jueves, 9 de febrero de 2017

GODZILLA CONTRA MOTHRA (1992)

Godzilla vs King Ghidorah (1991) fue un potente éxito para la Toho, por lo que se decidió seguir en la misma línea en futuras entregas, recuperar a monstruos clásicos para hacer hincapié en la nostalgia a la vez que se modernizaban las historias.
El siguiente monstruo de la lista no podía ser otro que la polilla gigante Mothra, la cual con el paso del tiempo se había convertido en uno de los monstruos más famosos de Japón, y además (como dato curioso) era el favorito entre las féminas, ya que es el único de la saga claramente hembra (y además por su carácter benefactor). Inicialmente, ésta no iba a ser una nueva entrega de Godzilla sino que se iba a convertir en un film de Mothra en solitario, pero la Toho no confió en última instancia en la mariposa gigante y su poder en la taquilla, por lo que se decidió meter (con calzador) a Godzilla en la trama. Más tarde y gracias al abrumador éxito de Godzilla contra Mothra, se inició en 1996 una trilogía en solitario de Mothra, eso sí, de carácter muy infantil y que ya analizaremos en el blog llegado el momento.
Antes de nada voy a contaros una pequeña historia personal, ya que mi primer contacto con Godzilla fue con esta entrega. Alrededores de mayo de 1997, tenía 8 años, era mediodía, comiendo antes de ir a clase, canal Cinemanía (sí, tengo buena memoria para las fechas). Estoy haciendo zapping y cual fue mi sorpresa al ver a una criatura gigantesca destruyendo Tokyo (la escena de Bathra al inicio del film) y poco después ver aparecer a Godzilla y una oruga muy extraña batiéndose en duelo. Esa escena se me grabó de tal manera que fue el pistoletazo de salida para mi amor por Godzilla y el Kaiju Eiga. Un idilio que 20 años después aún perdura.
Tal fue el impacto en mi mente infantil y a mi imaginación sin limites, que hizo que acabara dedicándome al cine y al mundo del audiovisual en general (y no pararé hasta que haga mi propia versión de Godzilla o similar).

Bathra, dispuesto a reducir el mundo a cenizas
Mothra, hace su capullo en pleno capitolio para horror de los políticos de turno
De su interior nace el peluche anteriormente conocido como Mothra
Los monstruos se enfrentan en una colosal batalla
Las gemelitas, cantarinas y guardianas de Mothra
Volviendo al film que nos ocupa, Godzilla contra Mothra supone un cambio en la dirección. Takao Okawara releva a Kazuki Omori (quedándose en tareas de guión) y eso se nota. Okawara realiza una dirección bastante más estándar y clásica, cortando por lo sano con los conceptos modernistas de anteriores entregas y ofreciendo una que abraza completamente aspectos clásicos, más tradicionales y nostálgicos.
En definitiva, Godzilla contra Mothra es tanto un remake del clásico Mothra (1961) de Ishiro Honda como de Godzilla contra los monstruos (1964). Este aspecto, ya más visto, pese a que funciona como modernización de los clásicos con unos mejores efectos especiales, causa que adolezca de falta de ritmo y cierto aburrimiento en según que pasajes del film.
Además, es evidente que Godzilla no estaba en los planes iniciales de esta entrega, ya que su presencia es bastante secundaria. El tufillo infantil en esta ocasión es más evidente y eso puede causar algún que otro resquemor, sobre todo con la presencia constante de la niña del film.
Los efectos especiales siguen siendo de buen nivel aunque por debajo de las dos anteriores entregas. No me convence esta reformulación en el diseño de Mothra (en versión mariposa), convertida en un peluche de tres al cuarto. Además, la batalla final se acaba haciendo larga, muy larga, y termina convertida en un festival discotequero de rayos y luces de colores (los monstruos no paran de cambiarse de bando una y otra vez, ahora malvado, ahora bueno... ).
No obstante, se consiguen grandes momentos; como la tremenda escena del renacimiento de Godzilla en pleno Monte Fuji en erupción. Impresionante.
Pese a los inconvenientes, nos encontramos con una entrega bastante competente y que se ha convertido en un pequeño clásico moderno por el descomunal éxito que obtuvo en Japón en su momento. Su mensaje concienciador respecto a la naturaleza y la crítica frente a los abusos y destrozos naturales es potente, y muestra al planeta Tierra como un ser vivo que se está tomando su venganza contra la Humanidad en forma de desastres naturales, y los monstruos no dejan de representar este castigo por los abusos al planeta.
En este sentido funciona bastante bien, y logra crear ya en su tercio final un clima apocalíptico y de fin del mundo muy conseguido. La nueva incorporación monstruosa es Bathra, que viene a ser como el reverso oscuro de Mothra. Un monstruo correcto, sin más.

Curiosa foto de rodaje. Corresponde a una supuesta escena eliminada en donde Bathra se enfrenta a Godzilla
La saga sigue fijándose en el cine americano de éxito del momento y en este caso, los 20 primeros minutos son un constante guiño/homenaje/plagio a Indiana Jones, divertido pero con un tono muy de Serie B.
Por suerte, la música de Akira Ifukube vuelve a estar presente y es una maravilla modernizando los scores de la original Mothra (1961) y Godzilla contra los monstruos (1964), a un nivel altísimo como es habitual. Además, y aprovechando que se retoman a las pequeñas gemelitas guardianas de Mothra (llamadas Aelinas en esta ocasión), se reinterpretan las canciones que éstas cantaban en las entregas de los años 60, pasándolas por una túrmix súper pop.
Las canciones, para el que las pueda aguantar, son un puntazo para el fan, y además el clásico “Mosura ya Mosura” se convirtió en un hit en las listas de éxitos japonesas. Godzilla contra Mothra es un film competente, más simplón que las dos entregas anteriores y con un tufillo infantil que puede causar urticaria al espectador, con algún que otro problema de ritmo y es más tradicional, pero sirve como reformulación noventera de los clásicos de la saga y sigue manteniendo intacto el nivel de espectacularidad.
El film se convirtió en el mayor éxito del año en Japón, (superando a Parque Jurásico en nivel de audiencia), con 4,2 millones de espectadores, siendo (hasta la llegada de Shin Godzilla en 2016) la entrega más taquillera hasta el momento de la saga.

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