequeña sinopsis que hacen para mí es un spoiler en toda regla, ya que tras terminar de verla y leer esa ficha puedo decir sin ninguna duda que me habría estropeado parte de la sorpresa, por lo que aconsejo no leer mucho del film por internet, en muchos sitios han copiado directamente la misma.
Entrando en materia, me acabo de reencontrar con el mejor cine surcoreano que me gusta, pues tras un par de fiascos con Haunters (2010) y en menor medida con Troubleshooter (2010), me ha costado encontrar alguna propuesta de esta nacionalidad que me llamara de verdad la atención. En esta ocasión se trata de un caso verídico ocurrido en Corea, muy al estilo del clasicazo Memories of murder (2003), aunque sin llegar a alcanzar el nivel de ésta.
Con algo más de dos horas, el guión es perfectamente sólido para entretenernos y mantener nuestro interés en todo momento, sabiendo darnos a lo largo del metraje las dosis necesarias de misterio, drama y las ansiadas respuestas sobre lo realmente ocurrido en relación con el caso.
Con unas interpretaciones muy en la linea de este tipo de cine, siendo creíbles y a la vez bien definidos sus personajes, logramos empatizar con la historia que nos cuentan. Así mismo, una firme dirección que demuestra que el director sabe que quiere contar y como hacerlo interesante.
No tiene una gran crudeza de imágenes, la tensión y el misterio son suficientes para lograr que no las echemos de menos, pero sí algunas escenas dramáticas que sobretodo dan que pensar respecto a los medios de comunicación, siempre a punto de plantar una cámara o un periodista en el momento menos oportuno sin ningún escrúpulo, logrando molestarnos incluso a nosotros con su presencia.
A lo largo de los minutos nos asaltarán las dudas, ¿qué les pasó a los niños? ¿Siguen vivos? ¿Fueron los padres? ¿Un psicópata? Muchas preguntas, y para obtener las respuestas tendremos que esperar hasta bien cerca del final, pero la espera bien vale la pena, seguro que no os decepciona.
Con todo es una película que me ha dejado un magnífico regusto al acabarla y con ganas de buscar alguna nueva joya surcoreana, tal vez la próxima sea The yellow sea (2010), que tiene una pinta estupenda. Mientras tanto os recomiendo sin ninguna duda que veáis Children para los que tengáis ganas de buen cine.


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