jueves, 9 de octubre de 2014

FESTIVAL SITGES 2014, DÍA 3 : THE GUEST, HWAYI :A MONSTER BOY & MAGICAL GIRL

El tercer día de festival arrancamos con The Guest, la nueva película de Adam Wingard, que parece sumarse a la moda de "resucitar" el espíritu de los 80, de igual manera que ha hecho Stallone con la saga Los Mercenarios o con Super 8 de la mano de J.J.Abrams, entre otras tantas.
De hecho hay varios puntos a lo largo de su desarrollo que apuntan a un querer homenajear en cierta manera el cine de esos años, como ahora comentaremos.
Nuestra historia empieza con la llegada de David, un joven encantador que se ha desplazado hasta la casa familiar de Caleb -su compañero de armas que murió en combate- con la intención de transmitir un mensaje que el fallecido le pidió que llevara a su familia. Gracias a sus excelsos modales, todo corrección de escuela militar, por supuesto; la familia recibirá con los brazos abiertos al apuesto recién llegado por distintos motivos: la madre anhelando conocer los últimos pensamientos de su hijo y tener algún nuevo recuerdo suyo; Luke el hijo menor, encontrará en él al hermano mayor que le ayude a superar el acoso que sufre en el instituto (impagables sus lecciones con frases del tipo "Si se meten contigo en clase, lleva un cuchillo al colegio, prende fuego a sus casas con sus familias dentro...”); el padre, por su parte es un hombre frustrado que encuentra en el recién llegado un compañero perfecto para compartir una cerveza y dialogar. En casa solo Anna, una díscola adolescente que combina sus estudios con el trabajo de camarera, parece desconfiar de tan modélico inquilino y se decidirá a investigar quien es el tal David, pues el resto de la familia le ha pedido que se quede en casa hasta que tenga claro hacia donde encaminar sus pasos tras acabar de licenciarse del ejército.


Pero tras unos primeros compases donde la corrección de David, rayando lo excesivo incluso, empieza a mostrar un comportamiento violento o incómodo totalmente imprevisible, siempre con la intención de ser una "ayuda" ante cualquier problema que se le presente a la familia -realmente con escenas muy conseguidas y divertidas a pesar de su gravedad, que arrancaron muchos aplausos entre el público-. Tenemos aquí una variación del género home invasion, pues si bien es cierto que el sujeto en cuestión ha sido invitado por la propia familia, no es menos verdad el hecho que este no tenga ninguna intención de marcharse y oculte sus verdaderas intenciones, pudiendo ser tan peligroso como los jóvenes protagonistas de Funny Games de Haneke.
En este tramo del film a pesar de usar ciertos clichés del género y el centrarse en mostrar el perfil psicológico de David (con miradas fijas a la cámara, sus gestos, un lenguaje corporal robotizado y unas acciones que dejan bastante claro que estamos ante algún tipo de perturbado), podríamos decir que el tono es bastante serio.
Sin embargo, en su segunda mitad cuando se destapa todo el cotarro, entramos a un tono que puede interpretarse como autoparódico, de igual manera que The cabin in the woods o Tucker & Dale contra el mal, hicieran con el género slasher. Y es aquí donde volvemos a encontrar esa mayor influencia-homenaje al cine ochentero, empezando con una música electrónica muy de la época, el centrar su resolución en un instituto donde las persecuciones entre asesino y jóvenes tienen como marco de fondo para más inri un decorado propio de Halloween, incluida niebla artificial, enfatizando aun más esa sensación nostálgica y tal vez un homenaje a la obra homónima de Carpenter con La noche de Halloween. Y un final interpretable como una última veneración al que solían tener films como el comentado antes o Viernes 13...
The guest se disfruta tomándosela como un juego, un mero divertimento en el que tenemos que concederle ese look revisionista repleto de humor negro, acción y mala baba; pero también poemos extraer un mensaje lanzado a la linea de flotación del ejército y al excesivo militarismo americano, pues si te alistas solo tienes dos opciones: morir en combate o volver completamente desquiciado.
(Redactado por Marc Ventura)


En el Festival de Sitges del 2003 hubo una película coreana que cautivó al público merced de una extraña mezcla de géneros, una hibridación de comedia y ciencia ficción llamada Salvar al planeta Tierra, guionizada y dirigida por Jang Joon-hwan, poco apreciada por la crítica del momento, pero que terminó por convertirse en una cult movie a reivindicar junto a otras joyas como Welcome to Dongmakgol. Han tenido que pasar 11 años hasta que este cineasta haya rodado un nuevo trabajo, presentándolo en Sitges para disfrute de los aficionados del cine asiático. En esta ocasión se aleja del tono utilizado en su ópera prima, para adentrarse en el thriller con un trasfondo de venganza (todo un clásico), pero con un toque muy particular -simplemente hay que ver los créditos iniciales, una auténtica delicia, como en su momento los de Sympathy for lady Vengeance (2005) para empezar a intuir lo que nos espera-.
Está más que aceptado que el carácter, valores y la conducta de las personas vienen condicionadas en gran medida por la propia experiencia y el contacto diario con la gente; siendo la familia uno de los pilares en esta formación. Podríamos preguntarnos si es cierto eso que dicen de "de tal palo tal astilla" o si somos libres para elegir nuestro propio camino sean cuales sean los condicionantes que nos rodean.
Y es en esta linea en la que Hwayi se mueve, para contarnos la historia de un chaval con ese nombre que ha llegado a la adolescencia tras una más que peculiar y única infancia, irrepetible sin duda alguna.



Pues 12 años atrás fue víctima de un secuestro por parte de una temible banda llamada "Los Atacantes Diurnos", que buscaba sacar un buen rescate por el pequeño, pero vio como se truncaban sus planes por la intervención policial. Si lo más normal en casos similares hubiera sido abandonar al chico o eliminarle para evitar cualquier posibilidad de que la policía diese con ellos, Seok-tae, el jefe de la banda, decide adoptarlo y criarlo. De esta forma Hwayi pasará a tener 5 padres, los miembros de la banda; y una madre (encadenada, para crear una atmósfera más extraña); acostumbrado desde pequeño en su día a día a convivir con unos delincuentes despiadados y tan metódicos, que la policía nunca ha podido echarles mano.
En este caldo de cultivo, Seok-tae ha ido criando a su retoño para que siga los pasos de sus "progenitores", adiestrado en las artes que mejor domina cada uno de ellos y se una a la banda ahora que está llegando a la madurez, un camino que por momentos parece ineludible para el joven. Sin embargo, el destino hará que Hwayi empiece a descubrir pistas sobre su verdadero pasado y se le plantee un auténtico dilema...



Hwayi: A Monster Boy logra a lo largo de sus dos horas tenerte enganchado gracias a una intensidad que nunca decae, y un guión que se reserva más de una sorpresa para explicar la historia de toda una suerte de personajes que ni son del todo blanco ni del todo negro, con matices a pesar de la crueldad que puedan exhibir en ciertos momentos. Un buen trabajo en el desarrollo de personajes y su interrelación para que los sintamos cercanos, así como las actuaciones de un plantel en el que destaca todo un crack como es Yun-seok Kim dando vida aquí al capo de la banda, y que ya demostró en el pasado su capacidad para adaptarse a papeles de villano (The Yellow Sea) o de héroe (The chaser). Sería injusto no mentar también el trabajo de Yeo Jin-gu en el papel de Hwayi, su primer largometraje, sabiendo dar credibilidad al mar de emociones y contradicciones que le asaltarán a lo largo del film. De momento uno de los mejores trabajos de los que hemos podido disfrutar en este festival, con secuencias de acción y momentos brillantes, así como la capacidad de sorprender al ligar cabos de forma demoledora. Un must see en toda regla.
(Redactado por Marc Ventura)

La reciente ganadora de la Concha de Oro de San Sebastián como mejor película y mejor director, aterrizó modestamente en Sitges con una única proyección y en el cine de menor capacidad del pueblo, el Casino-Cine Prado.
La inesperada presencia de Carlos Vermut fue gratamente apreciada por la audiencia allí presente, que calurosamente le dimos la bienvenida que merecía (confesó además que estaba algo enfermo y asistió al pase de su propio bolsillo). Al menos para un servidor, significaba el primer contacto con su persona y con su cine, pues aún no había tenido oportunidad de ver su ópera prima de 2011, Diamond Flash.
Cansado de oír demasiado a menudo que ése o aquél otro son los nuevos talentos de nuestro cine, he de confesar que mi escepticismo habitual también estaba presente con la figura de Vermut.
Sin embargo, acabada la por otro lado accidentada proyección (hubo un apagón de 15 minutos), ya siento que estoy en posición de confirmar que, para mí, esta vez esas alabanzas eran merecidas. Sin duda, Carlos Vermut tiene mucho talento dentro, aunque sea de una rara naturaleza que apenas ha emergido.
Narrativa cálida, cuidado escénico milimétrico y personajes desangelados componen un film que a menudo rezuma el típico aroma de autor, pero que sabe alejarse de cualquier rastro de pretenciosidad; a veces colmando nuestros nervios con silencios prolongados pero sabiendo recompensarnos con logros posteriores que reconfortan debidamente.
Vermut reta al espectador a pensar, a cavilar, a descubrir qué hay más allá de sus atormentados personajes, mostrando valentía al tocar asuntos punzantes como el cáncer en una niña pequeña, el sexo con humillación, el fracaso personal, los desequilibrios mentales o la violencia desmesurada. Aspectos habituales en nuestra sociedad pero que se esconden, por regla general, debajo de la alfombra.

Dos personas al borde de la crisis.
Pasas si vas a comprar churros....
Magical Girl son tres historias entrecruzadas (con un memorable montaje triple) que muestran el otro lado de la moneda, ese proceso oscuro y humillante que propician las circunstancias límite en la vida de cada uno. Personajes que buscan resarcirse de sus vidas al precio que haga falta, ya sea a golpe de gatillo (soberbio el segmento de un colosal José Sacristán), sometiéndose a vejaciones con tal de mantener su estabilidad económica y social o convirtiéndose en un chantajista sin escrúpulos para contentar a una niña moribunda.
Estamos ante un film valiente, de sobrada inteligencia, riguroso compás y sobre todo, sabiduría en su dirección. Muy a tener en cuenta como brújula orientativa para futuros nuevos talentos españoles, en lo que yo llamaría, nuestra propia "nueva ola". Seguiremos de cerca a Carlos Vermut, se lo merece.
(Redactado por Jesús A.)

martes, 7 de octubre de 2014

FESTIVAL SITGES 2014, DÍA 2 : MUSARAÑAS, CREEP & IN ORDER OF DISAPPEARANCE

[·REC] 4: Apocalipsis arrancó el primer día de festival con más o menos aceptación por parte del público, ya que se disfruta, como muchas películas de este certamen, en función de cómo te la tomes y de lo que esperes de ella.
Debo añadir que este 2014, aunque al departamento de prensa nos hayan sacudido nuestras tradicionales directrices, se ha mejorado en un aspecto crucial para disfrutar las filmaciones al máximo : el subtitulado.
Mucho más iluminados y agradables en Auditori y Retiro (ya no son paneles de aeropuerto) e incluso proyectados, como ahora se hace en  la mítica sala Prado. Un lujo que desde aquí agradecemos de todo corazón.
Pero a lo que íbamos. En esta segunda jornada de empacho cinematográfico, retomamos nuestras butacas de nuevo para ver una producción nacional, apadrinada por nuestro querido Álex de la Iglesia (aquí en labores de producción), y cediéndole la batuta de dirección a dos nuevos talentos del panorama español (Juanfer Andrés y Esteban Roel), aunque eso sí, ambos demasiado deudores del estilo "De la Iglesia".
Musarañas no sólo es "la nueva película de Hugo Silva", como muchos decían en las colas de espera. Si no más bien se trata de una comedia en tono muy negro, bastante divertida (solo gracias a Macarena Gómez, que lo da todo) y a veces mordaz, que necesitaba un ejemplar masculino infalible ante cualquier mujer, por muy mojigata que ésta fuera.
Esta triste historia de dos hermanas que viven casi en devota clausura (la mayor padece un grave caso de agorafobia), se verá truncada por un accidental suceso con un vecino (el ejemplar antes citado), que tras caerse por las escaleras, será literalmente secuestrado por éstas, sufriendo las consecuencias.
Macarena Gómez en Musarañas
Situada en los años 50, con varias caras conocidas (entre ellas la de un anecdótico Luis Tosar) y con un ritmo satisfactoriamente in crescendo, el film no se preocupa tanto por su coherencia argumental como se podría esperar de ella (padece incoherencias varias) pero sí es capaz de captar toda nuestra atención durante su desarrollo, e incluso ofrecernos algunos momentos de alto voltaje.
Un trabajo moderadamente digno y simpático que sin embargo, cosecha tantos comentarios favorables como desfavorables, y eso, por descontado, evitará que la película vuele más alto de lo que seguramente merezca.
(Redactado por Jesús A.)

Atraídos por las buenas críticas cosechadas y por un argumento a priori muy prometedor, nos acomodamos en la abarrotada sala del Retiro para tratar de disfrutar "Creep", de Patrick Brice (también protagonista, guionista y de hecho, principal culpable del asunto).
Nunca me he sentido atraído por el dichoso "found footage" salvo en un par de ocasiones muy puntuales (Troll Hunter, por citar alguna). Es más, poco a poco me estoy convirtiendo en un feroz detractor y deseo que desde ya, esa moda -que está durando demasiado-, desaparezca del panorama cinematográfico y sea simplemente un recurso más para cineastas con algo más que decir.
Para la ocasión, Aaron (Brice) agarra su handycam y nos muestra su solitario viaje a una cabaña en el bosque, donde un personaje llamado Josef (interpretado por el reconocible Mark Duplass) le ofrecerá una jornada laboral sospechosamente bien remunerada.
Ni más ni menos que 1000$ sólo por filmar 8 horas de su vida, ya que según cuenta, el cáncer cerebral se lo lleva por delante sin remedio. Aunque se palpe la inestabilidad mental de Josef desde un buen inicio, el bueno de Aaron le seguirá el juego hasta unas consecuencias ¿insospechadas?....
En este tipo de propuestas, véase : cámara en mano, planos caseros, escenas mareantes y sonido descuidado, brilla por su ausencia uno de los aspectos más relevantes en mi apreciación por el buen cine, como es una buena puesta en escena. Punto fatal número uno.
Mark Duplass, tratando de dignificar lo imposible
Si una vez forzados a presenciar tal historia, observamos como nuestra idea preconcebida del film resultaba muy superior al resultado final y vemos como se desaprovecha su premisa, el chasco se multiplica. Punto fatal número dos.
Tristemente al terminar la proyección, vemos como únicamente nos han recompensado con un par de destellos ingeniosos (bueno, quizás 3) dentro de sus eternos 82 minutos, y descubrimos que hemos pagado un precio demasiado alto por dedicarle nuestra total atención. Punto definitivamente fatal número tres.
En definitva, un film insignificante que malgasta un buen planteamiento y que evidencia, como ya suponíamos, el agotamiento de este cine low budget que no ofrece ya mayor interés. (Redactado por Jesús A.)


En el séptimo arte abundan las historias en las que personajes ejemplares, pacíficos, incapaces de hacer daño ni a una mosca, por avatares y circunstancias de la vida, mutan en una persona desconocida incluso para ellos mismos. Tal es el caso de Nils, el quitanieves de un pequeño pueblo de la fría y desolada Noruega que acaba de recibir el premio como ciudadano del año. Una apacible existencia que se verá truncada cuando su mujer reciba una llamada anunciando la muerte de su hijo a causa de una sobredosis, y la posterior confirmación por parte de la policía de que no va a investigar el caso considerando que se trataba de un yonki más. Destruyendo así a pasos agigantados la vida de la pareja, hasta tal punto en que Nils bordea el suicidio al no encontrar ninguna motivación para seguir viviendo. Pero todo cambia cuando se entere que realmente ha sido una víctima inocente de una peligrosa banda de narcotraficantes, será aquí donde empiece la transformación de Nils, determinado a descubrir realmente que pasó, con una nueva motivación que guía sus pasos, la poderosa venganza dirigida hacia el gran capo de una importante banda de narcotraficantes del país.
En el film sobrevuela siempre el concepto de "ojo por ojo", siendo el leitmotiv de la práctica totalidad de protagonistas de la función, pues los ajustes de cuenta de Nils tendrán sus consecuencias alterando el equilibrio de las diferentes mafias que operan en la zona y cada uno buscará resarcirse con sus propios métodos.



Gracias a una espectacular fotografía de Philip Øgaard, el paisaje helado se nos muestra más inmenso, desolado y amenazante que nunca, creando un vínculo con el western y sus áridos parajes. Nils, como justiciero monta su quitanieves de igual modo que muchos justicieros del far west lo hieran sobre sus monturas. En ese terreno asistimos a un duelo que sabe jugar con gran equilibrio con los géneros del thriller y la comedia negra, haciendo gala de un humor que le otorga un toque muy acertado. Impagables los diálogos entre los mafiosos serbios hablando sobre las cárceles noruegas donde la incredulidad de uno de ellos nos puede recordar a las lineas que intercambiaban Vincent y Jules en Pulp Fiction hablando sobre las "pequeñas diferencias". O la aparición de las esquelas con toda la sucesión de muertes, como el ritual para deshacerse de ellos en los primeros casos, arrancaron carcajadas de toda la platea.
Asimismo la caricaturización de algunos de los personajes, como el capo de los mafiosos noruegos (vegano y estresado por tener que ser "tan malo") o el "Papa" serbio, encarnado por un veterano Bruno Ganz, consiguen quitar hierro al drama de In order of disappereance, convirtiéndose en un gran entretenimiento no falto de su dosis trágica.
Un film que reafirma la buena salud del cine nórdico, que cada año nos sorprende con alguna joyita, y este año la hemos disfrutado en Sitges, muy recomendable.
(Redactado por Marc Ventura)

domingo, 5 de octubre de 2014

FESTIVAL SITGES 2014, DÍA 1 : [·REC] 4, THE BABADOOK, PREDESTINATION, STARVE & HAN GONG-JU

Ya estamos aquí un año más, cargados de energías alcalinas, acreditaciones en mano, barritas energéticas y padeciendo las colas de prensa bajo un sol de justicia (¡qué arreglen eso, por Dios!). Sin embargo, estamos más que listos para poner al límite nuestras retinas con grandes dosis de cine, tal y como nos muestra el poco conseguido cartel de este 2014.
Una mañana que arranca tardía con la cuarta y ultimísima parte (nos lo han prometido) del filón [·REC], ahora ya en versión apocalíptica y queriendo ir más allá llevando la acción de infectados (o poseídos, da lo mismo a estas alturas) a alta mar, concretamente a un barco repleto de militares y "mad doctors" al uso.
Balagueró cierra la saga con los ingredientes que esperábamos, o sea : cámara nerviosa, atmósfera atosigante, continuas carreras por pasillos estrechos y sustos con más o menos mala uva, todo esto aderezado con personajes perfilados de manual, que como era de prever, no serán ni tan buenos ni tan malos como parecen.
Sin duda el film sigue funcionando gracias a su fórmula establecida en la saga, superando en interés, ritmo y humor a sus dos entregas pasadas, permitiéndose guiños medianamente acertados y unas, esta vez sí, más que aceptables (sobre)actuaciones.
Lo que lastra un mayor alcance cinematográfico es su carente frescura técnica (algo que rebosaba en la primera entrega), el abuso del esquema narrativo previo, ciertos personajes estereotipados, demasiado ruido de sonido ambiente y sobre todo, que ose sin remilgos basar sus cimientos en un film de inalcanzable calidad como Alien, el octavo pasajero.
Un pasatiempo pseudo-terrorífico de disfrute efímero, que alza un poco el vuelo en la saga y evita, aunque tímidamente, que se acabara estrellando sin remedio con su infumable tercera parte. Algo es algo.
(Redactado por Jesús Alvárez.)

Nuestra siguiente cita aterriza desde Australia, y viene de la mano de la directora nobel Jennifer Kent con su film The Babadook.
Con un excelente tratamiento sonoro (a la altura del mismísimo Jean-Pierre Jeunet) y una elegante puesta en escena, Kent nos presenta una historia de terror tan ambigua como inquietante, donde una madre viuda incapaz de controlar a su conflictivo hijo, verá como las  monstruosas pesadillas del niño son algo más que fantasías nocturnas causadas por un terrorífico libro.

Un libro cargado de maldad, The Babadook
El tratamiento del terror, en parte deudor de El Exorcista y derivados, está inteligentemente presentado y genialmente reformulado, con una interpretación principal sobresaliente y unos recursos tan apurados como efectivos. Consigue poner los pelos como escarpias al espectador no resabiado y generar buena tensión durante sus 95 notables minutos, haciendo que casen magníficamente dos de sus apuestas narrativas básicas : el drama familiar y el terror de armario.
The Babadook sobresale pues como propuesta modesta y un tanto original, de buen ritmo creciente y estimables dosis de pavor, suficientes motivos como para acercarse a ella y "sufrirla" como nosotros. Recomendable. (Redactado por Jesús Alvárez.)

La siempre atractiva temática de los viajes temporales nos atrajo a ver la nueva película de los hermanos Spierig, quienes ya se adentraron en el género de la ciencia ficción con Los no muertos (2003) y Daybreakers (2009), aunque con resultados poco más que regulares en ambos casos.
Pieter y Michael Spierig nos ofrecen aquí una sugerente y bien ambientada historia basada en el relato corto de Robert A. Heinlein  "All You Zombies", de los años 60. Donde una organización secreta se dedica a enviar a sus hombres a diferentes momentos de la historia para cambiar eventos e incidentes hayan tenido lugar y que podrían haberse evitado. Pero un esquivo criminal, que está sembrando el pánico con sus cada vez más mortíferos atentados les llega a poner en jaque, incapaces de detenerle enviarán al pasado a uno de sus mejores agentes (Ethan Hawke) en un último y desesperado intento para atraparle.
Si bien la premisa y al aparente desarrollo de Predestination no se aparta mucho de las lineas clásicas del género y de algunas de las películas que a lo largo de los años hemos podido ver con saltos temporales, hay que reconocerle su habilidad para atrapar al espectador desde el primer momento con una cuidada estética y un buen ritmo narrativo. Con una serie de giros y paradojas que harán que nos devanemos los sesos para encajar todas las piezas diseminadas a lo largo de su metraje y que poco a poco van cobrando sentido (o no...).
Tocando temas como son el destino (o la fatalidad del mismo), los cambios que nos trae el propio paso del tiempo, las frustaciones que uno arrastra y que poco a poco hacen que cambiemos sin darnos cuenta; Predestination trae más de una sorpresa y es conveniente no revelar mucho más aquí.
Con dos partes bien diferenciadas, la primera es probablemente la más atractiva, con un viaje al pasado de los años 60 y un largo flashback para conocer el pasado de un personaje que dará la réplica a Ethan Hawke, una inspirada Sarah Snook con un doble papel nada fácil y que sale airosa del reto. Los diálogos en esta parte de la película donde se empieza a construir la historia enganchan nuestro interés, y no es hasta la segunda mitad donde toda una serie de giros servirán para intentar empalmar las diferentes piezas que se han ido planteando de este rompecabezas. Donde podemos encontrar un cierto recuerdo a Gattaca con la firme decisión de un personaje a entrar en un proyecto espacial y las dificultades que se encuentra a su paso. Tenga más o menos sentido, nos creamos o no las diferentes paradojas que el relato presenta, lo que sí se le tiene que reconocer es una habilidad para entretener y lograr que el espectador tenga que pensar tras salir de la sala, lo que hoy en día no es poco.
(Redactado por Marc Ventura)

Dentro del siempre desconcertante panorama del Brigadoon, presenciamos también "Starve", el último film de terror del joven norteamericano Griff Furst, al que además entrevistamos en exclusiva para sospechosos (la entrevista traducida "Aquí").
El film recurre sin tapujos a la esencia del original de Hooper "La Matanza de Texas" y le añade descaradamente complementos de la saga Saw, creando un híbrido que funciona medianamente bien, siempre y cuando nuestras expectativas no estén muy altas.
Cuenta como tres jóvenes (con chica más o menos apetecible incluida) se dirigen en coche hacia una ciudad perdida de Florida para recabar información sobre una leyenda urbana. No hace falta que os explique que una amarga hostilidad se respirará en el ambiente y que pronto sus vidas correrán peligro....amén.
Pese a no reconocerlo en la entrevista, el film juega con la ambigüedad del deseo caníbal, queriendo llevar a los protagonistas hasta el límite de sus instintos de supervivencia en un juego tremendamente macabro y por momentos desagradable (encerrados en aulas de un viejo instituto y obligados a matar para comer).
Sin ningún rasgo diferencial con el grueso de films de mismo calado y raspando el aprobado, la película de Furst entretiene sin más, fracasando en su intención de sacar el discurso sobre límites humanos adelante (quizás tan solo la secuencia del regurgitado es digna de recuerdo).
Sin embargo, si echamos la vista atrás hacia la filmografía previa del cineasta, Starve podría ser su cúspide autoral, su cima creativa desde que se hace llamar director. ¿Se nota que no nos ha caído del todo bien?..pues eso. (Redactado por Jesús Alvárez)

Starve, un film bastante insustancial con chica de buen ver de por medio

El Festival de Sitges es un paisaje cinematográfico único, donde tienen cabida todo tipo de films, creciendo con el paso de las ediciones la oferta y secciones que la conforman. Dando oportunidades a obras venidas de cualquier nacionalidad o apostando por directores noveles, como es el caso que nos ocupa con Han Gong-ju, la ópera prima del director coreano Lee Su-jin. Una cinta dramática que ya se llevó el premio de mejor película en el Festival de Rotterdam de este año.
Una obra que nos presenta a Han Gong-ju (Chun Woo-hee), una joven estudiante de secundaria que se ve obligada a dejar su escuela y ser trasladada a otro centro mientras se esclarece un incidente del que poco sabemos en un inicio, pero que se irá desvelando en toda su crudeza. Han Gong-ju es una muñeca rota, perdida en un mundo adulto que se incomoda con su presencia tras lo sucedido y que nunca se preocupa realmente por ella, demostrando una insensibilidad y egoísmo que hiela la sangre (con excepción de uno de sus profesores que da un apunte a la esperanza). Más si cabe teniendo en cuenta que su núcleo familiar está practicamente desintegrado, con una madre que huyó de casa para empezar una nueva vida al lado de otro hombre y un padre borracho que vive en su propio mundo, incapaces ambos de estar a la altura de las circunstancias y mirar más allá de sus propias ambiciones y egosimos, abandonando a su hija cuando esta más les necesita.



Destaca el retrato que el director logra plasmar en pantalla de una adolescente dividida: por un lado vemos a la Han Gong-ju distante, arisca y que sufre en silencio un peaje muy alto tras el trauma que sufrió en su anterior escuela, casi incapaz de disfrutar de unos años en que la mayoría de sus compañeras viven despreocupada y alegremente. Mientras que por otro, poco a poco intenta aflorar en el nuevo ambiente la Han Gong-ju alegre que intenta rehacerse aprovechando esta nueva oportunidad. Un frágil equilibrio constantemente puesto a prueba y que en cualquier momento puede venirse abajo como un castillo de naipes.
Con una estructura narrativa que combina ambas lineas temporales, iremos construyendo el futuro de la joven en su nueva escuela a la vez que vamos descubriendo su oscuro pasado para poder entender su actual situación y comportamiento; para confluir todo ello en una resolución que deja de manifiesto una gran fractura entre el mundo adulto y el adolescente, así como una importante carga de denuncia social. Un drama que no deja indiferente y que hace que esperemos mucho del siguiente trabajo de su realizador.
(Redactado por Marc Ventura)

sábado, 4 de octubre de 2014

ENTREVISTA CON EL CINEASTA GRIFF FURST

Griff Furst (33) es un director, actor y productor norteamericano que nos presenta su último film de terror salvaje, "Starve" dentro de la programación del Brigadoon 2014 del Festival.
Desde Sospechosos tenemos la oportunidad de charlar con él brevemente y así saber algo más de este llamativo cineasta, hijo de actores, actor ocasional (Ahora me ves...(2013)) y creador de más de una docena películas de género fantástico y terror.
Casi un gusto poder compartir unas palabras con él, aunque sea en la distancia.

SC :  Tras ver tú último film "Starve" (morirse de hambre), nos preguntamos ¿hasta qué punto el mítico film de Hooper "La matanza de Texas" ha sido la fuente de inspiración?.

GF:  Nunca se lo pregunté al guionista, pero puedo suponer que ambas, tanto La Matanza de Texas como Saw le sirvieron de inspiración desde el primer borrador de Starve en 2006, que se hizo justo después del éxito de la segunda. Hay sin duda similitudes en los detalles del guión; la misteriosa y tétrica voz que proviene de los altavoces (Saw), el grupo de chavales que se meten en una aventura con un final trágico (Matanza Texas) etc, sin embargo los actores no tuvieron para nada en cuenta esas referencias, y de hecho, no les explicábamos del todo que estuvieran en una película de terror.
Ensayamos y filmamos Starve como si fuera un verdadero drama... uno muy violento e intenso.

Una secuencia de "Starve", el último film de terror de Furst
SC Sorprende comprobar como aún con presupuestos limitados y únicamente con 4 actores, se puedan sacar adelante films tan estimulantes como Starve, ¿Crees que la vieja historia de jóvenes pasando calamidades en la América profunda sigue funcionando igual que antaño?

GF : El grupo de jóvenes yendo a una aventura que finalmente se tuerce para mal es uno de los temas más viejos y usados de todos, pero una buena historia bien contada siempre funcionará.

SC : En el film, el canibalismo está presente de una forma más sutil de lo que cabría esperar, ¿Por qué escogiste esta tendencia como leitmotiv de tu film?

GF : Solo hay una minúscula referencia al canibalismo en el film. Definitivamente no es una película que se centre en el canibalismo.

¿Hasta qué límite llegarías por algo de comida tras días de ayuno?
SC : Echando un vistazo a tu filmografía previa, destacan sobre todo las películas de bajo presupuesto sobre monstruos y criaturas de todo tipo pero siempre dentro del género fantástico y terror, ¿A qué se debe tu pasión por esos géneros?

"Maskerade", de Griff Furst
GF : He sido fan de esos géneros desde bien pequeñito. Tenía una enorme colección de VHS con muchísimas películas de terror y monstruos desde los años 50. Cuando empecé a dirigir, allá por el 2005, había (y todavía la hay) una gran demanda hacia este tipo de productos. No me convertí en cineasta con la cabeza puesta en crear solo ese tipo de cintas, pero conocía muy bien esos géneros y eso gustó a los productores de Starve, que contaron conmigo para su film.

SC : Tu padre (Stephen Furst) es un conocido actor y cineasta en los EEUU que sin embargo no llegó a escucharse mucho aquí en España, ¿Has heredado de él esta pasión por el cine?, ¿habéis trabajado juntos?

GF : Por supuesto. Iba tan a menudo como podía a trabajar con mi padre. Era el comienzo de mi aprendizaje aunque yo aún no me daba cuenta. Hemos trabajado juntos mano a mano algunas veces durante estos años. El último proyecto que hicimos juntos fue en 2006 con un film de ciencia ficción titulado "Basilisk" (en España "Basilisco, el rey de las serpientes"). Ha pasado algún tiempo ya, pero seguimos trabajando juntos de vez en cuando.

SC Tus primeros trabajos fueron con la peculiar productora Asylum dentro de su línea del Mockbuster (una copia de baja calidad y sobre todo oportunista de cualquier blockbuster de temporada). ¿Crees que la crítica en general no comprende la naturaleza irónica de esos proyectos?

GF : No creo que a los críticos les importe este tipo de películas. Cuando trabajé para Asylum, de vez en cuando cierta web o alguna pequeña publicación en papel hacía una crítica y solía ser favorable, pero los críticos del mainstream están más ocupados con las grandes producciones con gran cantidad de publicidad detrás, porque son películas con mucho alcance y la gente busca reseñas y críticas relevantes para que sus webs/blogs crezcan en visitas.

SCY para terminar, ¿Qué nos puedes avanzar de tu participación como actor en el nuevo film de Will Smith, "Focus"?

GF : Una experiencia fantástica! Será una gran película. Will y Margot Robbie son de las personas más increíbles que jamás haya conocido. Y los directores, Glen Ficarra y John Requa son sencillamente geniales.

Muchísimas gracias y suerte con tu proyecto.

"SospechososCinéfagos, octubre 2014"

miércoles, 1 de octubre de 2014

THE AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE ELECTRO

Tengo que reconocer una cierta saturación de cine de superhéroes tras unas cuantas decepciones que me he llevado ultimamente, donde afortunadamente Guardianes de la Galaxia ha sido un pequeño soplo de aire fresco, rompiendo el esquema repetitivo de muchas de las adaptaciones de Marvel. Empezando por la más que aburrida saga de Thor; un Lobezno inmortal que desaprovechó del todo las inmensas posibilidades que ofrecía su ambientación en el lejano Japón; una primera entrega del Capitán América bastante pobre o Iron Man 3 que ya ofrecía los últimos estertores de una saga demasiado exprimida.
Respecto al héroe del que hablamos hoy, soy de los que encuentra decente e interesante el trabajo que realizó Sam Raimi con su adaptación al cine del arácnido, a excepción hecha de la flojísima tercera entrega, por supuesto.
Que se rodara un reboot tan poco tiempo después y teniendo en cuenta el mal sabor de boca que me dejó el tercer film de Raimi, hizo que la esperara con cierto ánimo para reencontrarme con un héroe con el que disfruté leyendo sus aventuras de pequeño. Sin embargo, no me convenció nada la primera entrega perpetrada por Marc Weeb: una película que desde mi punto de vista no cumplía con lo que se le tiene que pedir a una buena adaptación de un cómic: es decir, que guarde un buen equilibrio entre entretenimiento, respeto con la obra original y tenga unos personajes/actores bien elegidos.


Desgraciadamente el nuevo producto patinó traicionando muchas de las bases del personaje de Parker (reconvertido aquí en un chulito de instituto que ha perdido la timidez y se permite morrearse con Gwen durante la ceremonia de graduación, o que no tiene problemas para ligar cuando quiere, ni tiene que trabajar para pagarse los estudios, ni ayudar en casa, etc...), porque a algún avispado guionista le debió parecer más "cool" hacerlo así y punto.
Tendremos amor, amor y más amor en esta entrega...
Si a todo ello le sumamos un protagonista insufrible, Andrew Gardfield (Spidey-Parker), el drama está servido. Con él todo son caritas, morritos y gestos que poco tienen que envidiar a Sandra Bullock en uno de sus típicos papeles romanticones. Un guapo en acción que no encuentro que esté por encima de lo que ofreció Tobey Maguire en la anterior saga.
A pesar de ello y con ánimos de intentar pasármelo bien, cuando he tenido un rato me he decidido a ver su secuela con la esperanza de que habrían sabido darle un mejor equilibrio, pero desde bien al principio me he tenido que llevar las manos a la cabeza. Si obviamos la primera escena de los padres de Peter en el avión en la que parece que se quiere dar importancia a la trama que llevó a su muerte; arrancamos con una secuencia bastante lamentable, con un lumbreras ruso perpetrado por un Paul Giamatti en horas muy bajas, en el rol del eterno ladrón de plutonio, que siempre queda guay desde los tiempos de la Guerra Fría (buen comodín Sr. Guionista). Si a su caracterización rozando lo borderline le sumamos que intenta llevarse el furgón con el plutonio arrastrándolo con un enorme camión grúa por una de las ciudades de mayor circulación del mundo, solo nos quedan dos opciones, apagar el cerebro y aplaudir tamaña osadía o salir a respirar aire fresco para recuperarnos del ostiazo que nos acaban de meter (que desgaciadamente solo es el primero de muchos). Como sea, seguimos adelante para adentrarnos en la verdadera trama del film, por un lado profundizar en la relación de Peter con Gwen (Emma Stone), donde Parker se enfrenta al dilema de cumplir la promesa que le hizo al padre de ella antes de que muriera y alejarse de su lado o dejarse llevar por sus sentimientos. Y por otro lado la aparición del villano de turno, que todo hay que reconocerlo es mejor que el insustancial lagarto de la anterior entrega. Tanto Jamie Foxx dando vida a Electro como Dane DeHann como Norman Osborn, están convincentes y le dan mil patadas al teórico protagonista. Tanto el diseño de Electro como el del Duende Verde son notables y en ese aspecto nada hay que reprochar. Se nota asimismo una cierta influencia de El caballero Oscuro de Nolan, pues parece que se ha buscado darle un toque más sombrío que funciona a ratos creando una atmósfera más opresiva. La película tiene algún que otro aislado detalle brillante como las escenas del arácnido moviéndose entre los rascacielos de Nueva York con cámara subjetiva, realmente muy logrados, así como unos movimientos plásticos de verdad. El resto ya es otra cosa.

Electro a punto de manifestar todo su poder en medio de la gran isla...
Parker preparándose para combatirle... con una batería...

Sin embargo uno de los puntos más débiles del film es uno tan importante como el guión y su estructura (ya está bien de la típica cantinela "¿qué le vas a pedir a una peli de superhéroes?", exijamos una buena historia como fue la primera película de Iron Man). Aquí queriendo abarcar demasiado, abriendo muchos frentes solo para terminar dejando cabos sueltos sin resolver, jugando como una serie de TV que emplaza a sus seguidores hasta el siguiente episodio. Si la escena inicial parecía anunciarnos que la trama de los misterios de los padres de Peter tomaría relevancia, luego queda en el olvido y pasamos a otra cosa sin problemas. Como la interminable y cansina love story donde primero Gwen corta con Peter, se reconcilian, vuelven a romper, y así hasta el infinito; donde muchas de sus conversaciones son bochornosas, solo aptas para quiceañeras.
Gran caracterización del duende Verde
Mientras tanto Electro hace de las suyas haciendo cundir el pánico en la ciudad y odiando a muerte a partir de ese momento a Spiderman (simplemente por no recordar su nombre, sí, así es, una gran motivación para arrasar la ciudad). También asistimos el regreso de uno de los grandes amigos de Peter, Norman Osborn, hijo del fundador de la gran corporación Osborn; así entre ambos se irán alternando para poner en jaque a Spidey.
El ritmo y montaje tampoco ayudan, sumándose a la moda del "estilo" J. J. Abrams, o lo que es lo mismo, bombardear sin pausa al espectador con artillería pesada desde el primer minuto intentando no dar tiempo para pensar y ver las lagunas de la historia. Un continuo atropello de escenas sin pausa, donde vamos de un lado para otro a lo largo de unas eternas 2h30 asistiendo a no pocas incoherencias, cambios respecto al cómic y tonterías varias.
Un par de ejemplos más de cambios respecto al cómic podrían ser que tía May ha pasado a ser un personaje de relleno que ha perdido la identidad que tenía en las historietas, donde odiaba al arácnido con todas sus fuerzas, dando un punto dramático a la relación que Peter tiene con ella, mientras que aquí ha pasado incluso a extrañarle y desearle lo mejor. También se ha prescindido por completo de la faceta periodística de Peter Parker y su presencia en el Daily Bugle para vender fotos del arácnido a su irascible jefe, todo un clásico que se hecha de menos.

Plasticidad arácnida...
El bochorno en persona....
Y alguna tontería o incoherencia del guión para seguir disfrutando, como que Norman Osborn esté aquejado de una enfermedad genética incurable, dedicando gran parte de su tiempo y recursos para encontrar un remedio, pero finalmente tras 60 años termina pereciendo por culpa de esta enfermedad, no sin antes anunciarle a su hijo Harry que él también sufrirá el mismo destino. Como quien no ve la cosa, se ve que la noticia debe acelerar el metabolismo del joven heredero del imperio Osborn, pasando de sufrir un ligero temblor en la mano a estar terminal en cuestión de días, lamentable.
Asistimos atónitos a una escena donde Spider-man detiene a Electro gracias a una manguera mientras lleva un casco de bombero, para acto seguido chocar los 5 con un par de bomberos... ¿Alguien da más? ¿Pues qué tal imantar los lanza telarañas con una batería de coche y que resista toda la electricidad de Nueva York? No hay más preguntas su señoría, yo tampoco entiendo nada. Pero una película con un arranque tan épico como la secuencia del furgón de plutonio, no podía permitirse terminar con una menos mítica. Giamatti es liberado (no preguntéis como, no hay respuesta, amigos) y le dan a semejante personaje una armadura robótica de rinoceronte armado hasta los dientes, para dedicarse a gritar y a disparar misiles sin sentido en medio de la ciudad. A pesar de las explosiones y el riesgo evidente de muerte, la gente tranquilamente se lo mira desde detrás de una barrera como si no pasara nada o si de un partido de fútbol se tratara, mientras la policía es arrasada a pocos metros de distancia. Chapeau, señores, lo han logrado de nuevo, espero con terror la tercera entrega.

http://www.filmaffinity.com/es/film268783.html

lunes, 29 de septiembre de 2014

AZOOMA (2012)

"Ahjumma" es el término coreano para denominar a las señoras de mediana edad, y cuya transcripción occidentalizada da título a la película que tenemos entre manos. Atraído por una premisa recurrente pero habitualmente bien resuelta en el cine surcoreano como es el de la venganza, estaba relamiéndome para ver con que me sorprendían en esta ocasión. Poco había leído al respecto y todo invitaba a soñar con una sangrienta cinta de poco más de una hora. ¿Pero que da de sí y de que trata realmente?
El film nos cuenta el drama vivido por una mujer separada de mediana edad, que ve con impotencia como el sistema no puede impartir justicia para castigar la agresión sexual que ha sufrido su hija de 10 años. Un camino plagado de barreras, obstáculos y dificultades que la desesperarán hasta el límite viendo como el presunto culpable elude la justicia y ésta poco hace por resolver su caso, obligándola a tener que ser ella misma quien tome cartas en el asunto. Si tenemos que poner a Azzoma en una balanza, durante gran parte de su desarrollo, esta la inclinaría hacia el suspenso, manifestando carencias a nivel de guión, montaje, desarrollo de personajes e incluso de verosimilitud de algunas situaciones. Un film de apenas 70 minutos que repite hasta la saciedad ciertas escenas sin aportar nada nuevo (el pedófilo pegando un plástico en el suelo no menos de 5 o 6 veces, viendo como acercaba su coche a la niña por enésima vez, etc...), desesperando un poco a la espera que el film arrancara de una vez por todas. En este sentido el guión necesitaba pulirse para darle una mayor consistencia global a una historia que debía y podía haberse elevado mucho más allá. Pero la trama se ancla, no avanza y se vuelve repetitiva, que es lo peor que puede ocurrir.

Azooma intentando impedir que el presunto agresor escape...
Asimismo los personajes y ciertos comportamientos están casi caricaturizados, siendo poco creíbles (el comportamiento del ex-marido y su total insensibilidad a lo ocurrido a su hija, el vergonzante interrogatorio del policía a la pobre niña con una falta total de profesionalidad y tacto, la inoperancia de la pareja de policías para detener al sospechoso, la risible escena en que Azooma y el agresor comparten coche de policía, y unas cuantas más...). Si el director quería representar la corrupción imperante en el sistema, una sociedad machista que ignora y discrimina a las mujeres (sobre todo a las de mediana edad), su mensaje se entiende pero está pobremente trabajado.
El vergonzoso interrogatorio va a empezar...
Sin embargo, es interesante que se diferencie de la gran mayoría de thrillers surcoreanos con temática de venganza como telón de fondo, ya que el protagonismo lo toma un personaje mucho más anónimo y de menor peso específico en su sociedad. Una mujer en torno a los 40 años de edad (cuyo nombre real practicamente no nombran y suelen dirigirse a ella con este término un tanto despectivo: "Ahjumma") , que ve como su mundo se desmorona y debe hacerse valer en una sociedad machista y que la ignora en todo momento. Dentro de un plantel de actores que poco aportan para que nos impliquemos en la historia, sobresale de forma excelente la actriz Jang Young-nam, dando vida a la madre y que sabe transmitir la impotencia, dolor y desesperación que la situación requiere, salvando ella sola una obra que sin su presencia habría sido una larga travesía por el desierto. El resto transita por el film como meros maniquies que sueltan sus frases de diálogo de forma mecánica y poco más.
La desesperación de una madre al límite...
A pesar de estos problemas evidentes, uno espera que la madre tenga su vendetta personal y por fortuna gracias a un gran clímax final que salva a la película del KO y que nos da una sensación de satisfacción, hacièndonos esbozar una sonrisa de complicidad. Un giro final lo suficientemente inesperado para que al menos tenga la sensación de no haber malgastado el tiempo inútilmente. Pues hasta ese momento había tenido que ver sufrir a esta pobre mujer durante una larga hora y pocas satisfacciones había encontrado en un desarrollo un tanto anodino. La ópera prima del director Lee Ji-seung, tiene buenas intenciones, apunta cosas interesantes, pero luce como un producto al que le falta un hervor para poder compararse con otros thrillers coreanos mucho más logrados.

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