jueves, 2 de febrero de 2017

COLOSSAL (2016)

Nacho Vigalondo es un personaje por el que siento enormes simpatías. Los cronocrimenes (2007) fue una muy grata sorpresa con su original tratamiento de las paradojas temporales, pero me da la sensación de que con el paso de los años, Vigalondo se ha convertido en un personaje que podría haber salido de la factoria de La hora chanante y que quizás no ha dado lo máximo de sus capacidades, quedándose en la broma o la premisa divertida y rompedora. Extraterrestre (2011) era un sketch de Muchachada nui alargado durante 90 minutos. Open windows (2014), pese a que resultaba disfrutable, no se tomaba en serio y además Sasha Grey alegraba al público masculino (aunque podía haber enseñado más carnaza), se tornaba algo irregular con una resolución final ya algo pasada de rosca. Así que ahora me toca dar un mensaje de tranquilidad.
Colossal, es un antes y un después dentro de la filmografía de Vigalondo, un paso adelante definitivo. Colossal propone un acercamiento al kaiju eiga (el cine de monstruos gigantes japoneses) pero pasándolo por la túrmix deconstructiva habitual de Vigalondo. Ya hace un par de años el director declaraba que su mayor sueño era convertirse en el tío que se disfrazaba de Godzilla y destrozaba las elaboradas maquetas de Tokyo, y que se le había ocurrido una idea magnifica para llevarlo a cabo.
La primera versión del guión del film incluía a un monstruo muy parecido a Godzilla atacando Tokyo, por lo que la Toho (la célebre productora japonesa propietaria de los derechos del saurio), puso el grito en el cielo y prohibió a Vigalondo dicha historia por su evidente parecido a Godzilla. Finalmente se optó por cambiar la acción del film a Corea del Sur.
La película sigue los pasos de Gloria (Anne Hathaway), una mujer corriente que tras perder su trabajo y su novio, decide dejar su vida en Nueva York y regresar a su ciudad natal. Pero cuando los medios de comunicación comienzan a informar de que un lagarto gigante está destruyendo la ciudad de Seúl, Gloria se va dando cuenta poco a poco de que, a través de su mente, está conectada de forma extraña con estos acontecimientos.
Colossal ha resultado ser una agradable sorpresa para el respetable. Un sano divertimiento que explora unos caminos más maduros, profundos y complejos: alcoholismo, la confrontación contra tus propios demonios, las consecuencias de tus actos, liberarte del pasado... La protagonista absoluta es Anne Hathaway, quien está más que estupenda como treinteañera despistada y con fuertes problemas con el alcohol, y quién descubre que al pasar por un determinado lugar de su pueblo natal, aparece al mismo tiempo una criatura gigante provocando momentos impagables.
Es de remarcar que en este caso la criatura no es una excusa argumental para la historia que apenas tiene peso en el metraje (como es el caso de la invasión alienígena de Extraterrestre (2011)) sino que las escenas monstruosas están bien compensadas con el metraje y son de una calidad técnica impecable para un film de estas características. El film se beneficia de un sano humor, a veces algo cínico, y de unos gags monstruosos fantásticos como cuando descubrimos que un robot gigante también se ha apuntado a la fiesta de la destrucción.
Los personajes que acompañan a Hathaway son bastante planos en su mayoría y no aportan nada destacable al conjunto de la historia, salvo Jason Sudeikis, que sirve como socorrido antagonista.
Una vez la broma monstruosa está más que exprimida y gastada, el film recorre un tercio final en donde se acerca peligrosamente al terreno del telefilm. Aunque la pérdida de interés momentánea se ve compensada, y con creces, con un clímax final en pleno Seúl tan adecuado como estimulante.
Colossal ha supuesto una sorpresa, un film pequeño pero colosal en contenido, divertida y en ciertos momentos sorprendentemente profunda y madura. Un film muy recomendable que abre un nuevo camino para Nacho Vigalondo y que además da una nueva visión llena de amor y cariño al género del kaiju-eiga.
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