jueves, 16 de agosto de 2012

LAS AVENTURAS DE ZIPI Y ZAPE (1981)

Lo confieso. En esta ocasión me ha costado lo indecible dar el paso. He tenido que armarme de un valor nunca antes visto para deglutir dicha astracanada cinematográfica y tratar de salir ileso de ella. Pero todo tiene una explicación aunque no sea del todo convincente, y es que necesitaba un maltrato neuronal máximo para resetear mis valores cinéfagos a su punto de origen, escapando de esa hermética reflexión intelectual y/o cinéfila tan inquisidora que me invade poco a poco y que no me dejaba contemplar ni analizar según qué subproductos.
A fin de cuentas, exponerse a semejante tortura (de manera siempre voluntaria, claro) te hace mucho más fuerte (eso sí, tras debilitarte lo suyo) y te obliga a valorar con mayor justicia el resto de tu bagaje cinematográfico.
Resultado: Nos ofrece la oportunidad de crear un antes y un después en nuestra memoria fílmica, puesto que todas las películas que hayamos visto hasta la fecha, nos parecerán mejores tras hacerle pasar este calvario a nuestras inocentes retinas. Doy fe de ello.
A lo que iba, el elegido para esta fechoría titulada "las aventuras de Zipi y Zape" fue Enrique Guevara, un director de films eróticos de la época del destape (clasificados "S") como "Jill" o la archiconocida "En busca del polvo perdido" (me parto...), que accidentalmente se colaba en otros géneros para sacar a relucir sus dotes creativas.
Me imagino al cachondo de Enrique empapándose del famoso cómic de Escobar e intentando dar forma a un proyecto que ya pintaba mal de entrada, pero que muy mal.
La historia sitúa a los inaguantables hermanos Zapatilla (Zipi y Zape) de vuelta al colegio tras las vacaciones de verano. Oliverio es el alumno sorpresa del curso, que pese a venir de familia rica y viajar con su chófer en un Rolls Royce, se siente marginado y socialmente inadaptado. Gracias al buen corazón de los hermanos, comenzarán a corretear y compartir gamberradas juntos, haciéndose grandes amigos y esas cosas (quedan para jugar a indios y vaqueros, etc, etc... un bochorno).
Para estirar la cinta y convertirla en largometraje, Oliverio será secuestrado por una banda de italianos mafiosos (peor calaña que en los films de los Calatrava, imaginad), con intención de pedir un millonario rescate.
La amistad reinará y el mundo entero se movilizará para buscar al niño pijo...(pausa para vomitar).
No hay que aclarar que la mediocridad del film es absoluta, tanto en el reparto (salvando únicamente a la despistada Mary Santpere) como en los demás aspectos técnicos, todos de la peor factura posible (una música horrenda, un guión subnormal, interiores lamentables y humor imperdonablemente necio).
No se me pasa por alto el hecho de que sea una cinta exclusiva para el público infantil, pero vista desde una óptica adulta, no merece más calificativos que el insulto más despiadado (no aceptamos la excusa de que a los niños les pueda llegar a gustar).


Su zafiedad y exceso de bobadas no conoce límites, y por si fuera poco, nos castigan con números musicales insufribles con niños cantarines (tipo Regaliz o Parchís), que acaban por desorbitarnos completamente.
Plagada de bromas de dudosa naturaleza (Amparo Moreno maquillada como una sirvienta negra de labios imposibles y acento imperdonable o la tropa de mafiosos pintados de chinos salchicheros), será una verdadera proeza terminarla sin huir despavoridos, ya que desgasta las energías e invita a abandonar a los cinco minutos.
Tampoco ayudan esos guiños a series de TV de la época, que resultan un total despropósito y denotan una preocupante falta de buen gusto. Un increíble Hulk penoso y lila, un Sherlock Holmes de feria ambulante y unas ángeles de "Churly" (diablillas les llaman aquí) de pacotilla, (aunque por lo menos nos levantan un poco el ánimo a los que ya rozábamos la agonía) son ejemplos claros de hasta donde llegan para irritarnos. Una vez derrotado por completo y llorando ya mientras avanzan los títulos de crédito, eché la vista atrás y conseguí encontrar algo aprovechable; una brizna de esperanzador surrealismo que amenazaba con agradarme. Dejad que me explique: mientras suceden todo tipo de calamidades humorísticas en tamaña sinvergonzonería, se percibe un humor absurdo en el personaje de la tía Aniceta (Santpere), que sin darse mucha cuenta, es de largo, la más divertida del entuerto (sus reflexiones son dignas de psiquiátrico).
Y por si esto fuera poco, también nos deleitaremos con imágenes de la Barcelona de antaño, y pasearemos por Las Ramblas, el Mercat de la Boqueria, cogeremos el famoso tranvía azul hasta llegar al Tibidabo y nos montaremos en sus atracciones hasta subirnos a su mítico avión rojizo.
Una experiencia placentera y nostálgica que aplacará nuestra comprensible ira aunque sea por unos momentos.
De vuelta a la realidad, no haré mayor hincapié en que se trata de un film infecto y banal, de tal intrascendencia que abruma y de una insultante moraleja (esa escena final en plaza de Catalunya a lo grande, con montones de gente que ni sabían a qué venían).
Si aún estáis a tiempo, huid. Para los que ya hayáis corrompido vuestras existencias con su visionado, pues aferraros al punto que he expuesto más arriba. A partir de ahora, todo nos parecerá mejor.
No me iré sin anunciar que está prevista una nueva adaptación de los hermanos para el próximo 2013, bajo el título "Zipi y Zape y el club de la canica". Otra gran noticia para el cine español.

1 comentario:

  1. Yo la recuerdo, la vi de enano creo que en la Filmoteca. Guardo muy pocas imágenes borrosas en mi cabeza y así se va a quedar, no voy a darle la oportunidad a dañarme ahora de adulto. El psicoanálisis es una terapia muy cara que no puedo permitirme con la crisis. Ese Hulk lila si que lo tengo en mente al igual que el padre y la madre de los gemelillos de marras.
    Creo que no me equivoco en decir que es la crítica de las más de 500 que llevamos en el blog donde hay más calificativos negativos... pero cuano llegue DragonBall Evolution, sí que marcará un antes y un después.
    ¿¿¿Una nueva adaptación de Zipi y Zape??? Como tenga el nivel de Mortadelo y Filemón vamos apañados, menudo bodrio. Personalmente le veo el problema de que Zipi y Zape refleja una sociedad, un humor, y todo un conjunto de situaciones que hoy en día ha quedado desfasada. Tengo algunos tebeos de Escobar Z y Zape junto a algunos Carpanta y los leo con cariño, pero me cuesta imaginarlos hoy en día en el cine y que no quede como una astracanadas más del cine español... aforunadamente el mundo se acaba después del festival de Sitges de este año y ya no tendremos que preocuparnos por ello...

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