sábado, 30 de marzo de 2013

ATLANTIDA FILM FEST 2013 (3ª EDICIÓN)

Desde el 22 de marzo y a lo largo de un mes, se podrá disfrutar de la tercera edición del Atlántida Film Fest, el festival de cine online organizado por Filmin.
Una edición que demuestra la buena salud del festival, creciendo año tras año, con una cartelera que incluye un total de 37 películas (por 24 el año pasado), entre las que se incluyen dos estrenos mundiales y ocho películas que no se han podido ver en nuestro país. Filmin tiene muy clara la esencia del Festival, que no es otra que acercarnos una serie de películas que han podido ser visionadas por los Festivales internacionales más respetados (Sitges, Sundance, Cannes...), y que desgraciadamente no suelen tener la oportunidad de ser distribuidas en nuestro país.
El Festival repite formato, al dividirse en dos secciones, por un lado la Sección Oficial, que engloba una serie de films de habla hispana (españoles y latinoamericanos) que más han destacado en el último año. Y la Sección Atlas, que aparte de obras que han podido verse en Festivales Internacionales (como Compliance, Wrong, Berberian Sound Studio o Post Tenebras Lux, premio al mejor director en el Festival de Cannes), también nos trae unas cuantas sorpresas que han destacado lejos de aquí. Desde el portal de Filmin se puede adquirir un abono que nos permite ver todas las películas (menos la de inaguración y la de clausura) por un precio muy razonable de 20€, en el caso de estar suscritos ya a Filmin, el precio del Festival es de 10€.
Para todos aquellos que no quieran ver tantas películas, existe también un abono de 10€ para ver las cinco películas que más os apetezcan.
Nuestra intención es hacer lo mismo que en la edición del 2012 (ver aquí) e ir comentando las películas que vayamos viendo a lo largo de los próximos días.
Para empezar y a modo de sugerencia, os dejamos las críticas de tres películas que se incluyen en la programación y que pudimos ver en Sitges, para leer sobre cada una de ellas solo tenéis que clickar en el póster correspondiente, que las disfrutéis.

martes, 26 de marzo de 2013

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (1956)

A lo largo de las críticas que hemos realizado para los películas que han configurado el "Ciclo del fin del mundo" organizado por Phenomena, hemos destacado la enorme influencia que tuvo la situación socio-política en la ciencia ficción de los años 50. Lo que acabó suponiendo la aparición de piezas clave dentro del género que siguen siendo completamente vigentes, muy entretenidas y totalmente reivindicables hoy en día.
El miedo fue un elemento importantísimo en la sociedad de aquellos, años. El miedo a ser invadidos por los rusos, el miedo al comunismo, el miedo de una sociedad que vivía en primera persona la "Caza de brujas" perpetrada por McCarthy. Y en ese ambiente se gesta esta película con una invasión muy particular, porque no hay platillos volantes ni seres sumamente avanzados venidos del espacio, sino algo mucho más simple y a priori inofensivo como son las plantas. Eso sí, unas plantas invasoras decididas a extenderse por la Tierra suplantándonos y robándonos el alma. Siendo este el tema central del film, el de la suplantación, y que sería uno de los puntales de la ciencia ficción de los 50, con títulos como Vinieron del espacio (It Came from Outer Space, 1953) o Invasores de Marte (Invanders of Mars, 1953).

Miles J. Bennel y Becky Driscoll, grandes protagonistas del film...
En esta prolífica década también se estrena Planeta Prohibido (Forbbiden planet, 1956), una de los grandes cintas de ciencia ficción de todos los tiempos o La Tierra contra los platillos volantes (Earth vs. the Flying Saucers, 1956) contando con Ray Harryhausen en el apartado de efectos especiales, y que sería la obra que serviría a Tim Burton como modelo para rodar en la década de los 90 Mars Attacks!. 
Don Siegel, reputado director de cine negro con obras como El veredicto (The veredict, 1946), haría su única incursión en la ciencia ficción de la mano de esta Invasion of the Body Snatchers.
Destacó posteriormente durante los 70 en el género del thriller con obras tan importantes como Harry el sucio (Dirty Harry, 1971), La gran estafa (Charley Varrick, 1973) o Fuga de Alcatraz (Escape from Alcatraz, 1979).

Una de las vainas terminando una de las copias "perfectas" de un humano...
Sorprendidos y asustados viendo lo que sale de la vaina...


La película se basa en un relato de J. Finney, quien a su vez para inspirarse tomó ideas de la obra Amo de títeres de 1951, que curiosamente fue llevada al cine bastante más tarde, en 1994 con Donald Sutherland como actor principal, quien también protagonizaría el remake de la que hoy hablamos.
La invasión de los ladrones de cuerpos fue una película tan bien hecha y con tan buena acogida, que se convertiría en la primera de Hollywood en tener un remake, cosa que hoy en día se ha vuelto un hábito tan normal que no parece tener gran importancia, pero que dice mucho del film original.
esta nueva adaptación sería llevada a la gran pantalla por Philip Kaufman bajo el título La invasión de los ultracuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1978). Suponiendo una más que notable revisión del clásico original, con algunas variaciones interesantes y muchos aciertos. Desde una primera escena en la que vemos como las semillas salen del planeta originario y caen mezcladas con las gotas de lluvia sobre una gran ciudad como San Francisco, creando desde el primer momento una mayor sensación de descontrol al parecer imposible controlar en semejante escenario una invasión basada en la suplantación del individuo. Destaca también la desaparición del mensaje político de fondo de la versión de Don Siegel, pasando a un terror mucho más acentuado y oscuro. Una excelente oportunidad de disfrutar y poder hacer comparaciones con este gran remake.
Los suplantadores organizando la invasión dentro del pueblo...
Llegando nuevos camiones llenos de vainas para distribuir a otras ciudades...
Posteriormente tuvo un remake escrito por Abel Ferrara, titulado Secuestradores de cuerpos (Body snatchers, 1993) que no llegó a triunfar. Y finalmente contando con dos de los actores de moda del momento: Nicole Kidman y Daniel Craig, tendría lugar su tercer remake. Bajo el escueto título de Invasión (The invasion, 2007), resultaría la adaptación más floja de las realizadas hasta ahora y un fracaso sonoro en taquilla.
Y ya va siendo hora de entrar en materia, arrancando nuestra historia en el pequeño pueblo de Santa Mira, en California, donde empiezan a suceder cosas muy extrañas como podrá comprobar el Dr. Miles J. Bennel (Kevin McCarthy), a quien algunos pacientes y conocidos del pueblo le confiesan asustados sus sospechas en relación a familiares, parejas o amigos, de quienes dicen que no son quienes aparentan ser. Lo más extraño de todo es que pocas horas más tarde las mismas personas cambian completamente su comportamiento, pasando a asegurarle que no ocurre nada extraño. Miles, acompañado por su amiga Becky Driscoll (Dana Winter) y otra pareja, descubrirán que lo que en un inicio parecía deberse a un extraño ataque de histeria colectiva, bien pronto se descubre como una invasión extraterrestre por parte de unas vainas que suplantan a la gente mientras duerme. El tiempo corre en su contra para poder escapar de allí antes de que sea demasiado tarde e informar a la autoridades acerca de lo que está ocurriendo...
La película de Siegel tiene muchos puntos destacables, pero me inclino a poner por delante de todos la sensación de desasosiego creciente que se va apoderando del film, pasando del tranquilo ambiente imperante en un pequeño pueblo americano de los 50, mientras aun desconocemos que se esconde tras la fría mirada de los vecinos del Dr. Miles, pero que poco a poco va evolucionando para adentrarnos en el género de terror y del thriller en el que el director se mostró tan efectivo en los 70.

Los últimos humanos de Santa mira no dan crédito a la invasión con la que se enfrentan...
Es aquí donde cobra sentido la historia de amor entre el gran protagonista del film, el Dr. Miles, y Becky Driscoll, sabiendo hacer que tome un mayor protagonismo que en la muchas de las obras del género de la época en las que la acompañante femenina simplemente era usada para hacerla gritar de terror en las escenas claves y poco más. En cambio aquí, su historia de amor es la última llama de sentimientos y humanidad que queda en el pueblo de Santa Mira, ya que el resto de sus habitantes son meros autómatas sin emociones. Unas emociones y sentimientos que se encuentran realmente amenazados en caso de que la conquista se extienda y acabe teniendo éxito, poniendo de relieve lo que realmente nos convierte en humanos y que de ninguna manera puede ser copiado.
Otro punto interesante y que sigue causando escalofríos es ser testigos del comportamiento de los suplantadores, como en la escena que transcurre en la plaza principal del pueblo, donde la policía espera a los autobuses que traen gente de fuera para custodiarlos nada más bajar y conducirles hacia un final que no pueden llegar a sospechar. O cuando los vecinos se reunen para recoger vainas y poderlas levar hacia los pueblos vecinos o para duplicar a los familiares que aun siguen siendo humanos. Todo ello logra una sensación de trampa que se va cerrando sin escapatoria posible, deparando para el final de la película una desesperada huida y una no menos mítica escena en la cueva.

Una persecución inolvidable...
Y si tengo que cuestionar algún punto, sin duda es el hecho de que la historia nos sea contada mediante un flashback, por lo que desde la escena inicial ya sabemos quien sobrevive, restándole una enorme emoción que sin duda aun habría beneficiado más a la película. Un hecho que como suele ser habitual, no fue idea de Siegel y le vino impuesto por parte del estudio, que prefirió transmitir cierto mensaje de esperanza a una historia que merecía quedar más abierta (como es el caso del remake de los 70) o darle un final terrible pero plausible por como se desarrollan los acontecimientos.
A pesar de este detalle, que al final se queda en esto, la película sigue siendo una de esas citas ineludibles de la ciencia ficción a pesar de los casi 60 años que han pasado desde su estreno. Recomiendo que tras verla, echarle también un vistazo a la versión que rodó Philip Kaufman, ambas resultan ser excelentes con algunas diferencias que hacen inevitable su comparación y acabarán por hacernos inclinar un poco más hacia una de ellas. En mi caso lo haría por La invasión de los ultracuerpos, más oscura y terrible en mi opinión. ¿Con cual os quedáis vosotros?



martes, 19 de marzo de 2013

PHENOMENA: EL CHIP PRODIGIOSO + WILLOW

A lo largo de esta tercera temporada del Phenomena Experience, hemos podido disfrutar con una enorme variedad de títulos para todos los gustos y géneros. Hemos repasado algunos de los grandes clásicos de la ciencia ficción en el "Ciclo del fin del Mundo", con películas tan míticas como El tiempo en sus manos, Cuando el destino nos alcance, Fahrenheit 451 o La invasión de los ladrones de cuerpos. Hemos viajado junto a Charlton Heston hasta el Planeta de los simios, de la mano de Sergio Leone hemos acompañado a Clint Eastwood en uno de los films claves del spaghetti western, Por un puñado de dólares.
Se ha rendido un merecido homenaje a Quentin Tarantino en una sesión que nos permitió revisionar la cinta clásica que inspiró su última obra, Django, y su obra más redonda hasta la fecha y que es un clásico indiscutible de los 90, Pulp Fiction.
Ha habido tiempo para ponernos románticos con la San Valentin Experience, con Pretty Woman y Dirty Dancing. Se ha creado el sello Phenomena Premiere, que pretende llevar a la gran pantalla algunos títulos que no han tenido la oportunidad de entrar en la cartelera comercial, más centrada en los blockbusters más rimbombantes, que en ofrecer títulos que como Killer Joe ya triunfó en el Festival de Sitges de hace dos años.
Este viernes día 22 de marzo vamos a tener una sesión doble con las dos grandes figuras del cine de acción de los 80 y 90, escalando montañas con Stallone en Máximo riesgo, y con Schwarzenegger en el papel de una aburrido hombre de negocios que lleva una doble vida como espía en Mentiras arriesgadas.
Podéis comprar las entradas en Atrápalo:  http://www.atrapalo.com/entradas/phenomena-maximo-riesgo-i-mentiras-arriesgadas_e75034/.
Ahora Joe Dante y Ron Howard se van a encargar de hacer que volvamos a creer en princesas, brujas y aventureros intrépidos.
La fantasía llega a Phenomena Experience con El chip prodigioso y Willow. Cuando la magia se cuela en la pantalla, puede ocurrir cualquier cosa. Viajes imposibles, aventuras cargadas de imaginación y héroes fuera de lo común. Por eso, la fantasía y la magia han sido una parte importante del cine que nos ha marcado desde que éramos pequeños. Phenomena Experience recupera toda esa imaginación en el programa doble que proyectará el 12 de abril en el Palau de Congressos de Catalunya. Una sesión para volver a soñar. Con El chip prodigioso, el director Joe Dante conseguía una divertida revisión a la idea que ya planteaba Richard Fleischer en 1966 con Viaje alucinante. Donde Dennis Quaid se convertía en un minúsculo tripulante de la nave que se paseaba por el cuerpo del actor Martin Short. Meg Ryan ponía
la pincelada romántica, tanto dentro como fuera de la pantalla, mientras que Spielberg se encargó de la producción y de algunas de las ideas más originales de esta comedia.
Y fue un buen amigo de Spielberg, George Lucas, quien tuvo la idea original de Willow, un proyecto que el director quería convertir en trilogía. Finalmente, Lucas prefirió cederle el guión a un director por entonces primerizo, Ron Howard, quien contó con muy buenos aliados para crear esta oscura fábula repleta de magia que consagró al actor Warwick Davis. La banda sonora de James Horner, la producción de Lucas y el
storyboard diseñado por el ilustrador Moebius contribuyeron a que Willow pasara a nuestro imaginario colectivo como una historia de fantasía, tierna y aterradora. Todo lo que un buen cuento debería tener.
Las entradas estarán a la venta a partir del miércoles 20 a las 18h. Nos vemos allí...

lunes, 11 de marzo de 2013

LA MIRADA DE JOHN CARPENTER

Una tenue luz titilante surge del interior de una gigante calabaza vacía, de sonrisa y mirada maléfica, símbolos inequívocos de brujería y malas artes. De manera sutil, la cámara nos aproxima hasta el detalle de sus ojos sin alma, acompañada de una inquietante melodía de sintetizador. El temor que a menudo provoca la oscuridad absoluta, se ve incrementado aquí por este objeto inerte, que parece cobrar vida.
Tras la calabaza, un rótulo nos ubica. Corre el año 1963 y estamos en Haddonfield, Illinois. Alguien acecha la casa de los Myers en plena noche de brujas. Un fabuloso plano secuencia, con tratamiento subjetivo, nos hace cómplices de lo que está a punto de suceder. Nos acerca a la casa, nos muestra desde la ventana lateral como una pareja se besa en un sofá. Segundos más tarde, los jóvenes deciden subir a la habitación del piso superior. La cámara no se detiene. Llega la hora de entrar, y tras bordear el lugar y acceder a la cocina por la puerta de atrás, nos hacemos con un cuchillo. La música incrementa nuestra tensión. Ya estamos dentro, y parece que sabemos a qué hemos venido.
El chico ya se marcha, no sin antes prometer tímidamente que llamará. La cita terminó. Subimos las escaleras y encontramos en el suelo una careta de payaso que nos cambia la visión. Ahora nuestra mirada se parcializa. Y allí está la chica, en su tocador, medio desnuda y peinándose mientras canturrea. Sin mediar palabra, le asestamos 9 frías puñaladas provocándole la muerte. Nos ha reconocido poco antes de morir, éramos Michael, su hermano de tan sólo 6 años. Y esto, es la noche de Halloween.
Así abre John Carpenter su film de terror más recordado, claro heredero del "Psicosis" de Hitchcock y que aglutina todos los ingredientes propios de su posterior trabajo cinematográfico. Podemos destacar dos conceptos recurrentes en el trabajo del cineasta; la figura omnipresente del “Mal” en cualquiera de sus formas y el asedio a los edificios, ya sean casas, apartamentos, iglesias, granjas, comisarias, instituciones mentales, estaciones en la Antártida o incluso en Marte.
En la citada “La noche de Halloween” (Halloween, 1978) Carpenter nos muestra el Mal a través del pequeño de los Myers, dibujando un ser humano desalmado, indestructible y verdaderamente aterrador. A lo largo del film, no veremos su rostro, siempre cubierto con una máscara sin expresión y atestiguaremos el continuo acecho hacia sus jóvenes víctimas, para más adelante cobrarse sus vidas en la oscuridad de sus hogares.

Una visión subjetiva de cámara abre el film "Halloween"
Visión tras la máscara de payaso en el joven Michael Myers
Los recursos técnicos y/o estéticos más reincidentes en “La noche de Halloween” son sin duda el uso de la cámara subjetiva, de la steady-cam, los planos desde el interior (o encima del capó) de un automóvil, los travellings laterales con profundidad de campo y de esa omnipresente música de sintetizador, amén de los helicópteros, la pérdida de línea telefónica o la figura del anti-héroe (aquí personificada por el mítico Donald Pleasence en una versión aterrada de Van Helsing).


Dos años antes, en su segundo film como realizador, “Asalto a la comisaría del distrito 13” (Assault on precinct 13, 1976), Carpenter plantea un ejercicio visual muy próximo al tono citado. Arranque en plano subjetivo (el tiroteo en el callejón), uso reiterado desde el interior del coche o el capó, travellings laterales diversos, asedio a un edificio (en este caso, la comisaría del título), una representación constante del Mal, que aquí viene dado por la banda de asesinos sin escrúpulos que matan incluso niños sin pestañear y como no, su atrincheramiento final en el recinto. Como bien cabe subrayar, de nuevo recurrirá a los helicópteros, los teléfonos cortados o al anti-héroe reivindicado (el irónico convicto Napoleón Wilson).


Tampoco faltarán estos elementos en su mejor obra hasta la fecha, la claustrofóbica monster-movie “La Cosa” (The thing, 1982), un inteligente remake que Carpenter dedicó al clásico “El enigma de otro mundo” de 1951 y que incluso refleja mejor que nunca estos ingredientes, nutriéndose de ellos para lograr un resultado fascinante. En este caso además de los recursos nombrados, hay un uso espléndido de la luz en el interior de la estación antártica, se le otorga una nueva dimensión a lo maligno (aquí, un extraterrestre descongelado por accidente fagocita y aniquila al grupo de científicos) y se acentúa la figura del falso héroe, situando a todos los supervivientes en una misma tesitura moral; ¿quién de ellos está infectado?.


Resulta ciertamente interesante acercarse al universo de Carpenter y encontrar esos puntos de conexión inherentes a su obra, ya que salvo excepciones (el biopic de Elvis Presley, la floja e impersonal “Starman” o la prescindible “El pueblo de los malditos”), todas las películas del pintoresco neoyorquino encierran un mundo propio, personal y fascinante donde el Mal siempre acecha, se obliga a los protagonistas a encerrarse en fortines y donde el uso del teléfono (o similares) deviene fundamental.
Un universo donde Carpenter ha decidido plantar sus raíces y desde el cual nos regala su peculiar visión del cine.

viernes, 22 de febrero de 2013

LA JUNGLA: UN BUEN DÍA PARA MORIR (2013)

Quinto y desmerecedor abrazo cinematográfico a la rentable saga "Die Hard" (conocida aquí como "Jungla de Cristal" simplemente por el edificio Nakatomi de la primera parte), que lejos de ser casual, coincide con el vigésimo quinto aniversario de la franquicia y pretende acabar de exprimir lo que aún queda del socarrón policía de Nueva York.
Hasta la fecha, el filón protagonizado por Bruce Willis ha sufrido altibajos de cierta consideración, pero ha conseguido mantener el tipo durante más de 2 décadas, tanto en taquilla como ante la crítica.
Ya en 2013, y en retrospectiva, vemos como sus entregas impares resultaron las más destacables (con un inicio que marcó época y una notable tercera parte a ritmo de videojuego), y no como sus pares, que sin duda fueron las más discretas....hasta ahora.
En este quinto (¿y último?) (re)encuentro, acompañaremos a John McClane/Bruce Willis (ya no sabemos la diferencia) hasta Rusia, donde su hijo, un agente encubierto de la CIA, lleva trabajando durante los últimos 3 años en un caso de alto secreto. Éste, anda liado con importantes personalidades del país soviético, pero se topará con su padre en mitad de una misión, a priori, sin fisuras. Así, John McClane Jr. (Jai Courtney, visto en "Spartacus: Sangre y Arena") deberá cambiar su plan y afrontar su peligrosa misión acompañado de su viejo padre, al cual no quiere ver ni en pintura.
Una vez degustado, digerido y centrifugado el filme como se merece, caeremos en la cuenta de que la fórmula, por mucho que la adornen con efectos actuales, definitivamente ha expirado. Ya nada es lo mismo.....¿o sí?
Pese a la unánime sensación de secuela-fracaso, "La Jungla: Un buen día para morir" continúa siendo una jugada industrial del todo rentable (ya se oye el frotar de manos en la 20th Century Fox), amenazándonos a todos con una posible (e indeseable) sexta aventura de tiros, explosiones y cosas destruidas.



Porque lo que ofrece esta nueva entrega es, simplemente, una sobredosis de acción directa por vena, algunos chistes propios del héroe (que funcionan con cuentagotas), los típicos chicos malos con metralletas y helicópteros vestidos de negro, todos desubicados, y moviéndose al son de una serenata propia de un telefilm a lo Mario Van Peebles una madrugada de sábado.
El supuesto "gancho" juvenil de situar a la estrella de la función junto a su hijo (como también sucedió con la 4ª de Indiana Jones) ni nos atrae, ni mucho menos se debería aplaudir. El pequeño de los McClane resulta aquí un personaje antipático, insustancial y muy mal actuado (Jai Courtney no construye bien su rol, dándole poco o nada dramatismo al entuerto cuando es necesario, y casi diría que estorbando la función en sí misma).
Lamentablemente, lo mismo ocurre con el resto del reparto, que aparece sin dejar huella ni señas de identidad propia en el espectador no neófito, que se resiste a creer esas interminables desdichas "ocasionales" del justiciero yanki (además, sucede eso tan curioso de las películas que los extranjeros hablan entre ellos, pasados los minutos, en el idioma de Shakespeare).
Pero si alguien tiene la culpa de todo, ese es el director de orquesta, el inefable John Moore. Con tan sólo un vistazo rápido a sus credenciales básicas (televisión de segunda fila, remakes, secuelas, encargos desechables, etc...) y dos dedos de frente, quedaba claro que esto le venía grande.
El supuesto cineasta hace un uso pésimo del ya olvidado "zoom rápido", mueve la cámara con nerviosismo amateur y denota un dudoso sentido del encuadre (¿pero cuantas veces se sale de campo?), lo que enfada, irrita y finalmente aturde a cualquiera que pretenda meterse en la película.
El archipresente filtro gris-frío del metraje (claro, estamos en Rusia...) es una mala decisión, pues le resta mucha personalidad al producto y frena su efecto visual (que sin duda, es su mejor baza).
Tampoco sirve desenpolvar el antiguo desastre de Chernóbyl, usar tópicos irresponsables (como reducir al ciudadano ruso a taxistas tontainas o a criminales de polipiel) o destrozar más coches que en cualquier otra película que yo recuerde (llega a ser agotador el ruido de los accidentes), ya que son todos claros síntomas de un film apabullado en su realización, mediocre en su composición e inmerecido para la saga.


Por contra, y recuperando el aliento siempre positivo que creo me caracteriza, diré a su favor que contiene un par de secuencias brillantes, ambas conseguidas gracias a las cámaras de super alta velocidad (esa caída de McClane soltándose del helicóptero y rompiendo la cristalera o algunas espectaculares tomas de carretera); incluso creo que el veterano Bruce Willis sigue a la altura de las circunstancias, conservando su mirada esquiva, su arrogancia gestual y llevando la camiseta blanca ensangrentada igual de bien que hace 25 años.
Resumiendo, la quinta entrega de "La Jungla" (sí, hoy es un buen día para que que la franquicia muera, como bien alerta su título) se parece mucho a cualquier artefacto millonario de una industria Hollywoodiense que copia y pega los mismos trucos sin descanso, pero que entretiene y satisface al insaciable espectador que paga gustosamente en taquilla por su dosis. En fin, como bien escribiría nuestro gran admirado Carlos Aguilar "...una secuela ramplona únicamente para los ya convencidos o completistas de la masculina saga".

lunes, 18 de febrero de 2013

KON-TIKI (2012)

A medida que cumplimos años, la mayoría de nosotros sentimos la inevitable, dramática y determinante llamada de "la responsabilidad". Un peculiar trastorno del ser humano que nos empuja a dejar atrás nuestra adorada infancia (y con ella nuestro espíritu más aventurero) para despertarnos sin paracaídas ante un mundo nuevo, el del adulto responsable.
Entonces descubrimos que todo ha cambiado, ya no hay redes que soporten nuestro peso ni columpios que nos sostengan, y nos invade la irremediable sensación de que el peligro nos acecha en todas las esquinas, de que somos vulnerables. Así pues, riesgo deja de ser sólo una palabra perdida del diccionario para formar parte de nuestra manera de entender la vida, volviéndonos cada vez más prudentes.
El caso del científico noruego Thor Heyerdahl (1914-2002) fue la excepción que confirmó esta regla. La gesta que el escandinavo realizara en 1947 es todo un ejemplo aislado de valentía adulta, una hazaña tan arriesgada, irresponsable y temeraria que sólo puede entenderse desde una perspectiva juvenil, casi infantil.
Heyerdahl sostenía la hipótesis de que los habitantes de la Polinesia (donde él vivió durante una década) eran descendientes directos de los habitantes del Este (Suramérica), y no del Oeste (Asia) como todos creían. Sus años de estudios basados en las corrientes, los vientos y las mareas, más una fuerte fe al Dios Maorí "Tiki", empujaron a nuestro aventurero nórdico a una locura sin parangón.
Cansado de que nadie prestara atención a sus estudios, puso rumbo a Perú, agrupó a un equipo de cinco valientes (entre ellos, un cámara de cine) y juntos trabajaron para construir su propia balsa, únicamente con materiales autóctonos y que fueran propios de hace 1500 años.
Su intención era demostrar que, tan sólo con la ayuda de las mareas y los vientos del Pacífico, serían capaces de atravesar el imprevisible océano (más de 100 días para recorrer los 8000 kilómetros entre ambos puntos) para llegar hasta las islas Polinesas, tal y como sus estudios indicaban, confirmando así que los sudamericanos podrían haber sido los primeros colonizadores de aquellas lejanas islas.
Dicha heroicidad, bautizada como "Kon-Tiki", acabó siendo galardonada con el Oscar de la Academia de las Artes y las Ciencias cinematográficas al mejor documental en 1951, convirtiéndose de esta manera en el primer film noruego en obtener dicho premio.
65 años después y ahora bajo la batuta de Joachim Ronning y Espen Sandberg (ambos noruegos), el "Kon-Tiki" vuelve a la mar, plasmando con mayor detalle las consecuencias del viaje más importante en la vida de Thor Heyerdahl.
El filme, que en ningún momento busca reivindicar el éxito del científico ni recrearse en la angustia que la travesía pudo causar al equipo (sería excesivo llamarlo tripulación), aboga por un estilo narrativo claro y firme, sin artificios de ningún tipo ni excesos efectistas, y plasmando tamaña acción marina sin apostillarla lo más mínimo.



Renqueante en lo que a profundidad de personajes se refiere (no ahonda lo suficiente en el equipo de Thor como hubiese podido), con interpretaciones poco más que correctas (como era de prever dada la frialdad nórdica) y salpicada de tímidos pero efectivos recursos CGI, el film sin embargo puede enorgullecerse de desprender un estimulante halo filántropo capaz de traspasar nuestra retina y llegar a nuestras consciencias.
Asistiremos a ver como la película avanza con discreción escandinava (sutileza de cámara, equilibrio técnico y artístico, frialdad narrativa..) casi como si de otro documental se tratase, para luego regalarnos una espléndida segunda mitad repleta de significado humanista, del reencuentro del ser humano con la Naturaleza siendo esclavo de su condición, y no al contrario.


Al mismo tiempo, y durante la dura travesía oceánica, seremos testigos de una de las mejores elipsis que el cine pueda ofrecer. Los seis hombres a su suerte, tumbados en círculo y mirando al cielo, serán la primera imagen de un fabuloso plano secuencial que nos llevará desde el más mínimo detalle de sus crecidas barbas hasta la mismísima exosfera, volviendo de nuevo al punto de origen en un bello y sinuoso movimiento elíptico capaz de explicar por sí mismo, el paso del tiempo.
Todo un ejercicio de humildad hacía la figura del ser humano que, como una presencia insignificante en la inmensidad del universo, se descubre del todo vulnerable, como el adulto que todos llevamos dentro.

sábado, 16 de febrero de 2013

LA HUMANIDAD EN PELIGRO (THEM!) (1954)

Resulta interesante a medida que uno va cumpliendo años y va teniendo un bagaje cada vez mayor de películas, descubrir referentes que influyeron en alguno de los directores que más me marcaron en mi juventud y que me hicieron disfrutar como pocas cosas la magia de ir al cine.
Quien tenga entre 30 y 40 años dificilmente ha escapado de la influencia de las obras de grandes realizadores como Steven Spielberg (E.T, La saga de Indiana Jones, Jurassic Park, La lista de Schindler, Tiburón, etc...) o James Cameron (Terminator I y II, Aliens el regreso, Abyss, etc...).
Por lo que no es extraño plantearse si al pasar a estar ellos detrás de las cámaras, su obra se ha visto de alguna forma influenciada por las películas que más disfrutaron en sus años mozos.
La película de la que vamos a hablar un poco hoy, al menos nos deja algunas respuestas en cuanto a la persona de James Cameron, fantástico director nacido en 1954, curiosamente el mismo en que llegó a los cines La humanidad en peligro. Seguramente debió verla en alguna reposición en televisión o en uno de los cines de barrio a lo largo de su juventud, pero lo que no podemos negar es que algo quedó profundamente grabado en su retina, para que en 1986 al aceptar rodar la secuela de Alien (1978), le rindiera un más que identificable homenaje en la mayor parte de su trama. Pero hablemos un poco del original que ya tendremos tiempo de realizar las comparaciones de turno después.
La pequeña en pleno desierto...
Them! la podemos enmarcar dentro del subgénero de la ciencia ficción de los años 50 que nos presentaba los efectos colaterales del uso incontrolado de la energía atómica, merced de toda una serie de criaturas gigantescas mutadas por la radiación como norma general. Como por ejemplo el dinosaurio que despertaba tras un ensayo nuclear en El monstruo de los tiempos remotos (1953) o el alubión de entregas desde Japón del mítico Godzilla. En esta producción se eligió partir de unas criaturas que en su estado natural no suponía ninguna amenaza para el hombre: simples hormigas, para poner de manifiesto las posibles consecuencias de la radiación. El consiguiente éxito que tuvo, suscitó una explotación del filón donde la humanidad se enfrentaba a insectos de enormes dimensiones, con títulos como: Tarántula (1955) o La araña (1958). Y si me permitís, me atrevería a decir que la más moderna Starship Troopers (1997) no deja de ser lo mismo pero en el espacio.

Inspeccionando el interior de la caravana destruida...
La historia está basada en un relato de George Worthing Yates, guionista americano que en la década de los 40 escribió relatos de cine negro e intriga principialmente, pero que con la llegada de los años 50 y con el consiguiente auge de la ciencia ficción, no dudó en subirse al carro de las nuevas modas y le tenemos que atribuir un buen puñado de obras de género como Them! (1954), La conquista del espacio (1955), Surgió del fondo del mar (1955), La tierra contra los platillos volantes (1956) o La araña (1958), por enumerar algunas de ellas.
El elegido de trasladarla a la gran pantalla fue Gordon Douglas, un trotamundos de la dirección que a lo largo de su carrera supo adaptarse a todo tipo de encargos que fueron pasando por sus manos, llegando a rodar casi un centenar de obras, tocando los más variados géneros. Desde el cine de aventuras, westerns, musicales, cine negro, donde destacan La gran amenaza (1948) y Corazón de hielo (1950) con el gran James Cagney en uno más de sus papeles de despiadado gángster; adentrándose también en la ciencia ficción en la cinta que hoy pasamos a comentar.

Y por fin, el causante de todo se muestra...
La película arranca en pleno desierto de Nuevo México, donde la aparición de una niña en estado de shock vagando sin rumbo es solo el primero de algunos hechos misteriosos que rompen la tranquilidad del lugar. La caravana destruida de los padres de la pequeña y su desaparición, un negocio de carretera arrasado y su dueño cruelmente asesinado o la aparición de una extraña huella, serán pruebas con las que se deberá enfrentar la desconcertada policía de la zona. Incapaces de entender qué está pasando allí, solo gracias a la posterior participación del FBI y la colaboración del Dr. Metford (eminente experto en el interesantísimo campo de las hormigas) lograrán traer algo de luz al caso. Descubriendo éste que tras las pruebas nucleares realizadas en dicho desierto años atrás, las hormigas de la zona han mutado para convertirse en gigantescas criaturas que amenazan, en caso de reproducirse y crear nuevas colonias, a la mismísima humanidad.

Abriéndose paso dentro del hormiguero...
Quemadlo todo... sobre todo los huevos...
El film funciona desde el primer momento gracias a su mejor baza: una excelente ambientación y el saber crear una tensa atmósfera. Destacando estos atributos principalmente en su primera media hora, la mejor parte, donde asistimos a las labores de investigación por parte de la policía en pleno desierto como si de unos casos de asalto, desaparición y asesinato se trataran. De esta forma les vemos analizar las pistas que van apareciendo en las distintas escenas criminales (caravanas destrozadas desde su interior, azúcar desparramado por el suelo, extrañas huellas o la aparición en los análisis forenses de una de las víctimas de ácido fórmico en su cuerpo). Todo ello mientras esperan que la niña salga de su estado para poder averiguar si puede explicarles que ha pasado allí; para acabar con la entrada en el hormiguero. Un buen ejemplo de como sacarle el mejor partido posible a un ajustado presupuesto, dejando fuera de plano algunos ataques y jugando con buen tino la baza del sonido, siendo lo único que nos llegué de la escena, obligándonos así a dejar volar nuestra imaginación (y funciona...).


A pesar de ser una película que no contó con un gran presupuesto (es el típico producto de serie B de esos años), fue nominada al Oscar en el apartado de efectos especiales en 1954, demostrando la eficacia de las maquetas de las hormigas gigantes (hoy se las ve simplonas, pero simpáticas), así como los inquietantes efectos sonoros. Logrando crear siempre una tensa atmósfera tanto en el siempre amenazante desierto de Arizona como en los oscuros túneles bajo la ciudad.
La parte central del film es la más "aburrida" (a pesar de que está bien realizada y estructurada en todo momento, no digo lo contrario). Pero pasamos de la gran acción y geniales escenas en el interior del hormiguero del desierto a un continuo ir y venir a despachos, donde se plantea a las autoridades pertinentes los peligros potenciales de la situación; y una serie de interrogatorios de posibles testigos que han visto hormigas gigantes. Siendo unos minutos donde desgraciadamente no disfrutaremos de ningún tipo de acción destacable, más que seguirle el rastro a las reinas que escaparon del desierto.
Sin embargo, para los últimos minutos tendremos nuestra recompensa con la entrada en juego del ejército al nido de las hormigas en el subsuelo de la ciudad de Los Angeles y el consiguiente enfrentamiento final entre humanos y los insectos, regalándonos una serie de escenas que nos remitirán mucho al film de Cameron, como he comentado antes.

El ejército contra las hormigas soldado en el subsuelo de Los Angeles...
Hay multitud de guiños a lo largo del film, empezando por la pequeña que anda perdida por el desierto agarrada a su muñeca rota, que en Aliens sería la hija de los colonos: Newt. Compartiendo con ella, el estado de shock en que está sumida y ser la única que conoce la verdad de la amenaza a que se enfrentan.
La entrada de las tropas al nido armados con lanzallamas, su búsqueda de la reina, la escena donde queman los huevos de la colonia, las escenas donde el Dr. Metford trata de convencer a las autoridades del peligro real podríamos buscarle su paralelismo con el desesperado intento de la teniente Ripley de hacer ver a los responsables que la han rescatado de su letargo espacial, del peligro que corren los colonos. Y así seguiríamos con más detalles del especial "homenaje" que Cameron rindió a Them!.
Se trata de una obra muy disfrutable, que hará las delicias de los amantes del cine clásico de ciencia ficción, que además cuenta con unas actuaciones bastante decentes. Por encontrarle algún pero, destacaría principalmente una falta de coherencia en el paso del tiempo entre varios hechos del film, con unos saltos de meses que creo que no quedan bien explicados, pudiendo dar lugar a cierta confusión. Por supuesto tenemos moraleja final anti-nuclear, intentado concienciar al público de los peligros de las pruebas nucleares. Pura serie B de los 50...

miércoles, 13 de febrero de 2013

LA TRAMA (2013)

En 1993, los gemelos Albert y Allen Hugues, también conocidos como "The Hugues Brothers", sorprendían a crítica y público con su espléndida ópera prima "Infierno en Los Ángeles" (Menace II Society). El film, se reveló como un duro, directo y comprometido manifiesto a la comunidad negra de entonces. Fuimos muchos los que, atraídos por tamaño paso al frente, seguíamos de cerca sus nuevas propuestas (pese a las distancias culturales que nos separaban, muchos puntos eran fácilmente aplicables a la vida de cualquiera de nosotros). El cine de los Hugues, con la opresión de la sociedad afroamericana casi siempre como leitmotiv, siguieron realizando films de menor resonancia, como la fallida "Dinero para Quemar" (Dead Presidents, 1995), la tangencial "Desde el Infierno" (From Hell, 2001) o la más reciente, "El Libro de Eli" (The Book of Eli, 2010), ascendiendo tímidamente en los círculos del gran business.
Sin embargo, sería el altercado de Allen con el controvertido rapero/actor Tupac Shakur lo que propiciaría que su nombre poblara los periódicos y le empañara una carrera en proceso de solidificación (Shakur sostenía que Allen Hugues no cumplió su promesa de un papel protagonista, llegando incluso a las manos).
En 2012, y con su hermano Albert afincado en la lejana República Checa (donde vive con su mujer de siempre y está inmerso en sus proyectos personales), Allen realiza su segundo film en solitario, la cinta de intriga política "La Trama" (Broken City).
Aquí, el ex-agente de polícia Billy Taggart (el también productor del film Mark Wahlberg) trata de salir adelante como puede haciendo las veces de detective privado, pero las deudas lo ahogan sin remedio y su mundo se tambalea.


Será la inesperada llamada del candidato a la alcaldía, el Mayor Hostletler (Russell Crowe), lo que le dará una oportunidad al desencantado Billy de saldar sus deudas y así salir del pozo económico en el que se encuentra.
Para su sorpresa, el encargo será confirmar una supuesta infidelidad de la mujer del político, la intrigante Cathleen (encarnada sin novedad por una Catherine Zeta-Jones que parece recién salida de un catálogo de cosméticos). Tras aceptar, Billy se verá envuelto en un sucio asunto político de interés nacional, con peces gordos implicados; además de ver como su matrimonio se desmorona, sus conocidos se vuelven sospechosos, el alcohol vuelve a su rutina y se acumulan las intrigas alrededor del caso.


No temáis, ya que como premio de consolación para el espectador ante tan manida "trama", diré en su defensa que tras salir de su visionado, el film de Hugues supera las expectativas iniciales (el olor que puede desprender el producto a primera vista no es del todo justo) y que, aún siendo una película de corte "industrial", se sostiene como una discreta mixtura entre un thriller con tintes del cine negro más de vanguardia y un telefilm de infidelidades al uso.
Personalmente sostengo que su principal error es de cásting. La estática interpretación de Wahlberg al personaje (ese tic de las cejas debería frenarlo más) encaja más en términos contractuales que por motivos artísticos, y la degradación del Billy en pantalla (para mí, un aspecto muy interesante del guión, lamentablemente mal explotada), no responde a su saludable y pétrea forma física.


En cambio, el Alcalde Hostletler sí encaja en la (cada vez más) ancha percha de Crowe, que se ajusta a la perfección a su alter ego fílmico y nos regala un político muy creíble a la par que evoca (de forma muy profesional), una interesante visión de un hombre inseguro, frustrado y embriagado de poder.
Obviando razones interpretativas, la película se deja ver sin bostezos pero desemboca en un punto que la desmerece. Su visión pesimista y decadente del protagonista principal es loable, buscando que se redima con una pulsión final algo moralista pero efectiva, y obsequiando al espectador con algunas secuencias destacables dentro de su metraje (la reunión en la terraza de Billy y Cathleen, el momento de formalizar el caso...). Aunque justamente, por flaquear en su segunda mitad, equilibra negativamente la balanza con escenas mucho menos acertadas, como cuando Billy consigue esa caja con documentación valiosa (¡¡atención a esta escenita totalmente suprimible!!), la relación con su mujer (una subtrama obligada pero disfuncional), el alcohol o incluso determinados personajes secundarios que no los echaríamos de menos si no estuvieran, por ser sutil.
Con todo, Broken City satisface nuestra sed de cine y se aleja bastante del siempre presente asunto de razas en la filmografía de Allen (aunque no faltarán, por supuesto, los ritmos hip-hop en la B.S.O).
Para terminar, también decir a su favor que cuenta con un sentido del humor bastante acertado, sobre todo en la relación de Billy con su guapa y desaprovechada secretaria, arrancando al espectador una sonrisa en media docena de ocasiones. Lo dicho, un film decente que trata de un tema muy serio con cierta ambigüedad moral (la política es corrupta sí, pero todos los ciudadanos también).

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...