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domingo, 18 de marzo de 2018

BANDAGE (2010)

Tras la agradable Halfway (2009), Bandage (2010) fue otro de los proyectos en los que Shunji Iwai ejerció tareas y no solamente de producción, sino también como guionista. Bandage es una aproximación muy personal a la música en general y a una etapa muy concreta del género rock en Japón, la explosión del género que se vivió a principios de los años 90 en el país del sushi.
El film sigue la subida al estrellato de la banda de rock alternativa Lands, donde sus miembros pondrán su amistad a prueba cuando vean las interioridades de la industria discográfica y las desventajas del éxito masivo.
A las riendas de la dirección se encuentra Takeshi Kobayashi, que quien sea un conocedor de la filmografía de Shunji Iwai (o haya seguido con atención el especial que le hemos dedicado a este director en nuestro humilde blog), le sonará su nombre.
Kobayashi es compositor habitual de las bandas sonoras de los trabajos más importantes de Iwai desde Swallowtail Butterfly (1996) a Todo sobre Lily (2001). Kobayashi, al igual que Iwai, vivió de primera mano y desde dentro esta etapa de esplendor del rock 90's en Japón, por lo que son los más indicados para llevar adelante dicho proyecto, impregnando el metraje de furia y nihilismo punk además de acercarse de forma honesta y dolorosa a las interioridades del mundo de la música, relatando con acierto la vida de un grupo como Lands, con todas sus etapas: sus inicios sencillos e idealistas, el éxito, las presiones, los cambios de imagen y finalmente la autodestrucción.
Kobayashi opta en esta ocasión por un estética sucia, con una imagen con grano y con mucha cámara en mano, lo que casa bien con el tono underground e independiente del film.

Asako es fan del grupo rock Lands, a quienes, por azares del destino, acaba conociendo.
Natsu es el cantante de Lands y lucha con ahínco para conseguir el éxito
Asako acaba ayudando en el seno de la banda, y entre ella y Natsu florece una conexión especial
Finalmente el éxito masivo llega, y con él las presiones y discusiones
Natsu entra en una espiral de autodestrucción
Sin duda, el corazón y alma del film reside en la pareja protagónica de Natsu y Asako. Natsu es el cantante de la banda Lands y como siguen los cánones y tópicos de la rock star cinematográfica, bebe, se droga y está siempre enfadado, aunque debajo esconda un alma torturada y sensible, y que parece haber encontrado en Asako, (una fan school-girl de Lands que acaba como ayudante de la banda por azares del destino) un alma gemela.
Una relación que se aleja del habitual romanticismo de productos para teenagers y que destaca por su naturalidad y tragedia soft por encima de los guitarrazos, éxitos rock/pop y discusiones de banda. Natsu, interpretado por el cantante Jin Akanishi, realiza un buen trabajo aunque provoque cierto rechazo su repetición de tópicos de estrellita rock estando borracho a cada minuto, pero su personaje autodestructivo aunque con un talento que desperdicia a cada momento resulta interesante. Asako, por otro lado, es interpretada bien eficientemente por Kii Kitano, a quien ya vimos en la simpática Halfway (2009).
Es de agradecer para el fan la recuperación de Ayumi Ito, actriz habitual de Shunji Iwai (aparecía en Swallowtail Butterfly y Todo sobre Lily) y que aquí interpreta a una mánager musical de mucho carácter.
Así, Bandage supone una obra más que interesante y recomendable, aunque no brillante. Para el amante de la música, relata con acierto esa etapa de esplendor musical que se vivió a principios de los 90 con el género grunge invadiendo el mundo. El track list está más que correcto y ver las interioridades de una discográfica y cómo intentan chupar la sangre del grupo de éxito del momento es interesante por lo poco habitual que resulta en el cine japonés. Aunque por muy trabajados e interesantes que resulten los personajes de Natsu y Asako, no se puede decir lo mismo de los compañeros de banda de Lands, resultando poco interesantes, pobremente trabajados y que resultan cansinos verlos discutir una y otra vez. Pese a todo, Bandage (2010) es un film recomendable y cuyo corazón, la curiosa y dramática relación entre sus dos protagonistas, resulta lo más destacable de esta aproximación al aluvión rock japonés.

jueves, 26 de octubre de 2017

FIREWORKS: SHOULD WE SEE IT FROM THE SIDE OR FROM THE BOTTOM? (2017)

Estos últimos años el anime se encuentra más fuerte que nunca. Sólo hace falta ver el exitazo de Your name (2016), siendo ya el film japonés más taquillero de la historia.
Parece que el éxito de la obra de Makoto Shinkai ha contagiado a futuros proyectos similares, con tal de ganarse un pedazo de taquilla con historias de amores juveniles imposibles afectados por circunstancias de carácter fantástico. Para finales de 2016, saltó la noticia de que se estaba trabajando en un remake en formato anime de uno de los trabajos de Shunji Iwai. El film en cuestión era Fireworks, el primero de Iwai que generó cierto ruido y aprobación crítica.
El original, pese a ser una TV-Movie, poseía encanto, ternura y mucha naturalidad en sus jóvenes interpretes, además de plantear interesantes conflictos: si hubieras hecho las cosas de otra manera, ¿el resultado habría sido el mismo o habría cambiado?.
Sin duda, esta tierna historia merecía explotarse con un mayor presupuesto además de mayores medios, y tras el acierto que supuso trasladar los personajes de Hana y Alice al formato animado con la entrañable The case of Hana & Alice (2015), por qué no hacer lo mismo con Fireworks.
Los encargados del proyecto serían Nobuyuki Takeuchi y Akiyuki Shinbo. El propio Shunji Iwai se encargaría de adaptar y expandir las posibilidades del guión original. Finalmente Fireworks: should we see it from the side or from the bottom? llegó a las pantallas japonesas el pasado mes de agosto sin hacer demasiado ruido en taquilla ya que según parece, no ha levantado demasiado interés. Veremos por qué.
Cartel del film original de 1993
Nazuna está triste porque le obligan a cambiar de escuela. La niña planea fugarse junto a su compañero Norimichi, pero su madre los pilla y la arrastra a casa. Todo podría haber acabado allí, pero el hallazgo de una misteriosa esfera luminosa abre un portal en el tiempo, haciendo posible que la historia tenga otro final...
Esta nueva Fireworks recoge gran parte de las escenas y momentos que poseía la original, aunque finalmente la historia acaba yéndose hacia otros terrenos por su orientación más abiertamente fantástica, quizás afectada por el efecto Your name (2016). Este elemento fantástico,que se suma a esta historia de amor adolescente, a priori imposible, se representa en una pequeña bola de metal y colores chillones con la que el protagonista puede viajar atrás en el tiempo y corregir ciertas decisiones. El resultado final de Fireworks es curioso, competente y merecedor de un visionado, pero no resulta memorable ni creo perdure en la memoria del aficionado.
Pese a sus acotados 90 minutos, se siente demasiado alargada y reiterativa. Una idea siempre tan fascinante como la de los viajes en el tiempo no está tampoco bien aprovechada en la historia, pues no resulta apasionante ni interesante, más bien al contrario, al tercer viajecito en el tiempo uno acaba bastante hastiado por la poca gracia con la que lo hacen (el momento cancioncilla por partida doble es toda una prueba a la paciencia).
Al original le sobraba y bastaba con 45 minutos para emocionarte y conmoverte con los mínimos elementos, hecho que no llega a conseguir en ningún momento esta nueva versión.


No llegas a empatizar totalmente con su pareja protagonista y su romance se antoja algo soso y poco conmovedor. Si encima somos abordados cada dos por tres por momentos de humor algo sonrojantes, el resultado final acaba afectado. Ahora bien, Fireworks goza de una idea original, si (aunque que esté más o menos bien llevada ya es otro cantar), una animación que cuando se dedica a plasmar los paisajes y ambientes de los personajes resulta preciosa y un clímax final verdaderamente conmovedor con la canción original del film de Iwai, Forever friends cantada por Seiko Matsuda, retumbando por los altavoces.
Además, quizás conscientes sus creadores del aburrimiento general de la historia, somos abordados cada poco por una sexualización extrema (en el dibujo) de los personajes femeninos, ya sea del personaje protagonista de Nazuna, una school girl de 14 años o por las enormes voluptuosidades de la profesora de instituto. Son elementos, al menos, intencionados o no, graciosos y distraídos (para el público masculino).


Fireworks es un film que no pasará a la historia del anime pero bien vale un visionado, proporciona momentos simpáticos, una animación en ocasiones de carácter muy bello y un clímax final que yo como romántico ocasional que soy llegó a conmoverme. Aunque peque de una historia mal conducida y poco aprovechada y una sensación de desgana general. No apta para diabéticos emocionales. Goza de exceso de azúcar. Esperemos que si Shunji Iwai piensa adaptar, en un futuro, al formato animado otra de sus historias, sea de una mejor manera.
Dato para el aficionado: la voz del personaje de Nazuna procede de la belleza adolescente y joven promesa Suzu Hirose (y buena intérprete), a quien hemos podido ver en Nuestra hermana pequeña (2015) o Rage (2016). Y más curiosidades de producción: la actriz Takako Matsu es quien pone voz al personaje de la madre de Nazuna. Matsu aparecía en el clásico de Iwai, Historia de Abril (1998) y a la actriz la hemos podido ver en numerosas obras como Confessions (2010). Y para finalizar, por lo visto, la creación del film finalizó 12 días antes del estreno oficial en Japón este agosto.

lunes, 10 de julio de 2017

FAR AWAY, SO CLOSE (2013)

Far away, so close (2013) recoge algunas de las marcas de estilo de Shunji Iwai y que pueden atraer al fan del director japonés. Ya de entrada su cartel publicitario con una fémina en medio de un campo verde remite totalmente a Todo sobre Lily (2001). Masahiko Nagasawa dirige este drama japonés y que contó con el apoyo de Iwai, quien se encargó de la banda sonora del film.
La película parte de una premisa curiosa. Sakumi Shimura, de 27 años, ha perdido los últimos 10 años de su memoria tras un accidente de tráfico. Sakumi sólo recuerda lo que le pasó hasta que tenía 17 años, pero acepta su destino y trata de ser positiva. No obstante, a Sakumi le preocupa la pérdida de memoria. Trata de recordar con ayuda de Yoshihiko, que se considera su novio y amigo desde sus días de secundaria.
Far away, so close (2013) es un film que no pasa de la curiosidad para completistas. La historia está basada en la novela de Kyoko Inukai y que también se encarga de adaptar el guion. Su interesante premisa, aunque pueda parecer que se convertirá en la tonta comedia adolescente, deriva hacia un tono melancólico y dramático centrándose en cómo su personaje principal femenino le va aumentando más y más su desesperación frente a no poder recordar con exactitud hechos del pasado o el porqué sus amigos la miran con desaprobación, enfado o misterio.
Kana Kurashina carga sobre sus hombros el peso del film con una interpretación correcta sin más y a veces algo irritante por su pasividad. Pese al misterio planteado por el film (¿cuales son los motivos tras el accidente de Sakumi? ¿Porqué su mente ha regresado precisamente a los 17 años?) el desarrollo del film se va haciendo soso y plano sin demasiado que destacar a medida que nuestro interés por la resolución del misterio va menguando. Un punto a su favor es que su duración no se torna excesiva y que gracias a su destacable y entrañable final las sensaciones en torno al film mejoran considerablemente con una resolución melancólica y poética y una Sakumi reconciliada con su pasado y con ella misma la cual se entrega con libertad de nuevo a su mayor pasión (y de su amante fallecido); la pintura, con una escena en medio de un campo abierto visualmente bella.
Sakumi tras un accidente de coche vuelve a sus 17 años (mentalmente)
Intenta recuperar la memoria pero sus amigos no parecen muy receptivos hacia ella
Iniciará un viaje hacia el mundo de sus recuerdos
¿Que misterio se esconde tras su accidente?
Far away, so close (2013) es una curiosidad para completistas. Un film amable que contiene un punto de partida atrayente y un misterio a priori interesante pero que éste va diluyéndose a medida que transcurre el metraje. Pese a sus intenciones y cierta influencia por el cine de Iwai (la música compuesta por el director nos retrotrae a sus anteriores trabajos), la dirección y el desarrollo de la misma acaba por ser plana. Pese a todo, no acaba por sentirse una pérdida de tiempo, contiene momentos de clara belleza y poesía y un final destacable que hace que suba enteros.

lunes, 3 de julio de 2017

HALFWAY (2009)

En la misma línea de Rainbow Song (2006), Halfway (2009) supone un proyecto de Iwai para Eriko Kitagawa, reputada guionista de series de televisión japonesas (por los que ganó algunos premios) y que supone su salto a la gran pantalla en calidad de directora, con un Shunji Iwai encargándose del guión y la producción.
En el film, una pareja de jóvenes empieza a salir, pero sus días felices son interrumpidos por un sólo hecho: ella tiene la intención de entrar en una universidad local, y él no. La chica le implora a su novio que no se vaya y así él comienza a pensar sobre las prioridades en su vida.
Halfway (2009) es una obra sencilla y amable en sintonía con la simpleza narrativa de films como Historia de Abril (1998). En este caso, el eje por el que circula todo el film se basa en el conflicto que sufre una pareja adolescente sobre si Shu (el chico) debe irse a una universidad lejana en busca de sus sueños pero dejando a su pareja en el pueblo natal. Un conflicto que gira y se rebate durante sus 85 minutos. Una simpleza narrativa buscada y que dio excelentes resultados en films como Historia de Abril pero que aquí no acaba de cuajar del todo pese a los aciertos que podemos vislumbrar.
La pareja de adolescentes está bien interpretada por Kii Kitano y Masaki Okada. A Kitano la vimos protagonizando Yubisaki (2006) de Isao Yukisada o Bandage (2010) (con también guión y producción de Shunji Iwai), aunque se ha prodigado mucho más en series de televisión como Life (2007), donde se abordaba el tema del bullying.
Masaki Okada ha aparecido en numerosos films, desde la agradable A gentle breeze in the village (2007), a profesor ingenuo en Confessions (2010). Este año lo veremos en el esperado live-action de Jo Jo’s bizarre adventure: diamond is unbreakable (2017) de Takashi Miike.
Volviendo a Halfway, la ambientación de otoño en un pueblecito de Hokkaido es impecable. Dichas localizaciones van como anillo al dedo al tono del film: pausado, contemplativo, dialogado y muy pacífico. Además logra introducirte totalmente en un instituto japonés de las afueras y en las vivencias de los personajes de una forma natural (el sello Iwai se vislumbra por todo el metraje).
Las interpretaciones de la pareja de jóvenes son muy acertadas y muestran una gran química. El estilo visual tiene mucha influencia del cine de Shunji Iwai, por supuesto, pero Kitagawa destaca por aportar largos planos de cámara en mano siguiendo a los personajes y sus conversaciones, logrando un efecto muy cercano a ellos y de gran calidad visual. Además, tras las imágenes subyace una bonita reflexión sobre la adolescencia, las perspectivas de futuro, las prioridades y las expectativas que uno espera de la vida.

Hiro, una adolescente como las demás y enamorada de Shu
Los dos jóvenes inician una relación. Todo va viento en popa hasta que...
Shu, no tiene intención de pasar toda su vida en el pueblo
Shu se lo tendrá que pensar dos veces: romper con su chica o luchar por sus sueños

Pese a sus aciertos, Halfway se queda en una mera curiosidad. Un film agradable pero no memorable, y cuya extremada simpleza argumental le juega en contra en algunos pasajes del metraje. Aunque al acabarla consiga dejarte un buen sabor de boca y una sonrisa tonta de satisfacción en la cara. No es una gran película pero tampoco es ése su propósito, suponiendo un ejemplo agradable de cine independiente japonés.
El film cumple con su objetivo de introducirte en un mundo que nos es ajeno: un pueblecito del norte de Japón. La pareja de adolescentes realiza un muy buen trabajo a nivel interpretativo y contiene varias secuencias de una calidad visual muy notable. El visionado de Halfway supone dosis de paz, tranquilidad y ensoñación, y eso ya es mucho. Además, en poco más de 85 minutos.
Eriko Kitagawa aún tuvo tiempo de dirigir otro film, la discreta I have to buy new shoes (2012).

jueves, 29 de junio de 2017

RAINBOW SONG (2006)

Como hemos comentado en críticas anteriores de este “Especial Shunji Iwai”, desde el amanecer del nuevo milenio, Iwai prefirió alejarse de la dirección cinematográfica y dedicarse a proyectar a jóvenes promesas de la cantera de su productora Rockwell Eyes.
Rainbow song (2006), dirigida por Naoto Kumazawa, es una de las imitaciones del estilo Iwai (que fueron surgiendo desde los 2000) más interesantes y recomendables. Kumazawa ya había trabajado con Iwai anteriormente, encargándose del making off de Swallowtail Butterfly (1996).
Rainbow Song comparte numerosas similitudes con los films de Shunji Iwai, hasta el punto de que parece que el director haya seguido uno por uno el manual de instrucciones dejado por Love Letter o Historia de Abril. Esto es un hecho que a priori no juega a favor de Kumazawa, aunque como veremos el director inserta muchos elementos a destacar y que la hacen obtener cierta entidad.
En el film, Tomoya trabaja como asistente en una compañía de televisión. Un día ve en las noticias que ha habido un accidente de avión en California resultando muerta una pasajera japonesa, Aoi, quien les unía una fuerte amistad en el pasado. Tomoya recuerda entonces como conoció a Aoi y cómo tuvo lugar su amistad en la universidad.
En el film que nos ocupa, Iwai no solamente ejerce tareas de producción sino que co-escribió el guion del film bajo el seudónimo de Aminosan. Para el fan de Todo sobre Lily (2001) es todo un motivo de alegría que la pareja protagónica de aquella repita aquí de nuevo: Hayato Ichihara y Yu Aoi (en un papel secundario). De hecho, el personaje de Ichihara podría ser una continuación de su personaje en Todo sobre Lily, ya llegando a la veintena y enfrentado a los problemas de la vida adulta. Pero quien se lleva todas las alabanzas es Juri Ueno (protagonista de la soberbia y divertidísima Swing Girls (2004)) quien es sin duda el corazón del film y quien realiza una interpretación fantástica y madura con un personaje a recordar y cuya química con Ichihara resulta de lo más conmovedor y destacable del film.
Rainbow song (2006) es ante todo una historia de amistad. Una amistad entre dos personas totalmente diferentes pero que acaban por necesitarse el uno al otro. Aoi (Juri Ueno) es una amante del cine y sueña con ser directora pero se encuentra engullida por sus dudas y falta de perspectivas. Tomoya (Ichihara) es alguien torpe, no tiene ni idea de lo que quiere para su futuro pero está envuelto en una permanente inocencia y alegría. Una relación alejada de artificios y falsos cuentos de hadas de films similares adolescentes (y que apabullan año tras año los cines de Japón).
De hecho, uno de los puntos fuertes del presente film es que todo está narrado con una naturalidad encantadora, introduciéndote en una universidad japonesa con unos personajes repletos de sueños e ilusiones y que logran contagiarte de ellos. Kumazawa logra crear ese efecto en el que no quieres alejarte de estos personajes y deseas acompañarlos en sus vivencias mucho más tiempo. La segunda mitad del film destaca por adentrarse en los problemas de la juventud japonesa (su falta de perspectivas o la dificultad de entrar en el mercado laboral) y que por la honestidad y naturalidad con la que es narrado no puedes evitar sentirte identificado.

Tomoya se entera de la trágica muerte de Aoi
El joven comienza a recordar su amistad con ella
Aoi, toda una apasionada del cine
Poco a poco la relación entre los dos se estrecha cada vez más
¿Que será de nuestro futuro?
Aoi se marchará a EEUU persiguiendo sus sueños y los dos amigos se separan
¿Tomoya conseguirá reconocer sus sentimientos?
El film no duda en abrazar el metalingüismo contagiándote del amor por el cine que siente el personaje de Juri Ueno. Todo el tramo que transcurre al rodaje del cortometraje de los jóvenes resultará encantador para el amante del séptimo arte o el estudiante de cine por lo que (y ya inmersos en el tramo final del film) cuando y en honor al recuerdo de Aoi los personajes (y el espectador) visionan el cortometraje al completo la emoción es considerable.
Una historia del fin del mundo en donde parece fundirse la realidad y la ficción y es en el cine, gracias al poder del séptimo arte donde esos momentos que hubieras deseado hacer, esas palabras que deberías haber dicho, esos deseos insatisfechos parecen encontrar lugar en la imagen inmortal del celuloide donde parecerá permanecer Aoi junto a Tomoya para siempre. La banda sonora por supuesto ayuda y mucho.
Visualmente y siguiendo el estilo de Iwai, el film es una maravilla con una cámara ensoñadora que sigue sigilosamente a sus personajes y con varios momentos de una belleza poética a recordar (esos arcoíris en el cielo). Pese a todo el film contiene ciertos inconvenientes. Parece que una vez Juri Ueno desaparece de la pantalla el film pega unos bajones considerables y eso se nota mucho una vez su personaje se larga a las Américas a perseguir sus sueños. Este último tramo del film con Tomoya iniciando una relación amorosa con una mujer que no deja de mentirle en su edad la hubiera resumido mucho más por su falta de interés mientras el espectador no deja de echar de menos al personaje de Ueno (igual que Tomoya, la verdad). Además, ese final tan abrupto donde por fin parecía explotar todo el drama y los sentimientos reprimidos del personaje principal desgraciadamente es concluido algo precipitadamente o sin dejarte tiempo a la reflexión. Parece que las intenciones de Kumazawa durante todo el film es huir en todo momento del festival lacrimógeno descontrolado o el drama artificioso y gratuito.
Rainbow Song (2006) es un film muy agradable y sobradamente recomendable, dotado de una pareja de personajes maravillosos cuya relación de amistad y amores insatisfechos resulta conmovedora, natural y realista. Un film que parece alejarse en todo momento de tópicos, estereotipos, lugares comunes o drama gratuito y de postín, con todo lo bueno y malo que eso conlleva. Lástima que algunos fallos (el bajón que supone perder de vista al personaje de Ueno) no consigan que Rainbow Song (2006) se convierta en un clásico a la altura de los mejores trabajos de Iwai quedándose en un muy notable trabajo, que no es poco.
Naoto Kumazawa tras Rainbow Song ha dirigido films como From me to you (2010) o A short distance relationship (2014), films que por su tono (romance adolescente) se dirigen por el camino contrario con el que pareció abordar Rainbow Song; la comercialidad más artificiosa. Para 2017 estrenará el live-action de uno de los últimos éxitos del anime japonés: El himno del corazón.

miércoles, 28 de junio de 2017

RITUAL (2000)

Paralelamente a sus trabajos como director de cine, Shunji Iwai ejerció tanto de productor, como de guionista o compositor de diversos films realizados por jóvenes directores que el propio Iwai quería proyectar a través de su productora Rockwell Eyes.
Películas como Rainbow Song (2006) o Halfway (2009), que pese a no estar dirigidos por el director japonés, sí que tenían de una forma u otra el estilo y regusto a sus films.
En el año 2000, y a la vez que preparaba su obra maestra Todo sobre Lily (2001), Iwai se atrevió con la interpretación, protagonizando el film que nos ocupa hoy, Ritual (2000) dirigida por Hideaki Anno.
Anno es bien conocido entre los fans del anime, ya que no solamente fue uno de los fundadores de Gainax sino que llevó adelante series como Kare Kano o Neon Genesis Evangelion, con la que cambió para siempre el mundo del anime. Una deconstrucción impecable del género mecha en la que, inspirado por la tremenda depresión que sufrió Anno a principios de los 90, éste insertó en la trama mucha experimentación narrativa, angustias psicológicas, simbolismos y una profundidad en los personajes, y en la propia trama en sí inabarcable.
La trama se remató con The end of Evangelion (1997), donde los planteamientos de la serie estallaban soberbiamente hasta llegar a una conclusión polémica, pero excelente.
Love & Pop (1998), primera incursión de Anno en la imagen real
Anno es un director con una manera muy particular de relatar historias; llenas de simbolismos, con personajes que bordean la locura psicológica y su duro camino hacia la cordura.
Su estreno como director de cine en imagen real llegó con Love & Pop (1998), una muy experimental y curiosa historia de un grupo de chicas adolescentes que se prostituyen para pagarse sus caprichos, pero expuestas a la inmensidad y peligros adultos de Tokyo. Un film curioso y por el que Anno recibió el premio a “Mejor nuevo director” en el 20th Yokohama Film Festival de 1999. Ritual (2000) es la obra en el que supo trasladar de forma definitiva todas sus obsesiones a nivel visual y narrativo.
En la cinta, un director de anime pasa por una crisis creativa mientras quiere reinventarse como director de cine de imagen real, así que viaja a su pueblo natal. Un día encuentra a una chica en las vías del tren. Ella vive desconectada de la realidad y siempre dice "Mañana es mi cumpleaños"; así comienza su historia.
La estrecha amistad entre Shunji Iwai y Hideaki Anno se ve reflejada en la temática de sus films, compartiendo ciertas características como la de radiografiar a la juventud japonesa de una manera muy directa y crítica.
Al contrario que Iwai, Anno prefiere plasmar su propia vida a través de sus historias y protagonistas introduciendo vivencias, inquietudes y reflexiones. Técnicamente, el cine de Anno bebe mucho del video-arte y del cine experimental, algo de lo que Ritual (2000) se empapa encontrándonos con una cámara en mano nerviosa e inquieta situada en los lugares menos creíbles, planos y travellings imposibles, ojos de pez o superposiciones de imagen. Todo lo anterior contrasta con planos fijos y un ritmo pausado y contemplativo. Tramos bellos y poéticos y que conectan con el cine de Iwai.
La obra está basada en la novela Shiki-Jitsu, escrita por Ayako Fujitani. Atentos a este nombre. Fujitani no es otra que la hija japonesa de Steven Seagal y la pudimos ver en la trilogía de los 90 de Gamera, interpretando a la adolescente que se comunica telepáticamente con la tortuga agigantada. Al parecer, la actriz sufrió muchas dificultades a nivel emocional cuando acompañó a su padre a Los Angeles para el rodaje de El Patriota, por lo que dichas experiencias la inspiraron a escribir la novela en la que está basada Ritual y que además se encarga de protagonizar.
Ritual (2000) es una obra extraña pero absorbente. El núcleo se basa en la recuperación de la cordura. El paso de un personaje inmerso en sus propias fantasías hasta superar sus traumas personales y volver a la realidad. Todo el peso de la historia recae sobre los hombros de Ayako Fujitani, quien realiza una interpretación fantástica (aunque algo excesiva en ciertos momentos), y cómo el personaje de "El Director" (Iwai) se queda prendado y fascinado por ella. Un personaje que a pesar de su demencia está dotada de una creatividad desbordante y por el que no se puede evitar cierta lástima y curiosidad.
La historia entre los dos personajes protagonistas, la manera en cómo va desarrollándose su relación y cómo cada vez resultan más dependientes el uno del otro, contiene tramos conmovedores.

Un director de anime en pleno bloqueo creativo vuelve a su ciudad natal
Se encuentra con una chica extraña en las vías del tren
Le lleva a su casa, la cual es todo un museo del arte
El Director se siente fascinado por la fémina
Encuentra salida a su bloqueo creativo y empieza a rodar un film sobre ella
Aunque la relación tendrá sus dificultades...
¿Conseguirá salir de su viaje al mundo de la locura?
¿Sabes? Mañana es mi cumpleaños
Shunji Iwai se encarga de interpretar a quien pudiera ser el alter-ego de Anno. Una interpretación sobria y discreta (vamos a dejarlo aquí) pero que funciona perfectamente al servir de puro espectador de la historia.
El personaje de Iwai (apodado El Director) interpreta a un personaje que Anno impregna de muchas de sus vivencias personales: es un director de cine anime intentando dar el paso a la imagen real e inmerso en un total bloqueo creativo.
El film tiende al exceso y a la innecesaria y alargada duración del mismo, ya que prácticamente todo el peso de la historia recae en un mismo personaje, por el que obligatoriamente has de sentir simpatía o interés. Resulta fascinante dicho personaje y su viaje de la locura a la cordura, pero se tiende al exceso y a la reiteración. Pese a todo, el film es increíblemente rico en simbolismos visuales y dobles sentidos, consiguiendo momentos impecables, como todo lo que concierne al extraño y húmedo sótano donde la protagonista se refugia en sus peores momentos.
Visualmente hipnótica, con una preferencia al uso del rojo y el azul, y donde Anno vuelve a incidir en su predilección por plasmar ambientes industrializados. El elemento metalingüístico del film también es destacable, con el director grabando y siguiendo a tan fascinante personaje femenino a la búsqueda de la creatividad perdida.
Como hemos comentado anteriormente, el tramo final se vuelve excesivo y alargado con una resolución final quizás innecesaria y con demasiadas explicaciones, quitándole cierto misterio al origen de la locura de su protagonista. Pese a todo contiene una perla final, sencilla pero encantadora y que acaba dejándote una sonrisa de satisfacción.


Ritual (2000) es un film extraño, experimental y difícil de abordar, pero que su visionado supone toda una experiencia diferente. Excesiva pero dotada de una riqueza visual y simbólica muy notable, que te impregna de la increíble y creativa locura de su protagonista, y te seduce con la extraña belleza de sus imágenes.
Una historia que resulta atractiva en su particular visión de las relaciones humanas y que opta por mostrarnos no una destrucción emocional, sino una reconstrucción, la recuperación de la personalidad.
Hideaki Anno logra plasmar la locura con una belleza rara vez vista por un servidor. Una experiencia muy interesante. Ritual (2000) logró el premio “Best Artistic Contribution” en el 13º Festival internacional de cine en Tokyo.
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