jueves, 15 de octubre de 2015

SITGES DÍA 5 - MARTES 13 DE OCTUBRE

En los años 70, la creciente población de Seúl estaba llevando a la capital de Corea del Sur al límite de su capacidad. Desde el gobierno se decidió el desarrollo de un plan para ampliarla tomando los terrenos de una gran zona agrícola por aquellas fechas, la región de Gangnam (de ahí el título Gangnam Blues). En un clima de corrupción, (basado en hechos reales), ciertos miembros del gobierno decidieron urdir un plan para enriquecerse adelantándose al anuncio del nuevo plan y comprar todas las tierras posibles mediante diferentes bandas mafiosas, con la seguridad de enriquecerse gracias a una revalorización exponencial en el momento que se hiciera público el nuevo plan. De esta forma la zona sur de Seul empieza a desarrollarse, cuando dos amigos de la infancia Jong Dae y Yong Ki, que trabajan recogiendo deshechos, ven como su casa es demolida por mafiosos locales. Con la necesidad de conseguir algo de dinero en efectivo, aceptan unirse a estas bandas y generar altercados para facilitar la desestabilización política de los rivales y la adquisición de parte de esos terrenos. Sin embargo, durante una de las escaramuzas se separan y pierden irremediablemente el rastro del otro. Tres años más tarde, Jong Dae lleva una humilde y honrada vida junto al ex líder de la banda Kil Su. A su vez, Yong Ki se ha unido a una de las mafias más poderosas de Seúl, involucrada en la despiadada guerra por hacerse con la tierra de Gangnam. Las circunstancias del enfrentamiento entre bandas volverá a ponerles frente a frente, y la antigua e inquebrantable amistad entre ambos se pondrá a prueba en medio de una guerra sin precedentes entre políticos y grupos mafiosos.


Yoo Ha, director de la película, nos dejó hace nueve años la talentosa e impactante A dirty carnaval (2006), en la que ya anticipaba mucho de lo visto en su último trabajo, es decir: el cine de gángsters en el que los temas de la amistad, la corrupción, la traición y la ascensión en la cadena de mando (tanto en el gobierno como en las bandas) son los temas angulares de ambas obras. Con una factura técnica muy notable, un ritmo que no decae a pesar de las más de dos horas de metraje, asistimos a una película que describe de forma interesante el clima de inestabilidad del país en una época de fuerte desarrollo tras haber dejado atrás la guerra con su vecino del norte, regalándonos más de una imagen para el recuerdo (esa batalla en pleno entierro, por ejemplo) o los dilemas con los que los dos protagonistas deben lidiar.


Como punto negativo mencionaría una cierta "dificultad" para seguir con soltura las relaciones entre bandas/personajes con toda la precisión que sería necesaria para disfrutar plenamente del espectáculo. El caos puntual con la enumeración de bandas participantes, las sucesivas escisiones internas, cambios de bandos, y movimientos de las piezas políticas que manejaban los hilos, conllevan algunas dudas y confusiones. Nunca anteriormente, y he visto infinidad de thrillers coreanos y películas orientales de todo tipo de géneros, nacionalidades y épocas, me había sentido tan vendido en ciertos momentos sin saber encajar nombres y caras. En este sentido hubiera ayudado haber contado con algunas caras conocidas para encarnar a algunos de los políticos y/o líderes de las bandas. Con todo, una película la mar de disfrutable.
(Redactado por Marc Ventura)

Según el cineasta británico Bernard Rose, había cosas en la más famosa de las novelas de Mary Shelley, "Frankenstein", que el cine aún no había abordado adecuadamente en sus más de un centenar de adaptaciones. Es por eso, entre otras razones comerciales mucho más evidentes, que se atrevió a rodar su propia versión del mito, resucitando, y nunca mejor dicho, al mítico monstruo de nuevo.
Argumentando que ninguna versión ha abordado el asunto desde el punto de vista de los adelantos médicos actuales (que ya son capaces de replicar órganos en laboratorios), Rose se toma la licencia de explicarnos la controvertida "creación" del doctor Frankenstein, otrora pura fantasía, en algo medicamente posible en nuestros días (aunque luego su discurso descarrile en otros lares).
Así arranca esta nueva versión de "Frankenstein", con una pareja de científicos de Los Ángeles que han conseguido crear vida humana en su laboratorio, y que observan como el "recién nacido",de nombre Adam, tiene sus primeras reacciones con el entorno (aquí se trata de un joven atlético y guapo).
Todo parece ir bien hasta que una descontrolada descomposición invade su cuerpo a un ritmo vertiginoso, con lo que deben acabar con él para empezar de nuevo. Obviamente no les será nada fácil, pues el monstruo presenta una fuerza física asombrosa y un aprendizaje inesperadamente rápido, terminando por escapar de sus captores y vagabundeando el resto del film por las peligrosas calles angelinas.
El director de Candyman reinterpreta la novela y se la trae innecesariamente a nuestros días, traduciendo la terrorífica pero hermosa historia del original en un discurso sin fuerza y demasiado simplista sobre que los verdaderos monstruos somos los demás y nuestra corrompida sociedad (una conclusión que, en definitiva, también se podía extraer de aquella).

Los doctores no entienden qué ha podido salir mal
Queda patente que el enfoque realista que se ha querido plasmar en el film funciona sólo a ráfagas, y jamás sostiene una trama de por sí intermitente y rácana en ideas, aunque respete al pie de la letra los textos del original con las voces en off del protagonista. Las secuencias donde el "monstruo" desarrolla sus nuevas capacidades y descubre mundo son hasta cierto punto cautivadoras, pero se malogra por completo en el momento que la película se conforma con ser un drama menor como tantos otros sobre la aceptación por ser diferente.

Adam "el monstruo", vagabundea por las peligrosas calles de Los ángeles.
No sería justo dejar de mencionar que el esfuerzo ofrecido por el australiano Xavier Samuel (visto recientemente en la dignísima Corazones de Acero) en su papel de Adam es sin duda, digno de alabar, pues más que lo que él hace ya no se podría hacer. Y sus esfuerzos son de agradecer ante tan compleja tesitura.
Desafortunadamente no hay más capas de lectura en la propuesta, desaprovechando claramente una oportunidad para indagar en los actuales límites éticos y científicos sobre el control de la vida y la muerte, la creación de nuevos tejidos o formas de vida en laboratorios, o simplemente, debatir qué se podrá conseguir con la ciencia a largo plazo y qué será siempre ficción.
A nivel personal, creo que el título le viene enorme al proyecto, pues crea expectativas que estaban a años luz de alcanzar, y que seguramente, con cualquier otro nombre menos pretencioso, hubiese sido hasta simpática de experimentar. (Redactado por Jesús Álvarez).

La dilatada presentación previa a "The Hallow", a cargo de su novato director irlandés Corin Hardy, auguraba una esperanzadora monster movie a la antigua usanza, pues nos confesó entre aplausos que era muy fan del trabajo de Rick Baker (un titán del maquillaje de Hollywood que además estaba presente en el Festival) y que entraba en sus planes conservar todo el trabajo artesanal posible en sus películas para así minimizar los impersonales recursos informáticos.
Su ópera prima, "The Hallow" (aka "The Woods"), bebe directamente del folclore fantástico irlandés, leyendas de terror poco conocidas repletas de seres monstruosos en los bosques que no desean ser molestados y que jamás han sido del todo olvidadas. Unas historias arraigadas en lo más profundo del país que incluso hoy en día siguen con cierta vigencia en remotos lugares de la región, y que según Hardy, fue una tarea escalofriante de indagar.
Su relato nos presenta al joven matrimonio Hitchens, Adam y Clare, que se mudan a una apartada zona rural  de Irlanda con su hijo recién nacido. Debido a la mala reputación del trabajo de Adam, que trata de analizar la viabilidad arquitectónica del terreno, comienzan a recibir advertencias por parte del vecindario sobre los malos espíritus (the hallows) que allí habitan. Seres que según cuentan, no dejarán que nadie pise sus demoníacos bosques sin pagar un altísimo precio por ello.
La tenebrosa y adecuada fotografía nocturna más una atrevida puesta en escena repleta de hallazgos interesantes son los principales atractivos de esta primera cinta del locuaz Hardy, que sin duda funciona mucho mejor en las escenas de sombras que en las iluminadas (sobre todo en las de interior, realmente increíbles).

Adam, Clare comienzan a sospechar que en el bosque hay algo inusual
El exceso de referencias cinematográficas en el film son de obligada mención, pues juegan en su contra y convierten la ambiciosa y audaz propuesta del irlandés, en un -mil veces visto-, ya que parte de una premisa muy similar a "Perros de Paja" de Peckinpah, nos recuerda luego a "El Resplandor" de Kubrick, se convierte en "Posesión Infernal" de Raimi, emula el concepto del bebé de "Al final de la escalera" y acaba por simular a "El laberinto del Fauno", por citar los primeros que me vienen a la mente.

Adam deberá afrontar los extraños sucesos aunque con ello se juegue la vida
Un mejunje que funciona en el marco de un Festival a medida y que puede llegar a contentar moderadamente al aficionado, pero que ni brilla con luz propia ni abre nuevos caminos. El trabajo artesanal antes prometido se disfruta sólo a medias, pues pese a presentar seres de la oscuridad considerablemente terroríficos, nunca llegan a atemorizarnos como se suponía podían, quedándose a medio camino. Ni siquiera la reconfortante sensación de no ver el cada vez más odioso CGI en su apartado técnico nos aparta de esa sensación de déjà vu. Y es que en el campo del terror in the woods, o todo está inventado ya, o poco le queda. (Redactado por Jesús Álvarez).

Una niña recién nacida es abandonada en la consigna número 10 de una estación de metro. Desde entonces ha sobrevivido durante 8 años entre los mendigos, hasta que es vendida para saldar una deuda por un policía corrupto a una familia mafiosa que no duda en usar niños para sus negocios, mano de obra manipulable y fácilmente reemplazable. La líder es "Mamá", una mujer madura sin escrúpulos que solo tiene una regla "Solo vives si me eres útil", en caso contrario el desdichado pasa a "ceder" sus órganos y corneas. En este mundo violento y cruel muchos se han quedado por el camino, no así la pequeña Il-Young, quien se ha abierto paso con los años, y ya en plena adolescencia terminará convirtiéndose en una de las piezas claves dentro de la familia, ejerciendo sin piedad el papel asignado por "Ma" si no quiere tener serios problemas. Sin embargo, en uno de sus trabajos yendo a cobrar una deuda, por primera vez conoce a alguien que la trata con amabilidad, donde los términos despiadados y viscerales que han regido su vida hasta el momento quedan aparcados, generando un dilema en ella: seguir fiel a la familia o ayudar a un pobre desdichado que no podrá saldar la deuda contraída por su propio padre.
Coin Locker Girl es sin duda uno de los debuts más interesantes del año, Han Jun-hee se ha encargado del guión y dirección, y en todo momento muestra una enorme seguridad y determinación en que nos quiere contar y como hacerlo de forma impactante. Un drama enérgico, que recuerda ligeramente a Hwayi: A monster boy (2013), donde un grupo de atracadores "adoptaba" a un niño y lo educaba para que se uniera a su causa hasta que la criatura se encontraba con el mismo dicotoma, seguir fiel a sus "padres" o acabar con ellos. Donde en ambas se termina entrando en una espiral de destrucción que una vez iniciada ya no puede detenerse.


A nivel técnico Coin Locker Girl nada tiene que envidiar a otras producciones similares firmadas por nombres consagrados como Kim Jee-woon o Bong Joon-ho entre otros. Impecable puesta en escena, montaje y con una intensidad que no decae en ningún momento, para mostrarnos un mundo violento y despiadado, fiel reflejo de los bajos fondos de una sociedad aparentemente civilizada en su superficie, pero que en la oscuridad esconde unos habitantes sin escrúpulos, verdaderos depredadores.


A destacar a la actriz Kim Go-eun-I, que interpreta excelentemente a la joven Il-yeong, y a Kim Hye-soo por su papel como "Mamá". Asimismo el personaje del tarado de la familia, un ser limitado pero encargado de las tareas más sucias como es la de descuartizar los cuerpos y que nos regala un feroz enfrentamiento con la joven heroína. Por contra, el personaje que más chirría pero que por fortuna no tiene un peso importante en la historia, es el de la hija yonqui, que poco o nada aporta.
Una de las mejores aportaciones del cine coreano a lo largo de este 2015 y que completa una más que notable doble sesión de cine de esta nacionalidad.
(Redactado por Marc Ventura)


La última película del martes cerraba el tríptico asiático del día tras ver dos interesantes thrillers coreanos, pero siendo ésta una propuesta completamente diferente de la mano del director taiwanés Hou Hsiao-Hsien (quién aquí también participa en el guión). Tan solo tras unos breves minutos de película, queda claro que vamos a necesitar cambiar el chip para abordarla, ya que su lenguaje cinematográfico se aleja de los estándares habituales de la industria, minimalizando aquí la historia, llena de elipsis, con un tempo lento, para cederle todo el protagonismo a unas imágenes deslumbrantes que sorprenden, primero, desde su breve introducción en blanco y negro, para cautivar todo el resto del relato cuando la pantalla es inundada por un cromatismo como pocas veces hemos tenido ocasión de disfrutar.
Situados en la China del siglo IX, la historia se centra en un momento de grandes tensiones entre la capital, donde residía el emperador, y la poderosa provincia de Weibo, decidida a mantener cada vez una mayor independencia de la influencia del reino. Nie Yinniang (encarnada por una hierática Qi Shu) fue apartada de su familia para ser educada por una monja en las artes marciales y convertirla en una letal asesina. Años después regresa a su tierra natal, Weibo, para cumplir una difícil misión, asesinar al disidente gobernador de dicha región, que no es otro que su ex prometido. La protagonista se enfrenta a una encrucijada que determinará su futuro: obedecer sus órdenes y acabar con el objetivo marcado, a pesar de los dilemas morales y sentimentales que conlleva atacar a su propio pueblo; o por otro lado traicionar el juramento de obediencia y respeto adquiridos tras años de entreno para convertirla en lo que es hoy, una perfecta asesina.  


The assassin desnuda la historia y minimiza las escenas de lucha típicas del género wu xia, tomando la decisión de que sean las imágenes, los largos silencios, el centrarse en escenas y situaciones cotidianas (el gobernador jugando con sus hijos, una actuación musical dentro de palacio...) y los planos eternos de una exuberante naturaleza, los que hablen por sí mismos y transmitan al espectador la nada fácil decisión que Nie Yinniang deberá tomar. Su propia maestra ya anticipa este conflicto cuando le dice "Dominas tu espada con destreza, pero eres esclava de los sentimientos humanos".
Un planteamiento narrativo que en ciertos momentos funciona a la perfección: para transmitir sentimientos, incluso en las breves pero trabajadas escenas de lucha y llenar la pantalla con unas imágenes fantásticas; mientras que en otros, me invade una sensación de artificiosidad ante lo que estoy viendo, la sensación de que esos encuadres perfectos, esa cámara escondida tras unas cortinas de seda observando a escondidas la acción y ciertos silencios prolongados más allá incluso de los estándares orientales, son gestos más estudiados que sentidos.


Una mirada muy personal del director, que requeriría de un nuevo visionado para poder estudiar con mayor detenimiento. Con todo, una propuesta narrativa más que sugestiva, obligando al espectador a una nada fácil adaptación y digestión de lo proyectado en pantalla, de esos films que hizo que algunos abandonaran la sala, mientras otros contemplaban fascinados la pantalla hasta el final, podríamos decir que yo que me he quedado entre dos aguas, con todo una película disfrutable.
(Redactado por Marc Ventura)
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