sábado, 24 de diciembre de 2011

ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO (1979)

Hay clásicos del cine que por mucho que uno se conozca al dedillo, sea capaz de repetir los diálogos y pueda esbozar mentalmente un storyboard con casi cada escena de la película, de tan bien hechos que están, siempre apetece volver a verlos. Personalmente y sin duda alguna, uno de esto me ocurre con Alien, una de las referencias ineludibles de la ciencia ficción y del cine de terror, y porque no decirlo, de la historia del cine. Dirigida por un Ridley Scott en el mejor momento de su carrera, ya que tres años más tarde filmaría la que para mí junto a esta son sus obras maestras: Blade Runner. La película sorprendió a todo el mundo con esta obra de atmósfera tensa y agobiante con una de las criaturas más escalofriantes jamás creadas. Ganó merecidamente un Oscar a los mejores efectos especiales en la edición de ese año.
Su influencia en el cine del género ha sido muy importante, siendo copiada desde entonces mil veces sin que se haya podido igualar las abrumantes sensaciones que experimentamos cada vez que la vemos.
Este viernes 16 de diciembre se proyectaba en el Cine Urgel de Barcelona englobada en una sesión doble junto a otro de los pesos pesados del cine de los 70, Tiburón. Por lo que la ocasión era única para ver por fin en pantalla grande esta gran película, y vaya si valió la pena la experiencia, con un ambiente de lujo y 1800 personas aplaudiendo a rabiar desde los títulos de crédito hasta las escenas más famosas. Aunque me imagino que todos nos la sabemos de memoria, vamos a recordar un poco el argumento: La tripulación de la nave minera Nostromo se encuentra de regreso hacia la Tierra en estado de hibernación tras haber acabado su misión de recolección de minerales en el planeta Thedus. Madre, el ordenador de a bordo, despierta a los siete tripulantes dejándoles desconcertados al darse cuenta que están en una Galaxia muy lejana y todavía a varios meses de llegar a casa.
La explicación que reciben por parte de Dallas, el comandante al mando de la nave, es que Madre ha captado una señal de radio que se repite continuamente proviniente de un pequeño planetoide cercano, por lo que deben bajar a investigarla. A pesar de las reticencias del grupo, entre Dallas y Ash, el comandante médico de la nave, les acaban convenciendo para que colaboren bajo pena de perder todos sus ingresos. La expedición enviada para localizar el origen de la señal no da crédito a lo que se encuentran una vez allí, una nave extraterrestre que parece llevar muchísimo tiempo en el planeta.
Una vez dentro Kane (John Hurt) descubre lo que parecen ser unos extraños huevos de los que sale una especie de parásito que se le adhiere a la cara. Cuando el resto de compañeros que están en la base descubren que la señal que pensaban que era de socorro más bien es una advertencia, ya han dejado entrar a su nave a un ser desconocido y letal como pocos...

El éxito de Alien no se puede achacar a un único motivo, sino a la suma de varios puntos que se conjuntaron a la perfección para llegar a darle su identidad tan y tan personal. Para empezar el hecho que la protagonista sea una mujer, con una Sigourney Weaver en uno de sus mejores papeles dando vida a la ya mítica Teniente Ripley, personaje de gran carisma que rompía moldes en un mundo dominado por los héroes masculinos. Otro es la lograda atmósfera claustrofóbica, agobiante y opresiva que se respira dentro de la nave Nostromo, consiguiendo crear una gran inquietud en cada escena, pues los interiores de la nave parecen esconder amenazas en las sombras, en cada rincón de sus enmarañadas tripas, a punto de saltar encima de cualquiera que se atreva a adentrarse en ellas. Y obviamente no nos podemos olvidar del inquietante alienígena, una criatura de impecable y elegante diseño, tan mortal y escalofriante como pocas hemos podido ver en el cine, con características que lo hacen un hito de la ciencia ficción, desde su sangre ácida, su modo de incubación, su desarrollo hasta la forma adulta o su increíble instinto de supervivencia convirtiéndole en un enemigo casi invencible. El diseño de la criatura, así como el de las naves, los interiores de estas, junto con el relieve del planetoide donde aterrizan, son obras del pintor surrealista Hans Ruedi Giger, con una estética muy particular y perfectamente identificable. Un bicho que creó escuela desde entonces, habiendo sido fuente de inspiración en el mejor de los casos y de burdas copias en muchos otros.
Hay momentos que son imborrables a lo largo del film, como cuando el parásito sale del huevo o el nacimiento de la criatura al reventar el pecho de John Hurt, en una escena que desprende un gran realismo en las reacciones de los actores, pues a excepción de Hurt que obviamente sabía que iba a pasar, el resto del reparto presente en la escena desconocía lo que les esperaba y el susto que se llevaron fue tremendo, pudiendo verse por la expresión de sorpresa en sus caras. Para mí la parte inicial con el despertar de la tripulación, el travelling que hace la cámara por sus pasillos desiertos y la música de fondo (espectacular también este apartado), son de lo mejor que recuerdo en cuanto a saber crear una ambientación que te va inquietando y dando mal rollo. Un gran ejemplo de como mantener una tensión continua desde el primer minuto hasta los créditos finales, en una película inolvidable y que no puede faltar en la DVDteca de todo amante de la ciencia ficción. La saga tuvo tres secuelas, y hay rumores que apuntan que podremos volver a ver a la Teniente Ripley enfrentándose de nuevo a sus peores pesadillas. También se explotó el cruce con otros de los grandes cazadores del Universo, los Predators, en una saga que ha dejado bastante que desear en cuanto a lo que podía haber dado de sí.
Para acabar y como curiosidad decir que el acompañamiento del título de "el octavo pasajero" fue un añadido que se le dio aquí, sin embargo, años después en una entevista realizada a Ridley Scott se le comentó este hecho y quedó encantado, llegando a comentar que si se le llega a ocurrir en ese momento, este habría sido el título de la película.
Os dejo los links de las otras críticas hechas de la saga Alien en el blog:

ALIENS, EL REGRESO (1986)
ALIEN 3 (1992)
ALIEN RESURRECCIÓN (1997)


viernes, 23 de diciembre de 2011

8 MILLAS (2002)

El director de L.A.Confidential, Curtis Hanson, supo plasmar con solvencia un drama social con tintes biográficos de uno de los rappers más influyentes de la última década, Marshall Mathers III, artísticamente más conocido como Eminem.
El chico blanco de los suburbios de Detroit (aquí se hace llamar Jimmy Smith Jr.) tiene grandes habilidades para rapear al estilo libre (freestyle), pero se bloquea en cuanto está encima del escenario del Shelter, el club más relevante de Hip-Hop en el área de Michigan.
Sus colegas saben que si consigue soltarse y rapear, ganará el prestigio suficiente como para que sus posibilidades de grabar una maqueta estén aseguradas, pero el bloqueo tiene una explicación: su vida está por los suelos.
Dolido por el fin de una tormentosa relación pasada, Jimmy (también conocido como B-Rabbit) se ve forzado a volver a la caravana de su alcohólica madre (Kim Basinger) en los barrios marginales de las afueras de Detroit.
Su trabajo en la fábrica no tiene futuro, los conflictos con otras bandas callejeras son continuos y su única válvula de escape es la música, de la que obtiene la fuerza para seguir luchando.
Únicamente el Hip-Hop consigue focalizar su desbordante rabia interior y dar rienda suelta a sus conflictos personales, descubriendo a un artista de gran vigor dialéctico y enorme fuerza creativa.
Tras ver como su vida se desmorona del todo y sentirse ahogado por las circunstancias, sacará todo lo que tiene guardado dentro para combatir por fin en el Shelter contra los mejores MC's del lugar, ya que sólo así vencerá sus demonios y purgará sus frustraciones.
Este biopic protagonizado por el propio Eminem posee un enfoque dramático admirablemente construido en un marco de potente realismo social, que va adquiriendo una inercia muy interesante a medida que avanza el metraje. Sin duda, tiene un escenario adecuado para su propósito, ya que documenta "in situ" al propio artista con sus inicios, desde su caravana en la "8 mile" (la carretera que separa Detroit de los suburbios), hasta el momento en que un blanquito menudo es capaz de silenciar una sala repleta de negros que lo consideran un intruso por entrometerse en su música antiopresiva. El propio Eminem realiza una actuación enérgica cuando está -on stage- pero se hacen evidentes sus imprecisiones interpretativas en momentos de mayor cobertura dramática, siendo incluso poco creíble en según qué escenas y viéndose del todo abrumado por sus compañeros de reparto.
La madre del chico (en la vida real, Eminem sólo se lleva 15 años de diferencia con su progenitora) está encarnada por Kim Basinger, que da como resultado una más que notable interpretación de un personaje destruido y frágil como este, con el cual vivimos los momentos más intensos del film.

La aparición de rappers auténticos como Xzibit (con el que además tiene un enfrentamiento verbal en un descanso de la fábrica), Proof (compañero suyo con D-12, que es Lil' Tic en el Shelter), o bandas reales dispersadas por el público asistente dignifica el producto y crea un contraste muy favorable para el espectador, porque sabe que lo que está viendo tiene un regusto auténtico.
Sin duda, los puntos más destacables de la historia son aquellos en los que Rabbit combate verbalmente contra sus oponentes, destrozándoles sus argumentos y anticipándose hábilmente a ellos para vomitarles su furia en forma de rimas. Podría decir que el clímax final consigue el ritmo endiablado que prometía, sumergiendo la cámara entre la batalla verbal de los raperos hasta hacernos sentir encima del escenario. Una experiencia única en el panorama cinematográfico, ya que nunca antes se había plasmado con tanta entidad una pelea de freestylers.
Ambientada a mediados de los noventa, en plena y absurda batalla campal entre costas que acabó cobrándose las vidas de los mejores rappers  (Notorious B.I.G representando a la Costa Este y Tupac Shakur a la Oeste) viviremos una experiencia emblemática para los seguidores del entorno musical Hip-Hopero, pero mucho me temo que creará un distanciamiento a los menos aficionados, que verán un despliegue de artistuchos verborreicos vacilándose interminablemente micro en mano.
El tema principal del film "Lose Yourself", firmado por el propio Eminem, se convirtió en la primera canción Rap ganadora del Oscar de la Academia en 2002 y fue galardonada con numerosos premios, lo que sin duda revitalizó aún más el éxito de la película.
Para muchos, hay un parecido argumental con "Fiebre del Sábado Noche", aunque en mi opinión pertenecen a épocas y contextos bien distintos aún compartiendo una esencia pareja y por lo tanto no merece tal comparativa.
Representa pues un documento muy válido de los comienzos de uno de los rappers más talentosos y controvertidos  del panorama musical norteamericano y consigue respetar sin demasiado adorno el blindado mundo de las calles, con sus drive-bys (aquí con escopetas de pintura), sus "Bitchez & Niggaz" (con la participación de la tempranamente fallecida Brittany Murphy) y sus "gunz" (la escena de la voladura escrotal es legendaria).
No es un film comercial pero logra serlo; no es una historia con final feliz, aunque lo parezca y no huye de sus limitaciones, sino que las encara y sale victoriosa.
Técnicamente no es una maravilla ni mucho menos, pero se puede disfrutar dignamente y fusiona de manera acertada géneros aún virginales en el cine como son el drama y el Hip-Hop.


jueves, 22 de diciembre de 2011

THE SHADOW LINE (2011) - SERIE TV

La BBC desde hace un tiempo está empezando a marcar una tendencia innovadora en cuanto a sus nuevas series: pocos capítulos pero con un alto nivel técnico y unos guiones muy trabajados (como pasaba en la mini serie de Sherlock Holmes de solo 3 episodios). Toda esta intensa trama merced de una gran capacidad de síntesis, en manos americanas nos podría durar varios años, pues ya conocemos de sobra su afición de alargar de forma innecesaria la mayoría de series con muchos episodios en los que prácticamente no pasa nada para nuestra desesperación (como en esta insufrible segunda temporada de The walking dead). Difícilmente habréis oído hablar de The shadow line, no es de esas que están en boca de todos en la oficina y que a la hora del desayuno se suelen comentar, sin embargo es una perla que merece ser descubierta para disfrutar con una compleja pero fascinante historia, que por su intrincada trama va a exigir que la veamos con todos los sentidos puestos en lo que está pasando en la pantalla, en caso contrario vamos a perdernos irremediablemente (y lo digo por experiencia, al haberme visto obligado a repasar varias escenas para entender lo que se me había pasado por alto y me estaba dejando descolocado). La serie arranca con el descubrimiento por parte de una pareja de policías de un cuerpo acribillado a balazos en el interior de un coche, el cadáver corresponde a Harvey Wratten un conocido pez gordo del tráfico de drogas en Londres que había salido de la cárcel solo unas horas antes, en lo que parece un ajuste de cuentas con alguna banda rival. La mano derecha de Harvey, Peter Glickman, quien debería encargarse del negocio ahora, ha desaparecido también y nadie sabe que ha sido de él, ¿Ha huido por miedo a ser asesinado como su jefe, ya le han matado y su cuerpo no ha aparecido o tiene algo que ver con todo lo ocurrido? Por su parte Joseph Bede (Christopher Eccleston) era el hombre elegido para utilizar su empresa de flores como perfecta tapadera para relanzar el negocio de las drogas, ¿pero quién le financiará ahora toda la operación una vez muerto su valedor?
A la investigación del caso se suma Jonah Gabriel (Chiwetel Ejiofor), un policía que ha estado varios meses en coma tras recibir un balazo en la cabeza en una operación en la que murió su compañero de patrulla, y que intenta recobrar la memoria, que pasó aquella fatídica noche y cuadrar el rompecabezas que tiene ahora entre manos.
Si a todo esto le sumamos la aparición de un misterioso y calculador hombre ataviado con sombrero y gabardina negra, apodado Gatehouse (un gran Stephen Rea), tenemos entre nuestras manos una de las mejores series que se pueden ver en los últimos tiempos.


The Shadow Line nos muestra la investigación de este crimen desde todos los ángulos posibles, permitiéndonos ver las acciones de los diferentes personajes, sus reacciones, miedos y motivaciones para actuar de una u otra forma, y cual es su implicación real en el caso. Un asesinato que desde su escena inicial ya nos hace intuir dos cosas, por un lado que no va a ser un caso sencillo de resolver y por otro los buenos diálogos que nos esperan a lo largo de estos siete episodios. Con un guión inteligentemente enrevesado, con unas subtramas que poco a poco se van entretejiendo, cruzando y cobrando todo el significado para aclararnos el misterio o para liarnos aún más. Las actuaciones están a la altura de la historia, apoyados por unos buenos secundarios, para dotar de fuerza a los inteligentes diálogos.

No os esperéis una estructura de episodios efectistas, con un look americano donde las investigaciones fluyen con un patrón fijo e infalible como en la saga CSI: poli busca asesino y asesino intenta que no le pillen. Aquí todo va uno o dos pasos más allá, donde nada es tan sencillo y los personajes tienen claros y oscuros, y muchas cosas con las que lidiar aparte de la investigación del caso. No voy a descubrir las otras motivaciones, secretos o rencillas pendientes de cada uno de ellos, merece la pena que os sentéis con calma y os dispongáis a saborear esta serie. Por mi parte ya estoy buscando otras mini series de la BBC para pasar las noches y que en breve os iré comentando aquí. Si tengo que buscar algún referente con el que compararla, se me ocurre deciros que con The Wire, por lo que ya sabéis que tenemos pata negra, foie del bueno para pasar 7 fantásticas horas con esta gran serie.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

LA SOGA (1948)

Primer largometraje en color del maestro Hitchcock y una de las cinco películas "perdidas" que el cineasta británico no pudo estrenar en la fecha que tocaba por problemas de distribución, de hecho, esta vio la luz en 1984, más de 30 años después.
La velada da comienzo en un apartamento de Nueva York, donde Brandon y Philip (unos amigos que comparten una sutil y escondida tendencia homosexual) se autoproclaman intelectualmente superiores y creen tener licencia para acabar con la vida de su compañero David, al que ahogan con una soga y lo encierran en un arcón por pertenecer al desdichado grupo de "mentes mediocres".
Tras cometer el asesinato perfecto (según ellos, porque resulta de una simpleza insultante) se atreven a celebrar una pequeña fiesta momentos después del crimen usando además el viejo arcón como mesa para los aperitivos, para demostrarse a sí mismos la perfección de su planteamiento criminal.
Los invitados van llegando poco a poco y entre ellos nos encontramos con el padre y la tía del difunto David, su actual novia Janet, un antiguo compañero de clase y el profesor Rupert (un James Stewart por debajo de sus consabidas capacidades), el cual ha sido erróneamente precursor del crimen por culpa de sus ideales. Rupert sostiene frívolamente que unos pocos elegidos, intelectualmente superiores, deberían poder escoger a sus víctimas y así ir eliminando a mentes inferiores a su antojo (menuda demagogia, ¿verdad?). El caso es que Brandon y Philip aplican a rajatabla esa lógica y se la juegan esa noche, al límite de poder ser descubiertos. El creciente nerviosismo y ciertas incongruencias en los comportamientos de los dos jóvenes (el tartamudeo delator de uno y la obvia intranquilidad del otro) hacen sospechar al astuto profesor que algo turbio ha sucedido, además de ser testigo de la tardanza de David, del que no hay noticia alguna.
Empezará así un esfuerzo por parte de Rupert por unir todos los cabos sueltos y descubrir qué ha pasado en realidad con David y el porqué tanto misterio con el maldito arcón.
Esta cinta de intriga y humor negro es una obra peculiar dentro del cine de Alfred, ya que nos ofrece ingredientes de innegable calidad, como un argumento interesantísimo, un guión virtuoso y unas interpretaciones solventes, pero que contra todo pronóstico, desemboca en una catarsis más negativa que positiva hacia el espectador, dispersándose por derroteros indeseados.
Filmada con 10 brillantes planos secuencia, la película se desarrolla en todo momento en el interior del apartamento neoyorkino, con diálogos ininterrumpidos y una buena dosis de suspense por ver si se descubre a los asesinos o no. Nos veremos inmersos en un apetitoso juego de intriga como pocos, y nos iremos revolucionando a medida que avanza el metraje hasta encontrarnos con momentos inesperadamente tediosos, que echan a perder una impresionante galería de aciertos.
Su corta duración juega a su favor por no estar adornada con paja innecesaria, pero pone en clara evidencia algunas carencias en su tensión narrativa, insostenible en ocasiones. No llega al aburrimiento, pero sí puedo decir que el tono de teatralidad y exagerada gestualidad (sobre todo con la tía de David) no le hace ningún favor, sino todo lo contrario (mucho me temo que en la obra original de Patrick Hamilton era de obligación interpretativa, pero aquí en el film, perjudica más que engalana).
A mi entender, el hecho de que un profesor vea sus atrevidas conclusiones criminológicas llevadas a cabo por dos fanáticos estudiantes me parece soberbia, y estaba ansioso por encontrarme con una obra maestra indiscutible del séptimo arte. Puede ser cierto que mis expectativas, una vez más, me hayan influenciado en mi posterior análisis, pero me debo a mis desgastadas funciones neuronales y tengo que confesar la verdad y nada más que la verdad, y es que en esta ocasión, salgo algo decepcionado con Hitchcock.
Una bonita instantánea del set de rodaje
Es obvio que la galería técnica del film es asombrosa (pese al mejorable skyline ), y el hecho de que Alfred toque temas tabú en aquellos años como la homosexualidad, asesinatos crueles o el sexo (Janet parece algo ligerita de cascos, o al menos eso he interpretado yo) con su peculiar sentido de la sutileza le hace ganar enteros, pero se desvanece irremediablemente en la retina del espectador, que, tal vez cegado por la mitomanía hacia Hitchcock, pase por alto algunas carencias que dislocan y mucho, una valoración final notable.
Con todo y con eso, ofrece una velada de intriga e ironía bastante considerable, con un actor de talla (aunque no esté al máximo de sus capacidades, tal vez por la dificultad de esos planos secuencia interminables) y suficientes ingredientes como para agradar, pero no para entusiasmar, como en mi caso. Levemente sobrevalorada y sin el esperado cameo de Alfred en ella (en realidad, salía en el parque en la primera escena, pero fue suprimida), se alza como una película de fácil visionado y perfecta realización, pero que se pierde en su propia inmensidad y no aborda el asunto como nos hubiese gustado.
Recomendable sí es, pero de ahí a ser de las mejores del londinense.....

martes, 20 de diciembre de 2011

SIN OF A FAMILY (2011)

El detective Jo Kyung-Soo pertenece al cuerpo de policía de una pequeña ciudad surcoreana. Su mala actitud han hecho que a lo largo de más de 15 años de carrera no haya logrado llegar a ser más que un cabo, habiendo sido degradado incluso por un caso de adulterio que le salpicó. Bebedor empedernido y claramente frustrado por como le va la vida, además tiene que cuidar de un hijo adolescente que anda metido en peleas de bandas callejeras y que está a punto de ser expulsado del instituto.
Con la aparición del cadáver semi enterrado de un niño en una zona boscosa, Jo tiene la que podría ser la última oportunidad de resolver el caso y ganar puntos de cara a sus jefes. Sin embargo la investigación se complica con el paso del tiempo al seguir sin conocerse la identidad del niño, así como el desconcierto que les provoca encontrarse con que muchas pistas conducen a un callejón sin salida. Poco a poco y tras mucho trabajo finalmente logran clarificar su identidad cuando menos se lo esperaban, siendo el pequeño un niño autista llamado Jung Myung-Hee cuya desaparición su familia había denunciado meses atrás. A partir de ese momento tienen la labor de intentar reconstruir el caso y esclarecer quien está detrás de la muerte del pequeño.
                                   Normalmente este tipo de thrillers policíacos que nos llegan desde Corea del Sur suelen funcionar muy bien al retratar las investigaciones de una manera mucho más directa y dura de lo que nos tiene acostumbrado el cine occidental, que en muchos casos está más pendiente de agradar estéticamente que de crear una buena historia. Pero en esta ocasión el conjunto no es del todo redondo, siendo bastante irregular en algunos momentos del metraje. Su punto más flaco es su primera media hora, donde parece que el director no sabe que tono le conviene mejor a la película. El inicio nos hace pensar que estamos ante una thriller en tono de comedia, la aparición de ciertos secundarios así nos lo hacen pensar: desde un perturbado que va vestido de militar y va entorpeciendo la investigación de Jo Kyung-Soo, otro que no le va a la zaga es un descerebrado vestido de karateka y que va dando la nota, y para acabar contamos con el encargado gay de un restaurante, y que aparte de poner a los detectives sobre la pista adecuada, se dedica a acosar sexualmente al detective Jo al que debe encontrar particularmente atractivo. Afortunadamente pasado este inicio dubitativo, la película da un giro radical y toma un tono serio que debió imperar desde el principio, para a través de una serie de flashbacks irnos mostrando lo transcurrido alrededor del pequeño. Aquí el film funciona muy bien, pues estos flashbacks están bien distribuidos para irnos dando las pistas y que podamos ir montando el rompecabezas del caso, descartando posibles culpables o haciéndonos dudar con lo que pasó en realidad. La resolución de la historia es bastante correcta y efectiva, pero no se salva de que mi impresión final esté bastante lastrada por un flojo inicio que me hizo dudar incluso de si merecía la pena acabar de verla, es una pena no haber sabido cuidar mejor esta parte del film, habiendo logrado a buen seguro un resultado global mucho más satisfactorio.
El otro punto que tampoco juega a su favor es la definición de los detectives y la interpretación de algunos ellos, caen en los tópicos de la brutalidad policial surcoerana que tantas veces hemos visto, pero aquí no acaba de funcionar en los interrogatorios y prácticamante no hay química entre ellos, resultándonos indiferentes en muchos momentos. En cambio la actriz que interpreta a la madre del pequeño Jung Myung-Hee sí que está a la altura de las circunstancias y en general los niños dan el callo en cuanto a sus interpretaciones.
En resumen, una historia interesante y bien contada en su segunda mitad, pero que tiene que convivir con un mal inicio que hacen complicado el que pueda remontar hasta una mejor nota que habría merecido, si os tomáis la parte inicial con benevolencia y le permitís las licencias que se toma, a buen seguro que lo que descubriréis al saber que pasó realmente (historia dura donde las haya), os compensará el tiempo dedicado. 

domingo, 18 de diciembre de 2011

APOLLO 18 (2011)

Estrenada durante el pasado Festival de Sitges, levantó una gran expectación y prueba de ello es que las entradas se agotaron rápidamente, quedándome sin poder entrar a verla, pero estamos en la era de Internet y no hay nada que en un par de meses no se pueda encontrar con una excelente calidad de imagen. Justo acabo de verla y puedo decir que no se trata de una gran película pero que en cine debió resultar bastante inquietante, pues vista desde casa logra en algunos pasajes crearte una sensación de incomodidad que demuestra que algo tiene. Os comento un poco el argumento (tampoco hay mucho que explicar) y luego ya vamos a valorar que da de sí el film en cuestión. La película arranca con unas anotaciones en pantalla declarando que se han desclasificado toda una serie de documentos y videos de una misión que no consta en los archivos oficiales, desvelando así una inquietante verdad ocultada hasta ahora por el Gobierno. Durante la carrera espacial contra la otra superpotencia del momento (la URSS), la NASA llegó a mandar a la Luna varias misiones tripuladas, siendo el Apollo 17 en 1972 la última de ellas. ¿Pero fue así realmente? Pues se ve que no, y gracias a los distintos videos que en forma de documental conforman el film, llegamos a conocer que un año más tarde de la última misión de la que se tiene constancia, la NASA mandó a dos tripulantes a la Luna para cumplir una misión secreta financiada por el Departamento de Defensa.
La tripulación cree que se trata de una misión rutinaria para ir a la superficie lunar y realizar una serie de pruebas, la instalación de unos sensores y cámaras, así como la toma de muestras para su posterior estudio. Pero al poco tiempo de aterrizar allí empiezan a tener la sensación de que algo marcha mal, primero solo serán detalles que intentan achacar a causas "naturales" y conocidas para poder explicarlas, sin embargo el descubrimiento en las inmediaciones de una nave rusa abandonada y sin rastro de la tripulación les hace sospechar que no están allí por casualidad; eso sumado a una serie de incidentes y a extraños sonidos desde el exterior (¿o el interior?), les obliga a estar alerta sin poder descuidarse ni un solo momento ante la posibilidad de estar ante algún tipo de amenaza desconocida.
Una nueva incursión en el género de la grabación en forma de falso documental que intenta conferir halos de autenticidad y veracidad mediante este uso tan cercano de la cámara. La película tiene por así decirlo un buen arranque e ingredientes para lograr generar una mayor sensación de agobio que otras obras del estilo, simplemente por el hecho de transcurrir en en el espacio exterior consigue en ciertos momentos incomodar mucho al espectador, pues si no te sientes seguro dentro de tu sonda espacial, ¿dónde demonios te vas a ir si estás en plena superficie lunar?
Como decía, los primeros minutos tienen el interés de ir descubriendo de que va todo esto, y en cierta manera logran crear un ambiente creíble de lo que podría ser una misión de la NASA mediante los diferentes tipos de cámaras usados, alternándolos continuamente, pasando de imágenes tipo documental de los 70, como a enfoques con cámaras de Super 8 dentro de la sonda y varios puntos de vista de las imágenes.
Siendo como es una idea no muy original, necesita de un buen guión para permitirse alargarse durante casi 90 minutos y salir bien parada; aquí está el problema, pues con menos de una hora ya lo teníamos casi todo explicado y bien clarito, pero el negocio manda, había que alargarlo para darle más cancha al tema y llevarla al cine. Por desgracia la cosa no daba para tanto y acaba por ser repetitiva y poco imaginativa en la parte final, aparte de caer en la tentación de usar topicos muy vistos en historias parecidas (vease Paranormal Activity o muchas en las que hayan situaciones claustrofóbicas), por lo que va perdiendo fuelle a medida que llegamos a la conclusión, siendo esta además algo precipitado. Un mediometraje de 50 intensos minutos habría sido una obra notable, pero nos tenemos que conformar con un producto que acaba cumpliendo con lo justo para arrancarnos algún momento de suspense (las escenas en los cráteres dan mal rollo y están bien filmadas, y quizás alguna sorpresa puntual), pero el resto nos puede llevar a pensar algo del estilo: "Esto ya se ha hecho..." o "Va a pasar esto..." o simplemente no acabarnos de convencer. Con todo un correcto entretenimiento que si se ve en el momento adecuado y a solas puede ser más que resultona, por lo que tal vez no desmerezca un pase para los amantes de la ciencia ficción / terror.  


sábado, 17 de diciembre de 2011

PHENOMENA (16-12-2011): ALIEN EL 8º PASAJERO + TIBURÓN

El pasado viernes día 16 de diciembre se celebró el primer aniversario del arranque del Phenomena aquí en Barcelona, para lo que la organización rescató la que fue la sesión inagural hace ya un año. Una jornada de cine con dos clasicazos de los años 70 con Tiburón y Alien el octavo pasajero, que tantos años después siguen demostrando su vigencia para todos los amantes del buen cine. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo y la buena acogida que ha logrado esta nueva manera de ver cine, en un sector que tiene la necesidad de reinventarse si quieren llenar sus salas, pues solo a base de los estenos de la cartelera es complicado fidelizar al espectador. Por eso tiene un mérito enorme lo logrado en tan poco tiempo con este Phenomena Experience, logrando en un tiempo récord la fidelización de un público que sesión tras sesión demuestra que el camino que se empezó hace un año tiene aún mucho recorrido por delante, siguiendo con expectación las noticias de los futuros estrenos.
Ha sido un año en el que se ha recuperado las sesiones dobles que tanto pudiemos disfrutar cuando éramos más pequeños, con clásicos de los años 70, 80 y 90. El éxito ha sido tan grande que a finales de este 2011 ha iniciado su andadura el Phenomena en Madrid, con la misma estructura y programando clásicos que deben verse en pantalla grande, como El resplandor, Cazafantasmas, Regreso al futuro o Terminator 2 entre muchas otras.
Esta sesión no fue una excepción y la sala se llenó de nuevo para conmemorar el primer aniversario; con todo el mundo sentado, Nacho Cerdà repasó un poco lo que ha dado de sí este primer año, agradeciendo tanto al público como al resto de compañeros y voluntarios que han ayudado a convertir en un éxito rotundo y un ejemplo a seguir esta forma de concebir el cine. Como no podía ser de otra forma, las 1800 personas presnetes en el cine acabamos cantando el "Cumpleaños feliz..." cuando Nacho encendió la vela de un mini pastel que llevaba escondido. Se recordó también el hecho de que 35 años antes se estrenó también en el cine Urgel la película Tiburón, y en Fabebook Nacho colgó esa semana un recorte de periódico de ese momento. También se anunció que a la salido todo el mundo podría recoger un Kit de supervivencia que seguro que tuvo a la gente intrigada y que pudimos recoger con tranquilidad después de esperar a que todo el mundo hubiera salido (no voy a desvelar su contenido, algo de misterio tiene que haber...).

Con Nacho Cerdà a la salida de la sesión después de vivir esta gran experiencia cinematográfica
La primera película que pudimos ver fue Tiburón y a parte de los muchos aplausos que arrancaron los actores protagonistas que iban apareciendo en los créditos, hubo una ovación especial para John Williams, responsable aquí de otra banda sonora mítica. Durante su proyección hubo un par de momentos muy buenos, con la gente aplaudiendo rítmicamente con la tonadilla tan conocida de los momentos en los que el tiburón ataca con ese: Nana... Nana.... Nananananana... naranán!!!
La segunda para mí tenía un significado especial, no la llegué a ver en pantalla grande cuando se estrenó, cosa normal porque por aquel entonces contaba solo con tres añitos y me tiraba más El libro de la selva que no ver un alienígena exterminando a la tripulación de un carguero espacial. Y por fin saldé esta cuenta pendiente y la disfruté como nunca (o como siempre, pues la he visto muchísimas veces y siempre me entusiasma). La versión que se proyectó fue el director´s cut con algunas escenas inéditas y que solo se habían podido ver en la edición especial en DVD. Espectacular de principio a fin, la ovación que se llevó Sigourney Weaver fue brutal, y algunas escenas con el alien reventando el pecho de Jon Hurt o Ripley con las braguitas en la lanzadera

Anna Vinyals, ganadora del anterior concurso con sus entradas

Una jornada espectacular que me dejó con muchas ganas de la siguiente sesión del Phenomena, que no se hará esperar mucho, pues el 6 de enero por la noche tenemos regalos de Reyes Magos con una sesión sorpresa, como tiene que ser, pues cuando éramos pequeños hasta que no abríamos los regalos no sabíamos que nos habían traído. Espero que os animéis a ir y nos veamos allí, hasta pronto, tenemos en marcha el concurso en el que hay una invitación doble para disfrutar de la sesión del día 6, animaros y entrad al siguiente link: SORTEO ENTRADAS SESIÓN SORPRESA PHENOMENA.
La ganadora de las entradas para el día de Alien y Tiburón nos ha hecho llegar una foto, que le agradecemos y colgamos aquí.
A continuación os dejamos las críticas de las películas que se pudieron ver:
 
En preparación
Clickar aquí para leer la crítica





martes, 13 de diciembre de 2011

THE REVENANT (2009)

Por fin tuvimos la oportunidad de disfrutar el "zombie flick" más esperado de los últimos meses (por no decir de los últimos dos años), el film que lleva paseándose por todos los festivales de terror y/o fantástico del mundo entero (incluyendo, como no, nuestro Sitges),  llevándose un buen número de aplusos del respetable.
Fue galardonado como "Best film" en el Fantasy and Horror Convention de Las Vegas en 2009, inauguró la maratón zombie de Sitges ese mismo año, siendo con diferencia la película más comentada y se ha hecho mucho de rogar debido a una distribución exclusiva para certamenes oficiales. Sin embargo, aquí la tenemos, paladeada y digerida para destapar sus encantos y avisaros de sus desaciertos.
Vayamos al lío y situémonos en la guerra de Iraq. Bart y sus dos compañeros de batalla están en medio de la oscura noche dentro de su carro de combate. Inesperadamente, un niño se cruza en su camino y acaba atropellado, obligando a Bart a salir de la tanqueta para comprobar su estado.
Obviamente sorprendido, el niño se levanta como si nada y sin ocasión para el diálogo, le vuelan la tapa de los sesos a nuestro protagonista con un certero disparo y lo arrastran hacia ellos. Unos merodeadores de la zona esconden un oscuro secreto que pronto será desvelado.
De vuelta a los Estados Unidos, su funeral es de lo más normalito. Le honran su destrozada novia, sus allegados y su mejor amigo, Joey (Chris Wylde, al que le debemos las mejores escenas de la película), pero no todo se queda así.
Esa misma noche, Bart despierta de su eterno letargo para, sin saber muy bien qué ha pasado, volver a su casa. Descubre que se encuentra en estado de descomposición pero con vida, y tras descoserse los labios para poder hablar (simpática escena esta) decide visitar a su gran amigo Joey.
La reacción estupefacta de su amigo era de esperar, pero dentro de su comprensible incredulidad, permite la entrada de su estimado compañero hasta descubrir qué le sucede en realidad (por primera vez en una peli de este calibre, se van a un hospital para hacerle un chequeo a un zombie).


Comprenden que ha vuelto desde la tumba como un zombie pero que necesita sangre humana para no descomponerse como un vampiro, con lo que salen de cacería a buscar víctimas que alimenten su putrefacto estado de salud.
La cosa se complica cuando su divertido colega también se infecta, surgiendo entre ellos una historia de traición a vida o muerte sin compasión y abriendo un panorama insólito en su relación de amistad.


De entrada, podemos decir que The Revenant tiene unos 20 minutos iniciales muy interesantes y prometedores, con una presentación de personajes espléndida que rápido nos ponen en situación y se agradece su pronto desenlace, bailando entre lo dramático y lo cómico dentro de un mundo zombie.
Escenas como el primer encuentro entre amigos en casa de Joey o las salidas a tomar copas por los clubs de la ciudad con el podrido Bart son hilarantes y alimentan nuestro gozo para seguir disfrutándola, aunque no sea oro todo lo que reluce.
Lamentablemente, tras la zombificación de su amigo, la película se encuentra argumentalmente a la deriva, sin un propósito claro y alargando su propuesta hasta hacerla realmente agotadora, pues sus 2 horas de duración acaban siendo excesivas de verdad.
El tono general decae bastante en su última hora, y no siempre se enfoca el film desde un punto de vista cómico, ya que incluso a veces, se advierte una pretensión dramática algo confusa e inadecuada.
De todas formas, la pareja protagonista funciona de maravilla (gracias a Joey básicamente), y el intercalado de ingeniosas ideas envueltas en un guión malabarista decanta la balanza positivamente, ya que esconde grandes escenas de enorme comicidad.
La secuencia del latino atracándoles a punta de pistola, del "nigger" con su súper arma en la licorería, los continuos y desesperados intentos de suicidio de Bart o la inolvidable charla a través de un dildo con su amigo decapitado son fabulosas, de auténtico alarde de genialidad cómica.
Ya únicamente por dejarnos estas joyas merece unos aplausos, negativamente empañados por una dilatada e innecesaria trama que se empobrece sin remedio, pero de merecido reconocimiento fílmico.
Su visionado pues, deja bien claro que no pincela el tema zombie a secas, sino que lo adorna con vampirismo, asesinatos, crítica social (ese militar que vuelve en el peor estado físico posible a su América natal tras una guerra más) y demás sorpresas, pero que consigue refrescar el panorama zombie añadiendo un toque de personalidad muy de agradecer.
En definitiva, un film con una primera hora estupenda pero que no alcanza la excelencia cinematográfica por culpa de su caprichoso acabado, de marcada confusión y equivocada dilatación.

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