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miércoles, 22 de agosto de 2018

GOLDFACE (1967)


"Nadie podía salvar a la humanidad en peligro excepto él. Ni todo un ejército podía contra su voluntad y su fuerza. Por eso era llamado... el fantástico Superman". Estas contundentes frases adornaban los fotocromos y marquesinas de los cines la Navidad de 1967, cuando "Goldface, el fantástico Superman" llegaba a las pantallas italianas.
Ni que decir tiene que su éxito en salas fue directamente proporcional a su calidad, y pasó al sistema doméstico al poco después (me refiero al moribundo VHS), donde sí tuvo un poco más de repercusión.
Lo insólito de la idea fue en primer lugar aprovechar el tirón sobre superhéroes italianos de andar por casa mezclado con la figura del wrestler mexicano "El Santo", y fusionarlo todo con la del mago Mandrake, un cómic de 1934 creado por el autor de The Phantom.
Como resultado, un pastiche difícilmente soportable que  
no solo acusa una pobre dirección (a todos los niveles), sino también una preocupante cutrez general, parece hecha con prisas y no se percibe demasiado cariño en su realización, simplemente se limitaron a cumplir plazos y contratos.
A la ya clásica producción hispano-italiana, esta vez se sumó a la fiesta Venezuela, llevándose la acción a su terreno e implantando características "culturales" de cosecha propia, tanto de localizaciones (fue rodada íntegra en Caracas), como sociales (la lucha libre), además de aportar al protagonista casanova Robert Anthony, o mejor dicho, Espartaco Santoni (1932-1998), muy conocido en España y no solo por sus 8 matrimonios.

Combates al más puro estilo "El Santo", o sea, interminables y teatrales, muy aburridas
El musculoso Lothar, un africano leal y bondadoso, pero bobalicón
Lo más curioso e injusto de todo es que bajo esa "cara de oro", arriesgando su integridad en varias escenas peligrosas (cuentan que había barracudas en el mar en una de ellas) y realizando acrobacias de todo tipo, no estaba el bueno de Santoni, sino su fornido stunt, el todoterreno Attilio Severini, aquí además reservándose un papel bajo el seudónimo de Big Matthews. Él merece muchos más aplausos que nadie, pues se implica como ninguno e incluso pone en riesgo su vida por la película.
En su lucha contra la organización Cobra, que coordina con destreza chantajes millonarios a empresas, Goldface saca tiempo entre combate y combate para poner orden, ligarse a todo ser viviente y además pasearse con su ridículo atuendo (esta vez sí lo es) apalizando esbirros torpones.
El luchador dorado se oculta tras la figura de un respetado científico, el doctor Vilar, el cual ayuda a empobrecer si cabe la poca trama que hay, y en vez de sumar carisma como viene siendo costumbre, más bien resta, dibujando un personaje plano y sin interés.
Acompañado por su inseparable amigo Lothar (también Kotar, Lothair...una mole africana devora-cacahuetes que encarna, y nunca mejor dicho, el wrestler de origen cubano "El Gran Lotario", casado además con la hermana de Santoni), finalmente se verán las caras contra "el Cobra", una suerte de villano hiper-ególatra y despiadado que habla de sí mismo en tercera persona, se cree casi una deidad y dice nacer uno como él cada milenio. Su atuendo al final de la película es casi genial, y es una verdadera pena que no recayese gran parte de los minutos sobre su persona, pues como enemigo estaba muy por encima del resto de personajes.

Calentando mofletes por doquier, el héroe se lleva a las féminas de calle además
Goldface, juzgad vosotros mismos
Fotocromo promocional italiano
Goldface, el fantástico superman, no es más que un producto caprichoso sin mayor entidad, rodada por realizadores mediocres con el piloto automático y con todo el paquete al completo, o sea, mal montada, filmada, sonorizada (un horror), interpretada y pensada. Es decir, muy fallida. Aún así, y más allá de su obvia condición de cine Z, contiene trazas de diversión y casi todas gracias a los diálogos, sobre todo cuando son subidas de tono.
Frases como: "me pregunto si será tan bruto haciendo el amor", pronunciada por una periodista germana algo acalorada que presencia un combate en directo, o "Ahora no puedo que tengo que entrenar, pero te pondré en mi lista de espera", dicha por el propio Goldface ante una insinuación, son ejemplos del humor que puntualmente despliega el film. Por desgracia, no es suficiente como para tenerla en consideración y se cae por su propio peso. Tan sólo queda ya como un mero documento fílmico de antiguas leyendas del wrestling venezolano, y eso si a alguien le importa....
Como curiosidad, destacar que el fiel compañero del antes citado mago Mandrake, se llamaba Lothar, y su archienemigo obviamente, La Cobra. Originalidad por los suelos también, en fin...

PD: Debido a la pésima calidad de la copia existente, un mal transfer de VHS, no he podido seleccionar capturas como siempre me gusta hacer, pero nos hacemos una idea con las imágenes que he escogido online.

domingo, 20 de noviembre de 2016

GORGO Y SUPERMÁN SE CITAN EN TOKYO (1973)

Si con Galien, el monstruo de las galaxias, ataca la Tierra (1972), los fans de Godzilla pensábamos que nuestro saurio radiactivo no iba a poder caer más bajo, nos equivocamos. Gorgo y Supermán se citan en Tokyo supera, y con creces, el festival de delirio, torpeza y vergüenza ajena de la anterior entrega. El film se adentra definitivamente y sin complejos al cine más infantil, y para qué engañarnos, esta entrega es perfecta para niños de 5 a 8 años, pero no para el fan que alucinó con la imagen terrorífica de Godzilla de Japón bajo el terror del monstruo (1954).
El film nos presenta que tras una serie de terremotos, el reino submarino de Seatopia envía a Megalon, un escarabajo gigante, y al robot Galien para destruir el mundo de la superficie. En un intento por detenerlos, el inventor Goro recupera a Jet Jaguar, un robot con pensamiento independiente que había sido robado, y lo manda para que traiga a Godzilla y que éste participe en la lucha.
La historia ya cansa, es la enésima invasión extraterrestre (intraterrestre en este caso), con esa civilización subterránea que se refugia de la amenaza nuclear y llamada Seatopia (no se rompieron demasiado la cabeza con el nombre), un grupo variopinto de actores ya maduros con unos trapos de la antigua Grecia y que tienen su momento clímax en una escena de baile y danza que es "ALUCINANTE", en el peor de los sentidos. Por otro lado, sólo aparecen 3 personajes principales, el niñato de turno, Goro (el inventor) y su ¿amigo?. Es de remarcar el tufillo homosexual (totalmente involuntario) que tiene el film, con esa pareja de inventores y su misteriosa relación. ¿Y ese compadreo entre Godzilla y Jet Jaguar? ...


Quizás es positivo que el niñato de turno no resulte tan cargante como en anteriores ocasiones. Godzilla en este film es un teleñeco desquiciado, una total caricatura del monstruo y que es capaz de proezas físicas como patadas, puñetazos e incluso una patada voladora de ciencia ficción. Su aliado (y el verdadero protagonista de la película) es Jet Jaguar, un Ultraman de segunda, que va cambiando su tamaño a conveniencia.
El film vuelve a ser un festival de stock shots de anteriores entregas de la saga presentados con la misma torpeza y descuido que en Galien, además y por segunda vez, intentan volver a colarnos la espalda del simio de La batalla de los simios gigantes (1966) por la espalda de Megalon, pero ni de coña. La presencia de Galien permite ahorrarse un nuevo monstruo y utilizar escenas recicladas del anterior film y la cucaracha armada con motosierras, Megalon, es la nueva incorporación.
Un bicharraco curioso pero risible de visionar, dando saltos por un escenario mínimo y desértico, y volando mostrándose con total claridad los cables que lo sujetan. La batalla final se demora demasiado y Godzilla no aparece hasta pasada la hora de metraje, como si fuera un invitado especial; aunque cuando llega, la lucha a 4 es un espectáculo digno de verse: Godzilla pavoneándose y dándose unos aires de chulo, Godzilla y Jet Jaguar chocándose la mano como grandes colegas, llaves de kárate... en definitiva, luchas de sumo entre personas claramente disfrazadas de monstruos.
Jun Fukuda, a pesar de la vocación infantil del film, aún sigue insistiendo en presentar varios momentos sádicos y sangrientos, como ése avión de juguete estrellándose en la cara de uno de los seatopianos y llenándosele la cara de sangre. Además, se repite vía stock shot el momento de Galien el monstruo de las galaxias ataca la tierra donde Galien rebana el hombro de Godzilla.

Goro, el inventor y su amigo. Una pareja demasiado bien avenida
Los Seatopianos odian a la Humanidad y danzan como si no hubiera mañana. Otro jefe con bigotazo, por cierto
Jet Jaguar... ¡no! ¡Superman! Un pseudo Ultraman muy colorido
Godzilla está desquiciado, molesta que a uno lo levanten de la siesta...
Esta patada voladora no te la hace Chuck Norris
Buen trabajo, los niños podrán dormir tranquilos una noche más
Cantando y a hombros hacia un nuevo mañana
Para alguien que adora Japón bajo el terror del monstruo (1954) y admira esa imagen de terror y destructiva metáfora de Hiroshima, se sentirá horrorizado frente a cómo ha terminado la criatura, convertida en un muñecote para niños.
Sí, el film es un desastre, cutre, torpe e infantil, pero precisamente por eso hay que ver Gorgo y Supermán se citan en Tokyo como lo que es, una película infantil que cumple con su cometido: entretener y divertir a su público, los niños.
Para muestra un apunte personal. He puesto varios films de Godzilla a mi primo de 7 años y el único el cual siempre me pide que le ponga es Gorgo y Superman se citan en Tokyo (le hace gracia que aparezca un robot llamado Supermán y encima comparta escena con Godzilla), por lo cual demuestra que cumple su cometido de sobras. Divierte y resulta harto entrañable, y la escena final con Jet Jaguar llevando a hombros al niño protagonista sonando de fondo la canción ¡Jet Jaguaaaaarrr Jet Jaguaaaarrr!... Inolvidable.
Si analizamos fríamente esta producción, por supuesto, sería un suspenso total; pero éste no es el tipo de films que se deban calificar. Hablan por sí solos.
Como curiosidad, el cartel americano presentaba a Godzilla y Megalon luchando en la cima de las desaparecidas Torres Gemelas, por supuesto tal escena no existe en el metraje pero si cuela, cuela.
El porqué pusieron tal mítico titulo en su estreno español da para otro reportaje. La cinta inglesa Gorgo había tenido un fuerte impacto en la taquilla española, por lo que renombraron a Godzilla por Gorgo, y ya que aparecía un robot volador defendiendo el planeta, pues lo llamaron Supermán (en el doblaje español lo llaman directamente así).
Gorgo y Supermán se citan en Tokyo se convirtió en uno de los films de Godzilla más exitosos en España, siendo la película estrella en las sesiones de los colegios y marcando a sus jóvenes infantes para siempre.
No fue así en Japón, ya que se estrelló estrepitosamente con sólo 980.000 espectadores, la cifra más baja de la saga hasta el momento.
(Redactado por Adrián Roldán)

viernes, 18 de noviembre de 2016

GALIEN, EL MONSTRUO DE LAS GALAXIAS, ATACA LA TIERRA (1972)

Los años 70 no fueron una buena época para Godzilla. El impresionante descenso en las recaudaciones de sus últimos films hizo que la Toho se desesperara por encontrar la fórmula perfecta para que su monstruo insignia recuperara el éxito perdido. Ésta es una época en la que Godzilla se adentra sin complejos en el cine más infantil y es presentado como un superhéroe al servicio de las fuerzas del bien, siempre preparado para defender la Tierra de las más peligrosas invasiones.
Hedorah, la burbuja tóxica fue un desastre en Japón (no para un servidor), así que se volvió a llamar a Jun Fukuda (perpretador de Los monstruos del mar y El hijo de Godzilla) para tomar las riendas de la saga.
¿El problema? Jun Fukuda no es Ishiro Honda. La trama sobre invasiones extraterrestres vuelve a repetirse por enésima vez y el presupuesto esta vez escasea de verdad. Galien, el monstruo de las galaxias ataca la tierra fue un desastre artístico de principio a fin. Esta vez Godzilla une sus fuerzas con Anguirus para detener la destrucción que imparten los monstruosos Gigan y Ghidorah.


El cúmulo de despropósitos es incontable. Durante la primera mitad del film nos vemos obligados a acompañar a unos personajes unidimensionales sin ninguna gracia y que no dejan de realizar estupideces y monerías de vergüenza ajena.
Los extraterrestres son de tercera fila, unos incompetentes que ni de coña nos hacen creer que son capaces de invadir la Tierra, y para colmo, resulta que son una especie de cucarachas gigantes camufladas en cuerpos humanos.
Estas "cucaraliens" construyen un parque de atracciones con Godzilla como imagen principal, lo llaman algo así como "Parque Godzilla para la paz de los niños del mundo" y son 4 piezas de LEGO (que hacen pasar por atracciones de tamaño gigantes), colocadas con la mayor cutrez posible. La torre Godzilla es la base de operaciones de los aliens de turno y desde allí llaman a los monstruos galácticos para destruir la Tierra.
Los elegidos son Ghidorah y la nueva incorporación a la saga, Galien, un enemigo imposible, medianamente cibernético, cíclope, con unas garras enormes en lugar de manos y una sierra mecánica en su pecho. Un villano que quizás pegaría más en una serie como Ultraman. Uno de los aspectos más lamentables es que el film es un continuo abuso de stock shots de anteriores films de la saga. Ishiro Honda ya había echado mano de estos clips cuando el presupuesto escaseaba, pero la inclusión en sus películas estaban hechos con disimulo e ingenio. Galien no es el caso.
Escenas de Ghidorah, el dragón de tres cabezas, Invasión extraterrestre, Hedorah la burbuja tóxica e incluso un momento de La batalla de los simios gigantes en donde nos intentan colar la espalda de un simio por Galien. Toda una chapuza donde se mezcla el día y la noche de un plano a otro, y donde Godzilla va cambiando de aspecto toma sí y toma también (por eso de que cambiaban el diseño del disfraz a cada film). Las pocas escenas de destrucción "originales" son competentes pero insuficientes (aunque usar un muñeco de Playmobil dentro de un edificio para hacernos pensar que es una persona...). Ghidorah es un mamotreto que apenas se mueve y el disfraz de Godzilla está en un estado lamentable, cayéndose a pedazos (literalmente).

Por un lado, los insulsos personajes principales
Por el otro, los aliens de tercera. Un niño trasnochado y un maduro con bigotazo.
Menos mal que querían usar la Torre Godzilla para preservar la paz de los niños del mundo
Aqui intentan colarnos a unos muñecotes por personas
Y los monstruos hablan al más puro estilo "manga"
Galien es un monstruo al cual siempre le he tenido especial cariño
El film contiene más perlas imperdibles, como que los monstruos hablen entre sí. Para ello, usan bocadillos de cómic insertados en la imagen exponiendo lo que se están diciendo Godzilla y Anguirus mientras son acompañados por ruidos y rugidos descacharrantes.
- Godzilla: ¡Vamos, Anguirus! ¡Ya están atacando! 
- Anguirus: Voooy...
La batalla a 4 monstruos se hace larguísima e interminable, con Anguirus siendo el saco de boxeo de todo monstruo que pase por ahí, ya que el pobre se lleva todas las hostias. Es sorprendente además que, a pesar de que es un film de clara vocación infantil, Jun Fukuda no tenga problema en mostrar una sádica escena en donde la sierra mecánica de Galien rebana el hombro de Godzilla.
Por lo menos, en la banda sonora tenemos al siempre agradecido Akira Ifukube y su épica música, más que nunca, parece ir a recovecos más serios que a los que se dirige el film.
Galien, el monstruo de las galaxias ataca la Tierra es uno de los films más desastrosos y desvergonzados de la saga Godzilla, que aún y así, se puede seguir como divertimento friki para una tarde de fin de semana acompañado de tus colegas y unas cervezas.

Fotaza. Un grupo de niños japoneses observando el rodaje de la batalla Kaiju

Fin de rodaje
El larguisimo titulo en español tiene también su historia. Poco antes del estreno de este film en España triunfaban en taquilla Alien y La guerra de las galaxias, por lo que se metió un par de guiños para atraer al público inconscientemente a los cines. De ahí que el monstruo se llame Galien (no Gigan como en el original) intentando crear una similitud con Alien, además de ese "monstruo de las galaxias" en alusión a "La guerra de las galaxias". El estreno del film en España, fue en 1980 y se convirtió en el último film del saurio en encontrar sitio en los cines españoles hasta 2016 con Shin Godzilla. Éste sería el último film donde Haruo Nakajima se pondría el disfraz de Godzilla. Tras Galien se retiró del mundo del cine.
Galien no mejoró los resultados en taquilla de Hedorah, yendo al cine únicamente 1,78 millones de japoneses.
(Redactado por Adrián Roldán)

lunes, 7 de noviembre de 2016

LA ISLA DE LOS MONSTRUOS (1969)

Cuando parecía que Invasión extraterrestre iba a cerrar la saga de una forma digna, volvió poco después la Toho para reclamar de nuevo los servicios del pobre Godzilla y así emprender La isla de los monstruos. Con el género Kaiju en plena decadencia, existían varias excepciones. En la televisión, Eiji Tsuburaya había sabido trasladar el Kaiju al medio televisivo a la perfección con Ultraman, y desde su presentación en 1966 gozaba de un éxito apabullante, mientras que en el cine, Gamera, parecía resistir con una propuesta como Viras ataca la Tierra (1968), un film de ínfimo presupuesto (e ínfima calidad), protagonizada por niños y que había supuesto una muy grata respuesta en la taquilla.
Así que éste era el camino, convertir a Godzilla en un producto por y para niños. Se volvió a reunir a Ishiro Honda y éste tenía entre manos una historia muy personal, la cuál estaba deseoso por rodar. Una historia bastante interesante, presentar a Godzilla y compañía como el producto de la imaginación de un niño solitario víctima de bullyng, algo así como La historia interminable (1984) pero en formato kaiju. Una premisa la mar de sugerente que muy pronto se vio truncada por graves hechos. Primero, el presupuesto otorgado por la Toho para esta producción fue bajísimo, y para colmo de males, el alma de Godzilla, Eiji Tsuburaya, murió recién comenzado el rodaje dejando tras él una forma única y mágica de crear cine.
La muerte de Tsuburaya fue la gota que colmó el vaso para Ishiro Honda, ya que Tsuburaya quizás, era uno de los pocos motivos que le quedaba al director para seguir regresando a la eterna saga Godzilla, por lo que se nota, y mucho, que esta producción la realizó con total desánimo y desgana.

Nuestro protagonista es acosado por sus compañeros de clase
Mantiene largas y "profundas" conversaciones con Minya
Su padre también le tiene puteado
Para qué engañarnos, La isla de los monstruos es un absoluto desastre. 69 minutos que se sienten como 3 horas. Desde el principio, unos créditos iniciales donde suena un tema cantado por un niñato pegando berridos nos revienta los tímpanos al son de...¡¡¡Gojiraaaaaa...Gojiraaaaa!!!.
El protagonista absoluto de la función es un niño muy seventies, con pantaloncito corto y eterna gorra cosida a la cabeza, que a pesar de ser el marginado del barrio y ser asaltado cada dos por tres por sus compañeros de clase (una panda de delincuentes juveniles), realiza una interpretación repelente y antipática. En casa, el niño se imagina que viaja a Monster Island, donde (¡y atención!) hace amistad con Minya, el hijo de Godzilla, quien disminuye su tamaño a la altura del niño para entablar profundas conversaciones con él.
¿Es el colmo del ridículo?...¡No!. Porque resulta que Minya está igual de puteado que el niño por culpa de un kaiju grotesco y verdoso llamado Gabarah (el mismo nombre que el acosador del niño), y para colmo, su padre (Godzilla), es demasiado exigente con él y no deja de obligarle a entablar batallas monstruosas para hacerse un "hombrecito". Niño y monstruo aprenderán así de sus experiencias para superar las dificultades de la vida.
Gabarah es el enemigo a vencer. Un villano bastante lamentable
Lo más penoso de todo es que debido al ínfimo presupuesto y con Tsuburaya, el principal encargado de los efectos especiales, muerto, se echó mano (y mucho más de lo pensado) de stock shots de films previos. Así que todas las escenas con monstruos provienen de Los monstruos del mar y El hijo de Godzilla, salvo la batallita final de Godzilla vs Gabarah, que es totalmente abominable.
En paralelo a las ensoñaciones del niño, éste es secuestrado en su vida real por un trío de ladronzuelos de poca monta y escondido en una especie de fábrica abandonada, y ya lo que vemos en los últimos 20 minutos de película es para aporrear la televisión. Una mezcla entre un film de Parchís y Solo en Casa, con el niñato venciendo a los ladrones de unas maneras lamentables.
La guinda del pastel viene al final, cuando el niño sigue las lecciones vitales de Minya y resuelve sus problemas de bullyng a hostia limpia. Sí, la moraleja de que debes usar la violencia para resolver tus problemas te deja con un regustillo confuso.
Godzilla le hace a Gabarah una llave de artes marciales que ni Bruce Lee
Como he dicho, es un film lamentable y sin duda el peor de toda la saga Godzilla, pero aún así podemos sacar algún punto interesante, como los sugerentes ambientes en donde se mueve el niño protagonista.
El mundo por donde éste se mueve y vive sus días, las calles del extrarradio; sucias, llenas de fábricas, con unos padres eternamente ausentes... un escenario atractivo e interesante.
Del film me quedo con esa secuencia del niño volviendo del colegio, sin nadie en casa, abriendo la nevera y viendo por enésima vez la nota de su madre diciendo que llegará tarde. Comiendo en solitario mientras ve la televisión y finalmente abatido en el suelo, muerto de aburrimiento y dejándose llevar por sus imaginaciones Godzillianas. Esta secuencia es un pequeño momento de oro de lo que podría haberse convertido el film. Lástima del conjunto. Convertir a Godzilla en La historia interminable no hubiera estado nada mal, pero el desarrollo es tan abominable que fracasa toda posibilidad de ver algo decente.
La isla de los monstruos fue un absoluto desastre en taquilla y en Japón sólo fueron a verla 1,5 millones de espectadores. Ishiro Honda no volvería a dirigir ningún film del saurio hasta 1975, la travesía por el desierto de Godzilla había comenzado...
(Redactado por Adrián Roldán)

miércoles, 5 de marzo de 2014

TOP 10 PELÍCULAS FAVORITAS : ADRIÁN

En un ejercicio ególatra desde Sospechosos Cinéfagos hemos pensado que tal vez nuestros lectores estarían interesados en saber cuales son nuestras películas favoritas. Es difícil hacer listas porque siempre quedan películas fuera, pero intentaremos ser lo más concretos posible. Próximamente en Sospechosos Cinéfagos podréis ver los ránkings personales del resto de nuestros críticos. Con esto también animamos a nuestros lectores a que nos expliquen cuales son sus películas favoritas.

El top 10 de : Adrián Roldán

10. Historia de Abril (1998) 

Shunji Iwai, uno de mis directores de cabecera. Director japonés de filmografía fascinante y única, poeta de la imagen y perfecto retratador de las generaciones adolescentes. En 1998 realiza este pequeño film de apenas 60 minutos. Una chica se muda a la ciudad de Tokyo para estudiar, a la pregunta de porque ha venido desde tan lejos para ir a la universidad de la capital, se queda sin respuesta. Así se inicia esta modesta, sencilla y encantadora película que con un aire calmado y melancólico te transporta a otro mundo, a otra vida. Siguiendo ese halo etéreo, romántico y nostálgico típico de Iwai, el film curiosamente no es una love story sino el inicio de una. Contiene uno de esos finales que te hacen sonreír tontamente. Una delicia de película. Films que te hacen sentir en paz contigo mismo.

La escena: Los 10 minutos finales son una maravilla.

9. Parque jurásico (1993)

Porque cuando era niño me hizo soñar que era posible que existieran dinosaurios. Un film que fue una autentica revolución en los efectos especiales y a pesar de tener ya 20 años, aguantan perfectamente el paso del tiempo. Personajes míticos y carismáticos como el doctor Grant, Ian Malcom y su teoría del caos o el señor Hammond. A pesar de que Spielberg sigue con la manía de que aparezcan niños... no llegan a molestar. Un film mítico repleto de escenas y momentos memorables que han quedado para la historia y que te hacen volver a creer en la magia del cine y en hacernos ver que todo es posible. 

La escena: La aparición del primer dinosaurio (un brontosaurio) aún hoy hace que llore de la emoción junto al doctor Grant. El ataque del T. Rex a los coches bajo la lluvia. 




8. Godzilla (1954-?)

El monstruo de mi vida. De pequeño ya me gustaban los dinosaurios pero se me quedó tan grabada con 8 años la imagen del enorme saurio radiactivo en mi cabeza que explotó mi imaginación hasta el punto de que fue uno de los motivos por mi enorme pasión y dedicación al mundo del cine. Una saga de 30 películas da para mucho pero Japón bajo el terror del monstruo (1954), el primer Godzilla, la semilla de todo me sigue apasionando como el primer día con su metáfora única y descarnada del horror atómico de Hiroshima y Nagasaki. Un film deslumbrante y que con cada visionado nuevo jugo le sacas. Otros films de la saga que también son una maravilla y se encuentran entre mis favoritos: Godzilla contra los monstruos (1964) y Godzilla contra King Ghidorah (1991).

La escena: Godzilla destruye Tokyo.

7. Old Boy (2003)

Este film fue una de las razones por las que me enganché al cine surcoreano, y desde entonces sigo defendiendo a capa y espada que es el país con la mejor producción de cine del mundo. Crudísima y violenta, con una espectacular planificación de sus escenas, bellísimas y artísticas. Park chan wook, con la segunda parte de su trilogía de la venganza consigue su mejor obra. Poderosas interpretaciones con un monstruo de la interpretación, Choi Min-sik, al frente. Fantástica y con un final demoledor. Una de las producciones cinematográficas más frescas y rompedoras de la última década.

La escena: La batalla del pasillo a martillazo limpio es increíble. El momento del pulpo.




6. Ed Wood (1994)

La mejor película de Tim Burton y la menos comercial. Una carta de amor al cine y sobre todo a los perdedores en este biopic sobre Ed Wood, el considerado peor director de cine de la historia interpretado por un inmenso Johnny Depp. Simplemente estremecedor Martin Landau interpretando a Bela Lugosi y la bellísima relación entre él y Wood. Un film que me toca mucho la fibra por mi amor al cine, porque cada vez que la veo vuelvo a recuperar la ilusión y mi sueño de que algún productor llegue y quiera financiar uno de mis guiones, porque soy fan total de Lugosi y la ciencia ficción de los 50 y sobre todo porque todos somos Ed Wood.

La escena: La muerte de Lugosi y sobre todo el rodaje de Plan 9 del espacio exterior.




5. León: el profesional (1994)

Film redondo que pese a no salirse de patrones ya bastante sobados en la historia del cine como es el del asesino a sueldo parco en palabras y nulo emocionalmente hablando, resulta sorprendente y memorable al incorporar junto al sobresaliente Jean Reno a una partenaire tan inesperada pero excelente en todos los sentidos como una Natalie Portman pre-adolescente soberbia en todos los sentidos. Luc Besson aporta su toque francés a una producción de carácter hollywoodiense cargándola de personalidad y una mayor sensibilidad que otros sucedáneos. Un trabajo de personajes excelente hecho con cariño y dedicación, una pseudo love story entre dos personajes solitarios que se encuentran entre la frialdad de la gran ciudad. Os recomiendo el montaje del director con media hora de escenas añadidas, notablemente superior a la versión de cines.

La escena: El momento en que Jean Reno duda en si abrirle o no la puerta a Natalie Portman cuando han asesinado a la familia de ésta es impresionante.

4. Tiburón (1975)

Puede que la primera película de terror que vi en mi vida. Una actualización a nuestros tiempos de la historia de Moby dick. Toda una lección de cine de parte de un joven Spielberg, que se las vio y deseó para terminar el rodaje, pero el esfuerzo valió la pena. Inmortal música de John Williams, fantásticas interpretaciones de Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss. Todavía conserva sus capacidades para espantar y alejar a uno del agua a pesar de tener ya 39 años. Una obra perfecta.

La escena: La conversación del capitán Quint sobre el acorazado Indianápolis. La batalla final entre el jefe Brody y la bestia. Necesitamos un barco más grande.




3. Love exposure (2008)

Conocimos a Sion Sono gracias a la irregular pero impactante El club del suicidio (2002), pero el director japonés se superó completamente con este monstruo de cuatro horas, una épica historia de amor llena de humor políticamente incorrecto, drama, erotismo, traumas infantiles, violencia y religión. A pesar de las cuatro horas, no le sobra ni un solo fotograma, no se hace excesivamente pesada, al contrario engancha y enamora. Un montaje brillante, unas interpretaciones fantásticas a cargo de Takahiro Nishijima en un papel dificilísimo y que el actor supera con matricula de honor y sobre todo la atractiva Hikari Mitsushima haciendo de chica dura pero traumatizada. Una muy poco común visión sobre la religión católica y la adolescencia. Además, la música es irresistible. Obra maestra.

La escena: Yu se entrena en el arte de fotografiar bragas. El pasado de Yoko y Koike. La muy japonesa escena de la playa y el maravilloso final del film




2. Aliens (1986)

Toda la saga Alien me parece soberbia por igual y la inmortal primera parte dirigida por Ridley Scott es una obra maestra absoluta del cine, algo mágico y único... pero es esta segunda parte de la saga, dirigida por James Cameron, la que caló bien hondo en mí allá con 10 años de edad. La jugada fue inteligente, no se puede repetir Alien, así que convirtamos la secuela en un film de acción desenfrenado. Esta vez es la guerra que decían los tráilers. Una entrega perfectamente a la altura de su primera parte y en la que se expanden las posibilidades del personaje del Alien, repleta de personajes carismáticos como Hicks Hudson y una tremenda Sigourney Weaver de armas tomar enfrentándose a sus demonios. Una de las pocas veces que el "más es mejor" funciona. Adrenalítica y adictiva.

La escena: Los 45 minutos finales son espectaculares, culminando en la inmortal escena de Ripley vs Reina AlienGet away from her you bitch!




1. Todo sobre Lily (2001)

Llegamos al número 1 y de nuevo Shunji IwaiTodo sobre Lily es la obra maestra de Iwai, director japonés de cine independiente. A veces encuentras películas casi por casualidad, de las que no conoces de nada y al verla sufres una catarsis pura, un momento único en el que sientes que has encontrado aquello que tanto estabas buscando. Uno de esos momentos únicos en el que el cine va a ti y te encuentra. El film en cuestión: una desgarradora y cruda historia de adolescencia en un pequeño pueblo de Japón. Narrativa y cinematográficamente maravillosa, con constantes saltos en el tiempo, utilizando toda clase de formatos de video y exprimiendo las ventajas del cine digital hasta sus últimas consecuencias. Visualmente poética, hipnótica y con una banda sonora impecable. Una película dolorosa y triste pero impresionante. Sin duda uno de los films más revolucionarios de lo que llevamos de milenio. Un tesoro bien escondido de los que vale la pena descubrir. Sin duda, esta es MI PELÍCULA.

La escena: La chica que es obligada a prostituirse tiene un pequeño momento de felicidad jugando a las cometas, bellísimo. El plano final justo antes de los créditos.




Mención de honor. Una noche en la ópera (1935) 

Ver Una noche en la ópera 1 o 2 veces al año debería ser receta obligada por parte de un médico para curar la infelicidad, la depresión o la desgana de vivir. Mi favorita de los hermanos seguirá siendo la anárquica Sopa de Ganso pero Una noche en la ópera está en otro nivel a pesar de que metan la aburrida love story entre 2 sosos jovencitos. Unos Hermanos Marx en estado de gracia permanente, protagonizando escenas que se han convertido en eternas y míticas: el camarote, la firma del contrato, la visita del policía a la casa donde se ocultan los hermanos… Y un Groucho mejor que nunca con unos diálogos ácidos y descacharrantes disparados a velocidad de vértigo.

Groucho: Sólo falta firmar el contrato…
Chico: No sé escribir
Groucho: Bueno, la pluma no tiene tinta…

La escena: La del camarote of course...
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