jueves, 21 de julio de 2011

LA OBSESIÓN (EL ENTIERRO PREMATURO) (1962)

Guy vive obsesionado con la idea de que lo entierren vivo, ya que según cree, le sucedió a su agonizante padre. Tiene el absoluto convencimiento de que ha heredado la causa del problema, la catalepsia, una enfermedad que cuando te ataca puede hacer pensar que has fallecido, cuando aún te encuentras con vida.
Pese a su inestable fobia, contrae matrimonio con la hermosa Emily, que procurará apartarlo de ese pensamiento y vivir con normalidad.
Guy (Ray Milland) construye dentro de un mausoleo una cripta anti-encierros, donde tiene a su alcance una decena de opciones en el caso de que lo enterraran vivo (con sólo un dedo saldría del ataúd, conseguiría abrir la puerta con un simple mecanismo o simplemente tendría comida para un tiempo, entre otros)
Pronto descubrirá que sus temores no eran del todo infundados, y que la gente que le rodea no era lo que parecía, comenzando así su terrorífica historia. El responsable del film, Roger Corman, está considerado como el más prolífico productor del mundillo, no en vano le llaman "king of the business" en Hollywood y aquí volvió a demostrar ese peculiar talento para contar historias de terror en un tiempo récord (sus films son conocidos por su breve metraje). Aún con vida (tiene 85 años) el cineasta estadounidense se dedica más a la producción que a rodar actualmente, queriendo evitar ajetreos.
Lo más destacado es la excelente ambientación que se respira en el film, exquisita, siniestra, fúnebre y brumosa que dota de una personalidad indiscutible todo el metraje, sin duda, responsable de todo su encanto. Si a eso le sumamos un guión de interés creciente, unas actuaciones solventes, una duración de no más de 80 minutos y un buen acompañamiento musical, ya tenemos el cóctel perfecto. Incluye además secuencias memorables, destacando por encima de todas la de Guy probando su cripta-búnker y todas las posibilidades que ésta ofrece, incluso veneno por si todo falla y decide suicidarse.
Fruto de la pluma de Edgar Allan Poe y su relato "el entierro prematuro" de julio de 1844, esta adaptación cinematográfica es considerada de culto por varios cinéfilos, a la que catalogan (pienso que equivocadamente) de Serie B, y que a día de hoy se le rinden homenajes y es proyectada una y otra vez en diferentes festivales mundiales de terror.
Únicamente se le pueden achacar algunos bajones de ritmo a mitad de metraje que se hubiesen podido arreglar ahorrándose explicaciones, y que hacen mermar la apreciación final pese a ser un ejemplo de cinta de terror con todo el encanto de los años sesenta.

miércoles, 20 de julio de 2011

SHOCK (SUSPENSE) (1977)

Tres años después de rodar esta película, el genial director italiano Mario Bava falleció a causa de un fallo cardíaco, pero afortunadamente durante toda su carrera nos dejó un legado plagado de piezas cinematográficas de toda índole terrorífica, y ésta no iba a ser una excepción.
Shock (Suspense), fue su último trabajo y se atrevió con las casas encantadas y los niños poseídos, entremezclando argumentos de clásicos del séptimo arte con destreza y buen pulso.
Cuenta la historia de Dora, su nuevo marido Bruno y su hijo Marco (del matrimonio anterior) que se instalan en un chalet que parece estar dominado por fantasmas, y donde sucedieron cosas terribles que llevaron a Dora al desquicio.
Esos transtornos que sufrió se debieron al presunto suicidio de su difunto marido en ese mismo chalet, en circunstancias que ella no logra recordar. Tras someterse a meses de terapia psicológica, intentará recuperar la normalidad cuanto antes y por eso vuelve al lugar de los hechos para combatir sus miedos y deshacer el malestar que tanto le agobia. Pero la cosa no podía ir peor, el niño comienza a cambiar y parece poseído por algún agente ectoplásmico que atenta contra la salud de su madre, creando un ambiente de terror absoluto y desgracias continuas.
Se trata de una versión similar a "La Profecía", aquella estupenda cinta de Richard Donner donde el famoso Damian está poseído por el maligno, salpicada con los tics famosos del director, cámaras detrás de columpios, enfoques a través de agujeros, etc... dotándola de un aspecto muy giallo y con una fuerte personalidad fílmica. La historia en sí no sorprende demasiado, más bien nos distrae continuamente con efectos supuestamente terroríficos (cortecitos sin importancia, sueños macabros pero inofensivos), que no acaban de transmitir el horror que ciertamente debería estar pasando la familia Baldini.
Resulta algo tediosa cuando intenta meter al espectador dentro de la cabeza perturbada de Dora (pareja de Dario Argento en la vida real), no siendo del todo creíble y sobrándonos muchas explicaciones. El chavalín es más bien odioso, lo que llamaríamos "niño-tortazo",  y solo hace que poner morritos y corretear de aquí para allá asustando a la señora de Argento, que al menos, está decente y se cree su papel (el niño, por cierto, jamás volvió a actuar...).
El tercero en discordia, Bruno, es piloto y se pasa gran parte del metraje fuera del hogar, cosa que me recordó al padre de Oliver Atom en Campeones (Tsubasa para el entendido), pero que además guarda un inmenso parecido con éste. Ya sólo faltaba darle un esférico a Marco y a soñar con la versión en la gran pantalla de Captain Tsubasa...
Subrayaré la escena del cúter aéreo como un instante bastante chocante y el énfasis general que le pone Daria Nicolodi (Dora) para que la cosa funcione, consiguiéndolo a medias.
No se le puede criticar demasiado a la película de Bava pero es fácil observar sus limitaciones, cansándonos un poco con el efecto "corta y pega" que hacía de sus films.
Fue galardonada como la película con mejor guión en el festival de Sitges de 1978 y actualmente está considerada como una de las más aclamadas cintas de su autor, aunque yo no comparta ese criterio.

martes, 19 de julio de 2011

BRANDO UNAUTHORIZED (2011)

Tarde o temprano sabía que la agitada vida del gran Marlon Brando se convertiría en un biopic interesante, pero lo que no podía imaginar es que el primero en realizarlo sería un pobre diablo como Damian Chapa.
Este individuo "conocido" por su insultante papel como Ken Masters en aquella Street Fighter (la de Van Damme), se atreve con una de las más complejas caracterizaciones en la carrera de cualquier actor, de elevadísimo esfuerzo interpretativo e inalcanzable catarsis actoral.
El hecho es que finalmente es capaz de reunir a familiares (literalmente), y amigotes varios para así lanzarnos esta bomba cinematografica amateur que nos explota en las manos por ser confiados y olisquear todo lo que lleve el nombre de Brando.
A través de los ojos de Christian Brando (como no, el hermano de Chapa), aquí dibujado como un acabado drogadicto afectado por la inestable vida de su padre, empieza a contarnos las vivencias de su famoso progenitor a cambio de un poco de droga. Un punto de partida que pinta mejor por escrito que en pantalla, imaginaos.
Partiendo de esa baza, nos relata cronológicamente la carrera de Marlon, desde su infancia afectada por el alcoholismo de su madre y los malos tratos de su padre, hasta las correrías en la escuela militar donde fue ingresado (no cuentan la gamberrada del campanario, por eso).
Sus primeras clases con Stella Adler en el actor's studio de Nueva York son una recreación fallida de aquella época, sin entrar en lo poco creíble que resultan las escenas en la academia, y las siguientes recreaciones de sus primeras películas son de una indecencia insuperable (la imagen superpuesta de Damian con el Coliseo romano recordando la filmación de Julio César no tiene perdón), acaban por demostrarnos en tan solo 25 minutos que lo que estamos viendo es pura basura. No hace falta que os diga que la actuación de Chapa en concreto es inadmisible, una intromisión defectuosa en la persona de Marlon, que necesita un actor de muchísima más talla para caracterizarlo, y creo sinceramente que hoy día no hay nadie capaz. Los rodajes de sus conocidas películas son igual de ridículos, mostrándonos más concretamente los pormenores que tuvo con la mafia rodando el Padrino o como acabó de ponerse en contra a todo el business hollywoodiense rehusando el Oscar y enviando a la falsa india a darles el discursito.
Esa escena en concreto es de una falta de criterio asombrosa, cuando nos enseña a un Brando en su casa, barrigón, con birra en una mano y pizza en la otra, chillando y torturándose exageradamente mientras mira la entrega de premios. Una secuencia de lo más inapropiada y carente de sentido biográfico. Una vez nos explica de manera muy confusa sus matrimonios fallidos y sus hijos con una y otra mujer, sólo nos queda verle en sus últimos días, cuando vive uno de sus peores momentos en la vida, la acusación de asesinato de su hijo y el suicidio de su hija. Damian protagoniza aquí una de las peores escenas del pseudo-film cuando pretende escenificar las declaraciones que Brando hizo al juez intentando suavizar la condena de su hijo, del todo deplorable.
Brando murió el pasado 2004 como consecuencia de una fibrosis pulmonar, y dejó un legado cinematográfico de una valía incalculable, convirtiéndolo en el actor con mayor repercusión de todos los tiempos.
Una lamentable caraterización incitadora al insulto
Cabe mencionar que en el primer día de rodaje, Damian sufrió un accidente de moto (se nos enseña al final) que casi le quita la vida, pero que consiguió reponerse y filmar esta absurda recreación de la vida de un mito, que necesita una mejor versión encarecidamente.
Sacando de nuevo a flote la positividad que me caracteriza propondré algunos detalles no tan horrendos que se pueden decir de la cinta. En primer lugar, Chapa no alcanza a interpretar al genial actor pero podríamos decir que sí consigue hablar como él, su voz está algo conseguida.
La escena de las pesadillas de Christian casi al final de la cinta y algún efecto del tratamiento del blanco y negro son acertadas, pero no salvan del naufragio a un endeble film que nos maltrata con un Francis Ford Coppola propio de Muchachada Nui o ese enorme problema de cásting que inunda el proyecto.
En fin, una cinta amateur con (imagino) buenas intenciones hacia la figura de Brando pero que decepciona, y mucho, al espectador que ha seguido al mito. Nada recomendable pues, sólo como curiosidad para seguidores incondicionales del actor.

lunes, 18 de julio de 2011

CARTA BLANCA (HALL PASS) (2011)

Comedieta intrascendente de los Farrelly que, una vez más, ofrecen el mismo menú. Una pareja aparentemente cómica tiene un percance tras otro y eso, de entrada, debería divertirnos. Lo que la hace soportable esta vez es quizás el propio enfoque, aunque luego se eche a perder.
Dos amigos, Rick y Fred, están convencidos de que sus respectivos matrimonios son los causantes de su monótona vida y su falta de estímulo sexual, con lo que no disimulan a la hora de mirar a otras mujeres de manera lasciva.
Tras unos lamentables hechos que no mencionaré, sus mujeres deciden dar "Hall Pass" a sus maridos, y así dejarles 1 semana para que hagan lo que les plazca, sin ningún tipo de remordimiento ni explicación posterior. Ellas se llevan a los niños fuera y les dejarán pues las casas para que se desmelenen como en sus añorados tiempos de juventud.
Como ya sabemos, la consecución de gags que continua es apabullante, habiendo docenas de chistecillos cada cinco minutos y que, evidentemente, alguno da en la diana, pero muchos otros son totalmente fallidos. El hecho de que los dos maduritos (Wilson y Suedikis, ambos apañados en sus papeles) no nos caigan del todo mal en esta película es debido a su simpática química, que por descontado, llegará mucho más al público masculino que al femenino, por esa mezcla de humor zafio, soez y depravado y por ese desfase machote del que todos hemos hecho gala alguna vez en nuestras vidas. Los siete días que pasan sin esposas son en general graciosos, con secuencias a destacar como la del "maestro del ligue" Coakley, las noches de chuletón con los colegas o en el campo de golf y la marihuana, pero la interminable sucesión de gags malos se adueña de la cinta y la desmorona por completo, hasta casi el desastre. No puedo estarme callado en un aspecto, y es el siempre detestable final moralista que asedia las comedias para todos los públicos, y que me enerva de mala manera; ¿por qué narices tiene que acabar todo en risas y en un ....¡Olvidemos lo que ha pasado y querámonos de nuevo!..?, ¿Acaso nos sentimos todos mejor si estos se casan o viven felices?, quizás deba comprender más la psicología de este tipo de cine, pero a mí no me convence el final de manual.
Esforzándome un poco diré que las hay mucho peores y que esta Carta Blanca tiene un pase, un visionado palomitero y a otra cosa mariposa. Cine familiar un poco subido de tono, nada más.


PERSEGUIDO (1987)

En base a una novela de Stephen King (bajo un seudónimo), se rodó en 1986 The Running Man, con un Arnold Schwarzenegger en espléndida forma física  y rodeado de compañeros de reparto de su coetánea Depredador. La historia nos sitúa en el año 2019, en un futuro desestructurado y aquejado de inestabilidad social donde a los criminales se les da una segunda oportunidad de obtener la libertad, mediante un macabro juego amañado de televisión.
Los acusados son lanzados a un juego sin reglas donde existen mercenarios mediáticos que les darán caza, cubriendo así las enormes expectativas que el público deposita en ellos para impartir su especial justicia.
Lo que el pueblo desconoce es la manipulación de esa información, que acusa deliberadamente a quién sea preciso para obligarlo a participar en dicho juego. Es el caso de Ben Richards (Arnold), un ex-policía acusado de una masacre que él mismo intentó detener y que tras fugarse de la prisión será de nuevo apresado y coaccionado a participar. Aquí empieza el espectáculo dañino e inmoral de estos gladiadores modernos, con un público demagogo sediento de sangre que lidera el share del canal televisivo norteamericano. He de confesar que tras volver a verla, me ha caído más abajo de lo que esperaba, y ese regusto ochentero que tenía, se ha desvanecido un poco, desencantándome ligeramente. Contiene secuencias ridículas y golpes de guión infantiles, que contrastan indebidamente con un tema tan serio como el que propone. Para comenzar, las escenas iniciales son mediocres con mayúsculas, tanto en el helicóptero de la masacre como en la prisión, quizás la peor fuga que recuerde en una película. Y la arrolladora presencia del culturista austriaco desmerece por sus obvios límites interpretativos, más acentuados que nunca.
La entrada en escena de la detestable Maria Conchita Alonso hunde definitivamente el conjunto actoral y sucumbe el producto hasta que entran en el sangriento juego. Es ahí donde afortunadamente se prolonga más la cinta, y es de agradecer porque es sin duda alguna, lo más destacado. Los cinco escogidos para "perseguir" a nuestro séquito de honrados protagonistas (hubiese preferido un anti-héroe mil veces) son los siguientes :
El profesor Subzero, un corpulento jugador de hockey que hace sus faenas a golpe de stick. Un burdo contrincante interpretado por el fallecido Toru Tanaka, un hawaiano ex-luchador de wrestling.
Buzzsaw y su sierra mecánica (de chainsaw imagino), un motero sin escrúpulos ni cerebro encarnado por el germano Gus Rethwisch, un actor de poca monta que no merece más mención. Su muerte en el film nos dolió a todos, literalmente.Dynamo, un seboso eunuco lleno de luces que produce misteriosas descargas eléctricas al oponente. Su intérprete fue el holandés Erland Van Lidth, un wrestler / halterófilo virtuoso de la ópera (nos ofrece algunas joyas en el film) que falleció meses después de terminar la película. Pero no temáis, fue un ataque al corazón, no por achicharramiento.
Fireball, tal vez el más petardo de todos, ya que no tiene más misterio que ser un tipo con un lanzallamas potente y llevar a sus espaldas uno de esos instrumentos voladores, un mentecato sin mayor peligro. Este personaje lo interpretó el ex-jugador de la NFL Jim Brown, considerado según parece como uno de los mejores de la historia. El último y más caricaturesco de todos es el protagonizado por Jesse Ventura, el Capitán Libertad. Un fantoche de los pies a la cabeza que se jacta de ser el mejor y es un auténtico farsante que sirve como parodia del típico americano justiciero (quiero pensar eso, porque si iba en serio....).
Si cogemos estos ingredientes y les damos un mínimo de forma ya tenemos la película hecha, sin mayor pretensión que entretener y con dudoso resultado.
Ni la presencia de Arnold (con camiseta de World Gym incluida) ni las bromas sexuales (dónde escondía ella en secreto el vídeo...) no salvan de la mediocridad a esta cinta de acción al uso.
Un caso confuso porque a sabiendas de su limitada calidad, nos entretiene de una manera muy empática y nada pretenciosa, resultando incluso encomiable en líneas generales.
Tampoco se le escapan al roble austríaco guiños a sus propias películas, con ese -¡Volveré!- al insoportable Killian en un momento del film, aludiendo directamente a su éxito Terminator, de pocos años atrás.
Para finalizar apuntaré que el director de la misma fue nada más y nada menos que Paul Michael Glaser, el Starsky de la famosa serie setentera.


domingo, 17 de julio de 2011

EL ÚLTIMO HOMBRE (1996)

Una vuelta de tuerca más a la conocida historia de Kurosawa (Yojimbo) o a la obra maestra de Leone (Por un puñado de dólares), ambas inspiradas en la novela de Dashiell Hammett "Cosecha roja" de 1927.
La gracia radica en la ambientación, esta vez es una acertada mixtura entre un western y una película de gángsters, ambientada en los años 30.
Bruce Willis encabeza el reparto y encarna a John Smith, un misterioso forastero que de camino a Nuevo México se detiene en un pequeño pueblo llamado Jericó. Ese lugar es el escenario de la rivalidad entre dos bandas de gángsters, los de Strozzi y los Doyle. Pronto será lo suficientemente inteligente para jugar a tres bandas y sacar provecho de esa situación, aliándose con unos y con otros para obtener dinero y de paso, desestabilizar la tensa atmósfera que reina en la pequeña ciudad tejana.
Sus impresionantes habilidades con el revólver (a 2 manos) serán imprescindibles para su supervivencia una vez le descubran las intenciones, y se verá en una encrucijada de la cual le será difícil librarse.Tal vez sea por mi incondicional e inexplicable cariño al bueno de Willis, pero le creo un protagonista perfecto y doy gracias a Dios por otorgarle de nuevo ese carácter socarrón que tanto me hace disfrutar, amén de esa caracterización que le sienta tan bien, ya se sabe, borrachuzo, agobiado y solitario. La película se mueve entre géneros con soltura, sin decaer mucho en su ritmo y ofreciéndonos una satisfactoria historia de encontronazos entre gángsters de poca monta y mercenarios a sueldo pero con un telón de fondo en el Far West que se agradece tremendamente.Como de costumbre, está la chica del malo que se siente atraída por el bueno, el aliado camarero o el esbirro más malo de todos, Hickey, interpretado por Christopher Walken.Eso nos vuelve a demostrar que la fórmula no se gasta tan fácilmente, y que trasladada a diferentes épocas y con un ejercicio de estilo diferente, puede volver a funcionar estupendamente.Lo que más me ha gustado ha sido la voz en off del personaje principal, que consigue hacernos seguir la historia con él sin demasiado esfuerzo, encontrándonos con un satisfactorio desenlace lleno de matices y personajes bien dibujados.
Si bien los tiroteos y el ir y venir de coches con gángsters no son de mi agrado que se diga, no me ha aburrido en absoluto y mi sensación al finalizarla es más que satisfactoria, teniendo en cuenta que el asunto de los gángsters y sus pormenores no son mi predilección.La ambientación es un ejemplo de estilismo muy bien trabajado y la orquestación a cargo de Ry Cooder casa a la perfección con el significado de la obra, aupándola hasta hacerla llegar más alto.Únicamente alguna simplonería en el transcurso de la trama, el exceso de vaciladas (Smith mata a decenas pero las balas nunca le dan a él, sólo una le roza), o historias secundarias sin explicar (su presencia en esas tierras nunca se desvela) convierten mi valoración final en algo más que una positiva apreciación a Willis, y hacen chirriar el resultado final, que aunque bueno, no resulta notable.
Pese a eso, mi recomendación está ahí, sobre todo para amantes de la filmografía de Willis, El Último hombre resulta una película no tan famosa como otras y por descontado que merece más atención, yo rompo una lanza a su favor.

¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? (1976)

Esta película forma parte de la historia del cine de terror español con todo merecimiento, ya que su propuesta es del todo novedosa, incluso para nuestros días, 35 años después.
Chicho Ibáñez Serrador rodó este film con las ideas bien claras, aquí los malos serán los niños, y juega a la demagogia presentándonos en primera instancia las atrocidades que han sufrido los chiquillos en los diferentes conflictos mundiales, como la guerra de Viet-Nam, la de Corea, la hambruna en Nigeria, en India, o incluso mostrándonos las crueldades nazis que tantas vidas de niños se cobró. Durante los títulos de crédito nos enseña (muy duramente) el resultado de esas guerras, con imágenes que impactarán en nosotros con total seguridad, con decenas de niños mutilados, quemados, famélicos o muertos.
Es entonces cuando comienza la historia, presentando a una pareja británica, Tom y Evelyn, que han decidido pasar unas vacaciones en Benahavís (Málaga) para celebrar su tercer embarazo y desde allí ir hasta la isla de Almanzora, un lugar de calma y con enorme encanto, según Tom.
El cadáver encontrado en la playa de la costa no afecta la decisión de abandonar el ruidoso Benahavís para encontrar más tranquilidad en el desconocido islote (evidentemente, ficticia en la geografía española). Al llegar a Almanzora descubrirán que está casi desierta, que todos los adultos han desaparecido y que sólo los niños habitan la isla. Con una crueldad sin parangón y afectados por algún tipo de maldad inexplicable, los niños buscan asesinar a todos los adultos y conseguirán atemorizar a la pareja, que pasarán las peores vacaciones de sus vidas.
Relacionada equivocadamente con la novela de Pons "El juego" (Chicho lo desmintió), la película se podría describir como una fusión entre "Los Pájaros" de Hitchcock y "La noche de los muertos vivientes" de Romero, con, a mi entender, notables resultados.
Lo novedoso es que se trata de una cinta de terror puro que ocurre siempre de día, con luz solar y con unos "angelicales" y risueños chiquillos que distan mucho de los enemigos convencionales. Su encanto radica además en la imposibilidad de salir de esa isla y en el asedio incesante de las tiernas criaturas, que a su manera, nos ponen los pelos de punta.
Tal vez partes del desenlace pequen de lentitud, pero eso mismo provoca un estado de nerviosismo en el espectador que luego cobra sentido, haciéndonos participes en todo momento del terror más descarado que recuerda el cine español. Contiene escenas de especial dureza dada su fecha, grabadas están ya mi retina esa macabra piñata donde en vez de una jarra con caramelos se golpea con una hoz a un anciano previamente apaleado y desfigurado, o esa donde la superviviente holandesa escucha como los niños aporrean la puerta para entrar a matarla, con una tensión que habla por sí misma.
Consigue cautivarnos por esa declaración de intenciones tan transparente, que en vez de caer en lo ridículo, alcanza su cometido y saca a relucir una moralidad hasta ahora imperturbable, ¿Quién sino, podría matar a un niño?
Con un final impresionante como pocos, la película nos conduce por un género que necesita más cintas como ésta, terror diurno y enemigos tan reales como los mismos niños. Todo un acierto y una película clave para entender el terror nacional, sin duda.
El visionado debe ser en su versión original, ya que el señor británico chapurrea el castellano y la historia sino, carece de sentido. Lo lamentable del asunto es que los subtitulos del dvd son espantosos, creando confusión incluso entre lo hablado y escrito. En diversas situaciones roza lo absurdo, como por ejemplo cuando Tom le enseña a su mujer a decir "Until tomorrow" en castellano, y lo que dice es "Buenos días", o cuando una mujer le pregunta al británico de cuanto está su mujer, y éste le dice que no entiende la pregunta, en cambio, sí la entiende en los subtítulos y le dice que no sabe de cuantos meses... penoso trabajo de subtitulación y el responsable debería estar en Almanzora al alcance de los pequeños y macabros niños.
Parte rodada en Sitges, parte rodada en Toledo, el juego de fotografía es excelente, sin que haya ningún raccord a mencionar, al contrario, no percibimos el cambio de ubicación ni tan siquiera cuando el lugar es Menorca, más concretamente Port Fornels.
Su distribución internacional fue agitada, y llegó a tener títulos como Island of death, Island of the damned, Lucifer's curse, trapped, death is child's play, who can kill a child? o la más acertada Would you kill a child?, volviendo loco al pobre realizador, ya que licencias como las de Lucifer son de juzgado de guardia.
Para terminar, comentaré que el rol principal se le ofreció a Sir Anthony Hopkins, pero rehusó y que Chicho tiene una breve aparición en el film, ríase usted de Hitchcock.

sábado, 16 de julio de 2011

SIN IDENTIDAD (2011)

El director catalán Jaume Collet-Serra se apunta esta vez al thriller de acción con resultados irregulares pero con ciertos toques de mejora en su filmografía en general. Un argumento tan inverosímil como ficticio que nos atrapa durante gran parte de su duración, pero que nos suelta en su último tercio para hacernos sentir un poco decepcionados, traicionados incluso.
El doctor Martin Harris (Liam Neeson, tan políticamente correcto como de costumbre), viaja a Berlín junto a su mujer para dar una conferencia sobre biología, pero olvida una maleta en el aeropuerto y al volver a buscarla, sufre un accidente que lo deja en coma. Tras varios días en el hospital, despierta y descubre que alguien le ha robado su vida, su mujer y su identidad. Con la ayuda de Gina (Diane Kruger) intentará desvelar toda la trama y lograr que le devuelvan su vida.Ya sé que la premisa resulta interesante, y de hecho lo es, pero nos defrauda (al menos a mí) en su desenlace final, no siendo del todo original, sólo diré eso. Muchos opinan que juega en la liga de la serie B, tal vez por su austera filmación de la acción, pero no estoy de acuerdo en absoluto. Pienso que es un producto más que decente que aspiraba a más pero que nos deja la sensación de que nos quitan el caramelo antes de acabárnoslo.
Seré sincero, en un principio me dejé embelesar pensando que estaría en la línea de la estupenda "Taken", la cual me encantó. La sorpresa es menor cuando descubro que se queda a las puertas de aquella, siendo claramente inferior pero manteniendo cierto encanto y un argumento que encerraba posibilidades. Es una de esas películas que el tráiler te deja con ganas de más, y nuestra mente nos dibuja sin querer una línea argumental llena de sorpresas y giros interesantes, pero que al terminarla, todo parecía un sueño, un espejismo.
La presencia de Liam Neeson le otorga sobriedad al inverosímil guión, pero la contrapartida de Diane Kruger vuelve a tambalearnos el producto y a dejarlo donde estaba, en un punto intermedio entre lo satisfactorio y el timo cinematográfico.
Seguramente la encontraramos en la parte de arriba del video-club con 30 copias a nuestro alcance pero sin ocupar ningún lugar de honor en la historia del cine.
Este film le permitió a Jaume ser el primer español (o el primer catalán, según se vea) en colocar un número uno en la taquilla americana, con una recaudación de 21 millones, todo un éxito prometedor.
En él recaen ahora proyectos de más envergadura, como el próximo remake de Drácula o la realización a carne y hueso de la exasperante Akira, el manga apocalíptico de Katsuhiro Otomo.

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