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miércoles, 5 de marzo de 2014

TOP 10 PELÍCULAS FAVORITAS : ADRIÁN

En un ejercicio ególatra desde Sospechosos Cinéfagos hemos pensado que tal vez nuestros lectores estarían interesados en saber cuales son nuestras películas favoritas. Es difícil hacer listas porque siempre quedan películas fuera, pero intentaremos ser lo más concretos posible. Próximamente en Sospechosos Cinéfagos podréis ver los ránkings personales del resto de nuestros críticos. Con esto también animamos a nuestros lectores a que nos expliquen cuales son sus películas favoritas.

El top 10 de : Adrián Roldán

10. Historia de Abril (1998) 

Shunji Iwai, uno de mis directores de cabecera. Director japonés de filmografía fascinante y única, poeta de la imagen y perfecto retratador de las generaciones adolescentes. En 1998 realiza este pequeño film de apenas 60 minutos. Una chica se muda a la ciudad de Tokyo para estudiar, a la pregunta de porque ha venido desde tan lejos para ir a la universidad de la capital, se queda sin respuesta. Así se inicia esta modesta, sencilla y encantadora película que con un aire calmado y melancólico te transporta a otro mundo, a otra vida. Siguiendo ese halo etéreo, romántico y nostálgico típico de Iwai, el film curiosamente no es una love story sino el inicio de una. Contiene uno de esos finales que te hacen sonreír tontamente. Una delicia de película. Films que te hacen sentir en paz contigo mismo.

La escena: Los 10 minutos finales son una maravilla.

9. Parque jurásico (1993)

Porque cuando era niño me hizo soñar que era posible que existieran dinosaurios. Un film que fue una autentica revolución en los efectos especiales y a pesar de tener ya 20 años, aguantan perfectamente el paso del tiempo. Personajes míticos y carismáticos como el doctor Grant, Ian Malcom y su teoría del caos o el señor Hammond. A pesar de que Spielberg sigue con la manía de que aparezcan niños... no llegan a molestar. Un film mítico repleto de escenas y momentos memorables que han quedado para la historia y que te hacen volver a creer en la magia del cine y en hacernos ver que todo es posible. 

La escena: La aparición del primer dinosaurio (un brontosaurio) aún hoy hace que llore de la emoción junto al doctor Grant. El ataque del T. Rex a los coches bajo la lluvia. 




8. Godzilla (1954-?)

El monstruo de mi vida. De pequeño ya me gustaban los dinosaurios pero se me quedó tan grabada con 8 años la imagen del enorme saurio radiactivo en mi cabeza que explotó mi imaginación hasta el punto de que fue uno de los motivos por mi enorme pasión y dedicación al mundo del cine. Una saga de 30 películas da para mucho pero Japón bajo el terror del monstruo (1954), el primer Godzilla, la semilla de todo me sigue apasionando como el primer día con su metáfora única y descarnada del horror atómico de Hiroshima y Nagasaki. Un film deslumbrante y que con cada visionado nuevo jugo le sacas. Otros films de la saga que también son una maravilla y se encuentran entre mis favoritos: Godzilla contra los monstruos (1964) y Godzilla contra King Ghidorah (1991).

La escena: Godzilla destruye Tokyo.

7. Old Boy (2003)

Este film fue una de las razones por las que me enganché al cine surcoreano, y desde entonces sigo defendiendo a capa y espada que es el país con la mejor producción de cine del mundo. Crudísima y violenta, con una espectacular planificación de sus escenas, bellísimas y artísticas. Park chan wook, con la segunda parte de su trilogía de la venganza consigue su mejor obra. Poderosas interpretaciones con un monstruo de la interpretación, Choi Min-sik, al frente. Fantástica y con un final demoledor. Una de las producciones cinematográficas más frescas y rompedoras de la última década.

La escena: La batalla del pasillo a martillazo limpio es increíble. El momento del pulpo.




6. Ed Wood (1994)

La mejor película de Tim Burton y la menos comercial. Una carta de amor al cine y sobre todo a los perdedores en este biopic sobre Ed Wood, el considerado peor director de cine de la historia interpretado por un inmenso Johnny Depp. Simplemente estremecedor Martin Landau interpretando a Bela Lugosi y la bellísima relación entre él y Wood. Un film que me toca mucho la fibra por mi amor al cine, porque cada vez que la veo vuelvo a recuperar la ilusión y mi sueño de que algún productor llegue y quiera financiar uno de mis guiones, porque soy fan total de Lugosi y la ciencia ficción de los 50 y sobre todo porque todos somos Ed Wood.

La escena: La muerte de Lugosi y sobre todo el rodaje de Plan 9 del espacio exterior.




5. León: el profesional (1994)

Film redondo que pese a no salirse de patrones ya bastante sobados en la historia del cine como es el del asesino a sueldo parco en palabras y nulo emocionalmente hablando, resulta sorprendente y memorable al incorporar junto al sobresaliente Jean Reno a una partenaire tan inesperada pero excelente en todos los sentidos como una Natalie Portman pre-adolescente soberbia en todos los sentidos. Luc Besson aporta su toque francés a una producción de carácter hollywoodiense cargándola de personalidad y una mayor sensibilidad que otros sucedáneos. Un trabajo de personajes excelente hecho con cariño y dedicación, una pseudo love story entre dos personajes solitarios que se encuentran entre la frialdad de la gran ciudad. Os recomiendo el montaje del director con media hora de escenas añadidas, notablemente superior a la versión de cines.

La escena: El momento en que Jean Reno duda en si abrirle o no la puerta a Natalie Portman cuando han asesinado a la familia de ésta es impresionante.

4. Tiburón (1975)

Puede que la primera película de terror que vi en mi vida. Una actualización a nuestros tiempos de la historia de Moby dick. Toda una lección de cine de parte de un joven Spielberg, que se las vio y deseó para terminar el rodaje, pero el esfuerzo valió la pena. Inmortal música de John Williams, fantásticas interpretaciones de Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss. Todavía conserva sus capacidades para espantar y alejar a uno del agua a pesar de tener ya 39 años. Una obra perfecta.

La escena: La conversación del capitán Quint sobre el acorazado Indianápolis. La batalla final entre el jefe Brody y la bestia. Necesitamos un barco más grande.




3. Love exposure (2008)

Conocimos a Sion Sono gracias a la irregular pero impactante El club del suicidio (2002), pero el director japonés se superó completamente con este monstruo de cuatro horas, una épica historia de amor llena de humor políticamente incorrecto, drama, erotismo, traumas infantiles, violencia y religión. A pesar de las cuatro horas, no le sobra ni un solo fotograma, no se hace excesivamente pesada, al contrario engancha y enamora. Un montaje brillante, unas interpretaciones fantásticas a cargo de Takahiro Nishijima en un papel dificilísimo y que el actor supera con matricula de honor y sobre todo la atractiva Hikari Mitsushima haciendo de chica dura pero traumatizada. Una muy poco común visión sobre la religión católica y la adolescencia. Además, la música es irresistible. Obra maestra.

La escena: Yu se entrena en el arte de fotografiar bragas. El pasado de Yoko y Koike. La muy japonesa escena de la playa y el maravilloso final del film




2. Aliens (1986)

Toda la saga Alien me parece soberbia por igual y la inmortal primera parte dirigida por Ridley Scott es una obra maestra absoluta del cine, algo mágico y único... pero es esta segunda parte de la saga, dirigida por James Cameron, la que caló bien hondo en mí allá con 10 años de edad. La jugada fue inteligente, no se puede repetir Alien, así que convirtamos la secuela en un film de acción desenfrenado. Esta vez es la guerra que decían los tráilers. Una entrega perfectamente a la altura de su primera parte y en la que se expanden las posibilidades del personaje del Alien, repleta de personajes carismáticos como Hicks Hudson y una tremenda Sigourney Weaver de armas tomar enfrentándose a sus demonios. Una de las pocas veces que el "más es mejor" funciona. Adrenalítica y adictiva.

La escena: Los 45 minutos finales son espectaculares, culminando en la inmortal escena de Ripley vs Reina AlienGet away from her you bitch!




1. Todo sobre Lily (2001)

Llegamos al número 1 y de nuevo Shunji IwaiTodo sobre Lily es la obra maestra de Iwai, director japonés de cine independiente. A veces encuentras películas casi por casualidad, de las que no conoces de nada y al verla sufres una catarsis pura, un momento único en el que sientes que has encontrado aquello que tanto estabas buscando. Uno de esos momentos únicos en el que el cine va a ti y te encuentra. El film en cuestión: una desgarradora y cruda historia de adolescencia en un pequeño pueblo de Japón. Narrativa y cinematográficamente maravillosa, con constantes saltos en el tiempo, utilizando toda clase de formatos de video y exprimiendo las ventajas del cine digital hasta sus últimas consecuencias. Visualmente poética, hipnótica y con una banda sonora impecable. Una película dolorosa y triste pero impresionante. Sin duda uno de los films más revolucionarios de lo que llevamos de milenio. Un tesoro bien escondido de los que vale la pena descubrir. Sin duda, esta es MI PELÍCULA.

La escena: La chica que es obligada a prostituirse tiene un pequeño momento de felicidad jugando a las cometas, bellísimo. El plano final justo antes de los créditos.




Mención de honor. Una noche en la ópera (1935) 

Ver Una noche en la ópera 1 o 2 veces al año debería ser receta obligada por parte de un médico para curar la infelicidad, la depresión o la desgana de vivir. Mi favorita de los hermanos seguirá siendo la anárquica Sopa de Ganso pero Una noche en la ópera está en otro nivel a pesar de que metan la aburrida love story entre 2 sosos jovencitos. Unos Hermanos Marx en estado de gracia permanente, protagonizando escenas que se han convertido en eternas y míticas: el camarote, la firma del contrato, la visita del policía a la casa donde se ocultan los hermanos… Y un Groucho mejor que nunca con unos diálogos ácidos y descacharrantes disparados a velocidad de vértigo.

Groucho: Sólo falta firmar el contrato…
Chico: No sé escribir
Groucho: Bueno, la pluma no tiene tinta…

La escena: La del camarote of course...

miércoles, 2 de octubre de 2013

NEW WORLD (2013)

Valga para presentar al director y guionista de New world, diciendo que fue el responsable del guión de I saw the devil (2010), sin duda uno de los mejores films de aquel año. Por lo que no resulta una sorpresa que su nuevo trabajo sea un thriller redondo como pocos he visto en los últimos tiempos. Con una sabia conjunción de géneros, casi podríamos condensar la esencia del film haciendo referencia a dos clásicos del cine made in Hong Kong: por un lado Juego sucio (Infernal Affairs, 2002) y del otro Election (2005). De esta manera tomando lo mejor de ambos, nos encontramos con la sucesión dentro de una organización criminal y paralelamente la historia de un policía infiltrado en dicha mafia con tal de informar a su superior.
El film arranca con la absolución por falta de pruebas de Seok Dong-Chool, presidente de la multinacional Goldmoon, acusado de diferentes actividades criminales. La misma noche de su puesta en libertad y tras una buena celebración con su amante, su coche es arrollado por un camión, falleciendo poco después y dejando así abierta la sucesión dentro de la empresa. Sin embargo, Goldmoon no es un negocio normal, se trata de la tapadera para un sindicato nacional del crimen que aglutina varios clanes mafiosos y que ahora deberán elegir a su sucesor entre los líderes de los dos clanes más poderosos que la conforman, para lograr la estabilidad y seguir con sus lucrativos negocios.

Primera escena de New World y ya estamos enganchados...
Mientras tanto, la policía intenta como sea boicotear la sucesión, y el teniente Kang (Choi Min-sik) hará servir a un policía infiltrado en su organización desde hace 8 años para lograrlo a toda costa, poniendo en marcha la operación "New World".
La tensión que sobrevuela la película a lo largo del metraje no decae en ningún momento, y desde una escena inicial diseñada para captar nuestra atención, con la tortura terminada en una copiosa ingesta de cemento por parte de un posible soplón, y su posterior lanzamiento al mar; podemos decir que ya no vamos a apartar en ningún momento nuestra atención en un thriller repleto de venganzas, traiciones, miedos y más de una escena para el recuerdo.

El teniente Kang, encarnado por un gran Choi Min-sik...
Uno de los clanes mafiosos que conforman Goldmoon...
Considero un acierto además, el contenido nivel de violencia, al menos en lo explícito en la mayoría de las secuencias -no todas-, dejando en más de una ocasión fuera de plano una ejecución, tortura o muerte, logrando así que seamos nosotros mismos los que juzguemos que ocurre más allá de lo mostrado por la cámara; y de esta forma no desviar la atención de la trama principal. Sin embargo, para nada es una película blanda o que no tenga su toque "made in Corea", pues momentos violentos los hay, tenemos una batalla campal con bates de baseball y cuchillos, y la escena del ascensor bebe directamente de otra tan clásica como puede ser la del pasillo en el film Oldboy (2003), por lo que nadie saldrá defraudado en este sentido.
A parte de las posibles influencias comentadas en el primer párrafo, es posible vislumbrar toques de otras de películas tan emblemática como la segunda entrega de El padrino o de los engaños perpetrados a dos bandas por Clint Eastwood en Por un puñado de dólares (1964).

Un coche se para en un paso a nivel y pasa lo que tenía que pasar...
Uno de los puntales de la película es el trío protagonista, por un lado la siempre interesante presencia de un actorazo como es Choi Min-sik, aquí en el rol de un jefe de policía que juega al límite para lograr sus objetivos, y que nuevamente se ha ganado mi aprobación con un personaje oscuro a pesar de estar esta vez en al lado de la ley. Lee Ja-sunk es el policía infiltrado y está interpretado por Lee Jung-jae, siendo su personaje un policía que como pasara en Infernal Affairs, se encuentra nadando entre dos aguas, sin ningún momento de tranquilidad por el miedo a ser descubierto y asesinado por sus compañeros mafiosos, como por decepcionar a su superior en la policía y única persona que puede devolverle su antigua identidad y trabajo. También un buen trabajo en su caso, sabiendo reflejar las dudas y miedos de una situación que por momentos parece que va a desbordarle y que poco a poco va destruyendo su vida. 

La escena más salvaje de toda la película, lo que cabe en un ascensor...
Hwang Jeong-min, toma el papel de uno de los candidatos a la sucesión, con un personaje un tanto histriónico, a la vez que cruel y violento, que logra ser el contrapunto con sus compañeros de escena, sin embargo y por fortuna evita llegar a caer en la sobreactuación que habría podido ser desastrosa para el tono noir del film. La relación entre ellos, bien trabajada a lo largo de los minutos, sirve para crear una empatía por parte del espectador en unos personajes que tienen múltiples capas y matices, donde nada es blanco o negro, sino más bien de un diluido color gris, donde uno nunca llega a saber a ciencia cierta la verdad de todos ellos.
Un gran thriller que guarda muchas sorpresas a lo largo de sus 135 minutos de metraje, para nada excesivos ni pesados, contando además con una notable banda sonora; convertiéndose en uno de los films más taquilleros del año en Corea y está teniendo un buen recorrido por diferentes Festivales. Una recomendación tanto para los amantes del cine asiático como los del cine policíaco.


sábado, 24 de noviembre de 2012

HEADSHOT (2012)

La película que os traemos hoy, está dirigida por Pen-Ek Ratanaruang, cineasta tailandés que sorprende por su peculiar forma de rodar y que nos presenta aquí un dibujo gris, una mirada pesimista a la vez que realista en cuanto a los males que están presentes en su país natal. Problemas, por otro lado, completamente extrapolables a nuestra sociedad, como pueden ser la corrupción, la impunidad de ciertos personajes al infringir las leyes y la frustación para el ciutadano al asistir como mudo espectador en este día a día. Todo rodado con un estilo que puede recordar al cine noir europeo o americano, pero desde la perspectiva asiática, con todo lo que ello implica.
Tul es una asesino a sueldo, que en su última misión recibe un disparo en la cabeza que lo deja a las puertas de la muerte, tras dos meses en coma despierta para descubrir que lo ve todo del revés (como representa el cartel del film), por lo que tendrá que abandonar su actual trabajo y descubrir quien lo está intentado matar de nuevo... Pero para nuestra sorpresa, el personaje de Tul esconde un pasado muy distinto, y mediante un flashback que arranca con una redada nocturna en unos almacenes, donde interceptan un enorme alijo de droga, descubrimos como durante la operación entre los detenidos está el hermano del Primer Ministro. Tul, el policía que ha estado al cargo del caso y quien está llevando las diligencias para su procesamiento, recibe pocas horas después la inesperada visita del abogado del Primer Ministro, quien le ofrece una importantísima suma en caso de echar tierra encima del asunto y pedir públicamente disculpas al inculpado a quien representa.
La negativa de Tul a entrar en este juego, hará que poco después se encuentre chantajeado al ser acusado falsamente del asesinato de una prostituta, por lo que acabará en la cárcel viendo como su carrera se ha ido desagüe abajo.

Cumpliendo una de sus misiones camuflado como falso monje...
Será allí cuando sea contactado por un enigmático personaje que le ofrecerá una salida de su encierro si acepta convertirse en sicario para eliminar a los corruptos que la justicia no puede alcanzar...
La película tiene mucha fuerza en su apartado visual, siendo este uno de sus grandes atractivos en todo momento, de igual forma su arranque es todo un ejemplo de una historia de género noir, con el policía falsamente acusado y al que se le arruina su carrera, sin embargo, en su tramo medio principalmente, parece que pierde algo su identidad y ritmo, y no acabamos de saber exactamente si seguimos viendo un film de cine negro, un thriller o qué, a pesar de que seguimos enganchados a una historia bastante atractiva.

Esta es su nueva visión tras salir del coma...
Poco a poco se identifican las señas particulares de su cine y que en muchos casos hará que parte del público le cueste entrar en su juego, esperando que la calma que anida en sus planos, deje paso a una violencia inusitada que muchos estamos esperando. Afortunadamente el cierre del film es lo suficientemente intenso como para que el regusto general que nos deja sea positivo, quedando la sensación de que se ha cerrado de forma notable el círculo tras unos minutos dubitativos en su mitad. No recomendada para quien busque un film noir o thriller conceptualmente clásicos, pero sí para todos aquellos que se atrevan a aventurarse a una visión distinta del cine.

domingo, 12 de agosto de 2012

EN UN LUGAR SOLITARIO (1950)

Dixon Steele (Humphrey Bogart) es un guionista de Hollywood con fama de conflictivo y violento que recibe la difícil tarea de adaptar un best-seller de dudosa calidad literaria.
En vez de torturarse leyendo el libro, decide llevarse a casa a la chica de guardarropía del club que frecuenta, Mildred, para que se lo cuente mientras toman una copa, ya que ésta es una enamorada de su argumento.
A la mañana siguiente, la policía se presenta en casa de Steele para notificarle que Mildred Atkinson fue asesinada la noche anterior, y que obviamente, el principal sospechoso es él.
El caso se abre y aparece en escena la única testigo que los vio juntos esa noche, su atractiva y nueva vecina Laurel Gray (encarnada por la estupenda y bellísima Gloria Grahame), con la que comenzará un peligroso romance.
La inocencia de Steele se tambaleará cuando Laurel es testigo de algunos episodios violentos del escritor, que no controla su temperamento como debería (aunque eso ya nos queda claro a nosotros en la primerísima escena del film).
¿Mató él pues a Mildred en uno de sus furiosos arranques?, ¿Quién sino estranguló y tiró a la pobre víctima de su coche en marcha?....las últimas pesquisas policiales apuntan a una única persona, el único que reune todas esas características, el inestable Dixon Steele.
El sólido director Nicholas Ray hace aquí una interesante reflexión sobre la imposibilidad creativa de guionistas y directores en la ciudad de Hollywood, donde priman los intereses de quién produce y frustra a los que tratan de hacer "algo nuevo", como bien queda plasmado en la conversación de Steele con el cineasta que ha hecho la misma película una y otra vez.
Pero no todo se reduce a eso, ni mucho menos. Ray abre otro frente filmando una relación caótica entre dos grandes personajes. El primero, un guionista autodestructivo (adecuadamente interpretado por Bogie) irónico y mordaz como a mi me gustan, y el otro, una mujer inteligente e independiente (muy importante esto último en aquellas épocas) que resulta el affair perfecto para dar réplica al impetuoso carácter de Steele.
Paralelamente a la resolución del crimen (queda minimizada a favor de la relación entre ellos dos), el film centrará toda nuestra atención en el tira y afloja de nuestros protagonistas, y más concretamente en los miedos de Laurel, cada vez más atemorizada al descubrir la verdadera personalidad de Steele.
Bajo mi punto de vista, la cinta se ablanda levemente cuando Bogart no está en pantalla, perdiendo un fuelle muy valioso de cara al espectador, que sin duda, prefiere saber más del destruido (y vago)escritor. Sus conversaciones con la policía (sobre todo), mánagers o con quienquiera que le rodee son deliciosas, dando una lección de acidez y mordacidad que cuesta ver en el cine.
- ¿Qué pasa?....¿Ya no quieres hablar con nadie?, le pregunta una conocida en un club.
No con personas que tienen mi número. le responde Steele con solemnidad.


Claramente, la inteligencia narrativa y los diálogos son lo mejor del film (obviando la naturaleza indiscutible de sus intérpretes), pero no quiero pasar por alto que también consigue aunar un caso criminal (incluso nos muestran fotos comprometidas) y la tormentosa relación entre ellos dos con elogiable talento, siendo una peculiar mezcla de cine negro, intriga y romanticismo descarriado.
Se agradece sobremanera que se aparte del típico final feliz y que el regusto sea distinto, poco convencional incluso en nuestros días.
Interesante también el hecho de que la biógrafa de Bogart (que según parece lo conoció mucho y bien) sostuvo que su personaje de Dixon Steele en esta "In a lonely place" (afeado, solitario, fumador empedernido, exaltado y fogoso) era el más parecido al verdadero Humphrey que ella conoció, tan similar a él mismo que no tuvo que actuar demasiado para darle vida (como bien explica el director Curtis Hanson en los extras del DVD).
Rodada en los mismos apartamentos donde residía su director, en West Hollywood, la película tiene una inesperada fuente de inspiración oculta bastante peculiar. Resulta que la actriz principal, la oscarizada Gloria Grahame, era por aquellos tiempos la esposa de Nicholas Ray, pero estaban en angustiosos trámites de separación a mitad del rodaje.
Ray, esgrimiendo acumulación de trabajo ante el resto del equipo, dormía en el set cada noche, tratando de que nadie se percatase de lo que estaba sucediendo y sin afectar así el ritmo óptimo de la filmación.
Ciertos cambios en el guión sobre la marcha fueron entendidos más adelante por todos, una vez desvelada la verdadera relación entre ambos (el final de la novela es más bruto que el del film, por ejemplo), y que sin duda, estimuló la creatividad de su director de la manera más natural posible, haciéndole pasar tanto calvario como su protagonista.


En un lugar solitario es, sin miedo a equivocarme, una notable cinta de cine negro con unos ingredientes un tanto inusuales, que presenta al mejor protagonista posible y nos hace reflexionar hasta el final (creedme, es una incógnita en todo momento).
Una apuesta segura para quién quiera deleitarse con un cine clásico de calidad, inteligente y atrevido, alejado de lo convencional o establecido.
Un apunte más. No paséis por alto el excelente documental sobre la restauración del original que acompaña al DVD, es la mejor manera de valorar aún más ese complejo arte de la conservación cinematográfica.

martes, 7 de agosto de 2012

EL DETECTIVE Y LA MUERTE (1994)

El cuento "historia de una madre",  del escritor y poeta danés Hans C. Andersen  narraba las desventuras de una madre buscando al mismísimo Diablo para que le devolviera la vida a su hijo, recientemente fallecido. El relato, de naturaleza fantástica, ha sido llevado al teatro en diversas ocasiones, pero solo ha inspirado un film hasta la fecha, el dirigido por el asturiano Gonzalo Suárez  en el ya lejano 1994.
Suárez, amante del cine negro, propone con su  "El detective y la muerte" una difícil composición cinematográfica que, bajo mi perspectiva, naufraga más que fascina debido en gran parte a su narrativa pedante (algunos diálogos son tan repelentes que crean rechazo).
El detective Cornelio (Javier Bardem), debe acompañar al pistolero "Hombre Oscuro" (Carmelo Gómez, el mejor de la función) a la casa azul, donde le esperará "G.M, o la Gran Mierda" (un Héctor Alterio  estupendo, como siempre), para encargarle un caso. G.M resulta ser un magnate a las puertas de la muerte que se acuesta con su propia hija y le regala espectros de sí mismos para su cumpleaños (luego haré hincapié en esto, tranquilos). Su intención es hacer venir a la Duquesa (Charo López) para que su hija se reconcilie con su madre antes de su inminente fallecimiento.
Cornelio, que a su vez se beneficia a la Duquesa, conocerá a María por accidente (la insufrible María de Medeiros), y ésta se le pegará todo el film en busca de alguien que le devuelva la vida a su pequeño muerto (de ahí el cuento anteriormente citado).


Todo esto dentro de una atmósfera cercana al cine negro y ambientada en una ciudad europea indeterminada y en pleno conflicto armado (realmente están en el corazón de Polonia, concretamente en Varsovia).
Como podéis observar, la anarquía argumental empapa el film por completo, regalándonos personajes extrañísimos y situaciones de psiquiátrico (el propio Suárez  confiesa que era imposible plasmar la idea que él tenía en la cabeza), dejándonos tan perplejos como aturdidos al verla.
Con todo y con eso, seguiremos el film con cierto interés, retorciéndonos las neuronas para intentar darle forma y orden al conjunto, casi siempre sin éxito y rozando la tortura en gran parte del metraje. Una prueba dura no apta para todos los públicos, eso os lo aseguro.
Apabullada de diálogos pretenciosos y frases pseudo-intelectuales, el film se mantiene en una cadencia estable hasta el final, sin llegar a estimularnos como en teoría debiera pero sin caer en el aburrimiento más absoluto, siendo un trabajo muy discreto del cineasta pero que sin duda, guarda una fuerte sensación de originalidad.

Aborda aspectos complejos del ser humano tales como la incestuosidad, la codicia, la lujuria o las tentaciones más oscuras (incluidas las paranormales), y por todo eso, merece aunque sea un momento de reflexión fuera ya de su valor puramente cinematográfico.
Las consabidas escenas tórridas propias del cine ibérico tienen también su momento de gloria, como cuando Bardem le proporciona placer a lengüetazos a la provocativa Duquesa (Javier  tardó varios años en quitarse la estampa de gigoló de pelo en pecho) o los gamberros que obligan a María a lamer el bate por ambos lados en una escena digna de película porno (factura y doblajes idénticos además). Tampoco hay que olvidarse de la espectacular Mapi Galán  (la hija y amante del "mierda"), la más buenorra del reparto sin duda, pero que pugna con María de Medeiros  por ver quién es la peor actriz de todas, título reñido también entre los hombres.
Esta vez, Bardem  está por debajo de sus posibilidades, y no sale de "la cara de palo" por culpa de un personaje que le obliga justamente a eso, viéndose eclipsado por un buen Carmelo Gómez  o por el siempre efectivo Héctor Alterio.
El componente poético está presente en todo momento, ya sea por esa pistola que dispara una flor (aún no sé qué despierta en mí esa alegoría), esas conversaciones filosóficas constantes o ese tufo a cine intimista que desprende a cada fotograma. Abierta a interpretaciones varias, esta reflexión en tiempos oscuros no es más que un thriller arrogante y de autor de los que que gusta más a su creador que al espectador, y eso (no sé a vosotros), a mí siempre me crea indiferencia.
Si algo ofrece de bueno aparte de su innegable originalidad y su (a veces), estupenda fotografía, es ese atrevimiento y descaro a la hora de transmitir locura y desolación en los personajes, todos traumatizados y sin esperanzas.


Los poderes inexplicables del moribundo magnate (el hecho de regalar fantasmas de ellos mismos a su hija para que no se pierda su imagen tras la muerte, su inmensa capacidad oratoria, etc,etc...) hace pensar en otra dimensionalidad del personaje en cuestión, como si del propio Diablo se tratase.
Premiada en San Sebastián (a Bardem, por cierto) y nominada a los Goya en 1994 (5 nominaciones y ningún premio), el film se desinfla demasiado rápido en nuestra cabeza, síntoma inequívoco de que no consigue tocarnos muy adentro, pese a lo retorcida y aparentemente interesante que era sobre el papel.
No me iré sin apuntar que cuenta con la efímera colaboración de un actor del todo inesperado, sin acreditar pero que acapara las miradas del respetable cual Marlon Brando. Se trata, como no, del ¡¡¡Sr. Galingo!!!!

martes, 27 de marzo de 2012

EL EXTRAÑO (EL EXTRANJERO) (1946)

Situados una vez acabada La Segunda Guerra Mundial, la comisión de crímenes de la guerra está tras la pista de uno de los nombres claves que idearon el genocidio perpetrado en los campos de exterminio nazis, sin embargo no hay ninguna pista para averiguar el paradero actual de Franz Kindler, quien de forma muy inteligente supo borrar toda pista que pudiera relacionarle con estos hechos y tras la caída del Tercer Reich, sigue en paradero desconocido. De la mano de Wilson (Edward G. Robinson), uno de los agentes de la comisión, deciden poner en marcha un plan desesperado como último recurso para intentar encontrarle: liberar a otro criminal nazi con la esperanza que éste acabe por contactar con su antiguo jefe y así poder detenerle y juzgarle como se merece. De esta forma liberan a Maineken y le siguen la pista primero desde Europa hasta Sudamérica, donde se desplaza para conseguir la dirección actual de Kindler y posteriormente a los Estados Unidos, donde pretende poderle transmitir un mensaje del Alto Mando Alemán (aunque esto no me convenció, al no tener demasiado sentido al ya haber sido derrotados por los aliados). Su llegada a la pequeña ciudad de Harper pone en alerta tanto a su perseguidor como al buscadísimo Kindler, quien no tarda en intuir lo que parece un astuto plan para capturarle y no duda en deshacerse de la única persona que podría identificarle. A partir de este instante empieza un juego del gato y el ratón, donde Kindler busca de forma desesperada permanecer en el anonimato, mientras que Wilson apura sus opciones de desenmascararlo de entre toda una serie de respetados ciudadanos. No voy a ser yo quien descubra las virtudes de todo un Orson Welles, quien tanto en el plano actoral como en el de la dirección fue un monstruo, dejándonos toda una serie de obras que ya forman parte de la leyenda del cine. Títulos emblemáticos como Ciudadano Kane, Sed de mal, El cuarto mandamiento o El proceso, por citar algunas, deberían ser citas ineludibles para todo aquel cinéfilo que se precie.
Pero todo genio tiene sus obras menores, y la que tenemos hoy entre manos sin duda lo es; todo y tratarse de una más que correcta película, notable en algunos de sus aspectos, en otros no es todo lo redonda que se presumía en un inicio y eso ha hecho que se me haya quedado un tanto corta de lo que esperaba de ella. Su arranque es muy prometedor, con la liberación de Maineken y toda una serie de planos en los que se juega con las sombras o ciertos obstáculos que no nos permiten ver la cara de Wilson, encarnado magníficamente por un Edward G. Robinson que siempre fue una garantía en todo tipo de papeles, y del que solo vemos la pipa que fuma (esto promete...). La intriga inicial muy bien llevada en su tercio inicial sabe generar tensión (la escena del bosque, por ejemplo), pero poco a poco va perdiendo fuelle y diluyéndose por culpa de un guión que presenta algunas lagunas que la acaban por lastrar en su desarrollo y resolución (la manía de arreglar relojes sobra, siendo demasiado evidente y simple). El propio Welles siempre renegó de esta obra catalogándola como su peor película, por un lado comentando que no puso demasiadas ganas en su elaboración (se desentendió del todo del guión, que acaba siendo lo principal en una película y el apartado más flojo aquí), así como una queja hacia el montaje final que presentó la productora en el que según decía se habían eliminado escenas claves para entender su desarrollo.




Quizás sea verdad, pero lo que está claro es que si nos ponemos a sacar punta al lápiz y uno se detiene a pensar detenidamente todo lo que va ocurriendo, ve que algunos hechos se suceden sin demasiada lógica o congruencia con lo acontecido anteriormente. ¿Faltan escenas que nos harían cambiar esta percepción? Quien lo sabe, la única realidad es la edición en DVD no contiene ningún extra de "escenas eliminadas" o alguna mención a todo ello, cosa nada sorprendente, pues ya estamos más que acostumbrados a ediciones no sencillas, sino muy pobres en cuanto a sus contenidos adicionales. Por todo ello me sorprende enormemente su nominación a los Oscar en el apartado de mejor guión...
A pesar de todo lo comentado hasta ahora, ni que decir que la película tiene sus aciertos y virtudes, por lo que acaba siendo un más que correcto entretenimiento, se nota que quien está detrás de las cámaras es un artista, desganado tal vez en esta ocasión, pero deja claras muestras de su clase con un buen uso de la cámara, unos picados y contrapicados en la torre del reloj notables, y algunos buenos diálogos como el de la cena o ciertos momentos que saben crear expectación y tensión en el espectador.


Por otro lado los actores están francamente bien, además de Edward G. Robinson, el propio Orson Welles sabe darle la réplica con una actuación que sí está a la altura de su capacidad, haciendo que los momentos que comparten en pantalla estén logrados, aunque uno se da cuenta de que se podía haber sacado mucho más de su duelo.
La temática de la película debe verse como una consecuencia lógica y oportunista del fin de la guerra y el inicio de los Juicios de Nurenberg, en el que los responsables de la barbarie nazi fueron llevados ante los tribunales para responder de sus actos. Así pues es fácilmente entendible que la RKO decidiera encargar este trabajo a Welles, sabedores que todo y siendo un proyecto de bajo presupuesto, el público iba a estar receptivo a films que dieran caña a los nazis con la persecución de los que habían logrado huir de la justicia.
Siendo un título que no está a la altura de su director, sirve perfectamente como una buena distracción, pues sus escuetos 90 minutos no permiten que se nos llegue a hacer larga en ningún momento. Una lástima que Welles no pusiera aquí todo su empeño, pues seguro que habríamos tenido entre manos otra gran obra que sumar a su larga lista.

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