
Aquí podéis ver una inquietante imagen de la primera película que en poco más de una hora tendremos el placer de degustar.

Si bien se sostiene y entretiene eficazmente, nos regala un final impropio, y en mi opinión, completamente desacertado (no en ideas, sino en plasmación cinematográfica). De todas maneras, el papel principal de David (Àlex Brendemühl) es destacable y muy creíble, lo que no podemos decir del director del "hospital", un inadecuado Ramón Fontserè. El resto del reparto está muy bien elegido, abundando ahbituales del panorama teatral catalán.
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Uno de los niños a punto de ser encerrado en una celda de asilamiento... |
La película es un mero vehículo para retratar las dos actitudes con las que se suele afrontar nuestro aún reciente pasado histórico, recordar u olvidar. Poniendo de manifiesto como los hechos vividos a lo largo de la Guerra Civil como en los años posteriores de represión y limpieza que tuvo lugar en España, hay quien prefiere dejarlos bien escondidos y encerrados, mientras otros necesitar el reconocimiento de lo ocurrido. La insensibilidad de los niños (teóricamente seres inocentes) en sentir el dolor y el placer, bien puede ser una metáfora de la insensibilidad de todos aquellos que actuaron así a lo largo de los oscuros años que duró el Franquismo. Una obra interesante, sugerente, a la que quizás se le vaya de las manos el control que tenía, con un final quizás no del todo adecuado y lejos del tono utilizado hasta ese momento.
13:00h. Después de acabar de ver Holy Motors, he regresado dando un tranquilo paseo por la playa de San Sebastián aprovechando el día de verano que estamos teniendo en pleno octubre. La verdad que esta media horita me ha servido para reflexionar sobre lo que acababa de ver e intentar ordenar mis ideas y pensamientos que me han ido surgiendo a lo largo de su visionado.

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No sé si el mejor capítulo, pero sí el más transgresor y chocante que podemos ver... |
Es casi imposible no quedar cautivado por las poderosas imágenes de la película y dejarse llevar por el imaginativo cuento que nos narran, a pesar de que la película rompe con el esquema estético y formal del cine, para erigirse más como un juego que como un relato cinematográfico convencional, pero que juego se ha marcado Carax...
17:00h. Nuestra siguiente parada en el Auditori ha sido para ver Compliance, película que este año ya dejó huella en el último Festival de Sundance.

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Becky esperando la siguiente orden por parte del policía... |
El film se escuda al final relatando que existen unos 70 casos similares al año en los Estados Unidos, donde este tipo de abusos suelen contener escenas como las que acabamos de visionar.
Desde nuestra perspectiva, nos cuesta creer que esto pueda pasar, que de ninguna manera podríamos seguirle tanto la corriente a alguien que ni conocemos y que por teléfono acaba de identificarse como agente de policía, pero estamos hablando de los Estados Unidos...
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Becky incrédula al oír como el oficial le explica que ha sido denunciada por robo... |
La película en sí, consigue lo que se propone que es incomodar al espectador con una situación que muestra nuestra vulnerabilidad ante la autoridad (tanto policial como por parte de un superior en nuestro trabajo), haciendo que a medida que avanzan los minutos, empecemos a dudar de si ya hemos asistido a la última de las vejaciones que sufre Becky (agunas de ellas muy explícitas). Sin embargo, el hilo conductor acaba cansando un poco, secuencia tras secuencia se repite el mismo esquema: orden del agente de policía, titubeo por parte de quienes tienen que acatarla, pero aceptación y ejecución al fin tras una amenaza de tono marcial desde el otro lado de la linea telefónica. Quizás se habría agradecido darle más metraje al desarrollo de quién está al otro lado, y que aquí solo tenemos la oportunidad de ver muy al final, impidiendo que lo que intuíamos como la vuelta de tuerca que necesitaba la historia para coger velocidad de crucero de nuevo, se quede en un mero apunte para cerrar la película. Interesante, perturbadora por mostrar la vulnerabilidad a la que todos podemos estar expuestos, pero que a nivel cinematográfico se le tiene que achacar el no saber cambiar de esquema narrativo a lo largo de más de una hora, haciéndose algo monótona en este sentido.
19:45h. Después de Compliance nos tocaba la propuesta más gamberra de la jornada, la última obra de Don Coscarelli, con la que muchos nos estábamos frotando las manos. Realmente la expectativa que había levantado la película se notaba, casi era plapable las ganas de pasarlo a lo grande por parte de un público muy entregado y el Auditori lucía lleno, con gente buscando sitio hasta el último momento.

Tampoco se queda atrás la siguiente escena, en la que realmente arranca la trama, y en la que un joven llamado David Wong (chico occidental a pesar de su apellido), se ha citado en un restaurante chino con Arnie (Giamatti), un periodista a la caza de una historia con toques paranormales, para poder escribir un buen artículo. El diálogo entre ambos va a ser el hilo conductor, con David intentando convencer a Arnie de ciertos poderes que posee y toda una serie de experiencias paranormales que ha vivido junto a su buen amigo John, y mediante diferentes flashbacks a lo largo del metraje los iremos repasando.
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Coscarelli recogiendo su premio |
Siendo el primero de ellos el mejor de todos, donde asistimos a unos breves minutos delirantes en el que alucinamos con una entidad que toma forma corpórea gracias a un ser conformado por todo tipo de carne congelada, rematado por una cabeza en forma de pavo de Acción de Gracias, cuyos poderes incluyen ristras de salchichas arrojadizas o el poder de convertir un pomo de puerta en un enorme pene, que ninguno de los dos protagonistas osa tocar, a pesar de que aparentemente sea su única vía de salida (delirante!!!).
Una narración que parece a priori que va a seguir un esquema bastante lineal y repetitivo a lo largo del film (diálogo en el restaurante, seguido del flashback de turno), pero nada más lejos de la realidad, pues Coscarelli, que sin ser un director genial, sí es gato viejo en la industria del fantástico, aquí intenta jugar con toda la baraja, metiendo todo lo que suele funcionar dentro del género: zombies, realidades paralelas, saltos temporales, invasiones extraterrestres, criaturas de todo tipo, poderes paranormales, etc... buscando contentar a todo seguidor de lo fantástico y asegurarse la mano.
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David contándole sus experiencias a un incrédulo Arnie... |
Pero ya suelen decir que “Quien mucho abarca, poco abraza” y así acaba siendo, pues la película avanza a un ritmo frenético pero como si fuera un pollo sin cabeza, sin ningún rumbo fijo, donde las tramas principales quedan pisoteadas por otras que no para de abrirse cada dos por tres, quedando al final como un ejercicio de pirotecnia sin una identidad clara. Una película que termina por hacerse larga, digámoslo claro. ¿Habría sido un buen corto o mediometraje? Seguramente sí, pero su innecesariamente alargado metraje (casi 2h), la pérdida de todo sentido de la narración hacia su mitad, el poco carisma de sus protagonistas y algunas escenas muy poco acertadas, acaban haciendo que uno espere que tras el siguiente fundido a negro lleguen los títulos de crédito, que se hicieron esperar demasiado...
Un film que para los ya mayores no deja de ser una gamberrada de la que podemos salvar unos cuantos gags y diálogos aislados, pero quizás para las nuevas generaciones constituya uno de esos referentes, como nuestros fueron Bill y Ted. Por cierto, el parecido es más que razonable, pero aquí con un guión mucho más loco. Ya sabéis lo que os espera si le dais una oportunidad...
22:15h. En multitud de ocasiones ya he dejado bien clara mi devoción por el cine coreano, por lo que tenía bien marcada en la agenda Nameless Gangster: rules of time, una ocasión perfecta además para reencontrame con uno de los mejores actores de ese país y uno de mis preferidos: Choi Min-sik, que para todos aquellos que no os suene, fue el protagonista de Oldboy o quien daba vida más recientemente al despiadado psicópata de I saw the devil.

El film juega en dos lineas temporales, la primera vendría a contar lo comentado hasta ahora, desde los primeros chanchullos en las aduanas, hasta su entrada por la puerta grande y consolidación como uno de los hombres más poderosos del país. La segunda empezaría en 1990, con la acusación por parte de la fiscalía, en que entre otros cargos que se le atribuyen, están la extorsión, secuestro, malversación o amenazas. Desde este instante tenemos en el punto de mira a un hombre que tirará de todos sus recursos para escapar de la justicia.
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Un auténtico mafioso que abrirá las puertas de su mundo al corrupto agente de aduanas... |
Otro punto que queda de relieve en la película, es una crítica hacia la cultura y tradición coreanas (quizás cueste entenderlas para los poco habituados a ellas), como son las organizaciones jerárquicas dentro de los árboles genealógicos de las familias y que aquí son un importante puntal para justificar ciertas acciones y reacciones de los protagonistas.
No falta de nada aquí, desde acción con palizas de todo tipo y para todos los gustos (hasta la clásica con bates de baseball tan habitual en obras de esta nacionalidad), pasando por destrozar un teléfono en la cara de un secuaz que ha dejado mal al clan, y otras varias. De igual manera que la trama socio-política también satisfará a los más exigentes, haciendo que las algo más de dos horas del film se nos pasen volando y nos quede un grandioso regusto al acabar. Seguro que al acabar el festival, esta cinta asiática habrá sido de las que mejor recuerdo me queden. Por otro lado, hay otras citas con el cine oriental que deben ser ineludibles, entre las que destacaría: Dragon (o Wu xia en su título original) o el regreso de Takeshi Kitano con la continuación de Outrage, no deben faltar en vuestras agendas.
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Finalmente llegando a la cima, un respetado y temido business man... |
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