viernes, 25 de noviembre de 2016

IL BOIA SCARLATTO (1965)

Il boia Scarlatto es, sin duda, uno de los ejemplos más pintorescos de la historia del cine de terror gótico italiano. Obra de Massimo Pupillo (también conocido como Max Hunter), el film se estrenó a finales de 1965 en plena ebullición del fumetti neri y en co-producción con Estados Unidos, presentando no sólo una singular y muy libre adaptación de los escritos del Marqués de Sade, sino también por su poco habitual plasmación cinematográfica, ya que acude a muy diversas fuentes de inspiración (desde el péplum al otrora emergente cine erótico).
Filmado en los exteriores del precioso Castillo Piccolomini de Balsorano (ahora convertido en un hotel), Il Boia Scarlatto seduce por su clara composición camp derivada del cómic, más que del uso del lenguaje cinematográfico, con un cierto abuso de los planos muy abiertos, como si las intenciones del director fueran insertar globos de diálogo en los fotogramas cual viñeta.
Hargitay como Mr.Universo
Un irresistible y arriesgado planteamiento fílmico que desafortunadamente no dio los frutos en su día, pero que, pasados los años y toreada al fin la indeseable censura (que la prohibió durante años por toda Europa), la convierten ahora en un verdadero film de culto, con personalidad y autoridad.
Un flash-back a modo de prólogo nos muestra como en diciembre de 1648, ejecutaban en las catacumbas del castillo a un lunático verdugo por sus atroces crímenes, siendo ajusticiado de una manera no menos cruel a sus antes reprochables e inmisericordes actos.
Ya en la actualidad, observamos como un variopinto grupo de modelos femeninas, un fotógrafo (el propio productor, Ralph Zucker), un escritor y un publicista se dirigen al castillo buscando localizaciones perfectas para ilustrar las portadas de su próxima novela de horror ("La venganza de Skeletrik", nada menos, en clara alusión al antedicho movimiento fumetto).

Nada mejor que un fumetto mientras se espera.
Las sesiones fotográficas no tienen desperdicio.
Qué mejor que enfundarte el traje de Kriminal mientras exploras el castillo
Una vez en su interior, descubrirán que allí reside, y de manera bastante excéntrica, un musculoso ex-actor que ahora se cree la reencarnación del sádico verdugo, un ser superior que no tardará en aplicar tormento a todos y cada uno de los visitantes hasta causarles una muerte lenta y agónica.
Uno de los puntos fuertes de esta extraña producción es que todo gira en torno al torneado verdugo escarlata, encarnado por el polifacético actor húngaro Miklós Hargitay a.k.a Mickey Hargitay (ex-marido de la accidentada Jayne Mansfield y Mr. Universo en 1955), que a su vez es una simpática caricatura a los clásicos héroes apolíneos que plagaban los ya en decadencia péplums del cine italiano. Su despliegue de vanidad y enfermiza autoestima es parte importante de este delirio fílmico que, de una manera muy personal, lanza una cariñosa crítica a esa peculiar moda del héroe en taparrabos.

El verdugo escarlata, un disparate de lo más genial.
La tortura de la telaraña. Inolvidable de principio a fin.
La modelo "hawaiana" (..) no tiene escapatoria....
Por otro lado, su descaro en los efectos visuales provocará más de una carcajada (en concreto gracias a una inolvidable araña), el diseño de las mazmorras con su sala de torturas y el proceder de los martirios provocados seguro que no dejará a nadie indiferente; pero antes de que caigamos en el rubor más absoluto, debemos comprender la naturaleza de la que proviene, pues se trata, ante todo, de una película-cómic en su amplio sentido camp.
Este cuento de terror de voluntario sarcasmo global, también nos deleita con bellezones de aúpa, calabozos malsanos, guiños a otros fumetti (uno de ellos se embute en el esquelético atuendo tan propio de Kriminal), un buen surtido de horrendas muertes por doquier y asépticas líneas de diálogo de lo más estimables, que invitan no sólo a esbozar una tierna sonrisa de complicidad, sino también a re-descubrir un género, el horror a la italiana, desde un prisma bien distinto (además, no nos olvidemos, con sádicos tormentos a modelos en cueros).
Fotocromo promocional italiano del film
El film, también conocido como "The Bloody Pit of Horror", "The Crimson Executioner", "The Red Hangman", "The Scarlet Hangman", "A Tale of Torture" o "Vierges pour le bourreau", tembló también por la censura, que le amputó casi 9 minutos y que gracias a la buena edición del DVD italiano (con un documental sobre Pupillo más que interesante), se han podido incluir en el apartado de material añadido.
En suma, una obra de lo más bizarra y estimable, que requiere de cierta complicidad con el género abordado pero que deja un buen sabor y varias escenas memorables, además de merecerse, sobradamente, la tan manida etiqueta de película de culto.

domingo, 20 de noviembre de 2016

GORGO Y SUPERMÁN SE CITAN EN TOKYO (1973)

Si con Galien, el monstruo de las galaxias, ataca la Tierra (1972), los fans de Godzilla pensábamos que nuestro saurio radiactivo no iba a poder caer más bajo, nos equivocamos. Gorgo y Supermán se citan en Tokyo supera, y con creces, el festival de delirio, torpeza y vergüenza ajena de la anterior entrega. El film se adentra definitivamente y sin complejos al cine más infantil, y para qué engañarnos, esta entrega es perfecta para niños de 5 a 8 años, pero no para el fan que alucinó con la imagen terrorífica de Godzilla de Japón bajo el terror del monstruo (1954).
El film nos presenta que tras una serie de terremotos, el reino submarino de Seatopia envía a Megalon, un escarabajo gigante, y al robot Galien para destruir el mundo de la superficie. En un intento por detenerlos, el inventor Goro recupera a Jet Jaguar, un robot con pensamiento independiente que había sido robado, y lo manda para que traiga a Godzilla y que éste participe en la lucha.
La historia ya cansa, es la enésima invasión extraterrestre (intraterrestre en este caso), con esa civilización subterránea que se refugia de la amenaza nuclear y llamada Seatopia (no se rompieron demasiado la cabeza con el nombre), un grupo variopinto de actores ya maduros con unos trapos de la antigua Grecia y que tienen su momento clímax en una escena de baile y danza que es "ALUCINANTE", en el peor de los sentidos. Por otro lado, sólo aparecen 3 personajes principales, el niñato de turno, Goro (el inventor) y su ¿amigo?. Es de remarcar el tufillo homosexual (totalmente involuntario) que tiene el film, con esa pareja de inventores y su misteriosa relación. ¿Y ese compadreo entre Godzilla y Jet Jaguar? ...


Quizás es positivo que el niñato de turno no resulte tan cargante como en anteriores ocasiones. Godzilla en este film es un teleñeco desquiciado, una total caricatura del monstruo y que es capaz de proezas físicas como patadas, puñetazos e incluso una patada voladora de ciencia ficción. Su aliado (y el verdadero protagonista de la película) es Jet Jaguar, un Ultraman de segunda, que va cambiando su tamaño a conveniencia.
El film vuelve a ser un festival de stock shots de anteriores entregas de la saga presentados con la misma torpeza y descuido que en Galien, además y por segunda vez, intentan volver a colarnos la espalda del simio de La batalla de los simios gigantes (1966) por la espalda de Megalon, pero ni de coña. La presencia de Galien permite ahorrarse un nuevo monstruo y utilizar escenas recicladas del anterior film y la cucaracha armada con motosierras, Megalon, es la nueva incorporación.
Un bicharraco curioso pero risible de visionar, dando saltos por un escenario mínimo y desértico, y volando mostrándose con total claridad los cables que lo sujetan. La batalla final se demora demasiado y Godzilla no aparece hasta pasada la hora de metraje, como si fuera un invitado especial; aunque cuando llega, la lucha a 4 es un espectáculo digno de verse: Godzilla pavoneándose y dándose unos aires de chulo, Godzilla y Jet Jaguar chocándose la mano como grandes colegas, llaves de kárate... en definitiva, luchas de sumo entre personas claramente disfrazadas de monstruos.
Jun Fukuda, a pesar de la vocación infantil del film, aún sigue insistiendo en presentar varios momentos sádicos y sangrientos, como ése avión de juguete estrellándose en la cara de uno de los seatopianos y llenándosele la cara de sangre. Además, se repite vía stock shot el momento de Galien el monstruo de las galaxias ataca la tierra donde Galien rebana el hombro de Godzilla.

Goro, el inventor y su amigo. Una pareja demasiado bien avenida
Los Seatopianos odian a la Humanidad y danzan como si no hubiera mañana. Otro jefe con bigotazo, por cierto
Jet Jaguar... ¡no! ¡Superman! Un pseudo Ultraman muy colorido
Godzilla está desquiciado, molesta que a uno lo levanten de la siesta...
Esta patada voladora no te la hace Chuck Norris
Buen trabajo, los niños podrán dormir tranquilos una noche más
Cantando y a hombros hacia un nuevo mañana
Para alguien que adora Japón bajo el terror del monstruo (1954) y admira esa imagen de terror y destructiva metáfora de Hiroshima, se sentirá horrorizado frente a cómo ha terminado la criatura, convertida en un muñecote para niños.
Sí, el film es un desastre, cutre, torpe e infantil, pero precisamente por eso hay que ver Gorgo y Supermán se citan en Tokyo como lo que es, una película infantil que cumple con su cometido: entretener y divertir a su público, los niños.
Para muestra un apunte personal. He puesto varios films de Godzilla a mi primo de 7 años y el único el cual siempre me pide que le ponga es Gorgo y Superman se citan en Tokyo (le hace gracia que aparezca un robot llamado Supermán y encima comparta escena con Godzilla), por lo cual demuestra que cumple su cometido de sobras. Divierte y resulta harto entrañable, y la escena final con Jet Jaguar llevando a hombros al niño protagonista sonando de fondo la canción ¡Jet Jaguaaaaarrr Jet Jaguaaaarrr!... Inolvidable.
Si analizamos fríamente esta producción, por supuesto, sería un suspenso total; pero éste no es el tipo de films que se deban calificar. Hablan por sí solos.
Como curiosidad, el cartel americano presentaba a Godzilla y Megalon luchando en la cima de las desaparecidas Torres Gemelas, por supuesto tal escena no existe en el metraje pero si cuela, cuela.
El porqué pusieron tal mítico titulo en su estreno español da para otro reportaje. La cinta inglesa Gorgo había tenido un fuerte impacto en la taquilla española, por lo que renombraron a Godzilla por Gorgo, y ya que aparecía un robot volador defendiendo el planeta, pues lo llamaron Supermán (en el doblaje español lo llaman directamente así).
Gorgo y Supermán se citan en Tokyo se convirtió en uno de los films de Godzilla más exitosos en España, siendo la película estrella en las sesiones de los colegios y marcando a sus jóvenes infantes para siempre.
No fue así en Japón, ya que se estrelló estrepitosamente con sólo 980.000 espectadores, la cifra más baja de la saga hasta el momento.
(Redactado por Adrián Roldán)

THRILLING (1965)

A finales de 1962, surgía en Italia el primer cómic del enmascarado Diabolik, variante coyuntural del original francés "Fantomas", originando al tiempo un cierto revuelo cultural que, aunque en verdad breve (duró poco más de un lustro), se vivió con la suficiente intensidad en aquella hermética y azotada sociedad, pues proponía un giro de valores hacia lo oscuro, lo controvertido, lo malvado, lo violento, y por lo común también lo erotizante, de los asépticos "fumetti" (tiras cómicas). De esta manera nacía la singular definición de "cómics negros", traducción literal de los "Fumetto nero".
El mundo del cine, en parte precursor de los mismos, no esperó mucho para abordar este nuevo fenómeno y plasmarlo en la gran pantalla, adaptando, por lo común precariamente debido a presupuestos demasiado ajustados, muchos de los fumettos neros que iban apareciendo.
Como era de esperar, los medios de comunicación del país (crítica cinematográfica incluida), se oponían a esta declaración de intenciones contra su moralidad establecida y rápido lo tildaron de cine (B)arato o de subgénero; y en el caso de los cómics, de insignificante pseudo-lectura, llevándolos incluso a los tribunales con absurdos pleitos de por medio. La primerísima muestra de cómic negro adaptado al cine fue un pequeño segmento (de apenas 16 minutos) dentro de una producción propia de la época, una película de episodios "a la italiana" con caras conocidas del momento, donde los diferentes directores se hacían cargo cada uno de un capítulo para así formar un largometraje.
Así, en octubre de 1965 se estrenaba una entrañable comedia negra de tintes costumbristas titulada "Thrilling" dividida en tres episodios (o 2 y medio, según se mire) con un "escalofriante", como se le tituló en Argentina, denominador común : el asesinato.

Póster promocional del film
El primero de sus segmentos, titulado "El vittimista" (El victimista), está dirigido por el recientemente desaparecido Ettore Scola (1931-2016), autor del clásico "Una jornada particular", y que cuenta, entre muchos otros aciertos, con la participación del maestro Morricone en su score y el estreno cinematográfico, breve pero relevante, de la modelo polaca Magda Konopka (curiosamente la atractiva y futura protagonista de "Satanik").
Scola nos muestra la paranoia de un profesor de instituto, convencido de que su celosa mujer, hija de un oficial nazi, sabe de sus escarceos extramatrimoniales e intenta matarlo a toda costa; ya sea ahogándolo, envenenándolo o acuchillándolo mientras duerme. Tal es su obsesión, que lo llevará al borde de la locura, torturándose de tal modo que perderá el juicio casi por completo...hasta su inesperado final.
Sin ser excepcional, este sutil episodio de 46 minutos resulta ciertamente interesante por ofrecer una variada condensación crítica, con delicadas menciones racistas, un retrato de una sociedad caótica y repleta de prejuicios o una mirada punzante sobre el precio a pagar, físico y moral, de los deslices amorosos, además de estar capitaneado por un simpatiquísimo Nino Manfredi.


Sadik, una gema breve pero intensa 

Sadik, el precursor
El segundo episodio, "Sadik", fue orquestado por Gian Luigi Polidoro (1927–2000) y se trata de una de las primeras incursiones basada en un fumetto (de un superhéroe de andar por casa), que se conoce. El cómic, publicado en marzo de ese mismo año, proponía a un enmascarado sádico que tras robar diamantes o lo que se terciara, pasaba un ratito "agradable" con la curvilínea de turno, no sin antes mezclar violencia y sexo en un perturbador desenlace.
Diríase casi en forma de sketch, lo cierto es que Polidoro tiene tiempo suficiente como para dibujar a un matrimonio que ha caído de lleno en la monotonía; pues él, un ingeniero estresado, sólo piensa en sus deudas, y ella, adicta a los cómics, se refugia en su lectura para no afrontar su triste realidad.
Sadik narra el día en que él se enfunda la vestimenta del mentado encapuchado para que su mujer, al fin, le preste atención, pero su matrimonio se verá gravemente alterado por un suceso inesperado.
Plasmado al más puro estilo cartoon, el capítulo nos deja varios momentos encantadores, como los guiños a otros fumettos en boga como Mister X o Demoniak (¡que ella guarda dentro del congelador!), una atmósfera de lo más erótica, o un final, directamente filmado en forma de viñeta, que va más allá de lo esperado.
El notable último segmento, titulado "L'autostrada del sole" (La autopista del Sol), es, en esencia, un mediometraje de terror al uso salpicado de un humor muy italiano, y donde la mera presencia de su protagonista, Alberto Sordi (algo así como el Andrés Pajares transalpino) y en la época conocidísima actriz croata Sylva Koscina, son suficiente atractivo como para disfrutarla.
Sordi y la bella Koscina en "L'autostrada del sole"
Obra del prolífico Carlo Lizzani (1922–2013), este capítulo final es quizás el mejor de todos, pues sitúa a un vanidoso sin escrúpulos pasando la noche en un alejado hotel tras una avería mecánica en su coche.
Nuestro bufonesco protagonista pronto descubrirá que allí, no sólo los huéspedes entran pero ninguno sale, sino que la disfuncional familia que lo regenta tiene macabros planes para él también.
Un pequeño cuento de terror rebozado de un particular pero muy entrañable sentido del humor, y que, salvando las distancias, tiene más de un sorprendente punto en común con un film español de parecida estructura, además irónicamente encabezado por Pajares, como es "El Liguero Mágico".
Siempre persiguiendo a las mujeres de buen ver, el bueno de Fernando (nuestro temeroso cabeza de reparto), muy pronto se desenmascara como un cobardica sin suerte que afronta su futuro de la mejor manera que sabe...huyendo.
Una ocasión para disfrutar de un compendio muy estimable de tres historias que, aunque no hablen de lo mismo, sí convergen en temas recurrentes en común como son el asesinato, la culpabilidad, el caos social o en definitiva, las reglas del juego.

viernes, 18 de noviembre de 2016

GALIEN, EL MONSTRUO DE LAS GALAXIAS, ATACA LA TIERRA (1972)

Los años 70 no fueron una buena época para Godzilla. El impresionante descenso en las recaudaciones de sus últimos films hizo que la Toho se desesperara por encontrar la fórmula perfecta para que su monstruo insignia recuperara el éxito perdido. Ésta es una época en la que Godzilla se adentra sin complejos en el cine más infantil y es presentado como un superhéroe al servicio de las fuerzas del bien, siempre preparado para defender la Tierra de las más peligrosas invasiones.
Hedorah, la burbuja tóxica fue un desastre en Japón (no para un servidor), así que se volvió a llamar a Jun Fukuda (perpretador de Los monstruos del mar y El hijo de Godzilla) para tomar las riendas de la saga.
¿El problema? Jun Fukuda no es Ishiro Honda. La trama sobre invasiones extraterrestres vuelve a repetirse por enésima vez y el presupuesto esta vez escasea de verdad. Galien, el monstruo de las galaxias ataca la tierra fue un desastre artístico de principio a fin. Esta vez Godzilla une sus fuerzas con Anguirus para detener la destrucción que imparten los monstruosos Gigan y Ghidorah.


El cúmulo de despropósitos es incontable. Durante la primera mitad del film nos vemos obligados a acompañar a unos personajes unidimensionales sin ninguna gracia y que no dejan de realizar estupideces y monerías de vergüenza ajena.
Los extraterrestres son de tercera fila, unos incompetentes que ni de coña nos hacen creer que son capaces de invadir la Tierra, y para colmo, resulta que son una especie de cucarachas gigantes camufladas en cuerpos humanos.
Estas "cucaraliens" construyen un parque de atracciones con Godzilla como imagen principal, lo llaman algo así como "Parque Godzilla para la paz de los niños del mundo" y son 4 piezas de LEGO (que hacen pasar por atracciones de tamaño gigantes), colocadas con la mayor cutrez posible. La torre Godzilla es la base de operaciones de los aliens de turno y desde allí llaman a los monstruos galácticos para destruir la Tierra.
Los elegidos son Ghidorah y la nueva incorporación a la saga, Galien, un enemigo imposible, medianamente cibernético, cíclope, con unas garras enormes en lugar de manos y una sierra mecánica en su pecho. Un villano que quizás pegaría más en una serie como Ultraman. Uno de los aspectos más lamentables es que el film es un continuo abuso de stock shots de anteriores films de la saga. Ishiro Honda ya había echado mano de estos clips cuando el presupuesto escaseaba, pero la inclusión en sus películas estaban hechos con disimulo e ingenio. Galien no es el caso.
Escenas de Ghidorah, el dragón de tres cabezas, Invasión extraterrestre, Hedorah la burbuja tóxica e incluso un momento de La batalla de los simios gigantes en donde nos intentan colar la espalda de un simio por Galien. Toda una chapuza donde se mezcla el día y la noche de un plano a otro, y donde Godzilla va cambiando de aspecto toma sí y toma también (por eso de que cambiaban el diseño del disfraz a cada film). Las pocas escenas de destrucción "originales" son competentes pero insuficientes (aunque usar un muñeco de Playmobil dentro de un edificio para hacernos pensar que es una persona...). Ghidorah es un mamotreto que apenas se mueve y el disfraz de Godzilla está en un estado lamentable, cayéndose a pedazos (literalmente).

Por un lado, los insulsos personajes principales
Por el otro, los aliens de tercera. Un niño trasnochado y un maduro con bigotazo.
Menos mal que querían usar la Torre Godzilla para preservar la paz de los niños del mundo
Aqui intentan colarnos a unos muñecotes por personas
Y los monstruos hablan al más puro estilo "manga"
Galien es un monstruo al cual siempre le he tenido especial cariño
El film contiene más perlas imperdibles, como que los monstruos hablen entre sí. Para ello, usan bocadillos de cómic insertados en la imagen exponiendo lo que se están diciendo Godzilla y Anguirus mientras son acompañados por ruidos y rugidos descacharrantes.
- Godzilla: ¡Vamos, Anguirus! ¡Ya están atacando! 
- Anguirus: Voooy...
La batalla a 4 monstruos se hace larguísima e interminable, con Anguirus siendo el saco de boxeo de todo monstruo que pase por ahí, ya que el pobre se lleva todas las hostias. Es sorprendente además que, a pesar de que es un film de clara vocación infantil, Jun Fukuda no tenga problema en mostrar una sádica escena en donde la sierra mecánica de Galien rebana el hombro de Godzilla.
Por lo menos, en la banda sonora tenemos al siempre agradecido Akira Ifukube y su épica música, más que nunca, parece ir a recovecos más serios que a los que se dirige el film.
Galien, el monstruo de las galaxias ataca la Tierra es uno de los films más desastrosos y desvergonzados de la saga Godzilla, que aún y así, se puede seguir como divertimento friki para una tarde de fin de semana acompañado de tus colegas y unas cervezas.

Fotaza. Un grupo de niños japoneses observando el rodaje de la batalla Kaiju

Fin de rodaje
El larguisimo titulo en español tiene también su historia. Poco antes del estreno de este film en España triunfaban en taquilla Alien y La guerra de las galaxias, por lo que se metió un par de guiños para atraer al público inconscientemente a los cines. De ahí que el monstruo se llame Galien (no Gigan como en el original) intentando crear una similitud con Alien, además de ese "monstruo de las galaxias" en alusión a "La guerra de las galaxias". El estreno del film en España, fue en 1980 y se convirtió en el último film del saurio en encontrar sitio en los cines españoles hasta 2016 con Shin Godzilla. Éste sería el último film donde Haruo Nakajima se pondría el disfraz de Godzilla. Tras Galien se retiró del mundo del cine.
Galien no mejoró los resultados en taquilla de Hedorah, yendo al cine únicamente 1,78 millones de japoneses.
(Redactado por Adrián Roldán)

miércoles, 16 de noviembre de 2016

MACISTE CONTRA LOS FANTASMAS (1964)

Al calor de otros forzudos de buen corazón como Hércules, Sansón o el infatigable Ursus, el cine péplum también "resucitó" al personaje de Maciste en la primera mitad de los años 60, llegando a protagonizar hasta una veintena de films (2 de ellos, ya en los 70, perpetrados por nuestro todoterreno Jesús Franco).
El rocoso Maciste, tras su largo periplo por el mudo (27 películas, nada menos), ahora se enfrentaba a un nuevo abanico de variopintos enemigos; cíclopes, vampiros, mongoles o hasta el mismísimo Zorro, y bajaba a los infiernos si era necesario, todo dentro de las libertades que el peculiar género mitológico ofrecía.
La mayoría de estos films, meros exploits a su vez de otros exploits, tenían como protagonista al culturista foráneo de turno, americano o británico, que sin entender demasiado el idioma (se aprendían los textos así, fonéticamente), se prestaban a lucir pectorales dentro de un siempre simpático y bienintencionado producto de serie B sin mayor pretensión.
Dentro del filón Maciste, obviamente hubo de todo; hubieron films regulares, flojos, más o menos interesantes, algunos del todo demenciales o incluso otros muy estimables (caso de "Maciste contra el vampiro", en 1961). Pero sólo uno se atrevió a adentrarse en la ciencia ficción como lo hizo "El Gigante de Metrópolis" años atrás, creando una película del todo inusual y en la que merece la pena detenerse.
"Maciste e la regina di Samar" (literalmente "Maciste y la Reina de Samar"), fue la penúltima producción de la saga, ya en plena decadencia del héroe, e inesperadamente fue una de las más significativas.
De entrada, aquí el fornido justiciero estaba encarnado por uno de los poquísimos actores italianos culturistas, el recientemente desaparecido Sergio Ciani (stunt de Steve Reeves en su día) y que también se concedió el lujo de cambiarse el nombre a uno más cool y de mayor tirón comercial, pasándose a llamar Alan Steel.

La perversa Reina Samara sometiendo a todos, incluido el bueno del canciller
Maciste haciendo constante alarde de una fuerza sobrehumana
La actriz francesa Jany Clair, perfecta como Reina sin piedad
Curiosamente, el timón del film lo llevó el experimentado Giacomo Gentilomo (1909–2001), el que fuera co-director del mejor episodio de la franquicia antes citado, y que también tuvo un alter ego anglosajón, de nombre John Gentil.
Para la ocasión, Gentilomo llevó la misión del semidesnudo semidiós a terrenos inexplorados, y decidió que aparte de los estilemas propios del género como la figura del tirano que somete al pueblo (aquí la Reina Samara), el siempre casto flirteo entre el héroe y la estilizada de marras, los sudorosos combates contra seres imposibles o esos inevitables desastres naturales con final feliz donde prevalece el sentimiento de justicia y/o venganza, su film necesitaba condimentarse con nuevos sabores. Ingredientes de otra índole.
Así pues, Maciste acudirá a la llamada del sometido pueblo de Samar, se enamorará de la jovencísima hija del canciller (no sin antes advertir que su edad era, cuanto menos, inapropiada), y se enfrentará a numerosas criaturas, pero, y ahora viene lo curioso, nada es lo que parece a simple vista.

Maciste en plena acción subterránea...y de paso, conquista el corazón de la frágil y enamoradiza hija del canciller
Los hombres de piedra, una amenaza peculiar
Maciste, alardeando de nuevo
Lo insólito del caso es que la Reina Samara tiene un pacto secreto con seres extraterrestres (de la Luna) para conseguir la vida eterna y como no, más riquezas. Les deberá suministrar cada cierto tiempo un buen surtido de jóvenes para su sacrificio en "la Montaña de la muerte", para que la reina de éstos, Selene, resucite.
Para evitar dicho plan, Maciste deberá enfrentarse, por lo común al galope, con su ejército de hombres-piedra, gorilas dentados, escapar de trampas en subterráneos o conseguir seducir a la soberana en unas escenas para el recuerdo. Además de escapar a los devenires de la caprichosa Naturaleza, siempre causante de numerosos desastres en el último tercio de metraje (en este caso, por una conjunción astral).
Si todavía no os seduce la idea, aún hay más. A todo este desbarajuste conceptual hay que sumarle un incesante desfile de peinados femeninos con sus moños, extensiones y postizos, sonrojantes intrigas palaciegas, divertidos efectos especiales (¡ese inexplicable filtro dorado final!) y escenas de lucha que nos recuerdan inevitablemente al mítico Astérix contra los romanos, tanto en lo referente a su vis cómica como en lo "viñetesco" del enfoque.

Maciste en la secuencia más recordada del film (que no la mejor)
El ser de la Luna, siempre en tonos doraditos
La secuencia de la destrucción final, de un surrealismo casi onírico más que aceptable
Si no fuera por su autoasumida condición de cine menor y una inexplicable falta de pretensiones, estaríamos ante una pieza angular del péplum. De todas formas, y pese a su obvias carencias (dramas blanditos y fallidos, un héroe más tarugo de lo habitual, enemigos de chiste como los gigantes de piedra o una acción muy poco estimulante), se sigue tratando de un film bien curioso e insólito, que traspasa el género al que pertenece y cae simpático por su honestidad. 
Sin duda, y pasando por alto el absurdo título español (de fantasmas, nada), sí es de ley resaltar que tuvo un doblaje cariñoso (con nuestra voz de Schwarzenegger en Maciste), aunque requiere de un mejor trato en su edición digital, muy descuidada en general (con sus altibajos de audio, escenas borrosas y demás lindezas del distribuidor).


En definitiva, una pequeña rareza, de impronta pre-fumetti, con altibajos de calidad pero que se disfruta con cariño y deja una balsámica sensación de cine humano y humilde. Que ya es mucho. 
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