viernes, 23 de noviembre de 2018

MUSA (2017)

Muchos esperábamos el nuevo film de Jaume Balagueró con ilusión y realmente esperanzados a repetir una experiencia similar a la que vivimos con "Mientras duermes" en 2011, que en mi opinión es una de sus mejores realizaciones, sino la mejor (al menos en solitario).
Aún con algún que otro tachón en su filmografía (que recordemos incluye "OT" o "Rec4"), el lleidatà ha demostrado que domina el terreno del terror y su manejo con la cámara no es aquí ya el debate, pues está consolidado a estas alturas y sus puestas en escena son indiscutiblemente de primer nivel. Asumida esa sólida profesionalidad y sus demostradas capacidades fílmicas, estoy convencido que esta vez no estará del todo satisfecho con el resultado final de su nuevo proyecto, de título "Musa".
No siempre puede uno contar con Franka Potente, Christopher Lloyd o Leonor Watling en su película, naturalmente toda rodada en inglés y de corte internacional, buscando así que su cine goce de un mayor interés fuera de España; del todo lícito por otra parte, pues lleva haciéndose con toda lógica y coherencia desde hace décadas.
Para la ocasión, el cineasta catalán se inspira y/o adapta la novela "La dama número trece" de José Carlos Somoza, para contarnos la historia de un profesor de literatura que se ve envuelto en una oscura trama de rituales ocultistas, poesía macabra y misteriosas musas (por no decir brujas).
A priori todo parece buena idea, y de hecho sus primeros 10 minutos auguran un film sólido, interesantísimo y con muchas posibilidades de desarrollo. El problema viene cuando tratan de profundizar en la trama y detectamos una arrogante sensación de autocomplacencia en ella, como si los actores quisieran en todo momento masticarnos la información, pues se nos antojaría tan compleja que el público si no, no la entendería.



Referencias intelectuales por doquier, charlatanería ocultista y un sabor general a bolsilibro de aeropuerto nos acaba por hastiar, diría casi cabrear, obligándonos a desconectar con lo que allí acontece en espera de un nuevo giro o momento terrorífico que lamentablemente nunca llega.
Me quedo con un par de secuencias de gran fuerza (el tenso momento en la cocina con el indeseable del burdel o la escena que arranca la película), con su más que digno acabado formal y esa sensación de que con otro enfoque, mucho menos vanidoso y ensimismado, el film hubiese funcionado mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...