La película presentaba, a priori, todos los elementos para salir airosa, véase: un prólogo espeluznante y efectivo, una buena ambientación con todo un vecindario siendo aterrorizado por presencias y maldiciones fantasmales, más unos para-psicólogos que intentan detener dicha amenaza espectral.
Su punto fuerte (que entre en materia desde el minuto uno) es, a su vez, su punto débil, ya que nos encontramos con una película forzada, que no dedica el tiempo suficiente para calentar a la audiencia, ni prepara un ambiente certero de terror ni se detiene a crear unos personajes mínimamente bien construidos.
Todo aquí parece artificial, desde esos para-psicólogos de postín que no se los cree nadie, y claramente deudores de la ola Warren, hasta esos golpes de humor -a la argentina- que no paran de sacarte de la cinta (el momento cadáver del niño en la cocina es totalmente risible).
A su favor podemos argumentar que "Aterrados" funciona como una montaña rusa de emociones,y golpes de efecto más o menos constantes, un tren de la bruja de apenas 85 minutos con criaturas extrañas, fantasmas, sustos y sangre.
Consigue varios momentos truculentos como el mencionado prólogo, las visitas nocturnas del extraño ente al vecino, o su descontrolada pero certera recta final. Muy a nuestro pesar, "Aterrados" no cambiará ni la historia del género de su país ni la de ningún otro, siendo simplemente una obra digna pero en todo momento falseada y blood free.
Su director, Demián Rugna, lo dijo en la presentación : -“Llevaba 9 años con esta historia bajo el brazo y nadie la quería, hasta que cuando por fin me la ofrecieron, la realicé, pero casi sin ganas”. Lamentablemente, se ha notado.
Adrián Roldán
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