jueves, 1 de agosto de 2013

CORTO "ESTATUS" (2013)

Hoy me enorgullece presentar este humilde ejercicio cinematográfico titulado "Estatus". Un proyecto que rodamos en 2012 y que hasta ahora no se había montado adecuadamente debido a una accidentada post-producción, por así decirlo.
Hace más de un año, junto a mi gran amigo y ex-compañero de trabajo Jordi Castro, concebimos la idea base, le dimos forma y con la ayuda de algunas cervezas y mi nueva cámara, nos pusimos manos a la obra.
La pequeña historia versa sobre el señor Vargas (un gran Juan Ángel Crespo) que tras ser destituido en sus responsabilidades como presidente de la escalera, se toma la venganza por su mano y "borra del mapa" a todos esos traidores del vecindario uno a uno.
Una de las víctimas, (el bellezón de Vicky) sufrirá en sus contorneadas carnes los impulsos asesinos del desequilibrado vecino justo cuando llega a casa.
Malviviendo en la azotea del edificio, Vargas seguirá acechando y asesinando a los pobres vecinos que no se imaginan lo que les espera al llegar a sus casas....

Mil gracias a Juan Ángel y a Vicky por su tiempo, a Jordi Perelló por su inestimable ayuda e inagotable paciencia, a Insaf por prestarnos atrezzo, a Miquel por estar ahí cuando se le necesita, a Eva por su paciencia y ánimo constantes, a Adrián Roldán por su dedicación y esfuerzo en el montaje y como no, a Jordi Castro, por contagiarme las ganas de intentar hacer cine.
Sospechosos Productions presents.....

miércoles, 24 de julio de 2013

THE BERLIN FILE (2013)

Con su último film, el director coreano Ryoo Seung-wan parece que empieza a presentar unas credenciales suficientemente contrastadas como para tener que seguirle más de cerca en el futuro. Si bien en su filmografía ya podemos encontrar algunas películas muy estimables, como son la poco conocida pero reivindicable Crying Fist (2005) o el interesante thriller The unjust (2010), ambas ya comentadas en entradas anteriores; pero es aquí donde ha logrado un trabajo que rezuma una mayor madurez como cineasta, presentando una gran solidez en todos sus apartados y que engancha desde buen inicio. La película que nos ocupa hoy tiene además la gran peculiaridad de desarrollarse fuera de territorio coreano (cosa nada habitual) para emplazarse en la ciudad de Berlín, dotando a este thriller de espionaje internacional de un marco ideal para su desarrollo.
La historia nos sitúa en plena capital alemana, donde el agente norcoreano Pyo Jong-sung se encuentra en una misión de venta de armas con un terrorista árabe y un agente ruso. Sin embargo, ésta se truncará con por la intromisión de los agentes de otra agencia, obligando a Pyo a huir de allí sin haber podido completar su misión. A partir de este momento entrarán en juego el cruce de sospechas entre todos los servicios secretos, y que nos obligará a estar especialmente atentos a lo largo de unos minutos para poder aclararnos en una trama algo liosa y poder identificar a todos los jugadores que entran en escena y determinar de que bando están.


Por un lado desde Pyongyang, mandará a un agente con la misión de encontrar al responsable de la filtración de información que ha frustrado la misión; haciendo que tanto el embajador norcoreano, el agente Pyo Jong-sung que vio fracasar su misión y Ryeon Jung-hee su esposa que trabaja en la embajada como intérprete, vean peligrar sus vidas; a la vez que empiece una guerra de nervios en los que todos ellos sospechan de los demás. Atentos a todo lo concerniente a sus vecinos, los servicios secretos surcoreanos van a seguir la pista de los distintos miembros norcoreanos tras la fallida misión, estando al mando el agente Jeong Jin-soo (gran papel del actor Han Suk-kyu), iniciándose así un intenso thriller de espionaje y contraespionaje, al que se sumarán las agencias de otros países.


Si tengo que destacar un aspecto por encima de todo, me quedaría con las escenas de acción, tanto en los tiroteos como en las secuencias de lucha cuerpo a cuerpo, donde su perfecta ejecución nos dejará sin aliento en más de una ocasión. Entre ellas mencionar la secuencia del metro o la intensa pelea en el interior del piso franco de los agentes norcoreanos, un gran ejemplo de lo que el buen cine de acción puede llegar a dar de sí. Con un ritmo vivo y sin concesiones, logra que en ningún momento haya un bajón y nos quedemos enganchados en una trama que cuenta con un guión inteligente que huye de muchos de los tópicos mil veces vistos anteriormente y que volveremos a ver otras mil veces en el futuro (atentos a las sorpresas), con buenos giros y al que solo le achacaría en sus primeros compases el ser un tanto lioso.
Otro punto interesante es el posicionamiento que toma aquí el director Ryoo Seung-wan respecto al conflicto de las dos Coreas, lejos de lo que uno pueda pensar inicialmente, no se nos muestra a los agentes norcoreanos como los malos de la función (si acaso a su Gobierno con la venta de armas, eso sí), pero en lo concerniente a los agentes, no llega a clasificarlos como buenos o malos, sino como personas que se ven atrapadas en una espiral que les supera y solo pretenden salir con vida de allí, de igual manera que el resto de miembros de las otras agencias. Un gran acierto en este sentido al permitirnos empatizar con todos ellos al tratarse de personajes con cierto desarrollo e interés. Sumando a todo ello unas actuaciones convincentes, tenemos ante nosotros un jugoso thriller que dificilmente llegará a nuestras pantallas o a distribuirse en DVD, pero que es merecedora de nuestra atención, ya que supera en mucho obras del mismo género del omnipresente y cansino mainstream Hollywoodiense. Avisados estáis, el que busca encuentra...


lunes, 15 de julio de 2013

EL JINETE PÁLIDO (1985)

Tercer western delante y detrás de las cámaras del incomparable Clint Eastwood (ha dirigido 4 hasta la fecha), y el más taquillero a la par que aplaudido por diversos críticos especializados. Ya con anterioridad, el espigado californiano firmaba las estupendas  Infierno de Cobardes (1973) y El Fuera de la Ley (1976) e incluso cerraría su ya de por sí impecable ciclo del oeste de forma gloriosa en 1992, gracias como no, a su magnífica y oscarizada Sin Perdón (actualmente pasto de un remake japonés en versión samurai).
El Jinete Pálido también presume de ser la película sobre el far-west más taquillera de los 80, pese a ser un remake inconfeso de la mítica Raíces Profundas (Shane, 1953) y deberle más de una idea calcada a Sólo ante el Peligro (High Noon, 1952), ambas claras referencias para el film de Eastwood.
Aquí, la historia versa sobre un solitario jinete, aparentemente una suerte de predicador (Eastwood) que llega a un pequeño poblado minero acosado por el despiadado cacique LaHood, dueño del resto de las tierras y que ambiciona quedarse con todas. Tras su consiguiente intromisión en el conflicto, el "predicador" deberá enfrentarse no sólo al pez gordo del lugar y su séquito, sino también a un viejo enemigo del pasado, el agente federal Stockburn (el desaparecido John Russell, también presente en Infierno de Cobardes) al que le acompañan su equipo de 6 pistoleros.
Resulta difícil esquivar los elementos más tópicos del género y no fracasar en el intento; pero aún se presenta más complicada la opción de respetarlos (y usarlos) para acabar haciendo un film magnífico y con personalidad propia, como alcanza a filmar (una vez más) el maestro Eastwood.


Un enigmático forastero que pisa tierra extraña, que acaba siendo justo con los débiles pero implacable con los corruptos y que además derrite a su paso a las féminas más apetecibles del lugar (los topicazos, vamos), aquí siguen estando presentes pero de una manera soterradamente inteligente.
El personaje central es un hombre errante parco en palabras, sin destino ni pasado conocido, y que tan sólo sabemos de él que viste como un predicador y que según cuentan, ya murió.
Si a este trazado argumental le sumamos que entra en escena tras las plegarias de una hermosa niña (bueno, no tan niña ya...), podemos caer en la obvia cuenta de que se trata de una figura fantasmagórica, o como mínimo sobrenatural. Un muerto a caballo que viene a cobrarse algunas vidas, como la mismísima Santa Compaña.


Tampoco falta el jugoso componente mesiánico en el menú. Cierto es que se le puede atribuir un evidente paralelismo Bíblico al entuerto, con personajes incluso similares (el codicioso muere, los humildes rezan y se salvan, un desconocido es adorado y seguido por todos...). En fin, que quién quiera verle esa lectura cristiana, el film se presta a ello si le perdonan la violencia y los tiroteos.
La cinta presenta una puesta en escena de lo más clásico en lo concerniente a exteriores, con unas imágenes por norma estables, bien iluminadas, sin apenas primerísimos planos y con una colocación de cámaras cómoda y agradable para el espectador. Sin embargo, la novedad viene gracias al peculiar concepto de interiores.
Un enfoque mucho más triste, desolador, sórdido, de atmósfera inquietante y oscurecida son el contrapunto perfecto para crear un western muy peculiar, rico en su utilización de maniobras fílmicas.
Si además consigues alguna escena realmente indeleble como la secuencia de la violación en las minas y la llegada del "pistolero/predicador/salvador", el baile de balazos y posterior acribillamiento del lugareño o los exquisitos 20 últimos minutos (sin desperdicio alguno), estarás delante de una joya del género, una obra maestra de la mano de un experto en la materia.


Enriquecida además con una apropiadísima banda sonora, poseedora de un ritmo incuestionable, muy buenas actuaciones y unos diálogos sin paja, tan sólo podría generar alguna duda debido a su discutible y/o previsible discurso (¿alguien no sabe lo que va a pasar desde un principio?), la pretenciosa y autosuficiencia actoral del propio Eastwood (que se sabe ya legendario y determinante en sus películas sin mover muchas piezas) o pequeños recursos en su diseño (imperdonable el muñeco del perro muerto al principio del film).
De todas formas, el film es del todo aconsejable, bastante entretenido (perdonando esa estirada escena de las explosiones) y además muy estimable en su propuesta, por lo que está adecuadamente considerada como otra joya de Clint Eastwood.


Como anécdota patria, comentar que un año después de El Jinete Pálido, se estrenó en EEUU un film titulado "The return of Josey Wales", que se transformó inadecuadamente en "El Retorno del Jinete Pálido" en los video-clubs ibéricos. Otra muestra más del oportunismo de este país, simpático a veces, pero casi siempre reprensible.

sábado, 6 de julio de 2013

SALON KITTY (1976)

A finales de 2001, el gran Woody Allen viajó a Barcelona para presentar su "casi" siempre esperada película anual; en esa ocasión se trataba de su estimable comedia La Maldición del Escorpión de Jade (The Curse of the Jade Scorpion, 2001). Habían transcurrido tan sólo unas semanas de los horribles atentados del 11-S que todos recordamos, y fue entonces cuando un periodista español, seguramente a la caza del titular, le preguntó si algún día se llegarían a hacer películas sobre tamaño atentado y qué pensaba él, como neoyorquino, sobre todo eso.
Allen, con su titubeante tono habitual, contestó:
- Por supuesto que sí se harán. Para que la tragedia se convierta en comedia tan sólo es necesario que pase un "tiempo".
Históricamente hablando así ha sido siempre, y la película que hoy rescato, Salon Kitty, es el mejor ejemplo para entender lo que dice el entrañable cineasta americano.
Corría el año 1975 cuando el erotómano hombre de negocios milanés Tinto Brass (un tipo muy parecido a Porky's), abría la veda hacía un jugoso pero sin duda desconcertante subgénero dentro de la ya de por sí extenuada corriente sexploitation. Nacía entonces el "porno con temática nazi" o nazisploitation, como también tuvimos ocasión de ver gracias a la tetralogía de la voluptuosa Ilsa y sus hazañas varias.
Como era de prever, lo que era un escándalo y una aberración para algunos (aunque podríamos encontrarnos algún que otro "sorprendido" incluso a día de hoy), para tantos otros sólo se trataba de un sano síntoma de libertad sexual y sobre todo, un punto de inflexión en el cine que contrarrestaba una época sobrecargada de miedos y censuras.

El mad doctor y un alto cargo nazi de sospechoso compromiso con el partido
La selección de las nuevas prostitutas para el Salón
Así pues, Tinto nos presenta en su controvertido film un burdel alemán de alto copete (el citado Salon Kitty) repleto de jóvenes y receptivas prostitutas polacas que sacian las perversiones de quién se quiera regalar a sí mismo un rato de placer sexual sin complicaciones.
Tras estallar la Segunda Guerra Mundial, los nazis obligan a la madame del local, Kitty, (interpretada notablemente por la malograda Ingrid Thulin) a cambiar a todas sus chicas por bellas e ¿inteligentes? jóvenes alemanas simpatizantes del partido nazi, como no podía ser de otra manera (además, escogidas concienzudamente para complacer al máximo a los altos cargos políticos, nada menos).

Momento más terrorífico que erótico, proyecciones del Führer sobre la chica en la cama
Pese a la oposición de Kitty, la Gestapo se infiltra y vigila todo lo que allí acontece, colocando micros y obligando a entregar informes de cada servicio a sus solicitadas muchachas. Pero llega el día en que un alto mando nazi (un, este sí, inteligente arquitecto) decide renunciar a las matanzas de su partido y volverse en contra del Führer, lo que obviamente, le traerá consecuencias indeseadas.
Naturalmente no podemos decir que Salon Kitty sea un film tan elegante como tres años antes lo fuera el film de culto Portero de Noche (Il portiere di notte, 1973), que tonteaba con el soft core bajo el mismo telón político pero no se atrevía a ir más allá en su propuesta y se limitaba a mostrar un comedido (aunque muy sugerente) erotismo.

La sinuosa Marguerita será una aliada para la temperamental Kitty
Lo que haga falta para satisfacer al inefable cliente nazi
Tampoco podemos pedirle peras al olmo, y como era habitual en el cine del italiano (últimamente las nuevas tecnologías le solventan esas torpezas), aquí la puesta en escena tiene más defectos que virtudes. Zooms molestos, cámara sucia (planos borrosos, mala gestión de las tomas), brusquedad en el montaje, exceso de metraje o innumerables rectificaciones de cámara limitaban un film que, por su condición, estaba ya condenado a sesiones de medianoche en cines de barrio. Sin embargo, un guión inesperadamente inteligente, buenas interpretaciones en general y un ritmo más o menos decente, consiguen hacer sobresalir a Salon Kitty del grueso de producciones del estilo.
Tal y como se espera de ella, las escenas eróticas (que a menudo van más allá..) son realmente interesantes, incluso alguna roza la genialidad cinéfilo-gamberra (esa proyección de imágenes de Hitler sobre la prostituta en la pared o el delirante desfile en tono de burla en la habitación). Mención aparte merece el desquiciado mad doctor de turno con sus aberrantes experimentos (daría para otro film) o los inquietantes juegos de espejos, otro tanto a su favor por sus posibles interpretaciones más allá del componente intimista (dobles morales, personalidades alienadas..).
Una película a veces incómoda (como las indecentes pruebas a las nuevas chicas del burdel), por momentos excitante (sobre todo gracias a Teresa Ann Savoy en el papel de Margherita) y a veces aburrida (esos numeritos musicales tan innecesarios) que pese a sus tropiezos generales, logra mantener el tipo y mostrar suficiente personalidad y fuerza en sus imágenes.

No es lo que parece, aquí no hay "final feliz"
Tinto Brass se propondría años más tarde, visto el éxito de Kitty, hacer lo propio pero esta vez con el Imperio Romano. Como resultado, rodaría la primera superproducción erótica de la historia (más de 15 millones de dólares y 2 años de rodaje), al lado de Peter O'toole o Helen Mirren y con un tono más atrevido todavía. Era el turno del film Calígula, considerada hoy pionera del hard europeo.

martes, 25 de junio de 2013

CONFESSION OF MURDER (2012)

Entre 1989 y 1990, un escurridizo asesino en serie se las ingenió para acabar con la vida de 10 mujeres a pesar del acoso policial al que se vio sometido, en especial por parte del insistente detective Choi Hyung Gu (Jung Jae-young) al cargo del caso, quien a punto estuvo de atraparle antes de que desapareciera definitivamente todo rastro de él. Han pasado más de 15 años desde entonces y los crímenes ya han prescrito según la ley coreana. De forma sorprendente hará aparición Lee Doo Suk (Park Si-hoo) quien confiesa ser el autor material de los asesinatos aprovechando la presentación de un libro que ha escrito donde explica con todo lujo de detalles lo acontecido al respecto del caso, convirtiéndose al instante en un éxito de ventas sin precedentes. Esta situación creará un enorme revuelo en la sociedad, por un lado los familiares de algunas de las víctimas que verán la oportunidad de vengarse del asesino que les arrebató a sus seres queridos, la obsesión casi enfermiza para tomarse la justicia por su mano del detective Choi al revivir toda la frustación que le dejó el no poder atraparle nunca, así como la interesante reacción de los medios de comunicación y el público en general, con todo un debate alrededor de si es lícito que un asesino confeso pueda campar a sus anchas y goce de total impunidad.
Uno de los mejores momentos en la escena inicial...
Asesino y policía cara a cara...
El arranque no puede ser más prometedor, con un inicio de auténtico vértigo mediante una secuencia que recuerda algunos de los brillantes momentos de un filme como Memories of murder (2003), con 10 minutos magistrales bajo una tenaz lluvia en los que asistiremos a una intensa, desesperada y adrenalítica persecución entre Choi y el misterioso asesino enmascarado. Sin embargo ese tono tan oscuro y espléndidamente filmado (las escenas con cámara subjetiva son realmente notables), entramos en un relato con tramos rodados de forma mucho más convencionales, y que acusa algún altibajo narrativo también. Afortunadamente gracias a ciertos giros sorpresivos del guión logran mantener el suficiente interés para seguir su desarrollo sin problema (debo evitar algunos comentarios que haría al respecto para completar mi análisis, por no desvelar algunas de sus mejores armas). Otro punto que no termina de funcionar son las puntuales persecuciones al volante que cada cierto tiempo toman el control de la película, tan y tan pasadas de vueltas que terminan por desequilibrar una película que podía haber dado para bastante más de haber seguido fiel a sus primeros pasos. Estos momentos de acción desenfrenada son más propios de una saga tipo Fast&Furious (auténticas fantasmadas, pero bastante bien rodadas aquí también, todo hay que reconocerlo) que no del teórico thriller que tenemos entre manos.
Una de esas persecuciones totalmente desfasadas...
La prensa acosando sin ninguna sensibilidad...
La película en términos generales es resultona y funcional, utiliza la historia de fondo del asesino en serie, que tan bien ha funcionado en otras producciones coreanas, para atacar la falta de sensibilidad de la sociedad en general y el sensacionalismo desmesurado que impera en los medios de comunicación, que hacen del "todo vale" su único principio con tal de lograr unas buenas audiencias. De esta forma, sorprende ver auténticos clubs de fans que se desviven por seguir al arrepentido asesino allí donde va, animándole y montando shows como si de una mediática estrella de rock adolescente se tratara. Obviando su turbio pasado, la sangre inocente que mancha sus manos, simplemente por su belleza y carisma. Tampoco se quedan atrás los medios de comunicación, como ya retratara el genial Billy Wilder en El gran carnaval (Ace in the Hole,1951), que aquí no tienen inconveniente en prestarse al juego del asesino con tal de salir ganando.
El punto de partida es interesante, atisbamos un prometedor duelo particular entre Choi y Lee con muchas cuentas pendientes que saldar, y ambos actores ofrecen un más que correcto papel para hacer creíbles sus respectivos roles. Sin embargo, el hecho de que varios personajes secundarios están poco logrados (algunos de los familiares de las víctimas, por ejemplo) dejan algo huérfana a la cinta en este sentido y junto algunas ligerezas de su guión, no permiten que alcance cotas mayores. Con todo, resulta una propuesta apreciable para pasar un buen rato, pero que por su falta de una mayor consistencia poco después de terminarla puede resultarnos olvidadiza, tendremos que esperar otra ocasión para descubrir otro de esos thrillers coreanos que nos pongan la piel de gallina como The Chaser o I saw the devil, seguiremos buscando...


sábado, 22 de junio de 2013

LA MUJER PERFECTA (2013)

Cuando Adrián me desveló el título de su reciente cortometraje "La Mujer Perfecta",  automáticamente me vinieron a la cabeza los infartantes contoneos de la Bo Derek en su película con Blake Edwards. Sin embargo, achaques de la edad al margen, el trabajo del joven Adrián nada (o más bien poco) le debe a dicho film de 1979. A lo sumo, un par de accidentales coincidencias.
Un hombre en la búsqueda desesperada de la mujer ideal, acaba sufriendo el posterior desenlace caótico, totalmente inesperado (o no) del que aprenderá cual sería el destino de sus actos.
Bajo un telón apocalíptico en un inminente futuro distópico (año 2025), Carlos (Óscar González) aún lamenta la reciente pérdida de sus padres. Angustiado y solitario, pasa las horas sentado en el sofá viendo la televisión para evadirse, cabeceando y sin importarle en demasía las continuas amenazas de desahucio que le sobrevuelan (en ese futuro los banqueros son ya meros mafiosos desenmascarados).
Atraído por una noticia sobre un fármaco capaz de resucitar a los muertos, la "Colisteína", Carlos decide jugar su última carta: recuperar la compañía femenina que tanto añora desde que su madre murió [...].
Tras hacerse con un frasco del citado medicamento gracias a un camello de confianza (el propio Adrián, en una aportación de involuntarios tintes Tarantinescos), se decide a conseguir a su "mujer perfecta", aunque para ello deba matarla primero.

Carlos atento a la noticia televisiva que cambiará su vida para siempre
Dispuesto a todo para satisfacer su capricho
La víctima (Mireia Pascual), una chica afín a la figura materna de Carlos, fallecerá al ser atropellada por éste, para ser revivida poco después cual novia de Frankenstein, convirtiéndose así en una especie de zombie a priori inofensivo, capaz durante un tiempo de propiciar a nuestro protagonista momentos de ternura, compañía e incluso sexo necrófilo para el regodeo del respetable. Lamentablemente nada dura para siempre, y el plan de Carlos no tardará en truncarse.
El film de mi ya ex-compañero de estudios cinematográficos Adrián Roldán, propone un cóctel de cinefilia comedida (no hay abuso de referencias como suele haberlo en estos casos, salvando el simpático guiño a Re-Animator), pero sí se desvela deudor de las recientes (que no nuevas) tendencias del género. Se suma al últimamente tan en boga clima apocalíptico en el cine (Los Últimos días, Oblivion, After Earth, todas de 2013), al delirio "living dead" (The Walking Dead, Guerra Mundial Z, Evil Dead), o incluso a las relaciones amorosas entre muertos y vivos (Memorias de un zombie adolescente, The Revenant...).

Carlos cenando con su "experimento zombi"
Recuperando la felicidad perdida

Sin embargo, intenta brillar con luz propia debido a su sobriedad en la propuesta, esquivando la broma fácil en todo momento y adquiriendo un tono inquietantemente serio dentro de un rigor formal tan apropiado como acertado. Sin duda, la coherencia entre fondo y forma es el punto fuerte del cortometraje, pues la historia que cuenta es en realidad terrorífica y su puesta en escena consecuente, sin veleidades gratuitas de estilo (con planos desde el suelo y algunos primeros planos realmente magníficos).
También ofrece riqueza en sus segundas lecturas, tales como la difícil psicología del personaje central y su latente complejo edípico (que lo lleva a comportarse como el mismísimo Norman Bates), los peligros de la soledad, con sus caprichosas consecuencias (Carlos rápido vuelve a ser el chico feliz que antes era mientras obtiene lo que ansía) o las ironías propias de la vida, que casi siempre te coloca en el lado opuesto para aleccionarnos en nuestra vanidad (como demuestra ese final tan catártico y brillante).

"La Mujer Perfecta" empieza a descarrilarse
Por contra, posiblemente La Mujer Perfecta sea algo más irregular a la hora de ahondar en las pulsiones macabras del protagonista (no se empatiza con él del todo porque no sabemos muy bien qué lo impulsa), no acierte en su total construcción psíquica (un personaje tan complejo necesitaría más tratamiento, o sea, más metraje) o presente pequeñas asperezas en su traslación fílmica (algunos arreglos de sonido como el del anuncio de estética, puntuales escenas innecesarias -esa especie de cobradores malvados de desahucios- o algunas interpretaciones desprovistas del suficiente verismo).

Al límite
Con todo, el trabajo de Adrián (y su equipo) acaba resultando estimable, dotado de un conseguido trasfondo inquietante y repleto de intenciones loables, propias de un autor con mayor experiencia, lo que argumenta mucho a su favor.
Seguiremos pues de cerca los futuros proyectos de la productora "Les Pitjeurs", así como la escuela que tanto nos ha enseñado a ambos, La Casa del Cine de Barcelona.
Aquí os dejamos el link para que podáis disfrutarlo, ahora en la que sería la "versión del director" e incluso con sus tomas falsas. A disfrutar.


Y las tomas falsas aquí :


martes, 18 de junio de 2013

PHENOMENA: FINAL TERCERA TEMPORADA

Se nos ha pasado volando de nuevo y nos encontramos a punto de cerrar la tercera temporada de Phenomena, parece que fue ayer cuando abría en el Cine Comedia con El planeta de los simios y Por un puñado de dólares, pero ha habido muchos momentos de buen cine a lo largo de estos más de seis meses, con sesiones variadas para todos los gustos. Un año en el que el público femenino ha tenido alguna sesión especialmente dedicada para ellas, con la San Valentin Experience y dos filmes tan románticos como Pretty woman y Dirty Dancing.
También ha habido sesiones de pura adrenalina con los grandes pesos pesados del cine de acción de los 80, Arnold-Sylvester o Stallone-Schwarzenneger, como queramos ordenarlos. Máximo riesgo y Mentiras arriesgadas, quizás las que podríamos considerar sus últimas grandes películas y que nos hicieron vibrar en el Palau de Congressos de Catalunya, uno de los mejores descubrimientos del año por su gran capacidad y enorme pantalla, que nos ha hecho más llevadero el perder el Cine Urgel como la sede tras las dos primeras temporadas (snif!).
Otra de las sesiones inolvidables fue la vivida con El chip prodigioso y Willow, películas con pequeños protagonistas pero que lucieron enormes en la gran pantalla tantos años después. O la Phenomena Rock Concert, con tres títulos musicales que marcaron la que sería una larga maratón de cine, aunque no tan larga como la vivida con Take Two en la que algunos de los valientes asistentes aguantaron 4 del tirón... Y no menos brillante la sesión con el gran sentido del humor de El jovencito Frankenstein y La vida de Brian.
Tras despedir la primera temporada con ‘Regreso al futuro’ y ‘E.T.’, y cerrar la segunda con ‘Dentro del laberinto’ y ‘Poltergeist’, estaba claro que Phenomena Experience iba a echar la casa por la ventana para mantener el listón muy alto en la clausura de su tercera temporada. Y lo hace con un programa doble que supera todas las expectativas: ‘Arma letal' (Richard Donner, 1987) y ‘Depredador’ (John McTiernan,
1987). Dos de las películas más importantes del cine de acción de los ochenta que cuentan, además, con el sello del visionario productor Joel Silver, cuyo nombre se esconde tras éxitos como ‘Matrix’ o ‘Jungla de cristal’. Una sesión de alto voltaje que se podrá ver el próximo 28 de junio en el Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona.
En ‘Arma letal’, Mel Gibson consiguió uno de sus personajes más divertidos como el loco agente Martin Riggs, que tan buenos momentos nos ha brindado junto al inseparable Danny Glover. Arnold Schwarzenegger cambia la ciudad por la jungla en ‘Depredador’, una saga convertida ya en historia del cine sobre todo gracias a la monstruosa criatura creada por Stan Winston e interpretada, en varias secuencias, por un jovencísimo Jean-Claude Van Damme que abandonó el rodaje al saber que no se le vería la cara bajo aquel impresionante disfraz. La caza ha empezado.
La sesión tendrá lugar el viernes 28 junio en Barcelona, en el Palau de Congressos de Catalunya a las 20h, V.O.S.E.

Butacas numeradas: 9 €
Butacas sin numerar: 8 €

La venta de entradas sólo en Atrápalo a partir del 18 de junio, a las 18 h en el link siguiente:
www.atrapalo.com/entradas/phenomena-clausura-arma-letal-depredador_e79675/

lunes, 17 de junio de 2013

PHENOMENA: EL SANTO + APOCALIPSIS CANÍBAL (14-6-2013)

El sello Grindhouse en las sesiones de Phenomena, siempre ha sido un reducto para todos aquellos cinéfilos a los que el disfrute de una película no lo asocian necesariamente a las grandes producciones, ni a la presencia de destacados actores (ni actores como tales podríamos llegar a decir), mucho menos de lujosos efectos especiales, decorados creíbles, obras donde la presencia de un guión o montaje minimamente coherente tampoco es un prerequisito para evitar pasar un buen rato. Todo aquel que no cumpla con la mayoría de estos puntos antes expuestos, se arriesga a querer arrancarse los ojos ante la incredulidad de algunas producciones, ya no de serie B, sino más bien de serie Z, que nos han llegado a ofrecer en más de una ocasión. Este pasado viernes los Cinemes Girona contrastaban por coincidir en sus salas dos eventos antagónicos si cabe; por un lado se celebraba la 1ª edición del Festival de Cinema Alemany, denotando un cierto "glamour" entre los asistentes y una programación de otro calibre. A la misma hora también se citaba un buen número de asistentes ávidos por disfrutar de una propuesta terriblemente gamberra y no apta para todos los públicos mediante dos títulos sacados de las catacumbas cinematográficas: una de las muchísimas entregas de El Santo y el gore de Apocalipsis caníbal.
Algunos de los espectadores del Festival de cinema Alemany a punto estuvo de confundirse de sala y habría sido todo un espectáculo ver sus caras al descubrir lo que se cocía en la Sala 1. De entrada y para calentar el ambiente, cabe destacar el espectáculo que nos brindó Lo Perico Enmascarat, un "individuo" ataviado de luchador mexicano haciendo gala de una total desinhibición y un gran sentido del humor que le valió ganarse al público al momento, y que nos dejó algunos momentos para el recuerdo en precario equilibrio subido a las butacas de la sala o soltando algún chiste digno del mejor Cálico Electrónico. Impagable experiencia. Acto seguido Nacho Cerdà pasó a comentar por encima los dos títulos que se iban a proyectar, introduciendo para los neófitos al personaje de "El Santo", mítico en su país, donde rodó más de 30 filmes dando vida a este peculiar superhéroe, que tanto su hijo como su nieto han querido perpetuar siguiendo sus pasos en la lucha libre. Asimismo tuvimos una buena ración de tráilers de época, algunos de los cuales eran totalmente descacharrantes como En busca del huevo perdido (1982) con la presencia de las insufribles hermanas Hurtado entre muchas otras "glorias", una muestra del cine más casposo que dio durante muchos años el cine español (os invito a echar un vistazo por YouTube y ver algunas imágenes para intentar dar crédito).

Luchando para entrar en la sala contra un grandísimo enmascarado...
El primer plato de la noche era La venganza de las mujeres vampiro (1970), película que en cierta manera puede recordar a los seriales de Batman de los años 60, con un superhéroe ayudando a la policía a resolver todo tipo de crímenes, pero con un par de vueltas de tuerca de más (o tres). La enorme popularidad de la lucha libre en el país propició que Rodolfo Guzmán Huerta (alias Santo, el enmascarado de plata, uno de los mejores luchadores de la época), pasara a convertirse en "estrella" de cine rodando multitud de entregas encarnando a este personaje, enfrentándose a todo tipo de peligros, a cual más delirante. De esta manera, el Santo llegaría a plantar cara a delincuentes varios y también a seres sobrenaturales, como los vampiros en la entrega que comentamos (o momias, zombies, hombres lobos y muchos otros...), dando lugar a todo una suerte de situaciones rocambolescas, imposibles y desternillantes gracias a unos guiones de risa, unas frases lapidarias por parte de Santo y las limitaciones de unas producciones de bajo presupuesto más voluntariosas que bien hechas, pero que vistas con la perspectiva adecuada se convierten en piezas para el delirio del cinéfilo más abierto de miras.

Con este fantástico efecto especial nos presentan al vampiro... ¿cómo os habéis quedado?
El Santo... pensativo antes de soltar una de sus lapidarias parrafadas...
Risas y más risas logró arrancarnos a todos los presentes con algunos momentos para el recuerdo, -la novia del policía disfrazada con unas gafas gigantes, el Santo disertando acerca de la ciencia y la muerte, las vampiras bailando sin ningún sentido antes de esconderse sin explicación alguna en sus ataudes y un largo etc- fueron recompensa suficiente.
La segunda película que nos esperaba lograría a la postre elevar a la anterior a la categoría de obra maestra, luciendo infinitamente inferior en todos los aspectos...pero no avancemos acontecimientos y pongámonos en situación. Para rematar la sesión llegaba Apocalipsis caníbal (1980), filme de Bruno Mattei y que puede llegar a confundirse con otro de idéntico título y año de producción pero firmado por Antonio Margheriti.

Fueron unos años plagados de coproducciones hispano-italianas, donde llegarían a rodarse un buen numero de interesantes películas de la mano de directores como Lucio Fulci o Amando de Ossorio, que supieron sacarle el mejor partido posible a unos presupuestos ridículos gracias a una gran inventiva y su buen oficio. Es innegable la enorme influencia que tendría el filme La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968) de George A. Romero, dando lugar a toda una serie de obras que explotarían el fenómeno zombie, logrando un buen resultado en algunos casos, otros trabajos menos afortunados y muy al final de la cola podríamos situar esta obra de Mattei. Vista hoy en día resulta casi imposible tomársela mínimamente en serio, pero la buena predisposición a sacar partido de sus muchas flaquezas para reír a pierna suelta e ir comentándola con los amigos, han hecho de ella un filme inolvidable (difícil de borrar de nuestras retinas algunas de sus imágenes). La historia presuntamente nos sitúa en Nueva Guinea donde una planta de investigaciones químicas llamada Hope I, de forma accidental deja escapar un gas tóxico que irá convirtiendo a los muertos en unos zombies ávidos de carnaza humana.

Uno de los del equipo especial jugando con los zombies (literalmente...)
Pongamos unas tetas, que al menos el personal por unos momentos se olvidará del resto...
Y para darle algo de juego al asunto, tenemos a una especie de grupo de asalto (cuatro amigos en mono azul que dejan al Equipo A como auténticos gentleman) que intentarán solventar el problema (todavía no he entendido como). Lo más curioso del tema es que su rodaje tuvo lugar en Barcelona y sus alrededores, por lo que ya podéis imaginaros lo lograda que está la ambientación de la densa selva de Nueva Guinea. Una planta que realmente está ubicada en Badalona, una embajada de los Estados Unidos que se ubicó en el Palau de Pedralbes o una densa selva que tuvo lugar por Collserola o el Parc del Laberint, dan como resultado una producción penosa en todos los sentidos, pero divertida por eso mismo. Vista la limitación económica, para generar la ambientación adecuada, el director se sirvió de metraje de documentales, los más celebrados por el público los de animales. No importaba que pasara en pantalla, cada dos por tres veíamos un mono saltando de una rama a otra, unos salvajes remando en un río, ritos funerarios varios, un pájaro pescando o unos elefantes africanos corriendo por la Sabana (espera... ¿no estábamos en Nueva Guinea?... da igual, pégalo después del guepardo...).

Uno de los pocos buenos momentos nos los regala el niño zombie...
La película carece de un montaje coherente y nos pondrá a prueba en más de un momento (¿la pistola no la tenía el otro hace un momento?... bueno, tira millas, oye...), el maquillaje es de risa (hay extras que hacen de negros que ni lo son y algunos zombies simplemente llevan pintada parte de la cara), las actuaciones son de broma e incluso en algunos planos hay zombies no pueden evitar troncharse ante lo lamentable de la situación. Por cierto, tiene una escena con un destape completamente gratuito (pero muy de agradecer) de los pechos de la protagonista. Todo ello hace de la película una experiencia digna de ser vivida a pesar de la vergüenza ajena que nos pueda invadir en algún momento. Pero esto es puro Grindhouse, ¿que os esperabais? Y a los que nunca habéis ido a una de estas sesiones, solo me queda que animaros para que viváis una sesión que recordareis mucho tiempo...
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