viernes, 9 de agosto de 2013

ESCÁPATE COMO PUEDAS (1992)

Sin duda, una de mis comedias favoritas de todos los tiempos ha sido y será siempre Una Noche en la Ópera (A night at the opera, 1935), de los irrepetibles Hermanos Marx. Su frenético sentido cómico, esas brillantes irreverencias sin descanso, el siempre divertido desprecio hacia la alta burguesía y como no, la descomunal presencia en pantalla del genial Julius alias Groucho, convertían casi todas sus películas en objetos de culto para un servidor.
No es de extrañar pues, que tras enterarme de que sufrió algo parecido a un remake en 1992, me lanzara sin pensar a encontrarlo, aún sabiendo el chasco que, una vez más, podría llevarme.
Tampoco las credenciales del responsable eran para tirar cohetes. El tipo en cuestión, Dennis Dugan, firmaba perlas como Este chico es un demonio, o peor aún, todos esos recientes films vomitivo-execrables que nos viene obsequiando el insoportable Adam Sandler año tras año.
Pero no todo estaba perdido. Los alocados Zucker Brothers apadrinaban el invento y el bueno de John Turturro ponia la percha para convertirse en el "nuevo" Groucho. Obviamente, dos alicientes más o  menos estimulantes que incrementaron mi incansable ansia cinéfaga y mi espíritu completista.
No ha sido fácil, la película sólo está editada en VHS en nuestro país bajo un título oportunista y tendencioso con el ya agotador latiguillo "...como puedas" para vendernos comedias del absurdo. Su título original "Brain Donors" (literalmente, "donantes de cerebro") es mucho más acertado, visto que este trio de sujetos descerebrados en realidad no escapan de nada en concreto (aunque eso sea lo de menos).
Una vez conseguida una copia en DVD, sólo restaba encontrar el momento adecuado y darle al play lo más desprejuiciado y receptivo que pudiera, sin ánimo de entrar en la injusta comparación con el clásico de los Marx.
Pues bien, tras unos créditos iniciales sorprendentemente geniales gracias al buen uso de la plastimación (Claymation) a cargo del oscarizado Will Vinton, se nos presenta al primer inadaptado del grupo, el robusto Jacques (Bob Nelson) que aquí hace las veces de Harpo.



Turturro, a lo Groucho, incomodando a la rica heredera.
Jacques y Roland, disfrutando del ballet...
Su presentación también resulta divertida y surrealista, aunque su inadecuada corpulencia quizás esté más acorde con la torpeza del grandullón de turno que con la mimética agilidad del más gamberro de lo Marx. Tras él, le toca el turno al alter ego de Groucho, aquí un abogado sin escrúpulos llamado Roland T. Flakfizer (el citado Turturro). Su entrada en escena, pese a responder a lo esperado, puede resultarnos antipática, casi odiosa, debido a sus exagerados gestos deliberadamente sobreactuados.
Siguiendo la inercia, se nos presenta al nuevo Chico Marx, el taxista ¿irlandés? Rocco Melonceck (Mel Smith, visto en La Princesa Prometida y fallecido el pasado julio), con quien desgraciadamente menos conectaremos debido a su nula capacidad cómica.

Rocco (Chico), en medio de la pareja de tortolitos.
Ya os podéis imaginar sus intenciones
Los tres inadaptados sociales verán juntos una oportunidad de enriquecerse gracias a la acaudalada viuda Lillian Oglethorpe (que hace las veces de Margaret Dumont) y su recién heredada compañía de ballet.
La lectura del testamento del señor Oglethorpe, su primera escena delatora del "Marxismo", ya marca el ritmo del resto del film. Si bien algunos dardos de Roland-Turturro hacen diana y consiguen entre todos desatar la locura insensata pretendida en pantalla, eso no bastará. Pese a las buenas intenciones y un guión bastante a la altura de las circunstancias, el trio protagonista no emana ni la magia ni la destreza cómica de los originales, y la chispa no acaba de encender el fuego. Sin embargo, a medida que avanza la cinta, aumentará nuestra complicidad con el alocado triunvirato, a excepción del fallido irlandés (que al menos a mi, no me hizo ni pizca de gracia).

La estupenda escena de clausura, el ballet final


Una simpática secuencia, la del hospital
A media película, ya podemos decir que el difícil personaje de Roland comienza a caernos simpático, sobre todo por su apropiada desfachatez y notable esfuerzo, e incluso algunas bromas suyas (las de sexo, sin duda, las mejores) nos arrancan más que una sonrisa. Asistiremos sin demasiado entusiasmo a la mítica escena de la firma del contrato, la del camarote (aquí un camerino lleno de pizzeros, masajistas, bailarinas...) y a la casi siempre molesta secuencia musical, pero no será hasta la última secuencia, la del ballet final, que le sepan inyectar un ritmo casi prodigioso al film.
Una estupenda secuencia repleta de locura que esta vez sí, nos recuerda más que nunca al trío Groucho-Chico-Harpo. Todo cobra mayor sentido gracias a estos últimos minutos y nuestra empatía por esta renovada y bienintencionada película crece merecidamente. Qué decir tiene que tras la bajada del telón, se vuelve a rescatar la fantástica animación con plastilina para los créditos finales, quedándonos una sensación de visionado placentero, respetuoso, a veces inspirado y sobre todo, divertido que provoca mi absoluto beneplácito hacía este proyecto, de entrada, tan imposible e innecesario.

La animación con plastilina, un gran acierto.

6 comentarios:

  1. Has echo que me pique el gusanillo. Intentaré ver esta peli.
    "Una noche en la ópera" es un comedia de las mas ingeniosas y ounzantes que existen.

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  2. imposible de encontrar cada cierto tiempo lo intento y nada de hecho buscándola he llegado aquí y estoy de acuerdo unas de las mejores comedias que he visto con permiso de los hermanos marx

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    1. Difícil de encontrar, cierto. Yo también tuve mis problemillas con eso.
      Un saludo Khanabis.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  4. Buenas, alguien la encontró en castellano?, sólo la encontré en VO.
    Gracias

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    Respuestas
    1. Creo que sí existe una versión doblada, aunque sólo en VHS (y ni rastro de ningún divx ni nada por la red). Yo realicé mi propia autoría, con el DVD americano, en versión original e insertándole subtítulos en castellano.
      Suerte Andrés.

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