
Nacida como una co-producción entre Estados Unidos y Canadá, "El Reinado del Mal" fue filmada en Europa (República Checa y Suiza) y dirigida por el canadiense Christian Duguay, un cineasta irregular que se echaba a la espalda cualquier proyecto por encargo que hiciese falta (ahí están sus Scanners 2 y Scanners 3...).
El film engloba desde la infancia del dictador hasta su llegada al poder, pasando por las épocas de su vida que mayormente se desconocen (su participación en la Primera Guerra Mundial, sus extrañas relaciones sentimentales o sus inicios en la oratoria en cervecerías de enclave clandestina), y repasando su desbordante locura e incluso haciendo un esfuerzo mayúsculo para explicarnos de "dónde" podría provenir su enfermiza postura política.


El joven Adolf asciende pues rápidamente por méritos diversos, entre ellos la suerte del que menos la merece (la escena del apaleamiento al perro nos duele en el alma a todos), y tras sentirse desencantado con las decisiones bélicas de su país tras la guerra, se convierte en un férreo portavoz del nacionalsocialismo tan hábil y convincente como peligroso y decisivo para el futuro de su nación (aunque no era alemán, sino austríaco).
La película se podría describir como históricamente rigurosa, ( sin entrar en la descripción y/o concepción de la psicología de Hitler ) debido a su intención de constatar momentos exactos con precisión milimétrica (horas inclusive) y a su estilo cercano al documental, haciéndola entretenida a la vez que sencilla y lineal (que no simplista).


El lenguaje político usado en el film es comprensible y adecuado, capaz de despejarnos dudas acerca de circunstancias borrosas de los libros de historia (su estancia en la cárcel, sus asuntos con los altos mandos del Estado o sus hipnóticas oratorias tan gestuales como rabiosas), que compensan algunos episodios más desdibujados (la relación amorosa con Eva, el origen de la esvástica o el porqué de ese bigote tan característico).
El hecho de no plasmar las atrocidades que realizase el führer con total realismo se echa en falta (al menos yo), el no mostrarnos sus lascivias sexuales (que las tenía seguro) tampoco gana enteros, y subrayar que tal vez no era tan malo como todos creemos, la desestabilizan y le hacen perder credibilidad y objetividad como no se merecía.
También me gustaría aclarar que la caracterización de Carlyle como Hitler está muy bien realizada, en su gestualidad y expresión sobre todo, pero no es adecuada en cuanto a peso y talla (aquí está muy delgado y es demasiado alto quizás).
La anecdótica participación de Peter O'Toole (da lástima verlo pobrete) como Hindenburg da además un pequeño aliciente cinéfilo al film, que como es costumbre en películas televisivas, rescatan a grandes actores para minúsculos papeles con el claro objetivo que ya os imagináis.
Hitler, el reinado del mal es mejor película de lo que parece, con incluso algunas
secuencias trabajadas (esos speeches en la cervecería) y otras no tanto, pero interesantes de todas formas. Recomendable pues a los interesados en ese pedazo de historia y en ese pedazo de......que fue el canciller. Ahí lo dejo.
Muy buena aunque demasiado corta para mi gusto. En general pienso que debería haber más propuestas en la TV como ésta.
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