jueves, 22 de septiembre de 2011

CARRETERA AL INFIERNO (THE HITCHER) (1986)


En una industria en crisis con cada vez menos espectadores en las salas (en parte por la falta de ideas frescas para adaptarse a los nuevos tiempos por parte de quien las dirigen), el cine Urgell de Barcelona tuvo la fantástica y lúcida idea de crear Phenomena, una nueva experiencia consistente en una sesión doble una vez al mes como se hacían en los cines hace unos años (¡que tiempos!), y donde se están dedicado a recuperar clásicos del cine de los 70, 80 y de los 90. Con títulos tan emblemáticos como Los Goonies, Taxi Driver, Regreso al futuro, Terminator, Desafío total o Superman entre otras, y pudiendo disfrutarlas en una sala con una pantalla enorme como pocas quedan actualmente.
Una sesión la marqué con una “X” pues contenía un clásico que nunca había visto y al que le tenía ganas: Carretera al infierno (1986) y otro que me encanta desde siempre: Robocop y que me apetecía volver a ver en pantalla grande. Sin embargo finalmente me quedé sin poder ir (snif!) y hasta ahora no había conseguido hacerme con el DVD y verla tranquilamente.
Pero vamos a comentar un poco de que va esta película: Jim Halsey (C. Thomas Howell), es un joven de Chicago que necesita un cambio en su vida, para ello se pone en contacto con una empresa que se dedica a llevar coches de un punto a otro del país y logra hacerse con un trabajo para llevar un Cadillac hasta San Diego en California, donde espera encontrar alguna buena oportunidad. De madrugada, conduciendo hacia su destino bajo una fuerte lluvia, Jim casi sufre un accidente al quedarse dormido al volante. Asustado por si le vuelve a ocurrir, al ver a un autoestopista bajo la tormenta se para a recogerle y así tener a alguien con quien mantener una conversación, evitando volver a quedarse dormido, a pesar de cómo el mismo dice al abrirle la puerta, “mi madre siempre me dice que no haga esto”, y menuda razón que tenía la señora, y más sabiendo la de locos que hay por allí sueltos...

El personaje que recoge responde al nombre de John Ryder (Rutger Hauer) y desde el principio se nos muestra inquietante (vamos que no hay que ser un Premio Nobel para ver que no tiene muy buenas intenciones), poco después Jim se da cuenta del error que ha cometido cuando su invitado le confiesa ser un asesino que acaba de despedazar a otro conductor cortándole los brazos, las piernas y la cabeza, y que como es lógico él va a ser el siguiente. A pesar de lograr sacarle del coche, a partir de ese momento empezará un macabro juego del gato y el ratón con persecuciones constantes, donde John conseguirá incriminarle en una serie de asesinatos a lo largo de la ruta, convirtiéndole en el objetivo número uno de la policía.
Siendo sincero y tras acabar de verla puedo decir que la película como conjunto me ha dejado un buen sabor de boca y me ha sorprendido gratamente por su buen planteamiento y unos primeros 20 minutos rebosantes de tensión, sorpresas y un Rutger Hauer que da miedo. Es en este arranque, con algo tan sencillo como la recogida de un autoestopista cuando el film mejor funciona, todos nos tememos que algo va a pasar, que John Ryder la va a liar, y esa tensa espera logra tenernos esperando lo inevitable mientras nos mordemos las uñas.
Los primeros compases de la persecución a la que se ve sometido una y otra vez Jim, también son notables, apareciendo cuando menos nos lo esperamos para su desesperación, pero a mitad de la película el ritmo decae un tanto con la aparición del personaje de Nash (Jennipher Jason Leigh) como una camarera de un local de carretera, que si bien poco aporta en un principio, luego lo compensa sobradamente con una impactante escena en el tercio final del film.


Muy bien rodada para sacar el mayor partido de su bajo presupuesto y a una premisa que tampoco es muy original (se ven claras las influencias de otra peli de culto como es El diablo sobre ruedas) y con una gran fotografía que logra captar con mucha fuerza las escenas de persecuciones y violencia en un escenario tan simple y vacío como una carretera en medio de la nada. Una de sus mejores armas es lo impredecible que es, sorprendiéndonos en más de una ocasión con sus giros (nunca más volveré a comerme despreocupadamente unas patatas fritas... lo juro) y las apariciones del asesino cuando menos te lo esperas.
Rutger Hauer logra uno de sus mejores papeles (junto con Blade Runner diría yo que su trabajo más destacado), dando vida a un psychokiller de los que no se olvidan facilmente, sin embargo el endeble trabajo del guión a la hora de perfilar a los personajes y en este caso de dar alguna explicación del por qué de sus actos, hacen que no nos quede grabado con toda la intensidad que se merece, una verdadera lástima no haberse adentrado en la mente de este personaje, pues daba para mucho y con seguridad habría llegado a colarse entre los malos más destacados de la historia del cine.
C. Thomas Howell simplemente cumple correctamente con lo esperado, viéndose superado en todo momento por la gran presencia de su enemigo que se lo come siempre que aparece en pantalla.
Una película mezcla de road movie, terror y thriller que no dudo en recomendar, seguro que la disfrutáis como me ha pasado a mí, y le perdonareis ciertas lagunas de coherencia en el guión, pues a pesar de eso logra hacernos pasar un buen rato.
Como no podía ser de otra manera, tuvo una secuela que no aportó nada nuevo ni bueno, todo sea dicho, y recientemente un remake flojísimo en el que Sean Bean intentó emular al brutal personaje que interpretó Rutger Hauer, no lo logró, dando como resultado un fiasco de película.

1 comentario:

  1. Un clásico. No te olvides del estupendo papel del holandés en "Hobo with a Shotgun" que recomendé hace poco en el blog (hehe).
    El remake tuve la fortuna de poder verlo en pantalla grande y de vacaciones en Almeria. Y la película casi funciona gracias a Bean, pero se hunde en su propio despropósito, como tu bien dices.

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