sábado, 21 de abril de 2012

THE BEAST (2011)

A lo largo del año que llevo escribiendo en el blog, he expresado en multitud de ocasiones mi gusto por el cine rodado en Corea del Sur. Son muchos los títulos que en los últimos años se han convertido en piezas angulares dentro de mi dvdteca desde que descubrí Oldboy por allá el 2003 o 2004; luego se han sumado títulos como Memories of murder, I saw the devil, The man from nowhere, The yellow sea, The chaser, A dirty carnival... y así podría daros un largo listado de películas que a buen seguro os iban a sorprender por lo bien hechas que están, con grandes interpretaciones y unos guiones bien hilvanados, duros e intensos. Prueba de esta calidad es la presencia cada vez mayor de títulos coreanos proyectados en cine o editados en dvd en nuestro país después de haber arrasado en tierras asiáticas. También es verdad que ha habido otras que han sido más flojillas (algunas corren por el blog), es normal, no todo el monte es orégano como suele decirse, pero la que hoy os comento es paupérrima. Por ello os digo lo mismo que decía Gandalf momentos antes de caer por el precipicio: "Huid insensatos...", a lo que añadiría de cosecha propia... "vosotros que aún estáis a tiempo...".
El rapado es el único malo que nos logra transmitir algo, genial su escena del palo...
Preparados para grabar...
Para celebrar el aniversario del compañero que comparte conmigo las andanzas de este blog, decidimos ver una película que a priori por el argumento que presentaba (enseguida os cuento), la poca información que se podía encontrar por la red y gracias a una portada digamos resultona, nos presagiaba una buena ración de cine coreano en su mejor versión. Tras verla, no dudo en calificarla como la peor película de ese país que he visto nunca... y no solo eso, de las peores de cualquier nacionalidad que he visto en bastante tiempo.
Como comentaba antes, el argumento parecía de lo más que prometedor: Una chica llamada Bo-ra y una amiga suya trabajan que como modelos de fotografía para publicidad, en un momento dado son requeridas para tomar parte de un nuevo trabajo del que desconocen los detalles (mal asunto) y solo saben que las tienen que recoger en coche para llegar al sitio en cuestión. Ya en el coche, el ver como les quitan los móviles, las malas maneras de sus acompañantes y la tensión que se respira en el ambiente no hace presagiar nada bueno para ellas (y nosotros nos frotábamos las manos esperando carnaza...). Una vez allí descubren que ya no hay vuelta atrás, están secuestradas por una organización clandestina que rueda porno con jovencitas y lo emite en directo en Internet a través de unos canales de pago para todo pervertido de turno que desee ver como un tipo ataviado con una máscara de cerdo mancilla su honor. En pocas horas será el turno de Bo-ra...

Porno de pacotilla... esto es lo más candente que veremos...
Tae-hun, su hermano, soldado profesional y miembro de un cuerpo de élite (se anuncia la hora de los tortazos...) al saber que ha sido secuestrada decide encargarse él mismo de rescatarla y darle su merecido a los responsables (si es que hasta aquí todo pintaba muy bien con una temática muy recurrente en el cine coreano como es el de la venganza). ¿Entonces que falla? Pues casi todo en general, no sabría por donde empezar ni si merece la pena enumerar todas y cada una de sus vergüenzas, pero vamos con las más relevantes, que al menos así me desfogaré un poco.

Quizás la única escena salvable de lucha.
La película es floja en todos y cada uno de sus apartados, si bien le tengo que conceder que en su arranque (20 primeros minutos) disimula decentemente sus carencias sabiendo crearnos buenas expectativas, algo de tensión y algunas escenas interesantes (el intento de huida de una de las chicas dentro del edificio hasta su acorralamiento o los primeros minutos con el frío responsable del negocio de marras), siendo de largo el mejor tramo de todos. Pero poco a poco vamos viéndole las costuras a un guión que poco ofrece, claramente irregular y algo simplón, que intenta copiar las mejores virtudes de anteriores éxitos del cine coreano, pero que queda en evidencia a su lado. Creo que su mayor problema es no saber encontrar el tono adecuado, quedándose aquí tan tibio y desangelado que sabe a muy poco; como si no se atreviera a mostrarnos escenas duras y contundentes que la historia requería para funcionar y ser creíble (que estamos hablando de una banda que secuestra chicas para forzarlas y aquí lo más duro que vemos es un tío enmascarado acariciando la pierna de una chica...). Todo demasiado soft, inocente y amateur...

¿Dónde está mi hermana...? No lo volveré a preguntar...
Por otro lado las escenas en muchos momentos parecen de telefilm barato, con saltos de plano continuos y gratuitos, una excesiva iluminación que no permite crear en casi ningún momento una atmósfera creíble, angustiante u oscura que la película pedía a gritos para que nos llegáramos a meter dentro.
En cuanto a la acción, pues sí, hay bastantes peleas, pero se repiten en exceso con flojas coreografías casi siempre idénticas, y en alguna de ellas hasta cuesta saber quienes son les teóricos "buenos" y quienes los "malos", y lo que es peor, acaba casi por darnos igual. Tal vez la pelea con el cuchillo o la escena del palo con el clavo sean lo más rescatable en este apartado.

Guapa, te has ganado un Razzie con todo merecimiento...
Los que conocemos la manera de actuar de los coreanos, sabemos que suele ser dura, visceral y muy expresiva, pues aquí precisamente se echa de menos esto, a excepción del protagonista que lo intenta pero sin acabar de convencernos (para mí es una pobre imitación del prota de A bitersweet life), y uno de los subalternos de los malos que sí consigue adquirir un mínimo de carisma, el resto son olvidables y no hacen nada para que nos lleguen a importar. La actriz que hace de Bo-ra es mala, y cuando sale, su cara de susto es digna de un anuncio de televisión a las 4 de la madrugada, y su última escena es tan chorra que nos arrancó una carcajada descomunal. Y para acabar la chica que acompaña a Tae-hun en su intento de rescatar a su hermana es un personaje totalmente prescindible, pues no aporta nada de nada, sus escenas están muy mal ligadas y su actuación que es de juzgado de guardia... en fin dejémoslo aquí.

Por fin nos vemos las caras...
Quizás los que la veáis podréis decir que he sido demasiado duro con ella , es posible que no os disguste tanto como a mí y penséis que no es tan mala (yo creo que sí), que las hay peores (pues sí, nada más faltaría); pero es que está muy por debajo de cualquier producción coreana que haya visto con anterioridad, y me han molestado sus aires de thriller algo pretencioso cuando es una mala copia de buenos títulos de este género. Además por Internet corrían ciertos comentarios que la llegaban a comparar con la excelente The man from nowhere y eso es insultante. Todo ello ha hecho que mi impresión final sea aún peor de lo esperado, con una sensación de decepción mayúscula. Por favor, no os castiguéis innecesariamente, evitadla a toda costa y si, a pesar de todo, algún valiente se atreve con ella, que nos cuente que le ha parecido...


viernes, 20 de abril de 2012

SLUGS, MUERTE VISCOSA (1987)

La carrera cinematográfica del recientemente fallecido Juan Piquer Simón (Valencia, 1930-2011), es muy diferente a la de cualquier otro director español; y no sólo por cultivar el género Fantástico, casi inexplorado en nuestras tierras, sino por darles a todas sus películas ese aire internacional, rodar en Estados Unidos, en inglés y con actores (la mayoría) americanos, algo arriesgadísimo en aquellos años comercialmente hablando.
Tras la buena acogida de su "Mil Gritos tiene la Noche"(1982), sobre todo en territorio yanki, Simón se adentra en un subgénero del terror hasta el momento virgen en nuestro cine (o casi virgen, que esto nunca se sabe) como son las monster movies, ese tipo de cine de serie B americana que abundaba en los años 50, con arañas gigantes, abejas asesinas, ratas como búfalos, sapos carnívoros, etc... atacando pequeños y (siempre pacíficos) pueblecitos causando el pánico.
En eso se basa nuestro amado Piquer Simón para establecer las bases de su film, situándolo en un pueblecito cerca de Cánada, concretamente en Lyons, EEUU y aprovechándose de sus gentes para filmar donde hiciera falta, incluso en el interior de sus comisarías y utilizando coches patrulla reales.
Ya en la primera escena, Simón nos enseña sus cartas. Una parejita está pescando (ella ligerita de ropa evidentemente, como marcan los cánones...) y ocurre un inesperado ataque sangriento bajo el agua, en claro homenaje a Tiburón o a Piraña, como queramos verlo, y consiguiendo inquietarnos en tan sólo 2 minutos. Será la primera de tantas otras muertes que asolarán el lugar, llamando la atención de Mike Brady (un Michael Garfield ausente de la película) que trabaja como empleado de sanidad y cree saber qué está sucediendo.Al parecer, un ejército de babosas carnívoras ha mutado subterraneamente hasta convertirse en unos seres de lo más peligroso, llegando incluso a crecer en nuestro interior y devorarnos, multiplicándose de forma alarmante.
Las Autoridades no están por la labor y dejarán a Mike sólo en su cometido, que no es otro que salvar a los ciudadanos de Lyons de una muerte segura, muy viscosa además, como reza el título. El film de Piquer Simón (para algunos el mejor de su carrera) resulta muy entretenido en su primera mitad, decayendo inevitablemente pasado su meridiano, consiguiendo una sensación algo negativa en el espectador.
De entrada, las babosas están conseguidas, y no fue tarea fácil. Se usaron algunos ejemplares procedentes de Asturias y otras tantas de plástico que tras un uso paciente de la tecnología a su alcance en aquella época, dieron como resultado unos efectos notables, siendo con todo merecimiento galardonada en los Premios Goya de 1989.
El argumento no depara sorpresas mayúsculas, es lo que es y no hay que darle más vueltas. Pero sí me gustaría destacar que sus imprecisiones argumentales tienen encanto, con un subdesarrollo agradable que el espectador perdona con vehemencia. No es nada pretenciosa y en todo momento sabe hasta donde llega, pero ofrece lo que puede y es de agradecer.


Piquer Simón, precursor de lo viscoso
Lástima de esa segunda parte floja en ideas, repetitiva y menos elaborada, porque si hubiese seguido la misma tónica que en su primera mitad, estaríamos hablando de una pieza a tener más en cuenta.
Contiene sexo suave y reprimido, es valiente con el género, no hay sensación de miedo en ningún momento (que sí de asco, sin duda), y tal vez le sobren 20 minutos de bobina, pero comprendo que hoy en día se la rescate como una cinta de culto, dada su indiscutible personalidad cinematográfica. Actores nacionales como Concha Cuetos o Manuel De Blas aparecen casi de manera anecdótica para responder a una demanda comercial de alguna manera impuesta, pero está planteada para funcionar fuera de nuestras fronteras y así lo consiguió (de hecho, se estrenó con casi 1 año de diferencia en EEUU antes que aquí en España). Punto y aparte merece su apartado musical, con unos montajes repletos de sobresaltos inútiles y mal escogidos que sólo conseguirán hacernos sonreír, tratando de provocar intensidad donde menos hacía falta.
Hay una escena excelente que me gustaría destacar por encima del resto, y es cuando la pareja está de arrumacos en la cama, desnudos, y se encuentran con la habitación repleta de babosas. Ella resbalará siendo devorada de manera explícita y él no correrá mejor suerte.
En cierto modo, es un claro tributo a otra cinta de género llamada "Squirm, gusanos asesinos" (1976), donde sucede algo muy similar. Sin duda, una escena angustiosa y muy gore, de lo mejor del film. Para terminar, quiero aclarar que aún está por llegar el día en que a este hombre, Juan Piquer Simón, se le reconozca su trabajo con total merecimiento en nuestro país, (hay auténticos delirios freaks con él en EEUU) aunque desgraciadamente ya, él no lo verá.
En mis planes está degustar toda su obra poco a poco con la óptica que creo, se merece.

jueves, 19 de abril de 2012

PUZZLED LOVE (2011)

Segunda película que veo del Atlantida Film Fest y que me ha resultado bastante curiosa al saber que nace como un proyecto dirigido y guionizado por 13 estudiantes de la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya), y por ello pienso que se debe considerar más como un trabajo de carrera que no una película completamente profesional. Por ese mismo motivo la valoración que le doy también lo tiene en cuenta (a pesar de la crítica que voy a hacer a continuación).
Irene y el Topo, son dos hermanos que comparten piso en Barcelona y que tienen decidido poner un anuncio para alquilar una habitación que les sobra y así tener unos ingresos extra. El problema se presenta cuando cada uno de ellos pone por su cuenta un anuncio y se les presentan dos jóvenes estudiantes a la vez (Lucas y Sun, que han venido para pasar un año a la ciudad) para quedarse con la habitación. Entre ellos desde ese mismo instante surge una marcada enemistad y competencia para hacerse con la preciada habitación, finalmente es la chica quien se queda con ella y Lucas se debe conformar con el atestado cuarto de los trastos. Con unos primeros momentos en los que ninguno de ellos se soporta, finalmente y como suele decirse "el roce hace el cariño" y ambos se enamoran, empezando una relación que por desgracia saben que tiene caducidad, ya que en un año Sun volverá a su Chicago natal y Lucas también se irá...


La película no tiene una gran originalidad, no deja de ser una pequeña historia romántica entre dos estudiantes que se enamoran y viven un amor fugaz pero intenso a lo largo de unos meses, ya hemos visto en el cine en multitud de ocasiones otras del estilo. Sin embargo su corta duración (apenas 70 minutos), su tono desinhibido, alegre, jovial y falto de mayores pretensiones que entretener, la convierten en una obra bastante satisfactoria en términos generales. No obstante, a lo largo de la película me han surgido sentimientos encontrados por culpa de una sensación de desequilibrio entre los diferentes capítulos que la conforman y que acaba redundando en una falta de coherencia (tanto formal como de creatividad) en la obra en su conjunto. El no hilvanar el guión como un continuo, en según que momentos puede provocar que veamos los distintos capítulos más como una serie de cortos un poco inconexos entre ellos que no una película propiamente dicha, en los que participan los mismos personajes.
La calidad de sus capítulos también varía enormemente, mientras que en algunos casos la calidad del guión, dirección o música es indiscutible, y seguro que sus responsables tienen un buen futuro por delante, otros son más bien vulgares, faltos de originalidad y de una buena mano detrás de la cámara.


Me han gustado especialmente tres de ellas que recuerde ahora mismo: la escena inicial que empieza con su despedida en el aeropuerto y que está muy bien rodada; en segundo lugar la excelente escena con Sun en su habitación con su recién llegado novio americano mientras Lucas juega abatido en la habitación de al lado con una pelota siguiendo el ritmo de la música (bien rodada, emotiva y efectiva) y para acabar la escena que tiene lugar en la sala de cine de La Filmoteca, en la que con la imagen partida vemos a la pareja en plena escena de amor, compartiendo pantalla con grandes escenas de amor del cine de todos los tiempos. Muy bien elegida también.
Por contra, las primeras escenas en el piso y los momentos en los que ambos no se soportan, son los más flojos de todos, y para empeorarlo han tenido la mala idea de añadir las típica risas falsas de fondo como de una sitcom americana se tratara; una escena nocturna que poco aporta con una discusión en medio de una mala borrachera o el final tampoco ha sido de mi agrado: convencional, poco arriesgado y sin la emotividad que pienso que sus responsables creen haberle dado.


La pareja protagonista (a pesar de que hay secundarios), son quienes ocupan casi todo el tiempo nuestra atención, y su actuación es meritoria: tanto Marcel Borràs dando vida a Lucas como la de Saras Gil encarnando a Sun. Sin embargo y regresando a la calidad dispar de algunos tramos, se tiene que decir que en el arranque el trabajo de dirección con los actores es malo, siendo su actuación poco creíble, forzada y con una falta de ritmo que me hizo presagiar que en este apartado iba a naufragar del todo. A pesar de ello, después y casi hasta el final mejora enormemente y se nos acaban haciendo muy cercanos, se les coge cariño y logran transmitirnos la amalgama de sentimientos que les van surgiendo a lo largo de los meses de convivencia (lo que hace un mejor guión y un buen director).
Un film sencillo pero que creo que acaba sirviendo a su propósito inicial que no es otro que el ser un ejercicio de estilos de estudiantes de cine, una muestra de lo que pueden dar de sí, acertando plenamente unos, fallando otros, y que acaba distrayendo gracias al trabajo de unos actores que saben transmitir más allá de la pantalla sus sentimientos. Una película que encaja a la perfección en el festival en que toma parte y que se puede recomendar sin problemas.


miércoles, 18 de abril de 2012

EL PROFESOR CHIFLADO (1963)

"El Profesor Chiflado" fue, sin duda, la comedia cumbre en la filmografía del astuto Jerry Lewis, y llegó a suscitar tantas críticas positivas como negativas, debido a su peculiar estilo cómico. De hecho, cultivaba un tipo de humor histriónico y rico en muecas que levantaba disparidad de reacciones en el público, ya que no dejaba a nadie indiferente. Hay quién las encuentra graciosísimas y se ríen hasta que les entra flato y hay quién no le ve la gracia al asunto este del exceso gestual.
Personalmente, estoy dividido entre ambas, pues ese mismo estilo me seduce en mayor medida viniendo de su más directo sucesor Jim Carrey (grandes momentos suyos en "In Living Color") que con el bueno de Lewis, que aún entendiendo sus capacidades, no acaban de tocarme la fibra simpática.
La doble personalidad de "El profesor chiflado" tiene una historia bastante curiosa, con fuentes de inspiración muy diferentes entre sí.
Cuentan que en un viaje de Lewis en tren, un individuo se le acercó y con voz titubeante y un tartamudeo gracioso le pidió un autógrafo, a lo que él amablemente accedió.
Jerry vio un estilo único en aquél hombre, que llevaba unas enormes gafas negras de pasta y un peinado de lengüetazo vacuno, acompañado de un habla inconfundible y sobre todo, muy peculiar. Se tomaron algo durante un buen rato, el suficiente como para que el talentoso Jerry Lewis absorviera gran parte de sus tics y los adecuara más tarde a su personaje de científico torpe y de conversación atropellada del "Nutty Professor", naciendo de esta manera, un icono cómico en la historia del cine.
Por contra, su alter ego el engreído Buddy Love, está inspirado en su querido y compañero Dean Martin, que siempre había lucido un porte de conquistador y mujeriego en sus films (Jerry Lewis y Dean Martin fueron pareja cómica durante casi 7 años (de 1949 a 1956), acumulando un total de 16 films en común). Pero volvamos sin más dilación al film que hoy traigo, porque la historia es la siguiente:
El profesor Julius Kelp (Lewis) imparte química en la Universidad de Arizona, no hace buenas migas ni con sus compañeros de profesión ni tampoco con su jefe, algunos alumnos le intimidan y para más inri, está enamorado de Stella, una estudiante de su clase.


Harto de que le consideren un debilucho, un pardillo y un bicho raro, se apunta a un gimnasio para mejorar su imagen y muscularse, pero descubre que no es una vía factible para un hombre de su condición y cambia de plan (escena ya mítica en la sala de pesas, foto de la izquierda).
Es entonces cuando hace uso de sus conocimientos sobre química avanzada para crear un brebaje que le permita ser diferente, lo que milagrosamente, acaba funcionando.
Cada vez que bebe su pócima, se convierte en Buddy Love (Buddy amor), un individuo engominado de indiscutible atractivo, talentoso y encantador, que sin embargo, demuestra una pedantería y arrogancia insufribles.
Ahora, nuestro profesor tratará de cortejar a su enamorada Stella gracias a su triunfador alter ego, pero algo no funciona como estaba previsto.

Buddy Love en plena seducción

El film está obviamente inspirado en la novela de Robert Louis Stevenson "Dr.Jekyll y Mr.Hyde", pero desde un punto de vista desenfadado y potencialmente cómico. Para la ocasión, Jerry Lewis escribió, dirigió y protagonizó este proyecto, tal vez el más personal de su carrera, ya que siempre se declaró un gran admirador de la novela original y deseaba hacer esta versión.
El film destaca por sus colores vivos, con un uso del technicolor muy adecuado y que le otorga una viveza muy interesante al conjunto técnico. También su destreza con la cámara denota profesionalidad y muestra un buen estilo narrativo, que sin duda son sus puntos fuertes, junto con la personalidad de su protagonista, y es ahí donde comienza el debate.


Debido a los excesos interpretativos del actor, como apuntaba antes, cierto sector del público puede que se canse rápido y lo considere forzado, patético e incluso agotador. En ese caso, la película será una tortura sin ton ni son que tan sólo ahuyentará más aún al espectador menos interesado.
Si por el contrario pertenecemos al bando que lo sabe disfrutar, nos encontraremos con un alarde inagotable de comicidad gestual de auténtico delirio, casi incomparable en el género del humor.
De todas formas, resulta difícil apreciar en todo su esplendor el peso cinéfilo que arrastra el film, debido a que la mayoría de chistes, bromas o secuencias, se podrían catalogar como ingenuas, o incluso infantiles.
Secuencias especialmente acertadas como la del gimnasio (esos brazos de dos metros), el flashback en la cuna (el mejor de largo) o el soberbio juego de voces de Buddy Love tocando el piano mientras desentona, son alicientes suficientes como para darle una oportunidad a esta película, pero deberías armaros de paciencia por si pertenecéis al primer grupo detractor de sus habilidades.
El tono paródico es incesante, su mordacidad ante el repudio social es inteligente y su propósito muy noble, pero termina por cansar y nuestra sensación puede ser de hastío al final, como en mi caso en particular.
Vista desde mi óptica, la película tiene encanto y armas que sustentan su merecida fama, pero no enamora en absoluto y tampoco se vuelve imperecedera, quizás más anecdótica que otra cosa, al no arrancarme risas apenas.
Su apropiada ingenuidad (los alumnos beben incluso leche en los guateques), y sus excelentes golpes técnicos son de aplauso, ya que en todo momento es prudente con las críticas y ni tan siquiera su marcado machismo paródico sobrepasa según qué límites, pero sus cursilerías argumentales (el bueno y tonto triunfa y sus valores prevalecen...) empañan un resultado final algo turbio.
Su versión en DVD es fabulosa, de principio a fin, con una remasterización espléndida y un audio sobresaliente, lo que sin duda, no se puede decir de tantas y tantas otras ediciones del mismo formato y fecha.
Así pues, estáis avisados si decidís entrar en el universo del profesor chiflado original en su conquista personal de la adorable y sexy señorita Purdy, y ni tan siquiera oláis los remakes de Eddie Murphy, totalmente prescindibles.

lunes, 16 de abril de 2012

UN MUNDO CUADRADO (2011)

La primera película que he visto de este Atlantida Film Fest se ha quedado un poco a medio camino de lo que esperaba de ella y también del potencial que se le presumía en su potente arranque, os comento un poco su argumento y seguimos con mis impresiones.
Nos situamos allá en los años 90, en un pequeño pueblo del sur de España, de poco más de 800 habitantes en el que se respira un anclamiento total en las tradiciones del pasado, en algunos aspectos con un toque feudal con el hombre fuerte del pueblo que da trabajo o lo quita a su antojo y al que todos rinden pleitesía. Un lugar en el que no hay policía (solo un grupo de guardas forestales), tampoco leyes (imponiéndose la ley del más fuerte o el de las tradiciones), ni un triste cementerio, ni futuro para las nuevas generaciones que solo tienen dos opciones: quedarse allí y seguir las mismas vidas grises de sus padres o se marchan a la ciudad para tener mejores oportunidades. El título viene a referirse a esa sensación que trasnmite de que allí todo es cuadriculado e inamovible: los terrenos, las viejas casas y lo más importante, las mentalidades de los que allí viven. Tanto es así que incluso las noches de luna nueva hay toque de queda y se obliga a la gente a encerrarse en sus casas para salvaguardarles de los furtivos que deambulan por los bosques cercanos y quien sabe si de otros peligros...

Esteban y Carlos pensando en la venganza y en encontrar al culpable
Una de esas noches cuatro jóvenes del pueblo deciden romper esa estúpida tradición y se adentran en una furgoneta por el parque cercano al pueblo para divertirse un rato, sin embargo al poco se encuentran tiroteados sin saber porqué y uno de ellos muere de un disparo. Carlos es el único que medio herido desde dentro del vehículo accidentado atisba a ver alejarse las botas viejas de un hombre armado con una escopeta y acompañado por un perro... pero nadie le cree. Averiguar quien y porqué les ha atacado será su gran objetivo y obsesión desde ese momento para poder vengar a su amigo.
Le tengo que conceder que los primeros 20-30 minutos de la película son verdaderamente prometedores, la presentación de la situación en el pueblo está bien estructurada y en unos breves minutos logran que nos hagamos una idea del ambiente reinante, con una narración en dos líneas temporales (antes y después del incidente) al que se suma una voz en off por parte de Carlos dando sus impresiones a lo que vivió, y que sirven para que empecemos a plantearnos que pudo pasar realmente esa fatídica noche. La tensión que se respira en el ambiente es creíble y permite que nos metamos en una trama que nos tememos va a ser dura y que presagia una venganza en toda regla.

La banda de rock de estos amigos (María, Javi, Carlos y Esteban )
Por desgracia, a medida que van pasando los minutos el tono va rebajando claramente su crudeza y cambia casi completamente de registro; no olvidemos que se trataba de vengar la reciente muerte de un amigo y aquí viendo el cariz que toma la historia, casi se podría pensar que se trate de algo de mucha menor importancia, pasando a ser más bien una travesura de críos que una venganza con cara y ojos. La sensación que me queda es que el director Álvaro Begines (en la que es su segunda película tras la discreta "¿Por qué se frotan las patitas?") no sabe definirse hacia donde quiere ir, no se atreve en darle cancha libre al drama y a la denuncia social que acaba siendo la base del film (el maltrato de la mujer, el poder abusivo de la autoridad, etc...), y eso hace que se desdibuje el desarrollo posterior que acaba pareciendo algo inconexo y falto de fuerza respecto a su arranque.
Si a esto le sumamos la poca definición de los personajes, que en algunos casos responden a clichés muy básicos (Rodrigo el cacique del pueblo con ese look fachoide, el guardia forestal atolondrado y borrachín), junto a unas actuaciones algo justitas (aunque hay que tener en cuenta el hecho que se trata de actores noveles en algunos casos), hacen que cueste cogerles cariño y empatizar con ellos. Aquí voy a destacar el trabajo del actor que hace de Antonio, hermano retrasado de Carlos, y que sí consigue que sintamos simpatía hacia ese inocente personaje que encarna; y al propio Carlos (bien interpretado por un joven Samuel Galiardo) que en algunos momentos con su mirada sabe transmitirnos ese rencor y odio que necesita purgar.
Distrae sin problemas y no se hace larga en ningún momento, una película humilde con buenas intenciones y que tal vez pase algo desapercibida por parte del público que suele buscar títulos de mayor calado. Todo aquel que se decida a verla no saldrá defraudado, pero sí quizás como me ha pasado a mí, con ese sabor agridulce de una historia que se ha quedado a medio camino de lo que podía haber llegado a ser.

domingo, 15 de abril de 2012

ILSA THE WICKED WARDEN (1977)

Cuarto y último despendole de la inquietante Ilsa, que de nuevo nos muestra (por si alguien no lo tenía claro ya), sus artimañas de seductora sádica.
Esta vez el encargo cae en manos de nuestro temerario Jesús Franco, autor de más de 250 películas (de las cuales casi todas ofrecen mujeres en cueros, ya sea en forma de vampiresas lesbos o asesinos de chicas virginales), y que le venía, a priori, como anillo al dedo visto el material ofrecido en la trilogía anterior.
Se adelantó hábilmente a la tercera entrega oficial, estrenándose con el nombre ficticio de "Greta: Haus ohne Männer" (literalmente, Casa sin hombre) para evitar problemas legales (con el paso del tiempo, se la tituló Ilsa y ya está, así nos entendemos mejor).
Aquí, una pelirroja Ilsa, bueno...Greta, regenta un hospital en medio de la selva en Sudamérica para tratar desviaciones sexuales en mujeres, rodar vídeos ilegales de sus aventuras y seguir torturando a su placer.
Una joven se infiltra en la clínica clandestina para destapar lo sucedido a su hermana mayor, en paradero desconocido desde hace tiempo y al parecer, antigua paciente del sospechoso centro.
Allí dentro, vivirá las calamidades que ya suponemos, y no sólo con las guardianas, todas más feas que Picio, por cierto, sino también con el resto de pacientes (hay travestis, lesbianas, ninfómanas...en fin, un montón de "enfermas que curar"). Como se puede adivinar con un mínimo de suspicacia, acabará siendo decisiva en el porvenir de la clínica, que verá como se le viene encima una revolución por parte de sus despechugadas y hartas desviadas sexuales. Adentrándome pecaminosamente en su visionado, descubrí una Dyanne Thorne suavizada,  muy comedida, apenas traicionera e incluso avergonzada de sí misma, como si su mánager le hubiera dado un escarmiento por repetirse en su papel dentro del género (aunque la escena de la acupuntura es digna de sus mejores momentos).
Emana un erotismo de pacotilla, una sucesión de desnudos sin mucha importancia y unas interpretaciones dañinas hacia el espectador, que ve meros maniquíes de un lado para otro. Tan sólo algunos destellos de una acabada e irreconocible Thorne (por momentos, parece un clon del último Michael Jackson) o ciertos gestos de la barcelonesa Lina Romay (la que más me transmitió, todo sea dicho), elevan mínimamente nuestra sensación de aturdimiento, ya que bostezaremos más de una vez por lo que NO sucede en pantalla.
Su ritmo es muy lento, hay un exceso de primeros planos innecesarios y un argumento demasiado pobre, sin dinamismo ni riqueza conceptual, digamos que es una excusa cinematográfica para estirar comercialmente lo que ya de por sí debería haber acabado, sin necesidad de denigrarla como trilogía, mucho menos ya como tetralogía.


Rodada en inglés pero con algunas palabras sueltas en español (no paran de decir culo y tetas, tetas y culo), eso no hace más que disminuir sus pocas posibilidades, pero creciéndome ante la adversidad y  traicionando un poco mi aspecto más crítico, trataré de destapar sus escasos encantos.
Secuencias como los forcejeos por el jabón en las duchas (un sueño erótico-enfermizo de Jess Franco, sin duda), la sesión de "dolorosa" acupuntura que recibe Romay, el escatológico momento antihigiénico de nuestra protagonista en los baños o el tratamiento curativo mediante violaciones grupales son pequeñas ideas de concepto salvables cuanto menos, pero la cosa no da para más.Una odiosa guitarra española maltratando nuestros tímpanos continuamente, un estilo demasiado "hairy" en todas las mujeres y ese descuido general del aspecto técnico convierten a esta versión de Ilsa, esta vez como una malvada guardiana (Wicked warden) en la peor de todas ellas, por su bajo atrevimiento estilístico y su comedido gamberrismo.


Decepcionante pues Jesús Franco. Recatada y puritana la Thorne (tras ese final caníbal, es imposible que vuelva) y con una historia aburrida (quizás la venta de vídeos pornográficos en el mercado negro es lo único interesante), desencantará hasta al más fiel de Ilsa, no digamos ya al que no la ha aguantado nunca.
Aquí termina mi periplo con esta saga, con la que he compartido casi 6 horas de fechorías insanas, dificilmente recomendables, sí, pero que son pura esencia de una "exploitation" setentera. No me cabe duda de que alguno de nosotros (de entre los 70 y 80), fue concebido gracias al despliegue sensual de Ilsa, porque otra cosa no tendrá, pero dos buenas razones, eso sí; preguntemos a nuestros padres, quizás tengan algo que contarnos.
Larga vida a Dyanne Thorne.

sábado, 14 de abril de 2012

DIVORCIO A LA ITALIANA (1961)

¿Qué hacer, cuando llevas 12 años casado y estás harto de tu esposa?
Lo más lógico sería divorciarse, ¿no?, pero en la Italia de los 60, era más honorable y “aceptado socialmente” matar a tu mujer que divorciarte de ella.
Esta película está ambientada en el Sur de Italia, posiblemente en un pequeño pueblo siciliano que aquí se ha llamado Agromonte, allá por 1961. Se refleja el trasfondo del sur italiano, un mundo aparte, incluso en nuestros días, donde Mastroianni nos presenta una ciudad con “4300 analfabetos y 24 iglesias...”
Esta era la Italia del Sur, la de las contradicciones, donde no existía el divorcio pero “los delitos de honor” sí que estaban aceptados por el Código Penal (el famoso art. 587 lo castiga con una pena de 3 a 7 años de cárcel, nada más).
Comedia dramática, estuvo nominada a 3 Oscars, ganando el de mejor guión original y optando al de mejor dirección y actor principal. Esta película se clasifica dentro de un género nacido en Italia, la COMMEDIA ALL’ITALIANA, iniciándose en los 50 y que continuó haciéndose hasta mediados de los 80. La expresión se tomó parafraseando el título de esta comedia, uno de los mayores éxitos del género.
El barón Ferdinando Cefalú, Fefé (Marcello Mastroianni), casado desde hace 12 años con Rosalía (Daniella Rocca), se ha enamorado locamente, a sus 37 años, de su prima Angela, de 16 años (Stefania Sandrelli).
Al no existir propiamente el divorcio como hoy día lo conocemos (en Italia no llegó hasta 1975) Fefé, loco de amor, va a inducir más o menos sutilmente a su sumisa mujer, a que ésta le sea infiel, para él poder rehacer su vida con su jovencísima prima. La maravillosa voz en off de Mastroianni y su tick magistral, como una especie de mueca que hace con la boca, va narrándonos la historia, avanzando lo que va a suceder. Su look es impecable: bien vestido, cabello engominado, bigote bien cuidado y su inseparable cigarro, lo mismo lo veremos en elegante batín como en traje impoluto. Es un auténtico barón de la época. Poco trabajador, dicho sea de paso.En este periplo se hace un repaso de la sociedad italiana, machista, donde la mujer cuando se casaba pasaba a vivir con los suegros, a los que debía llamar papa y mama, y el resto de familia, en este caso la poco agraciada hermana, Agnese, a la que siempre sorprende en sus encuentros amorosos con su novio Rosario, trabajador de pompas fúnebres.
Como sucede en tantas otras familias, la familia de Fefé, no se lleva bien con la de su prima, aún viviendo uno al lado del otro. Fefé espía desde el lavabo a su joven prima, pero es que lo hará hasta el propio tío de la chica.


Tras un breve encuentro de Fefé en la playa con su joven prima, descubrirá que este amor prohibido es correspondido. A partir de ahora el único pensamiento de Fefé es como liquidar a Rosalía, su mujer.
Se produce una hilarante escena, ese mismo día, en la que Fefé se imagina a su mujer sucumbiendo, engullida por la arena de la playa. Rosalía sufre de artrosis y se da baños de arena, hasta el cuello.
La búsqueda de la felicidad será su mayor prioridad, a cualquier precio, llegando al punto de empujar a su mujer a los brazos de un antiguo pretendiente, que a su vez esconde un secreto.
El conejillo de indias que hará sucumbir a la pobre Rosalía será Carmelo Patané (Leopoldo Trieste). Lo contrata Fefé con la excusa de examinar unas pinturas del techo de un salón de villa Cefalú. Casi se cae de la escalera cuando ve aparecer a su antigua amada, Rosalía. Este reencuentro con Rosalía provocará escenas muy divertidas. Se irán produciendo unos encuentros entre ambos ex-amantes que poco a poco provocarán un acercamiento íntimo entre ambos.Fefé compra un magnetófono con la única finalidad de grabar todos estos encuentros entre los presuntos adúlteros, para captarlos "in fraganti".
El plan va adquiriendo forma, pero no cuenta con que la pobre sirvienta, Sissina, se ha enamorado de Carmelo.
Este desencuentro desvelará el secreto de Carmelo: está también casado y es padre de tres hijos. Lo confiesa a Rosalía y le propone huir. Aprovecharán la noche de la proyección de “La dolce vita” a la que asiste todo el pueblo incluido Fefé que no sospechará nada de la repentina “indisposición” de Rosalía.
El día después Fefé descubre que ha sido abandonado, los adúlteros se han fugado. Es lo peor que le podía ocurrir: cornudo y abandonado.
La gente del pueblo lo mira como si tuviera la lepra. Fefé es la sombra de sí mismo. Ante esta situación, decide intervenir el mafioso del pueblo, que descubre que los adúlteros han huido a la Isla de Panarea (Eolias).
Fefé sabe por otro juicio y tras escuchar la arenga del abogado defensor sobre el honor, (interpretado por el gran actor Pietro Tordi), que no le pueden condenar a más de tres años; pistola en mano, se dirige a vengar su honor. De camino, se cruza con la mujer de Carmelo, al cual acaba de matar. Fefé hará lo mismo con Rosalía.


Fefé ha vengado su honor y es condenado a la mínima pena, tres años, reducida debido a una amnistía. Transcurrido este tiempo regresa a Agramonte. Todo el pueblo sale a recibirlo con honores, a la estación: ¡El héroe vuelve al hogar!
Ya tiene vía libre, a los 40 años, para casarse con su prima Angela, que ya tendrá 19.
El final es ya el colofón, la pareja de recién casados en un barco surcando el mar. Fefé embelesado mirando a su ya mujer, piensa: “la vida comienza a los 40 años”, mientras Angela hace piececitos con el conductor del barco... final abierto, para extraer todo tipo de conclusiones.
A lo largo del film, Germi, con delicado humor, se va haciendo un recorrido por esa Italia del Sur arraigada en las costumbres y se hace a la vez una ácida crítica social. Es una forma inteligente de criticar la sociedad de la época; las costumbres; el código de honor, las relaciones sociales y las familiares.
      * El cura del pueblo, en la misa de todos los domingos, se atreve a pedir el voto por un partido democrático y cristiano. El papel de la Iglesia, desafiante y controladora.
      * Este machismo sale a relucir también en la escena donde un funcionario del PCI (Partido Comunista Italiano) ofrece un discurso en favor de la mujer y todos los presentes lo abuchean y a continuación se ve un baile en el que bailan juntos entre ellos. Es el llamado “partido del progreso”.
En otra escena el padre de Fefé, da una cachetada en el culo a la sirvienta Sissina, delante de su mujer. Ante la queja de la chica, contesta: “estate callada, tú provocas”.
Referencias a la mafia local, representada por don Ciccio Mattara, que habrá de intervenir al final para solucionar el adulterio.
La diferencia de edad entre dos amantes, más de 20 años de diferencia entre Fefé y Ángela, entre un adulto y una casi adolescente.
El deshonor en una familia, llega al punto de traer una comadrona, don Gaetano, padre de Angela, para comprobar el estado de su hija tras leer en su diario: “soy suya, suya para siempre”.
La fantástica música de Carlo Rustichelli va acompañando toda la trama y ayuda a dar fuerza al argumento.
El tema del adulterio tratado en clave de inteligente humor, hace de esta película un clásico de la comedia sarcástica de todos los tiempos, apta para todas las épocas. Marcello Mastroianni borda su papel en una de las mejores comedias de la historia que mezcla el humor más divertido con la sátira más auténtica.


De nuevo nos honra nuestra colaboradora Sonia Gracia con esta interesante segunda aportación a "Sospechosos" de su tan amado cine italiano.
Sigue siendo un enorme orgullo poder contar con ella en nuestras filas y ojalá esté con nosotros indefinidamente, compartiendo y degustando el mejor cine.

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