sábado, 24 de noviembre de 2012

BERBERIAN SOUND STUDIO (2012)

El segundo film del británico Peter Strickland (tras su road movie "Katalin Varga" en 2009) es Berberian Sound Studio, una película que nos permite viajar en el tiempo y retroceder hasta la década de los 70, cuando en Italia reinaban las realizaciones de películas de terror y del fantástico, generando incluso un subgénero propio llamado giallo, donde podemos encontrar directores tan destacados como Mario Bava o Dario Argento tras las cámaras.
Nuestra historia arranca con la llegada de un técnico de sonido inglés llamado Gilderoy (un buen trabajo el de Toby Jones) a Italia, con la misión de encargarse de la edición del sonido de la última obra creada por el reputado director Santini, una película giallo titulada The Equestrian Vortex.
Gilderoy, reputado experto en su trabajo, tendrá que lidiar con un nuevo mundo para él, y no solo por el reto de estar a la altura de lo que implica trabajar en su primera película de terror, sino por tener una enorme paciencia para no perder los estribos por los problemas que surgirán al trabajar con "profesionales" italianos.
Italia fue un país que explotó cinematográficamente los géneros norteamericanos más rentables, dando su réplica europea (y oportunista en ocasiones) a los éxitos de entonces, y convirtiéndose así desde finales de los 50 en el principal mercado europeo en cine "exploitation".
Sin duda los más importantes serían el "spaguetti western" (películas del oeste filmadas en Italia y alrededores), el "peplum europeo" (mal llamado también "sword and sandals") o la serie B de ciencia ficción copiada con descaro aprovechando el tirón de género (ejemplos como "Star Crash", de 1978 o ese "Alien 2: sobre la tierra", de 1980 hablan por sí solos).


Gilderoy revisando su nuevo puesto de trabajo
Pero sería a principios de los 60, cuando el genial Mario Bava, originara este subgénero llamado "giallo" ("amarillo" en italiano, y que era el color de los libros pulp en los que se basaban estos films) con su película "La muchacha que sabía demasiado" (La ragazza che sapeva troppo, 1962) una alternativa transalpina al slasher americano tan de moda por aquél entonces gracias al Psicosis (Psycho, 1960) de Hitchcock, y que dio pie a una nueva manera de entender el asesinato en pantalla con escenas mucho más sangrientas (Italia era más permisiva con la sangre) y jugando con el color, la iluminación, el misterio y sobre todo, con el sonido.


Gilderoy tratando amablemente de percibir su cheque
Lo que ofrece esta Berberian Sound Studio es la oportunidad de ver cómo se las ingeniaban en aquella época en una post-producción de un film giallo cualquiera, plasmando la manera de trabajar italiana (desordenada, caótica y donde no ves tu cheque al final de mes) desde un punto de vista británico (véase, educado, formal, metódico y puntual), lo que sin duda, le otorga un tono entre cómico y dramático al film de Strickland (estupenda escena cuando le explican a Gilderoy que debe gritar para obtener su cheque o sino no le harán caso).
Sin duda, la propuesta se agradece desde un punto de vista cinéfilo, por su estimable originalidad, su más que estudiado rigor fílmico (sin cansarnos con fechas ni nombres) y por meternos de nuevo en aquella época dorada del cine italiano, demostrando que el director ama el género y siendo un respetuosísimo film repleto de buenas y elogiables intenciones.
Sin embargo, eso no es suficiente como para crear una película del todo encomiable, ya que nos acaba fustigando con un ritmo excesivamente lento, muy poca iluminacíón en pantalla (efecto fallido en mi opinión el abuso del contraluz), narrativa rimbombante (demasiado empeño en mostrar los trucos de audio para mi gusto) y por consiguiente resultando difusa y algo cargante, por no decir aburrida.

Un excelente ejemplo de que los dobladores son verdaderos intérpretes en la oscuridad
Ni tan siquiera la grata sorpresa que esconde en su último tercio o destellos de excelentes actuaciones en medio de la trama (espléndidas intervenciones femeninas, por cierto) servirán ya para convercernos de su cometido, y lamentaremos que no haya sido un film mucho más atrevido y eficaz, y no tanto una propuesta experimental sobre un tema tan apasionante como la realización sonora de un film Giallo.
En pocas palabras, un planteamiento de mucho interés cinéfilo (de hecho, hay que serlo para poder disfrutarla) que evidencia las limitaciones de su joven director, desbordado aquí lamentablemente por su propia propuesta. Ojalá sea impulsora de similares proyectos en un futuro, ya que son muy necesarios en los tiempos que corren, sin duda.




HOTEL TRANSILVANIA (2012)

En los últimos meses hemos sido testigos de la desbordante campaña promocional que Hotel Transilvania ha gozado en nuestras tierras (anuncios hasta aburrir en TV, pegatinas en los cereales o incluso regalando globos en ciertas hamburgueserías de renombre), provocando concienzudamente que los niños coaccionen a sus padres y les "obligen" a ir a ver el film en cuestión a base de pataletas. Tampoco podemos negar que la película emana un aroma cinéfilo de lo más sugerente para el adulto, que ve como los grandes mitos del cine de terror de siempre (desde el hombre invisible, la momia o el hombre lobo hasta el mísmisimo Conde Drácula) se dan cita aquí para compartir pantalla, siendo indudablemente un reclamo fantástico. Pese a eso, y lamentándolo mucho, la experiencia de su visionado nos ha parecido más un espejismo que una realidad, ya que la idea previa en nuestra mente superará al resultado final y eso nunca es una buena noticia, se mire como se mire.
La historia nos presenta a un Drácula excesivamente protector (doblado con esmero por Santiago Segura) que vive en un castillo con su hija, una adolescente llamada Mavis. Ésta, que celebrará en breve su mayoría de edad vampírica (118 años), le pide de nuevo a su padre el poder salir a ver el exterior, pese a los peligros que Drácula siempre le ha explicado que existen (aquí, los humanos suponen la mayor de las amenazas, como era de suponer). Drácula "permitirá" que Mavis salga al exterior, pero hará lo imposible para controlar la situación (excelente secuencia la del pueblo de zombies, tal vez la mejor del film).
Por otro lado, y como regalo de cumpleaños, Drácula decide abrir el palacio bajo el nombre de "Hotel Transilvania" para así invitar a todos y cada uno de sus "amistades" a una gran fiesta dada la ocasión. Entre ellos estarán Frankenstein y su inaguantable mujer (un guiño no tan divertido como podría haber sido), el hombre lobo y su prole (con el acento andaluz más provincial posible...), el hombre invisible o la momia (un personaje muy poco disfrutable) entre muchos otros, que irán presentándose uno a uno en una extenuante consecución de mareantes imágenes tridimensionales que más que fascinarnos, nos acaba por molestar.



Lo que nadie se espera en esa terrorífica fiesta de cumpleaños es la presencia de un insufrible humano (tan solo divertido en su diseño), que ha llegado allí siguiendo a unos zombies y que dará la réplica argumental para, además, enamorar a la insoportable Mavis (ella es la que sufre el peor doblaje del film, que ya es decir!!).
Como ya viene siendo costumbre en la actualidad -sin ánimo alguno de restar méritos a sus realizadores-, el aspecto técnico de Hotel Transilvania resulta de nuevo indiscutible, llegando a una calidad altísima del dibujo y a una factura bellísima que, sin sorprender realmente en nada, sigue siendo perfectamente disfrutable.
Si bien es cierto que tras su estrafalario envoltorio se esconde un claro mensaje sobre los prejuicios del ser humano (resulta tan evidente que pierde trascendencia), el film pretende ser una comedia en todo momento, poniendo empeño a cada minuto que pasa, pero mostrando una incapacidad evidente en su grupo de guionistas, que acuden al estereotipo de "gracieta al uso" mil veces usada cada vez que faltan ideas (hay muchos chistes o bromas tan vistas que ya irritan).


No ayuda tampoco el uso supuestamente cómico de los acentos (nos encontraremos de todo, cubanos, argentinos, andaluces, catalanes....incluso Drácula habla con un deje rumano), ni la desafortunada colección de vociferaciones que predominan (y saturan) el bienintencionado film, pero no perdonaremos que no sea apenas graciosa y que su cometido sea "embelesar" a unos boquiabiertos niños a los que, seguramente, les entusiasme.
El apabullamiento de criaturas que contiene el film nos dispersará las neuronas y provocará cierta confusión en el espectador, que acabará por inquietarse al no saber donde mirar.


El alarde descomunal de efectos desplegado en el film se transformará en dolor de cabeza cuando superamos los 70 minutos aproximadamente, (que hubiesen sido suficientes para terminarlo todo). Así pues, sus últimos 25 minutos se hacen muy cuesta arriba y cualquier adulto sobrio sufrirá y pedirá la hora para que todo termine. Para acabar, me gustaría destacar sus pésimos títulos de crédito finales, que los definiría con una sola y apropiada palabra: espantosos.
En fin, un irregular film de animación estadounidense que se puede hacer dificilmente soportable para el adulto pero que funcionará perfectamente con los niños, ávidos ellos de ruidosas montañas rusas de efectos y gritos.

EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1985)

Dentro del circuito NeoCulte Focus en el renovado Brigadoon de Sitges 2012 nos vimos de nuevo irremediablemente atraídos por un film de auténtico culto, y agradecemos desde aquí la gran oportunidad de poder revivirla (nunca mejor dicho) en una proyección en su versión original (esta vez sí, subtitulada) aunque haya sido en "petit comité".
Don O'Bannon, fallecido en 2009, no pudo presumir en vida de haber sido portada de revistas de cine, y ni tan siquiera de que su nombre llegara a sonar fuera de los círculos internos del mal llamado "business", pero una cosa si que es cierta, fue uno de los más importantes artífices del fantástico de Hollywood en los últimos 30 años.
Él firmó los guiones de films tan míticos como "Dark Star" (con la que, apenas cumplidas sus 28 primaveras, co-escribió con John Carpenter en 1974), la soberbia "Alien, el Octavo pasajero" (Alien, 1979) o la fabulosa "Desafio Total" (Total Recall, 1990), entre una decena de reconocidas obras.
Lanzado pues a cosechar más éxitos, y como todo buen escritor de películas suele hacer tarde o temprano, también se puso manos a la obra para dirigir sus propios proyectos, estrenándose con una comedia zombie (zombedy) considerada ya de culto por los amantes del subgénero más putrefacto del cine.
"El regreso de los muertos vivientes" (The return of the living dead, 1985) obviamente tiene como referencia principal la obra maestra del afamado George A.Romero "La noche de los muertos vivientes" (Night of the living dead, 1968), llevándolo todo a la parodia de un modo totalmente novedoso y muy gamberro.
El simpático film de O'Bannon arranca presentándonos a Frank (entrañable James Karen), un trabajador de un almacen de productos sanitarios que está enseñando a su nuevo aprendiz Freddy las tareas del mismo.
Charlando tras terminar su turno, Frank le explica a su impresionable pupilo que los sucesos acaecidos en la famosa película de Romero son reales, y que allí mismo, en el sótano de la empresa, tiene la prueba de ello.
Fascinado, Freddy acompaña a su jefe a los subterráneos del lugar para descubrir que allí hay todavía guardado en un barril (como tiene que ser...), un zombie junto con el extraño gas que los devuelve a la vida.
De manera accidental, el peculiar recipiente se les abrirá y tanto el zombificado ser como el gas allí guardado se liberarán, alcanzando además un cementerio cercano (me encantan estas coincidencias) y despertando a los cientos de muertos que allí descansaban aparentemente en paz.....


Al mismo tiempo, un grupo de jóvenes gamberros organizaba una extraña fiesta en ese cementerio y serán testigos de excepción de ese inesperado acoso zombie, viéndose peligrosamente atrapados entre una verdadera legión de no-muertos hambrientos de cerebros (imborrable la escena donde piden "more cops...!!" por radio).
Ya va siendo hora de alzar este film al Olimpo de las comedias y reivindicarla como la mejor "zombedy" de todos los tiempos (y quizás la primera), ya que conjuga varios factores con impecable habilidad: humor inteligente, grandes efectos visuales, provoca un festival autoparódico sin igual (usando incluso los clichés a su favor) y con un reparto totalmente cómplice, resultando todo un acierto.














La idea de que la propagación gaseosa sea la culpable para resucitar tamaño despliegue zombie (tras tratar de incinerar a uno de ellos, el humo afecta a todo y a todos) es absolutamente genial, y todas las consecuencias de la misma no tienen desperdicio, incluso en sus partes menos "coherentes".
Su sentido del ritmo, la capacidad de reírse de sí misma y de los géneros de los que se nutre es simplemente fantástica, y si somos capaces de entrar en sintonía con este grupito de personas en esta divertida travesía de ultratumba, no habrá vuelta atrás, saldremos convencidos de su propuesta, entusiasmándonos con el resultado y las extraordinarias sensaciones que ofrece. Diversión, acción, sangre e incluso desnudos (increíble striptease por parte de la escultural Linnea Quigley) convierten el film de O'Bannon en su película más personal (firma, filma e incluso participa en él) y dio lugar a un segundo proyecto en 1992 con la desconocidísima "The resurrected", aún inédita en mi retina, y que se limitó tan sólo a dirigirla (aunque cueste pensar que no interviniese en su escritura).
Como punto menos entusiasta dentro de mi sugerencia podría destacar la necesidad (o amor) por dicho género a la hora de enfrentarse a él, ya que sino, muy probablemente nos lleve a un mundo donde no queremos estar, y es que no a todo el mundo le gusta bromear con muertos vivientes aunque parezca mentira.
Por cierto, provocó 4 secuelas que, con tiempo, ganas y esfuerzo, trataremos de analizar, aunque sea por ver cómo empeora la cosa....

LOOPER (2012)

El título escogido este año para la clausura del festival de Sitges ha sido el film futurista "Looper", un thriller de ciencia ficción con saltos temporales incluidos, que además, cuenta con un Bruce Willis en buena forma de nuevo tras dejarnos muy desilusionados con sus últimos trabajos (véase, por citar algunos, la fallida "Vaya par de polis", la insufrible "Los sustitutos", o la nimia "La fría luz del día"...).
En Looper (la tercera realización de Rian Johnson tras la reivindicable y estupenda "Brick" y la inédita "The Brothers Bloom") nos traslada al año 2044 y la historia gira entorno a Joe (Joseph Gordon Levitt / Bruce Willis), un joven que trabaja para un grupo de asesinos a sueldo denominados Loopers, que se encargan de recibir a víctimas desde el futuro (en 2072 los asesinatos están terminantemente prohibidos pero algunos saben cómo viajar en el tiempo) para así deshacerse rápidamente de sus cuerpos sin dejar rastro.
Cierto día, Joe recibe un encargo que cambiará su vida: deberá eliminarse a sí mismo, lo que evidenciará que alguien está moviendo los hilos desde el futuro de una manera inesperada.
El film de Johnson no deja de ser en realidad un enrevesado pero inocente blockbuster, con un argumento indiscutiblemente atractivo (aunque los viajes en el tiempo "casi" siempre lo son), que hace gala de un abultado presupuesto y que tiene en cartel algunas caras conocidas (básicamente el trío protagonista) para su estudiada distribución en el mercado. Sin embargo, no alcanza las dimensiones de calidad preconcebidas y termina por ser, por momentos, algo pretenciosa en su consabida condición de obra de culto.
De entrada nos encontramos con un actor principal sosaina, Joseph Gordon Levitt (intérprete fetiche del director, con quién ha colaborado ya en 3 ocasiones), que admitió haber estudiado a fondo los tics y gestos propios de Willis, para poder ser realmente su "impersonator" en pantalla (recordemos que son el mismo personaje en diferentes espacios temporales). Una pena que descuidara un aspecto tan importante como su mano buena, y es que Bruce Willis es zurdo y Joseph no para de demostrarnos en pantalla sus habilidades como diestro, algo imperdonable en un actor metódico como anuncia ser (además que su personaje aquí le viene grande a nivel dramático). En cambio Bruce vuelve a tener peso en pantalla, siendo totalmente un acierto haberlo involucrado en el film y demostrando que puede seguir viajando en el tiempo de nuevo, como ya hizo en "12 Monos" (Twelve Monkeys, 1995) o en "El chico" (The kid, 2000).


Looper consigue simplificar hábilmente un argumento complejo (de entrada, su historia no resulta nada sencilla de plasmar en pantalla), cuidando mucho su montaje y sin recurrir al subrayado en la mayoría de su metraje, algo que, sin duda, la desvía de los odiosos y en exceso recurrentes convencionalismos cinematográficos. Por contra, sí se apoya en ideas recicladas (quién no ve su obvio paralelismo con Terminator) o se muestra incapaz de crear una atmósfera futurista adecuada, siendo un mundo del todo reconocible y, si me lo permitís, insulso e incluso decepcionantemente aburrido.Evidentemente no descubriré nada nuevo si os digo que también hay una chica de por medio (la intermitente Emily Blunt), que con su escenita de alcoba cigarro en mano nos provocará bostezos en vez de calentar nuestras frías butacas (lástima, ya que su personaje empieza bien).



Es de obligado reconocimiento destacar del film sus impecables efectos visuales, en particular cuando un renacuajo superdotado (Pierce Gagnon, ojito con este niño que dará de qué hablar) hace alarde de sus capacidades extrasensoriales o cuando un enviado desde el futuro comienza a desaparecer como Marty McFly en "Regreso al futuro" (Back to the future, 1985).. Toda una delicia visual para el espectador (aunque deudora de Matrix en todo caso) que contribuye a un mayor atractivo al film de Johnson, que pese a sus carencias y licencias estructurales (me da a mí que no están todos los cabos bien atados...), se alza finalmente como un disfrutable ejercicio "rompetaquillas" de respetable calidad, incluso llegando a desprender cierto aire de cine negro en su contexto, que desde aquí se agradece y aplaudimos. Altamente recomendable pues para el público más palomitero y para cinéfilos amantes de la Sci-Fi de vanguardia.

ROBOT & FRANK (2012)

Esta entrañable película me llamó la atención desde que leí su sinopsis y vi un breve tráiler, ya que de alguna forma intuía que podía encontrarme con una interesante historia con temática de robots, pero lejos de las espectaculares pero vacías producciones Hollywoodienses tipo Yo robot.
Robot & Frank es una de esas películas de ciencia ficción que no van a llenar salas y a la que el gran público lo más probable es que la ignore, pero para todo aquel amante del cine que tras la definición de "ciencia-ficción" entienda que hay mucho más que los apabullantes y omnipresentes efectos especiales generados por ordenador o escenas de acción adrenalíticas que parecen haberse apoderado del género ultimamente (vease el terrible remake de Total Recall), puede descubrir una de esas pequeñas joyas que merecen toda nuestra atención. Me alegra decir que es sido todo un acierto, como ocurriera en su día con la fantástica Moon, pues ambas tienen sus puntos fuertes en los sentimientos que despierta en nosotros merced de un inteligente a la vez que sensible guión (que no sensiblero), sabiendo conjugar muy bien esta relación humano-robótica, merced de unas situaciones que se nos hacen cercanas y creíbles.
La historia nos sitúa en un futuro cercano, en el que la robótica ha logrado los avances necesarios para que la interacción entre los humanos y los robots en su día a día, sea ya una realidad. Concretamente en el campo del cuidado de la gente mayor, hay modelos capacitados para atender a aquellas personas que ya no pueden valerse por sí solas, mimando todos los detalles para hacerles la vida más cómoda.
Frank y Jennifer nos guardan una de las grandes sorpresas de la película...
Y aquí es donde conocemos a Frank (Frank Langella), un anciano con unos crecientes problemas de pérdida de memoria y comportamiento, que cada vez inquietan más a su hijo Hunter, incapaz de atenderle como necesitaría al vivir lejos del pueblo paterno. De esta manera, la solución que encuentra para que su padre esté en buenas manos, es ponerle bajo la tutela de un moderno robot cuidador.
A pesar de la aversión inicial de Frank y su negativa a que una máquina entre a formar parte de su vida, los buenos cuidados y detalles del robot hacia su persona para mejorar su salud física y mental, harán que poco a poco lo vea como a un verdadero amigo con quien compartir su solitaria vida. Pero todo irá mucho más allá a partir del momento en que Frank empiece recuperar facultades y a entrarle el gusanillo de volver a ejercer su vieja profesión como ladrón de guante blanco de joyas, incluyendo para ello en sus planes al tierno robot...
 
Enseñándole los secretos de su antigua profesión a su nuevo compañero de fatigas,...
Frank Langella logra una de esas actuaciones que por si solas ya sustentan una película, dando a su personaje toda la credibilidad que necesita, para mostrarse a la vez frágil y dubitativo cuando su mente empieza a fallarle, como irónico y resuelto al tener ante él el reto de retomar viejos hábitos del pasado. Una enorme actuación que se complementa con la de su robótico acompañante, pieza clave en el film, pues a pesar de no poseer un rostro ni poder mostrar ningún tipo de gestualidad facial, se hace con todo nuestro cariño y simpatía, gracias a muy buenas lineas de diálogo con Frank (profundas y llenas de sentido) o con el robot de la biblioteca (espectacular conversación entre ambos). Susan Sarandon en el papel de bibliotecaria está como ella suele estar, bien, dando presencia en pantalla.

Explicando el concepto de robar a un robot...
El tema de fondo, no es otro que mostrar la vida de una persona mayor en sus últimos años, como tantas hay en el mundo, viviendo solo y al que sus hijos por una u otra razón no pueden atender, agravada la situación cuando ya empieza a perder la capacidad de valerse por sí mismo. De esta forma vemos las excusas tanto de su hijo Hunter o de su hija Madison (Liv Tyler) para autoconvencerse de que hacen todo lo que deben y pueden, sentimos la tristeza que experimenta Frank cada vez que se percata de sus limitaciones mentales o el verse desplazado por una sociedad que ya no siente como suya. El duro tema del deterioro de la memoria por culpa de enfermedades degenerativas tiene aquí su espejo en el plano robótico, pues ¿qué implica un reseteo de memoria para un robot sino la pérdida de todo lo que ha aprendido y "vivido"?
Temas como la vejez, las enfermedades degenerativas o la soledad quedan perfectamente reflejados en esta excelente película, que combina acertadamente el toque dramático que requiere, equilibrada también su faceta de comedia, y un mensaje con suficiente empaque de fondo. Todo ello hace que al acabar de verla tengamos la sensación de haberla acertado de lleno, uno de los mejores descubrimientos de este 2012 que se acerca a su fin.

SPRING BREAKERS (2012)

Como cada año dentro de la programación del Festival, se anunció una vespertina sesión sorpresa que únicamente nos es desvelada horas antes de su proyección (aunque las pistas que siempre da Ángel Sala dejan poco margen de error y siempre se sabe 3 ó 4 días antes).
El año pasado le tocó a "Killer Joe", el último trabajo de William Friedkin (el veterano director de "El Exorcista"), que salía directamente de la hornada de cine Veneciana y que supuso un relativo éxito de crítica (aunque no necesariamente de público).
En este 2012, y también desde la bella ciudad italiana, nos ofrecieron el último trabajo del que fuera guionista de la polémica "Kids" (Kids, 1995), el joven norteamericano Harmony Korine (ante la sorpresa de todos los interesados, ya que se aleja, y mucho, del componente fantástico que suponemos ha de tener el film en dicho festival).
En su faceta como director, el irreverente Korine tan sólo contaba con (en rigor) 2 únicas películas previas en su haber (una de ellas, Mister Lonely, un relato muy original, planteando la convivencia de dobles de estrellas, como el de Michael Jackson o Marylin Monroe), pero sin dejarnos extraer ninguna conclusión de hacía donde iría en su siguiente proyecto, dado su eclecticismo.
En "Spring Breakers" (literalmente "vacaciones de primavera"), nos explican como 4 adolescentes muy traviesas (en el amplio sentido de la palabra) planean robar un establecimiento de comida rápida para así poder pagarse sus vacaciones en Florida, ya que están más que hartas de su aburrido estilo de vida (incluso hay una puritana católica que duda de su venerado Dios Todopoderoso y todo...).
Tras el exitoso atraco y divirtiéndose ya bajo el sol de Tampa, las cosas parecen ir como ellas querían. Fiestas, música, chicos, alcohol, sexo....y drogas, todo a un ritmo non-stop y sin agobios familiares, disfrutando de su absoluta libertad.



Lo que no se esperan es que acabarán en la cárcel más pronto que tarde, por estar en el lugar equivocado a la hora equivocada (no me quedaron claros los cargos....estaría mirando hacía otro lado). Entre rejas, nuestras cuatro bronceadas y apetecibles criaturitas seguirán luciendo sus bikinis minúsculos y sus carnes prietas, incluso ante el juez que las dictamina (ni Russ Meyer hizo algo así..). Para su sorpresa, un pintoresco joven con aires de rapero "gangsta" llamado Alien (memorable James Franco, en uno de los papeles más divertidos de su carrera) les pagará la fianza y serán puestas en libertad. Alien les enseña que se pega la gran vida traficando con drogas, armas, coches y toda serie de asuntos sucios, y les invita a quedarse con él en su mansión y "a su cargo" (dice que ha visto "potencial" en ellas....).


El tentador estilo de vida del peculiar drug dealer seducirá a las chicas de tal manera, que se sumergirán plenamente en su atractivo mundo, accediendo incluso a sus deseos eróticos (tríos, lesbianismo, sadismo..), comprando ropa cara, yendo en sus millonarios deportivos o jugando peligrosamente con sus armas (propietario de un arsenal digno de Al Capone).
El film de Korine, pese a resultar gratamente simpático en ocasiones (gracias únicamente a James Franco) y estar atronadoramente musicalizado (parece un videoclip de 90 minutos de la MTV), no conlleva consigo ningún propósito cinematográfico sólido, dejando correr así sus minutos deliberadamente y autoconsiderándose casi como una ácida crítica hacia el sistema americano (que cae por su propio peso sin consistencia alguna). Lo malo del asunto es que de manera inevitable se descubre también endeble en sus cimientos, vanidosa en su conglomerado visual (parece rodado por un adolescente con carta blanca), y del todo nula artísticamente (sus actrices parecen sacadas de Jersey Shore, aunque se agradece el festival de pechuga).
Lo realmente destacable del embrollo es la delirante caricaturización de un desconocido rapero local llamado "Dangerous" encarnado por Franco, que adopta la "pose" más exagerada del mismo para crear un personaje extremo, pero a su vez divertidísimo (esa versión al piano de Britney Spears nos dejó pasmados).
Para concluir, creo personalmente que Spring Breakers podría interpretarse simplemente como una filmación provocativa de aquello que los padres no quieren que hagan sus hijas, y demostrando una vez más que su joven cineasta arrastra todavía las mismas pretensiones que con sus títulos anteriores, poniendo en entredicho su crecimiento personal como director

DARIO ARGENTO'S DRACULA 3D (2012)

La historia ya la sabemos todos: Johnathan Parker (un Unax Ugalde del todo desorientado) es un bibliotecario que llega al pueblo de Passo Borgo para trabajar con el conde Drácula (aquí encarnado por el alemán Thomas Kretschmann, quién arrancó más risas que escalofríos, lamentablemente). Ya será demasiado tarde cuando descubra que el conde es la maldad personificada, un ser de las tinieblas que anhela recuperar a su amor pasado y que tiene atemorizado a todo aquél que no le rinda pleitesía absoluta.
La bella mujer de Parker, Mina (una anecdótica Marta Gastini) es la viva imagen de la póstuma esposa del conde, lo que aumentará el espíritu de reconquista del vampiro enamoradizo hasta límites empalagosos. La oportuna llegada del famoso cazador de vampiros Van Helsing al poblado (un inútilmente esforzado Rutger Hauer) servirá para enfadar aún más a Drácula, que ya sólo piensa en recuperar su tan ansiado pasado y dominar a todo ser viviente. En sí, la historia es la misma resobada de siempre, y los pocos elementos diferenciales que contiene el film de Argento son del todo irrelevantes (véase, en vez de Transylvania ahora están en Italia, personajes menos concurridos o ninguneados como el bibliotecario, mayor contenido de carne femenina que en adaptaciones más serias...) y en ningún momento parece que el sistema 3D (un atraso todavía en mi opinión), sirva para mejorar el resultado final, muy mediocre en cualquier caso.
Ambientada con decorados de sonrojante cartón piedra (¡¡menudo tren!!), con un reparto tan variopinto como imposible (españoles, italianos, holandeses y alemanes hablando entre sí en un inglés de mercadillo) y diálogos propios de novelas de bolsillo, el director de Suspiria nos golpea con la que quizás sea su obra más decepcionante, y eso que las 3 últimas eran de juzgado de guardia.
La única manera de no salir huyendo tras sus primeros minutos es dándole la vuelta a su propósito y convirtiéndolo en una experiencia tristemente divertida (¿dónde se ha visto que al salir Drácula el cine rompa a carcajadas?), traduciendo así sus imágenes en puro vodevil y creándonos nuestra propia diversión ante tal desbarajuste, aunque no sea lo pretendido por el abrumado Dario.

Estacazos que no falten, como marcan los cánones vampíricos

Un engañado Rutger Hauer y su impotente Van Helsing

Ni tan siquiera los esperados (y aireados) encantos de sus protagonistas (nos vendieron escotes y cachas para seducirnos) son destacables, ya que nos lo da todo al principio y el resto de metraje es de un puritanismo que espanta las aves.
En definitiva, un escarmiento para un público que aún confiaba en el genio del esteta italiano y que, como muchos pronosticábamos ya, salimos completamente desencantados, incapaces de haber vivido la historia gótica por excelencia y sin más ganas de vampiros en décadas.
Sino la peor película del Festival del 2012, ¡¡poco le queda......!!.

LO IMPOSIBLE (2012)

J.A.Bayona, se consagró con su primera obra El orfanato en el año 2007, un soplo de aire fresco dentro de un cine español que en demasiadas ocasiones peca de repetir temáticas y esquemas demasiado simplistas. Desde entonces se esperaba con ganas su regreso para poder valorar si confirmaba el talento que demostró entonces. De esta forma el saber que estaba inmerso en un proyecto como era Lo imposible hizo que mucho estuviéramos muy atentos a su estreno, pues intuíamos que podía ser una de las más atractivas de la cartelera.
La película está basada en hechos reales que acontecieron en el tsunami que se vivió en Tailandia durante las Navidades del 2004, convirtiéndose en la catástrofe natural más devastadora en cuanto al coste en vidas humanas, cobrándose más de 230.000 muertos.
La historia se centra en el matrimonio formado por Henry (Ewan McGregor) y María (Naomi Watts), que junto a sus tres hijos están pasando unas Navidades de ensueño en un complejo hotelero de lujo en las paradisiacas playas de Tailandia. Lo que tenía que ser una tranquila estancia en medio de blancas arenas y aguas cristalinas, se convierte en un infierno cuando una mañana un enorme tsunami asola toda la costa, arrasando todo lo que encuentra en su camino, masacrando miles y miles de personas de forma instantánea.

Paralizado ante lo que parece imposible, el mar se traga la tierra...
El film se centra en mostrarnos con todo lujo de detalles la espeluznante llegada de la mortífera ola, logrando ponernos los pelos de gallina al sentir el realismo que trasmiten las imágenes al entrar tierra adentro y destruirlo todo a su paso, arrastrando a las personas como auténticos peleles incapaces de escapar de esas aguas. Bayona ha sabido crear una tensión encomiable a lo largo de unos minutos que parecen interminables, haciendo que percibamos el miedo de los protagonistas, la impotencia de hacer nada más que intentar seguir vivos un momento más en manos de unas aguas cargadas de todo tipo de restos, convertidos en armas mortales. Siendo uno de los mejores ejemplos dentro de la historia del cine de hacer creíble una catástrofe natural (nada como las fallidas escenas de El día de mañana, por citar una de tantas).
En el aspecto visual, no hay reproche alguno, un espectáculo por todo lo alto que conmueve por su dureza, y junto al impactante sonido de las aguas, nos deja clavados en nuestras butacas acongojados con lo que estamos viendo.

Los supervivientes en medio de la destrucción...
Si esos minutos son sobrecogedores, el resto del metraje tampoco se queda atrás, mostrando a los supervivientes en una búsqueda, infructuosa en la mayoría de casos, de sus seres queridos; o el verismo que trasmiten las escenas de los hospitales, las zonas anegadas, la desespereación de los heridos y supervivientes, hacen que el film vaya más allá del resto de obras del género de catástrofes naturales. Las cuales suelen quedar como un escenario perfecto para mostrar grandes efectos especiales, pero incapaces de hacernos sentir la mínima empatía hacia unos personajes y situaciones bastante planos.

La desolación reina tras la retirada de las aguas...
Precisamente el elenco protagonista consiguen llevar la película hacia cotas más altas, con desgarradoras interpretaciones que de la mano de un guión diseñado con toda la intención del mundo para tocar nuestra parte más sensible y que la emoción nos embargue (para mí un pelín demasiado, pero dentro de lo aguantable). McGregor tiene sobre todo una escena donde se viene abajo, que deja sin respiración, y Naomi Watts está impecable en todo momento, tampoco descuidar la más que creíble participación de Tom Holland como hijo mayor del matrimonio. Un pero al film sería la casi nula química entre Watts y McGregor o el que ambas historias no hayan sido narradas en paralelo, pues por todos es bien conocida la historia y esta narración partida tampoco aporta ningún efecto sorpresa.
Y también se echa en falta haberle dado cierta presencia dentro de la historia a la movilización de un país colapsado por las circunstancias y no centrarse completamente en la familia en cuestión.
Sin embargo, en lineas generales es innegable que Bayona lo ha logrado, una película diseñada para arrasar en taquilla, pero hecha con la suficiente sensibilidad como para que al salir del cine uno se quede pensando y reflexionando durante unos minutos lo que acaba de ver, y eso ya es mucho, en unos tiempos donde el cine comercial se nos borra de la memoria inmediatamente después de encenderse las luces. Muy recomendable.

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