
Una noche, su profesor Gordon Crowley (el mítico Robert Englund) le pide que revise las cañerías de su vieja casa, pero desgraciadamente algo sale mal. Un ancestral espíritu maligno despierta de su letargo y se apodera del profesor Crowley, poseyéndolo bruscamente.
Al día siguiente, todos en el instituto serán testigos de la degeneración de su profesor, que acabará por convertir en seres de ultratumba a sus compañeros de clase también.
Será entonces cuando Jack descubrirá que le puede sacar partido a esa furia indómita que lleva dentro y así vencer a la horda de enemigos monstruosos que invade el instituto, para así tal vez, descubrir quién asesinó a su familia y por qué.

En este su primer largo, Jon se apoya principalmente en la serie B (los medios a su alcance fuerzan a ello) para estirar una idea corta hasta convertirla en algo así como una gamberrada artesanal con toques cinéfilos incluidos.
El film es de consumo facilón, estoy de acuerdo, pero esconde algunos aciertos que no se deben pasar por alto e incluso inclina la balanza a su favor en un género que se ha filmado desde todos los ángulos posibles y que se antoja complicado ser original.
De entrada, nos introduce de nuevo en un mundo repleto de monstruos, de formas y tamaños ingeniosos, con una cara conocida en el reparto (Englund) y un ritmo creciente que (sólo a veces) nos hipnotiza, con una duración de las que me gustan (80 y tantos minutitos) y un despliegue de medios cuanto menos que entrañable.


Este festival de terror resulta gamberro, fresco y sin complejos, y sin duda nos hizo pasar un rato distendido disfrutando de su esforzada realización aún pecando de algunas irregularidades.
Su historia decae una vez desvelado el misterio, los actores (a excepción de Englund) no llegan a estar demasiado acertados (sobre todo, el antipático Jack) y tampoco ayuda esa música inadecuada que nos acompaña todo el metraje.
Llego a la conclusión que, aún siendo un film superficial y que se olvida con demasiada facilidad, no desentona a la hora de abordar temas sobrenaturales propios de temores infantiles (que un monstruo te aterre por las noches y ese tipo de cosas) y esquiva las bobadas típicas que encontramos en infinidad de spoofs, consiguiendo caricaturizarse a sí misma con cierto éxito.
En definitiva, una sorpresa agradable, inofensiva y refrescante que llegó a nuestro país vía Sitges (en 2007) triunfando incluso en la Midnight X-Treme de aquél año y obteniendo los aplausos necesarios como para volver con una secuela, actualmente en proceso de producción.
Ya sabéis, si os apetece pasar un buen rato a medianoche, rescatad a este peculiar fontanero y acompañadle en su cacería de monstruos, seguro que no defraudará en su cometido.
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