sábado, 24 de septiembre de 2011

SIN SOMBRA DE SOSPECHA (THE UNSPECTED) (1947)

Victor Grandison (Joan Caulfield) es un criminólogo y también un exitoso locutor de un progama de radio en el que narra con gran estilo casos de asesinatos y crímenes varios. Paradójicamante se ve envuelto en un caso como los que trasmite a su audiencia, al aparecer ahorcada su secretaria Roslyn Wright en su mansión mientras él está en en plena retransmisión. Sin embargo como podemos ver en la escena inicial de la película la realidad nos muestra un asesinato perpetrado por un misterioso intruso, quien manipula la escena del crimen para engañar a la policía y aparentar un suicido.
La aparición de diferentes personajes relacionados con la víctima y la investigación policial del caso nos meten de lleno en una gran cinta con ciertos toques de cine negro que incomprensiblemente no llegó a ser estrenada en nuestro país. Resulta difícil, por no decir que casi imposible, extenderse en la sinopsis de esta obra sin desvelar la identidad de los personajes que van haciendo su aparición, la relación existente entre ellos, las motivaciones de sus actos en referencia a este caso y obviamente la identidad del asesino. Lo que sí puedo deciros es que se trata de una película perfectamente planificada con un guión casi milimétrico, donde se prima la explicación de como ocurrió todo, en lugar del típico averiguar quien cometió el asesinato, pues esto se desvela en los primeros 20 minutos del film. El arranque del mismo es de los que no se olvidan, con la sombra del asesino moviéndose por la mansión y mostrando al espectador lo que ya se espera cuando aparece la imagen de la secretaria trabajando a última hora en el despacho de su jefe: su asesinato y el posterior montaje (genial el juego de sombras, luces y reflejos aquí).
Michael Curtiz, creador de títulos tan destacados como Robin de los bosques (1938), Ángeles de caras sucias (1938), Alma en suplicio (1945) o la famosísima Casablanca (1942) es el responsable de esta cinta que ha quedado un poco en el anonimato de una forma totalmente inmerecida. Aquí nos demuestra su mano firme para dirigir una historia que en lugar de buscar captar nuestra atención con la identificación del culpable, se fija como prioridad ahondar en los personajes, bastante bien definidos todos ellos, para llegar a mostrarnos sus verdaderas personalidades tras la fachada que muchos se construyen de cara a los demás y las verdaderas y ocultas intenciones de algunos de ellos. La actuación de Joan Caulfield es genial para transmitirnos lo que exige de sí el personaje, y con una voz en la versión original que cuaja a la perfección como experto locutor, el resto del reparto también cumple sobradamente para lograr que nos encontremos a gusto siguiendo la trama en todo momento a través de unos diálogos bien trabajados y cargados de ironía en ciertos pasajes. En cuanto al montaje, guión y fotografía, nada que reprochar, la cinta logra un notable en todos los apartados, y tras acabar de verla, un servidor no puede llegar a entender como no llegó nunca a estrenarse aquí y en cambio películas totalmente olvidables y de un nivel de risa, sí llegaron a hacerlo, en fin, misterios de la distribución. Como curiosidad me gustaría comentar un fallo que me ha chocado y que en términos cinéfilos se llama de Raccord (aunque yo prefiero llamarlo error garrafal o chapuza, sin más), en un primer momento he llegado a pensar que era una falsa impresión mía, pero al rebobinar he visto que no era así. Este tiene lugar en una escena en la que vemos un coche descontrolado y que acaba sufriendo un accidente. Si durante todo el trayecto mientras conduce desbocado, el vehículo es de color claro (gris o blanco, supongo), en el momento que se sale de la carretera para precipitarse por un terraplén (oh, magia potagia...) de repente es de color negro, pero al enfocarlo en llamas (nada por aquí nada por allá...) vuelve a ser de color claro, pero además para más inri, es un modelo distinto al inicial. Sinceramente no entiendo este gazapo monumental en una película que en todo el resto de su metraje tiene un acabado casi perfecto. Me gustaría que alguien me lo pudiera aclarar, pues ahora que lo estoy escribiendo aun me cuesta más de creer... ¿Quién es el responsable de una metedura de pata de este calibre?
Pese a este punto negro, que al final queda como una mera anécdota y que puede despertar la curiosidad en más de uno para motivaros a verla ni que sea por esta escena, se trata de una cinta policiaca a tener muy en cuenta, y que desde su inicio hasta el eterno "THE END" os mantendrá enganchados y disfrutando de ella. Conmigo lo ha logrado y por eso la recomiendo sin dudarlo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

ATTACK THE BLOCK (2011)

Aún no me acabo de creer que esta producción británica levantara tantos aplausos en la reciente ComicCon estadounidense, y aún es más llamativo el hecho de que provenga de supuestamente la nueva ola de talentos ingleses que tanta expectación suscitan.
Vista su calidad y su fraudulento argumento mucho me temo que no pasará por nuestras salas, y deberíamos ser agradecidos por ello, ya que resulta un verdadero peñazo de película.
En los barrios del sur de Londres las normas las dictan las bandas, chavales imberbes que se dedican a robar y delinquir viviendo en una sociedad que los repudia y aparta (la mayoría negros, para la veracidad del asunto y esas cosas).
Sam es nueva en el bloque y camina asustada por las calles intentando esquivar a posibles delincuentes juveniles, pero no tendrá suerte y acabarán por quitarle sus pertenencias esa dichosa banda capitaneada por el brabuconcillo Moses, un pseudo-líder con más carisma que el resto (no se lo cree ni él).
En medio de dicho robo a Sam, algo cae del cielo e impacta contra un coche, destrozándolo. Al acercarse para curiosear descubrirán que en realidad es un bichejo espeluznante semejante a un perro rabioso muy peludo y con dientes fosforescentes que tras perseguirlo, consiguen darle caza y pasearlo por el barrio como una presa exótica.
Horas después, observan como siguen cayendo del cielo bichejos idénticos pero con un tamaño bastante superior al primero, entendiendo que el suyo era un simple cachorro del verdadero depredador.
Estos nuevos seres se podrían describir como gorilas ciegos con dientes fluorescentes mezclados con un hombre lobo común, vamos, una rareza de bicho de tres pares.
La inexplicable invasión alienigena se traducirá en un enfrentamiento contra la banda de Moses, que les plantará cara con sus triquiñuelas de barrio y asociándose con Sam para tratar de eliminar a los invasores.
Si aún estáis leyendo, pues enhorabuena, pero hubiera entendido perfectamente vuestro abandono súbito a mitad de la historia. Puede atribuírsele un denominador común con las cintas de John Carpenter, e incluso con la nueva creación familiar de Spielberg y J.J., Super 8, pero sinceramente, creo que no consigue ni entretener ni adentrarnos en ese barrio del sur de Londres como el director pretendía.


Se hace cuesta arriba, no hay momentos destacables ni tan siquiera con los aliens atacando, tiene una pobreza global demasiado visible y ni tan siquiera su desenlace final nos interesa.
Apostaría que las conversaciones del grupito son fruto de algunas improvisaciones, ya que con pequeños arreglos el interés de sus personajes, sus perfiles o incluso sus acciones nos hubieran interesado, pero nada de nada.
Las escenas de persecuciones acaban con nuestra paciencia, y el mensajito final del grupito que era malote y acaba buenote es tan alarmante como poco original, sintiéndolo en el alma.
Un trabajo a esquivar que convencerá a algunos despistados ciegos de fe pero que asustará al espectador con más bagaje, ya que ni entretiene ni innova y mucho menos atrae. Un fraude de guión y un peñazo de órdago.

SUPER (2010)

Por fin cayó en mis manos la esperadísima segunda cinta de James Gunn, que tan buen sabor de boca me dejó con su espléndida Slither y que en esta ocasión trata el asunto de lo superhéroes con un referente claro en mente, la estupenda Kick-Ass.
Es de agradecer que James no pierda de vista sus primeras incursiones en el cine, acompañado por la gente de Troma y cultivando un carácter propio a sus films,  llenos de gamberrismo desbordado y un tono muy subversivo. La cinta se centra en el personaje de Frank (Rainn Wilson), un cocinero de poca monta que entre desgracia y desgracia sólo recuerda dos grandes momentos en su existencia, su boda con Sarah (Liv Tyler) y un dia que ayudó tímidamente a un oficial a detener a un ladrón, lo que le hizo sentir casi importante.
Su carácter afligido y tristón se acentúa cuando su mujer lo abandona por un chulo traficante (Kevin Bacon), que según parece, le ofrece el suministro de drogas que ella necesita para volver a su antigua adicción, pero que tarde o temprano será la moneda de cambio para sus chanchullos con el tráfico de estupefacientes.
Destrozado y vulnerable, comienza una cruzada heroica influenciado por un casposo héroe ultra católico que ha visto en un canal eclesiástico. Se hará llamar Crimson Bolt, un personaje ataviado con un traje rojo, enmascarado y armado con una llave inglesa que tratará de vencer al crimen para devolver la paz a los ciudadanos como él, evitando la venta de drogas, el abuso a menores o algunos robos callejeros, además de intentar recuperar a su "secuestrada" mujer. Cuando la cosa se pone seria y recibe un disparo, acudirá a la única persona capaz de entenderlo, una entusiasta vendedora de cómics llamada Libby (Ellen Page) que enamorada de su figura como héroe justiciero, se unirá a su propósito en cuerpo (literalmente) y alma.
Libby se apresura en autoproclamarse su compañera de mamporros, como lo es Robin a Batman y se hará llamar Boltie, resultando aún más desmadrada que el propio Frank, el cual se opone a esa unión desde un principio.
Su relación dista mucho de ser convencional, pero se compenetran (y penetran también) a la perfección, ya que ambos son claramente personas inestables y repudiadas socialmente.
La planeada venganza de Frank para recuperar a su mujer no tendrá los resultados que esperaban, pero quizás la única manera de descubrirlo es meterse de lleno en la boca del lobo, así que se adentran armados y dispuestos hasta la mansión del capo.
La película nos cautiva por un lado gracias a esa combinación de comedia negra y acción callejera alocada, pero ese aire independiente acompañado de una temblorosa cámara con tufo amateur nos fastidia su visionado hasta casi el enojo.
Las intenciones de Gunn están claras, traer a su campo cinematográfico el mundo del cómic (viscosidades incluidas recordando a Slither o incluso metiendo a su actor fetiche, Michael Rooker) y disfrutar de ello al deconstruir a un individuo acomplejado e influenciable llevándolo al límite del petardeo, consiguiendo una notable cinta disfrutable casi en su totalidad pero por debajo de aquellas magníficas Defendor o Kick-Ass.



Sin duda, las actuaciones contra el crimen del héroe son divertidas (sobre todo cuando se pone el traje dentro de su coche o se enfrenta a los peligrosos drug-dealers), pero adolece una falta de profundidad argumental y amontona escenas "ya vistas" de otras comedias del estilo.
A su favor diría que resulta entrañablemente gamberra, divertida y muy bruta, con algunas secuencias por encima del nivel de salvajada que podríamos esperar de ella, y que cuenta con sensacionales propuestas actorales con cambios de registros interesantes; como una Ellen Page tarada del todo, muy ardiente y extrañamente sensual, que nos ofrece las mejores partes del film, secundando a un también destacable Rainn Wilson, creíble en su taciturno e insomne personaje.
De hecho, creo que su relación superheroica es lo mejor del film, con una secuencia erótica embriagadora y bastante tórrida, dentro de lo que cabe.
Como aspectos negativos resaltaría a un ridículo Kevin Bacon o una simplona Liv Tyler, ambos del todo prescindibles y que desmerecen un film que tal vez intentaba potenciar su comercialidad usando sus apellidos, pero que sin embargo, quedan en evidencia por sus actuaciones de pacotilla. Una difícil recomendación tan sólo para paladares curtidos, capaces de saborear una cinta menor pero sin desmerecerse en absoluto y con algunos efectos de cómic puros y duros, como nos muestran en su curioso inicio de créditos.
James Gunn, el pasado 2010 en Sitges

Sed capaces pues de enfudaros el traje rojo y meteros en la piel del neurótico Frank, sólo así disfrutaréis sus peculiares travesuras callejeras como James pretende.
Por cierto, no dejéis de ver un contenido adicional del DVD donde el justiciero Crimson Bolt hace alarde REAL de sus aventuras en plena ciudad, persiguiendo el crimen fuera de la película. Otro delirio más.

jueves, 22 de septiembre de 2011

CUENTO DE NAVIDAD (2005)

Navidad de 1985, Cubelles. Cinco amigotes entre once y doce años pasan el rato con sus bicicletas, viendo películas de terror y escuchando en sus walkmans aquella canción de Loquillo y sus rebeldes que decía -Esto no es Hawai, qué guay!- disfrutando de esa edad tan mágica que sólo paladeas verdaderamente cuando eres más mayor.
De hecho, Loquillo, es junto a Elsa Pataky, el protagonista de la cinta zombie que están viendo al principio de la historia, titulada con cierta gracia "Invasión Zombie", con doblaje sudamericano incluido que le otorga una mayor entidad a cualquier film de serie B que se precie.
Un día, descubren en el bosque a una mujer vestida de Papá Noel herida gravemente tras haberse caído en un gran hoyo y que es incapaz de salir de ahí por sí misma. Asustados e indecisos deciden acudir a la policía, pero allí creen que se trata de una gamberrada y obviamente no les hacen ni caso. Descubrirán que dicha mujer se llama Rebeca, que está en busca y captura por el robo de 2 millones de pesetas y envalentonados pero incautos no se les ocurre otra cosa que sonsacarle información sobre el paradero del dinero como condición para ayudarla a salir del hoyo.
La cosa se complica y deciden no alimentarla mientras no suelte prenda, aumentando desmesuradamente el enfado de la mujer hasta límites peligrosos.
La huida y posterior venganza de Rebeca será el peso del argumento con aire slasher que respira la cinta en su último acto, y que notamos conjuga elementos del cine de aventuras infantiles y serie B muy adecuadamente. Hay pasión freak en cada plano, desde un desvergonzado guiño a Karate Kid (uno de los niños tiene un poster, la bandana de Daniel Larusso, trabaja la patada de la grulla y además pule cera), al equipo A, a los Goonies o a cualquier referente ochentero que podamos recordar, lo que hace que crezca en nosotros un interés entrañable en ver su desenlace.
Si además le sumamos que el último tramo es cercano al género terror con enemigo hacha-en-mano soltando chispas como Freddy, el encanto está asegurado si sabemos encontrarle la gracia.
Su duración es adecuada (unos rápidos 71 minutos) y nuestra inmersión en el film es total, pero resulta una verdadera lástima que esa sensación de apego se desvanezca tan rápido, teniendo un efecto agradable pero extremadamente efímero en cuanto termina. Tal vez se deba a la tediosa actuación global de los infantes, del todo insufribles,  o a la nula participación adulta al film (a los adultos se les corta del plano, o salen de espaldas, tapados por objetos, etc...) que acompañados de una música como mínimo inadecuada, no consiga trasladarnos en cuerpo y mente a esa época y circunstancia, quedándonos contentos pero no entusiasmados con el film. Hay momentos de manual, escenas fallidas o secuencias con calzador, pero su visionado trata géneros que me fascinan y reconozco mi pasión por la idea del proyecto., aunque el resultado no haya sido excelente. Las impagables escenas de Invasión Zombie tienen auténtico sabor trash, secundadas por una aberrante actuación de Loquillo (no es para menos) y la autoparodia de la Pataky, como tía buena y tonta del héroe.
La desgarradora interpretación de la Santa Claus Rebeca (Maru Valdivieso) da mucho oxígeno al film, protagonizando las mejores secuencias (esa uña destrozada o la pierna fracturada y en gangrena) y con unos gritos tan espeluznantes que nos hielan el alma. Un acierto de actriz en toda regla. Su condición de cinta menor juega a su favor, ya que nuestro espíritu crítico no está tan expectante y su concepto de aventuras infantiles con final atroz resulta anticomercial, lo que agradecemos a viva voz.
Pertenece a la serie de films denominadas Películas para no dormir y que en esta ocasión, su realizador Paco Plaza (co-autor en las dos partes de Rec) ha cumplido con honores su aportación, como también lo hizo Álex de la Iglesia con su Habitación del niño.. Una recomendable cinta de aventuras mezcladas con algo de terror slasher, más un final con diferentes lecturas posibles y sobre todo, locura a raudales.
Conceptualmente puede que sea  mejor sobre el papel que en la pantalla, aunque a un servidor le haya gustado, tampoco puedo decir que me haya maravillado.

CARRETERA AL INFIERNO (THE HITCHER) (1986)


En una industria en crisis con cada vez menos espectadores en las salas (en parte por la falta de ideas frescas para adaptarse a los nuevos tiempos por parte de quien las dirigen), el cine Urgell de Barcelona tuvo la fantástica y lúcida idea de crear Phenomena, una nueva experiencia consistente en una sesión doble una vez al mes como se hacían en los cines hace unos años (¡que tiempos!), y donde se están dedicado a recuperar clásicos del cine de los 70, 80 y de los 90. Con títulos tan emblemáticos como Los Goonies, Taxi Driver, Regreso al futuro, Terminator, Desafío total o Superman entre otras, y pudiendo disfrutarlas en una sala con una pantalla enorme como pocas quedan actualmente.
Una sesión la marqué con una “X” pues contenía un clásico que nunca había visto y al que le tenía ganas: Carretera al infierno (1986) y otro que me encanta desde siempre: Robocop y que me apetecía volver a ver en pantalla grande. Sin embargo finalmente me quedé sin poder ir (snif!) y hasta ahora no había conseguido hacerme con el DVD y verla tranquilamente.
Pero vamos a comentar un poco de que va esta película: Jim Halsey (C. Thomas Howell), es un joven de Chicago que necesita un cambio en su vida, para ello se pone en contacto con una empresa que se dedica a llevar coches de un punto a otro del país y logra hacerse con un trabajo para llevar un Cadillac hasta San Diego en California, donde espera encontrar alguna buena oportunidad. De madrugada, conduciendo hacia su destino bajo una fuerte lluvia, Jim casi sufre un accidente al quedarse dormido al volante. Asustado por si le vuelve a ocurrir, al ver a un autoestopista bajo la tormenta se para a recogerle y así tener a alguien con quien mantener una conversación, evitando volver a quedarse dormido, a pesar de cómo el mismo dice al abrirle la puerta, “mi madre siempre me dice que no haga esto”, y menuda razón que tenía la señora, y más sabiendo la de locos que hay por allí sueltos...

El personaje que recoge responde al nombre de John Ryder (Rutger Hauer) y desde el principio se nos muestra inquietante (vamos que no hay que ser un Premio Nobel para ver que no tiene muy buenas intenciones), poco después Jim se da cuenta del error que ha cometido cuando su invitado le confiesa ser un asesino que acaba de despedazar a otro conductor cortándole los brazos, las piernas y la cabeza, y que como es lógico él va a ser el siguiente. A pesar de lograr sacarle del coche, a partir de ese momento empezará un macabro juego del gato y el ratón con persecuciones constantes, donde John conseguirá incriminarle en una serie de asesinatos a lo largo de la ruta, convirtiéndole en el objetivo número uno de la policía.
Siendo sincero y tras acabar de verla puedo decir que la película como conjunto me ha dejado un buen sabor de boca y me ha sorprendido gratamente por su buen planteamiento y unos primeros 20 minutos rebosantes de tensión, sorpresas y un Rutger Hauer que da miedo. Es en este arranque, con algo tan sencillo como la recogida de un autoestopista cuando el film mejor funciona, todos nos tememos que algo va a pasar, que John Ryder la va a liar, y esa tensa espera logra tenernos esperando lo inevitable mientras nos mordemos las uñas.
Los primeros compases de la persecución a la que se ve sometido una y otra vez Jim, también son notables, apareciendo cuando menos nos lo esperamos para su desesperación, pero a mitad de la película el ritmo decae un tanto con la aparición del personaje de Nash (Jennipher Jason Leigh) como una camarera de un local de carretera, que si bien poco aporta en un principio, luego lo compensa sobradamente con una impactante escena en el tercio final del film.


Muy bien rodada para sacar el mayor partido de su bajo presupuesto y a una premisa que tampoco es muy original (se ven claras las influencias de otra peli de culto como es El diablo sobre ruedas) y con una gran fotografía que logra captar con mucha fuerza las escenas de persecuciones y violencia en un escenario tan simple y vacío como una carretera en medio de la nada. Una de sus mejores armas es lo impredecible que es, sorprendiéndonos en más de una ocasión con sus giros (nunca más volveré a comerme despreocupadamente unas patatas fritas... lo juro) y las apariciones del asesino cuando menos te lo esperas.
Rutger Hauer logra uno de sus mejores papeles (junto con Blade Runner diría yo que su trabajo más destacado), dando vida a un psychokiller de los que no se olvidan facilmente, sin embargo el endeble trabajo del guión a la hora de perfilar a los personajes y en este caso de dar alguna explicación del por qué de sus actos, hacen que no nos quede grabado con toda la intensidad que se merece, una verdadera lástima no haberse adentrado en la mente de este personaje, pues daba para mucho y con seguridad habría llegado a colarse entre los malos más destacados de la historia del cine.
C. Thomas Howell simplemente cumple correctamente con lo esperado, viéndose superado en todo momento por la gran presencia de su enemigo que se lo come siempre que aparece en pantalla.
Una película mezcla de road movie, terror y thriller que no dudo en recomendar, seguro que la disfrutáis como me ha pasado a mí, y le perdonareis ciertas lagunas de coherencia en el guión, pues a pesar de eso logra hacernos pasar un buen rato.
Como no podía ser de otra manera, tuvo una secuela que no aportó nada nuevo ni bueno, todo sea dicho, y recientemente un remake flojísimo en el que Sean Bean intentó emular al brutal personaje que interpretó Rutger Hauer, no lo logró, dando como resultado un fiasco de película.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA (1971)


Quizás conocido por todo el mundo a raíz de la aparición de su best-seller Parque Jurásico y la exitosa adaptación que Steven Spielberg hizo poco después para la gran pantalla, Michael Crichton se alzó como uno de los autores más leídos de los 90. Sin embargo ya llevaba a sus espaldas más de 20 años como escritor de ciencia ficción antes de ese éxito que tal vez marcaría un antes y un después en su mediatización.
Su primer best-seller con tintes científicos data de 1969 y se tituló La amenaza de Andrómeda, y también fue la primera de sus obras que sería trasladada al cine dos años después. En ella Crichton nos cuenta como si de un caso real se tratara (en los créditos iniciales se hace referencia como si la información clasificada del caso hubiera sido hecha pública y la película nos fuera a descubrir los secretos de la misma), el caso denominado por el Gobierno como La amenaza de Andrómeda. La sonda Scoop VII se sale de su órbita y va a caer el pueblo de Piedmont en Nuevo Méjico. Cuando el ejército va a recogerla, descubre que todo el pueblo parece desierto, pero al estudiarlo con más detenimiento ven que todos sus habitantes están inconscientes o muertos, al acercarse una patrulla para chequearlo, estos se convierten en nuevas víctimas de un misterioso mal que ataca a todos los que se acercan demasiado al pueblo.
Enseguida se pone en marcha la alerta que activa el Proyecto Wildfire, un plan elaborado por el Gobierno para hacer frente a posibles contaminaciones extraterrestres provinentes de las sondas espaciales a su regreso a la Tierra. Así, varios reputados científicos en distintos campos, son llevados con carácter de urgencia hasta unos laboratorios secretos situados bajo tierra en Nevada. Allí deben determinar a lo que se enfrentan: ¿Algún tipo de radiación? ¿Un microorganismo? ¿Un mensaje extraterrestre?
De esta forma empieza una cursa contrarreloj para identifiar el causante de lo que parece que podría llegar a ser una epidemia imparable para la humanidad.
Crichton destaca en todas sus obras por poner siempre un punto científico como iniciador de sus relatos, si en la archiconocida Parque Jurásico era la supuesta probabilidad de obtener ADN de dinosaurio de un mosquito atrapado en el ambar, aquí proponía el hecho de que una sonda espacial volviera a casa con algo del espacio exterior tremendamente agresivo con la vida de la Tierra. Asimismo es de agradecer el minucioso detalle con que nos expone los pasos que se toma con los científicos a su llegada a la base para despojarles de todo tipo de bacteria interna o externa, pasando por todo tipo de tratamientos hasta llegar al nivel final libres de cualquier agente que vulnerara el aseptismo total de la base.
También se da mucha importancia a los procedimientos científicos para proceder a la identificación del causante de estas muertes, usando pruebas reales que eran comunes en los años 70 para determinar un contaminante, pasando por pruebas de tamaño para saber si es un virus, bacteria u otro organismo, pruebas donde se exponen diferentes animales para ver el modus operanti de infección, y otros muchos tests durante la mayor parte del metraje.
Aunque los equipos técnicos, ordenadores y otros elementos obviamente han quedado anticuados, la sensación de verosimilitut y seriedad sigue estando allí, alejándose de aparatos futuristas y pruebas irreales.


Una escena que tiene su miga es la exposición de un mono a la sonda y en la que vemos su agónica muerte, llegando a impresionarnos. En el rodaje de la misma se tuvo muy en cuenta el bienestar del animal y para evitar futuras denuncias estuvo supervisada por la Sociedad Protectora de Animales.
En realidad en la cámara había CO2 y al respirarlo el animal simplemente se desmayaba, fuera de plano había un técnico respirando a través de una mascarilla y que rapidamente tras cortar la escena, le administró al sufrido animal oxígeno para recuperarle al instante.
También ha estado acertada la escena en que vemos el sueño que tiene uno de los científicos, en el que en una pizarra se puede ver un dibujo de un investigador mirando a través de un microscopio a una muestra, de la cual vemos que sale un globo de texto diciendo: "TAKE US TO YOUR LEADER!"... muy representativa de lo que están viviendo allí.



Si tengo que destacar algo por encima de todo, es la sensación opresiva que trasmite el film, gracias a que la mayor parte del mismo transcurre bajo tierra, en espacios bastante reducidos, con ese ambiente aséptico (recuerda un poco a Odisea 2001 en algunos momentos), mezclado con los trabajos minuciosos de los diferentes miembros del grupo y con una música electrónica que a veces pone de los nervios, logrando captar nuestra atención y que suframos con los avances de la investigación.
En su contra tal vez juega que los actores están simplemente correctos y en algunos casos no llegan a transmitirnos mucho, la verdad sea dicha, aunque tampoco es de esas películas en que esto sea imprescindible para el buen funcionamiento de la misma.
Y quizás que como suele pasar con muchos best sellers, el final a veces llega a ser precipitado y no tan satisfactorio como apuntaban nuestras expectativas (la escena de los lásers totalmente suprimible a mi parecer). Aquí me queda ligeramente esa impresión, un final un poco acelerado y no todo lo convincente que me habría gustado, pero que cierra de forma bastante correcta una muy buena historia de ciencia ficción.
Más recientemente en el 2008 se realizó un remake para la televisión producido por los hermanos Ridley y Tony Scott, que no pasó de mediocre y que como suele ser habitual no llegaba a la altura de su predecesora. Yo de vosotros me quedaría con la primera sin dudarlo un instante, un clásico del género.

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