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domingo, 28 de octubre de 2018

CLIMAX (2018)

La sorpresa de la jornada, e incluso del festival de Sitges 2018 (llevándose finalmente el premio como mejor película), se vivió la medianoche del viernes al sábado, en un abarrotado auditorio del Hotel Melià. Los afortunados allí presentes vivimos una experiencia inolvidable, un ritual cinematográfico solo posible compartiendo pantalla, silencio y oscuridad junto a una multitud, sumándonos todos a la orgía lisérgica que concibió Gaspar Noé.
"Climax" se venía anunciando como una especie de prolongación de su previa "Enter the Void (2009)", donde drogas, música, muerte y sexo colisionan para formar una locura sensorial, muy aplaudida por un sector pero vilipendiada por otros tantos, sin duda más conservadores.
Lo cierto es que su nuevo trabajo nos vuelve a hablar de eso, en efecto, pero con el añadido de sufrir tal mutación fílmica que de algún modo la película cobra vida propia, pues palpita y retumba de distinta manera en cada uno de nosotros, sacándonos de nuestra zona de confort, fagocitándonos, molestándonos, fascinándonos.
Sin apenas guion, mucha libertad creativa y con cierta premura por llegar a tiempo a Cannes, Noé concibió el film (su primer "Rated"), como una impactante pesadilla visual, donde el LSD y el alcohol extraen nuestras pulsiones más primarias hasta casi volver a la etapa primate, convirtiendo la fiesta con bailarines de inicio en una intensa bacanal, orgánica y pasional, repleta de onirismo surreal y demencia gestual, propiciando un género cinematográfico propio, intuyo que quizás nuevo, denominado ya por algunos como danza thriller.


Todo acontece en el interior de un edificio abandonado, antes una antigua escuela, en un gélido paraje sin concretar, a mitad de los 90. Un grupo de bailarines, casi todos franceses, celebran, bailan, aúllan, ríen, festejan, conversan y beben sangría por, en principio, haber sido seleccionados por una prestigiosa coreógrafa. Lentamente, las sensaciones cambian. Al parecer alguien ha echado algo en la bebida ocasionando un progresivo delirio global, alucinatorio y peligroso, que convierte el lugar en un infierno sensitivo, donde hay cabida para el humor (sin censuras), la violencia, el sexo e incluso la muerte.



Filmada con nervio y en todo momento explorando sus propios límites, el franco-argentino nos subyuga con un viaje tan brutal como hipnótico e inusual, que no todos querrán hacer (imagino a mucho público incómodo e indignado), exponiéndonos a una tortura algo mareante y repetitiva pero cautivadora, tribal e intensa como pocas. Un trippy jamás antes rodado, del cual salgo agotado pero fascinado, maravillado por su enérgica anarquía conceptual.
Personalmente creo que la obra de Gaspar Noé solo puede tener un recorrido lógico cuando es exhibida en salas (algo parecido a "The Rocky Horror Picture Show"), y que pronto la etiquetarán como cinta de culto, pero jamás podrá satisfacer a nivel doméstico, pues ni está planteada para eso ni embriagará a nadie en una pequeña pantalla.

miércoles, 30 de julio de 2014

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS PORNOMARAVILLAS (1976)

La mítica novela infantil de Lewis Carroll "Alicia en el país de las Maravillas" ha sido llevada al cine en más de una veintena de ocasiones, con mayor o menor acierto. Desde el cine mudo de principios del siglo pasado, hasta la reciente versión 3D del venido a menos Tim Burton en 2010, la fantástica historia de Alicia en un mundo de ensueño ha servido a muchos directores y/o productores como perfecto anzuelo comercial para que padres y niños, gracias a su temática familiar, puedan disfrutarla juntos.
No es de extrañar pues que, tras adaptarse en todos los formatos posibles (mención especial a la entrañable versión de Disney de 1951 o a la más célebre de Norman Z. McCleod en 1933), era cuestión de tiempo que la puritana novela de Carroll diera el salto a géneros más arriesgados, como el musical o el cine reservado "sólo para adultos".
Lo que nadie se imaginaba (salvo Bill Osco, el money man más listo de la clase), era que llegarían de la mano en un mismo film, de extrañísima naturaleza y arriesgada concepción, hoy ya  todo un pionero de un subgénero que no cuajó en demasía, el denominado "X-Rated Musical Comedy" (una mezcla imposible de porno hard, comedia y coreografías musicales).
Así pues, en diciembre de 1976 se estrenaba en algunos cines de EEUU el film "Alicia en el país de las pornomaravillas", sorprendentemente distribuida por una major (la FOX) y con la adorable playmate Kristine DeBell como infalible reclamo (fue portada de Playboy en abril del 76), ¿interpretando? a la jugosa Alicia.

Kristine DeBell, la Alicia más despendolada de todas las versiones
Mr. Rabbit, el ser que acude a buscar a Alicia para que despierte de su letargo sexual
Como es lógico, la trama es una farsa en tono paródico del original, donde una mojigata Alicia, bibliotecaria calienta braguetas donde las haya, viaja al mundo de fantasía de Wonderland para iniciarse en el estimulante universo del sexo, ya que es incapaz de atender a su pretendiente en la vida real. Allí aprenderá los entresijos del placer oral (aunque sospechamos que venía aprendida), los cariños lésbicos, el vouyerismo o el deseo interracial, todo dentro de un contexto calenturiento aunque infantil, algo así como una ingenuidad cachonda, para entendernos.
Aderezada con escenografías musicales ocasionales (unas 8 escuetas funciones, algunas casi divertidas), el film juega en un terreno desconocido para el espectador "entendido", pues se trata de una cinta hardcore, pero que apenas enseña sus cartas hasta pasado bastante metraje, por lo que nuestro júbilo posterior se experimenta con mayor intensidad o nuestra impaciencia nos obliga a acudir al mando a distancia.

Alicia será lamida para no coger frío....entre bailes felinos claro
El primer gran reto, la expresión oral....
Sus dosis de surrealismo también resultan altamente curiosas, como podemos descubrir en ese juicio provocado por Sus Extrañas Majestades al final del film o diversas escenas propias de mentes ahumadas, que mezcladas con un ritmo alocado, su follonera pero jocosa narrativa, algunas temeridades de guión (ese capítulo incestuoso o su imposible mixtura entre cursilería y porno duro) sumado a un montaje delirante con jump shots a lo Benny Hill incluido, me obligan a apreciar positivamente la película debido a la absoluta rareza de su concepción....y también por los encantos de Kristine, no os voy a engañar.
Os aseguro que estamos ante un film de una raza desconocida, un rara avis alucinógeno que marca un antes y un después en el cine pornográfico sonoro, y aunque su puesta en escena sea lo más parecido a irse de picnic un domingo, las pretensiones eróticas se alcanzan en todo momento, sin rastro del machismo propio de estas cintas y rodada con la sensibilidad idónea, además de ofrecer cuerpos bonitos y sin recauchutar, amén de momentos obviamente al rojo vivo.

La hipnótica coreografía de los naipes, un perfecto interludio erótico-festivo
Siempre al borde de la parodia más desmadrada
¿A quién te tienes que tirar para salir de la película?....no creo que tengas problemas por eso.
La portada ibérica del VHS, una joyita
Considerada una pieza clave en la época dorada del porno, el film tuvo que soportar muchos tijeretazos hasta 2007, cuando por fin, fue editada en versión digital tal y como se creó en su día. Su distribución más importante fue sin duda en VHS, donde está considerada la película pornográfica más rentable de la historia (aunque eso sea dificilísimo ya de comprobar).
Existen 4 versiones; la versión "cortada", con los 16 minutos más explícitos censurados (es decir, la mayor tontería del mundo); la edición "R-Rated", con 10 minutos recortados (otra soplapollez); la "X-Rated" con 7 minutos menos de metraje (esta vez sólo de historia, por lo que es la mejor) y la versión de 88 minutos uncut, ambas últimas sólo disponibles en la excelente remasterización en DVD a cargo de Subversive Films.
Hipnótica, sensual y más atrevida de lo que aparenta, "Alicia en el país de las pornomaravillas" se desmarca pues del grueso impersonal y sin gracia del género al que pertenece, para consolidarse como una película pornográfica con personalidad, que aguanta el paso del tiempo honrosamente y no resulta en ningún momento ofensiva o de mal gusto. Seguro que el propio Lewis Carroll, tuviera las inclinaciones sexuales que tuviera, se sentiría entre abochornado y orgulloso de que pusieran un poco de sal y pimienta a su novela, ya que le ha sentado ciertamente bien.

http://www.imdb.com/title/tt0074113/?ref_=nm_flmg_act_41

viernes, 10 de enero de 2014

EL ESPECIAL NAVIDEÑO DE LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (1978)

--A partir de ahora ya nada será lo mismo--exclamé aquél día--. Y así ha sido. A raíz de ese momento, no consigo superar el trauma que deja el visionado del que seguramente sea el film menos satisfactorio que uno se pueda imaginar. Por supuesto estaba en lo cierto, ya nada volverá a ser igual.
Meses atrás, admito que me sentí enormemente intrigado y del todo perplejo por descubrir un film de la saga Star Wars tan viejo como yo y del que jamás había ni tan siquiera oído hablar, el "Especial Navideño de La Guerra de las Galaxias" (The Star Wars Holiday Special, también conocido como The Star Wars 'Christmas' Special).
Fascinado por su existencia, rebusqué en la red para su inminente captura. Fue entonces cuando descubrí que se trataba de un extraño telefilm navideño que sólo se emitió 1 vez en EEUU (exactamente a las 20h del 17 de Noviembre de 1978 por la CBS), perpetrado por gente del mundo de la TV que tenían todos los permisos y/o licencias de la saga, y que el mismísimo George Lucas la ha repudiado hasta el punto de querer destruir cualquier copia existente.
Como no ha sido editada nada más que por los benditos fans, la calidad no supera la pobre imagen televisiva de aquellos años, y encima con anuncios de por medio (punto clave para su rendimiento comercial, sin duda), aunque quizás no necesitemos su lanzamiento en digital, para qué os voy a engañar. No imagináis lo duro que fue, el tormento auditivo y visual que uno debe aguantar para terminar tamaño flagelo.
La familia de Chewbacca, sin comentarios...
Pero os preguntaréis...¿de qué demonios trata este especial?, ¿salen los actores originales?, ¿a santo de qué existe esto?. Pues bien, trataré de no soltar demasiados improperios explicándolo.
Chewbacca y Han Solo viajan a Kashyyyk, el planeta natal de Chewie, para celebrar el "Día de la Vida" (una farsa navideña wookie) con su odiosa familia peluda. Por su lado, un aburrido Darth Vader y sus insulsas tropas han determinado que no lo conseguirán y pretenden capturarlos.
Mientras llegan o no llegan a su destino, todos se impacientarán y tendrán, como no, su minuto de gloria (Luke Skywalker en su taller reparando amasijos, estrellas invitadas con calzador y un largo etc...) aburriéndonos sin compasión entre números musicales detestables, absurdas actuaciones circenses, larguíiiiiiiisimas secuencias en ¿lenguaje? wookie, animación regulera o bochornosas clases de cocina alienígena.
Lo realmente sorprendente (o no) es que cuenta con todos los actores del original, desde el accidentado Mark Hamill hasta Harrison Ford (el cual, por supuesto nada quiere saber ya del invento). Incluso la prodigiosa voz del gran James Earl Jones como Darth Vader aparece aquí ¡por vez primera! acreditada, aunque parezca mentira.


Boba Fett, estrenándose en la saga, aunque sea animado
También es reseñable el hecho de que en su segmento animado (un coñazo histórico por cierto), se vea también por primera vez en la saga al caza recompensas Boba Fett, convirtiendo esa simple anécdota en un cult classic para el fan de mayor rango (evidentemente, nos la trae "al pairo" al resto de mortales).
Pues bien, "salvando" esas diminutas aportaciones al legado, el resto es una auténtica vergüenza. Unos angustiosos 95 minutos sin ritmo alguno, entre diálogos (cuando los hay) de la peor calaña posible, escenarios y efectos de feria ambulante y una ausencia absoluta de pretensiones de cualquier tipo.

La cocinera alienígena, un sopor sin precedentes
Beatrice Arthur (de "Las Chicas de Oro") aportando más aburrimiento si cabe
Ver para creer, Han Solo en la misión más estúpida de su vida
Sinceramente, me cuesta decidir el peor momento de todos. ¿Será ese en que la princesa Leia sale cantando?...¿o el hijo super hostiable de Chewbacca?...¿Quizás la estúpida escena de la cantina con la "mujer de oro" como guest star?, ¿o el programa de cocina?....en fin, una pesadilla que gracias a Dios, terminó.
Poco más me queda por añadir, ahí está mi veredicto. "El Especial Navideño de La Guerra de las Galaxias" es una absoluta porquería televisiva, repulsiva a más no poder y sin ningún interés de no ser por la curiosidad que pueda provocar verla (como me ocurrió a mi).

La escena final....del mayor tormento galáctico que un espectador pueda sufrir
El póster promocional....increíble pero cierto.
Un desmesurado castigo galáctico, insultante y plenamente insatisfactorio, muy indigno de una saga tan estimable como lo es Star Wars (aunque aquí se abriría otro eterno debate).

http://www.filmaffinity.com/es/film350832.html

martes, 3 de diciembre de 2013

CINECLUB SITGES 2X07 : EL ÚLTIMO ELVIS

Continuamos con nuestra cita quincenal desde el CineClub Sitges, donde por costumbre tratamos de rescatar algunos títulos recientes (y a veces no tanto) que consideramos interesantes de proyectar en pantalla grande y donde creemos en el cine más allá de los estrenos mainstream que acaparan la cartelera con films demasiado industrializados tratando de agradar al máximo público posible. Este próximo jueves 12 de diciembre, y desde Argentina, recuperamos "El Último Elvis", ópera prima del que fuera co-guionista de la notable "Biutiful", Armando Bo y que viene suscitando buenas críticas desde Bombay a Sundance, arrasando además en su país natal donde acumula innumerables galardones.
La película versa sobre la carismática figura de Carlos Gutiérrez, "Elvis", un cantante separado que vive en un olvidado barrio de Buenos Aires y que tiene una pequeña hija llamada Lisa Marie, a la que no ve demasiado a menudo.
Siempre ha vivido su vida creyéndose la reencarnación del mismísimo Elvis Presley, negándose a aceptar su realidad. Pero está a punto de cumplir los años que el Rey del Rock tenía al morir y su futuro se muestra ahora desolador. Una situación inesperada lo obligará a hacerse cargo de su hija. En esos días, Carlos logra conocerse como padre y Lisa Marie aprende a aceptarlo tal como es. Pero el destino le presenta una decisión difícil, ya que en un viaje de locura y música, Carlos deberá elegir entre su sueño de ser Elvis o su familia.

Carlos, la reencarnación del Divo del Rock


Lo dicho, el próximo jueves 12 de diciembre, en el Casino Prado de Sitges a las 20:30h os esperamos en vuestra cita cinéfila por excelencia del Garraf. Allí nos veremos.

domingo, 30 de diciembre de 2012

1 PARA 1 (a.k.a LA LEY DE LA SELVA, NOSOTROS) (2013)

Alfonso es un candidato a Gobernador de México que una noche atropella a una migrante en avanzado estado de embarazado. Para evitar cualquier posible escándalo, el político le ofrece atención sanitaria y luego cobijo en un edificio de su propiedad hasta que pasen las elecciones. Sin embargo, tras recibir la presión de un alto mandatario (sutil eufemismo de "mafioso"), Alfonso se verá forzado a devolverla a la calle. La mujer, sin techo ni recursos, buscará un cuarto bajo el que vivir, pero solo contará con la ayuda de una chiquilla, de una calidad humana y sentido de la justicia ya inexistente en el mundo adulto.
Bajo una extremada (y consecuente) austeridad de medios, Daoud Sarhandi y su mujer Carolina Rivas ruedan su esperado primer largometraje de ficción, "La Ley de la Selva", concebido para su estreno en Festivales de 2013. Para ello, Carolina nos traslada a su México natal, un país de preocupante inestabilidad socio-económica, alarmante miopía gubernamental y alto grado de criminalidad, donde además, cada vez tiene menos valor la vida de sus ciudadanos, muchos de ellos en constante migración. Carolina encara con aplomo esa dolorosa situación actual para así asomarse de nuevo al que lleva siendo el leitmotiv de su carrera, las emociones del ser humano.
En "La ley de la Selva", lo importante es cubrir una necesidad humana, llegar a explicar un momento trágico en la vida de las personas de una manera respetuosa y cautelosa pero también directa, sincera, transparente y sin caer en frivolizaciones. Filmada plenamente en interiores de fondo negruzco, casi como una representación teatral y con cámaras estáticas, la película se desarrolla paralela a un acertado tono musical, irónicamente circense.

Un heterogéneo grupo de ciudadanos aferrados no sólo a un fingido vagón de metro, sino también a un mutismo absoluto
Este doloroso mundo de fingida realidad que abordan DaoudCarolina en su film, les sirve como vehículo para conducir nuestra mirada hacía el redescubrimiento de lo esencial, de lo que les ocurre a sus personajes en pantalla, lo que sienten a cada instante, y todo eso sin los componentes más propios del cine convencional. Carente de artificiosidades, dueña de una narrativa plácida y desprovista de cualquier pretenciosidad en su desarrollo, la película sí requerirá de una cierta sensibilidad hacia lo visual para ser totalmente comprendida, aspecto inhóspito en la retina del espectador actual.


Sin embargo, es loable que un film tan absolutamente parco de medios y con un sentido de la comedia tan amargo (lástima que no persiga más ese camino) logre incomodar al espectador adentrándolo en un mundo donde nadie querría estar, tan deshumanizado como egoísta y consiguiendo (casi en todo momento) inyectarnos esa dosis de verdad que pretende, enseñándonos de una manera elemental como se han perdido los valores más esenciales y/o primarios.
Su compromiso social es indiscutible, ya que aborda con valentía el difícil asunto de la corrupción política en México (con una notable interpretación del candidato al partido bicolor), la cruda realidad de los sin techo (vendiendo en las calles lo que se tercie, aunque sean armas), o recalcando el mutismo de la ciudadanía, que hace oídos sordos a los problemas más terrenales (la escena del bar donde nadie parece escuchar las súplicas de la niña hasta que ésta entra en cólera).
Se constata pues, que este film de acentuada conciencia autoral no está, en ningún caso, fabricado para una audiencia masiva, sino para paladares independientes con significativa capacidad para entender verdades dolorosas. Con total seguridad, "La Ley de la Selva" no tendrá cabida en las salas comerciales, aunque sí en Festivales independientes, donde muy probablemente, coseche impresiones favorables.
Así pues, el film de la mexicana Carolina Rivas en co-dirección con su marido, el británico Daoud Sarhandi, aunque no consiga cambiar el mundo, sí es consecuente consigo mismo y rema hacía la dirección correcta, y eso, en los tiempos que corren, es lo que verdaderamente importa.

martes, 22 de mayo de 2012

THE SWELL SEASON (2011)

Una de las grandes sorpresas dentro del plano cinematográfico del año 2006 fue la película Once, un drama romántico que nos situaba en Dublín, donde Glen Hansard, era un cantante y compositor callejero y Marketa Irglova, una inmigrante checa que vendía flores en la calle, y que un día casualmente se sentía atraída por su música al oírle cantar. Entre ellos empezaba una relación sustentada en un inicio por el amor de ambos por la música, poco afortunados en el terreno amoroso, encontraban así también una persona sensible a su lado con la que sentirse cómodos, regalándonos una de los mejores títulos románticos de los últimos años con una excelente banda sonora (lejos de la típica película romántica bobalicona que suele imperar en nuestras carteleras). La película fue todo un fenómeno, hecha con apenas 1000$ y solo tres semanas de rodaje, premiada por el público en Sundance, encontró su culminación al alzarse con el Oscar a la mejor canción original.
A raíz de este éxito, empezó una agotadora gira que duraría 2 años en los que dieron multitud de conciertos por todas partes repasando las canciones que les acababan de dar a conocer en todo el mundo. Así nace este documental, rodado a lo largo de esta gira con la intención de recoger las vivencias de una pareja que de la noche al día se vio abocada a la fama.

Glen y Marketa (nombre real de ambos), se hicieron pareja a lo largo del rodaje de Once, y así se nos presentan cuando arranca este documental, que toma el título del primer álbum del grupo y de la gira. Rodada cámara en mano con un bonito blanco y negro, intenta transmitirnos a lo largo de ese tiempo tanto sus impresiones como las de las personas cercanas a ellos. De esta forma, alternamos entrevistas con los dos, con sus padres, su mánager, conocidos e intercaladas algunas de sus actuaciones que sirven para repasar la banda sonora que les hizo saltar al estrellato.
Lo más destacable para mí es que nos permite ver a las personas que hay detrás realmente, dejando bien claro que este reconocimiento, el sentirse figuras públicas, famosos y seguidos por grupos de fans, es algo que nunca han deseado, viniéndoles grande todo ello. Ver como a lo largo de los meses acusan el desgaste de esa fama, del ir y venir continuo, y como les llega a afectar no solo como grupo sino como pareja.


Las pequeñas confesiones de sus orígenes en el mundo de la música y como se conocieron son entrañables, descubrir como Glen dejó la escuela con solo 13 años para dedicarse a la música convenciendo a su profesor de ello, conociendo entonces a una jovencísima Marketa que aceptó acompañarle desde el piano para tocar sus demos.
Asimismo el padre de Glen es todo un personaje, borrachín (casi parece una caricatura de los estereotipos irlandeses), boxeador campeón de Irlanda varios años, nos regala algunas confesiones muy curiosas y que se nota que marcaron a Glen.
Se agradece el tono general del documental, bastante cercano, sin muchos aspavientos ni situaciones forzadas, pero quizás adolece de no llegar a transmitir una gran emoción al espectador más allá de algunos momentos puntuales y en las actuaciones en directo, donde uno disfruta de verdad escuchando esas letras y música.


Con un metraje de 90 minutos, diría que más o menos la mitad es realmente interesante y el resto es meramente relleno para abarcar una duración que justificara la edición de este proyecto. Parte de la culpa de este hecho podríamos achacarlo a que realmente son unas personas muy "normales", lejos de la imagen que trasmiten muchos famosos con toda una vida metidos en ese mundillo, con miles de anécdotas que bien podrían servir para rellenar minutos y más minutos. Aquí no vais a encontraros son eso, simplemente pequeñas confesiones, sencillas, conmovedoras algunas, pero que se sienten bastante sinceras. Una película bastante recomendable a pesar de que esperaba algo más de ella, todo sea dicho.




martes, 24 de enero de 2012

LOS CUATRO COCOS (1929)

Primera manifestación cinematográfica de los incomparables Hermanos Marx, (si no tenemos en cuenta una cinta anterior titulada Humorisk, que lamentablemente jamás se pudo recuperar) estrenándose en la gran pantalla de la mano del presidente de la Paramount, Adolph Zukor, quién (debido a las hábiles negociaciones de Chico) les llegó a pagar 100.000 dólares de la época por filmar su obra de teatro "The Cocoanuts", la cual estuvieron representando exitosamente durante largo tiempo.
En un principio, se trataba de filmar el espectáculo directamente del teatro, pero el problema para lograr un sonido aceptable obligó al director a rodar dentro de un estudio, que por aquella época, aún estaban sin insonorizar.
Tirando de ingenio, metieron las ruidosas cámaras en cabinas, se llegaron a forrar las paredes con arpillería y mojaron todos los papeles que salen en el film para evitar ruidos indeseados, todo para trasladar de la mejor manera posible el trabajo de los alocados Marx al mundo del cine sonoro. La obra, aquí traducida como "Los Cuatro Cocos" (en clara alusión al cuarteto familiar), sitúa a Groucho como propietario y director de un hotel de Florida que pasa por una mala época turística, entre otras razones, por estar situado en una zona pantanosa. De hecho, tan sólo la millonaria señora Potter (Margaret Dumont, que en palabras del propio Groucho, se le consideraba la quinta hermana Marx), paga las facturas y como no podía ser de otra manera, será presa fácil para nuestro verborreico anfitrión, que a su vez buscará vender las parcelas hoteleras para recuperar el dinero perdido. Un complot entre una pareja de ladrones hospedados en el hotel cuyo objetivo es una valiosa joya de la señora Potter y la aparición de dos liantes de poca monta (Chico y Harpo) que se verán acusados injustamente del delito, serán los ingredientes que faltaban para convertir esta historia en una divertida y alocada película de tono teatral que reunía por vez primera a los inigualables Hermanos Marx (Zeppo sólo intervendría en 4 films más, siempre en su postura de galán).El humor que despliegan Groucho, Chico y compañía es deliciosamente irreverente y absurdo, pero capaz de arrancarnos más risas que cualquier cóctel presuntamente divertido de los que abundan hoy en día, y eso habiendo pasado ya más de 82 años desde su estreno.
El secreto de su componente imperecedero se debe básicamente a la monstruosa genialidad del trío protagonista, ya que cada uno aporta un tipo de anarquía cómica sin igual.


Mientras el mudo Harpo persigue chicas haciendo sonar su bocina y desafiando constantemente a la figura de la autoridad (aquí, un policía) de manera desquiciante y el personaje de Chico se las ingenia de todos los colores para rascar un dólar a quién le pase por delante, Groucho arremete a su vez contra todo el mundo con su imparable ingenio y locuacidad, siendo único en su especie y demostrando porqué se le considera el mejor cómico de la historia del cine.
En esta ocasión, la filmación no destaca por un ritmo narrativo constante, sino que es fruto de la tendencia musical marcada por la obra original y presenta la friolera de 10 secuencias coreografiadas o simplemente musicalizadas dentro de su metraje, cosa que, en opinión de un enamorado Marxista como yo, no acaba nunca de convencer y afecta finalmente a su calidad.
Como siempre, el guión aquí es un mero trámite para dar cabida a las gamberradas de los Marx, que por suerte, siempre se acaban saliendo del margen argumental para jugar al juego que mejor conocen, hacer comedia por el placer de hacerla, sin límites establecidos.
Groucho satisfará nuestras expectativas en todo momento, y no sólo por tener la mejor bandeja posible para un cómico (la Dumont) sino por agilizar la historia con sus idas y venidas que no sólo vuelven loco al espectador, sino también a los cámaras. Sus aspectos técnicos son anecdóticos, casi de atrezzo, pero suficientes para condensar momentos impagables como la secuencia de la doble habitación de hotel con el delirante juego de puertas, la estrafalaria escena final con esa gratuita fiesta de disfraces imposibles o la subasta de las parcelas, una ácida crítica contra la imperante inflación inmobiliaria.
Si somos capaces pues de aguantar sus estrictamente soportables momentos musicales sin enojarnos, saborearemos el inicio cinematográfico de los mejores cómicos de la historia, inigualables y aún incomprendidos por algunos, que nos regalaron su genialidad por vez primera.



Curiosamente, los hermanos Marx no quedaron nada satisfechos con el resultado del film hasta el punto de querer comprar los derechos del mismo para destruirlo, hecho que hubiese desconsolado a más de uno, entre los que me incluyo.
Contiene 4 escenas en su día censuradas, todas con un componente sexual de por medio, tan ingenuas como breves, pero suficientes como para justificar el sueldo del censor, que quizás sea el oficio más detestable dentro del mundo del cine.
Terminaré mi primera reseña Marxista con una expresión que Groucho dispara mientras trata torpemente de enamorar a la millonaria y confusa Dumont:
  - ¡Señora Potter!, ¡Un paso en falso y seré suyo...!, simplemente genial.

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