viernes, 14 de febrero de 2014

KING KONG CONTRA GODZILLA (1962)


El kaiju eiga, el cine de monstruos japoneses, era una realidad desde la última entrega de Godzilla en 1955, y se pudieron ver cómo decenas de imitaciones asaltaban los cines japoneses, con mayor o menor gloria. El cine japonés dejó obras maestras de la ciencia ficción como Mothra (1961) y Los hijos del volcán (1956) o films más discretos como Varan, the unbelievable (1958), la mayoría dirigidas por Ishiro Honda y todas producidas por la Toho. Incluso los ingleses quisieron hacer su particular versión de Godzilla con la pasable Gorgo (1961). 
La Toho tuvo la oportunidad única de comprar los derechos del mítico personaje de King Kong durante los 60 y por motivos que explicaré más adelante la desaprovecharon. Inicialmente este proyecto era una idea soñada por Willis O'Brien llamada King Kong vs Prometheo en la que el simio se enfrentaba a una especie de monstruo de Frankenstein agigantado. El proyecto fue pasando de estudio en estudio sin ningún éxito. La única que parecía interesada por el proyecto resultó ser la Toho, pero más tarde acordaron con la RKO que el enemigo con el que se enfrentaría King Kong sería Godzilla. Willis O' Brien, ilusionado, no tardó en realizar diseños de las bestias y enviárselas a la Toho, quienes ningún caso hicieron al pionero de los efectos especiales. El film iba a tomar otros caminos. 
Una expedición científica organizada por Mr. Tako, presidente de una firma de productos farmacéuticos, viaja a la isla Farou para recoger bayas rojas con fuertes poderes somníferos. En la isla los miembros de la expedición descubrirán un gorila de enormes dimensiones que acabarán llevándose a Tokyo. El gigantesco simio será utilizado después por las autoridades para detener a Godzilla, liberada después de la explosión del iceberg que la mantenía prisionera, con un apoteósica lucha final en el Monte Fuji.
Godzilla dispuesto a enfrentarse al simio gigante
A pesar del enorme éxito que tuvo no sólo en Japón sino en el resto del mundo, King Kong contra Godzilla no es la obra definitiva de la ciencia ficción como tendría que haber sido. Supongo que Ishiro Honda estaba cansado de la seriedad que siempre tenían los kaiju eiga y quiso divertirse haciendo una parodia del género, lo que fue todo un error. El personaje de Godzilla antaño era una figura que infundía terror y era una parábola de la guerra atómica, mientras que King Kong era un personaje que desprendía poesía. La seriedad que se le podría dar al film se difumina para convertirse en un espectáculo kitsch, una comedia freak divertidísima, eso si.
El color no sienta nada bien a Godzilla ya que se nota más que nunca que los monstruos son hombres disfrazados y ni intentan disimularlo, al igual que los tanques y aviones utilizados, los cuales se notan a la legua que son juguetes.
Un pulpo se ve en problemas
Las maquetas y las escenas de destrucción tampoco son demasiado espectaculares. El aspecto ridículo y absolutamente risible de King Kong no mejora las cosas, y para colmo, la gran batalla entre los dos monstruos tampoco es demasiado remarcable, ya que se acerca mucho más a las batallas de lucha libre de la etapa de decadencia del personaje en los 70 con patadas voladoras y golpes de boxeo. 
No obstante, estamos ante un film muy entrañable y en definitiva mítico, que gracias al gran talento de Honda se hace disfrutable y divertidísimo. Tras tanta imitación, Godzilla ya no funcionaba como parábola de la guerra atómica, eran otros tiempos, así que la serie deriva en un espectáculo de color con batallas colosales, un tono que la franquicia nunca abandonaría. El problema con King Kong contra Godzilla es que se plantea como una parodia y en ese sentido resulta divertida y medianamente acertada el problema es que ese tono paródico ha acabado con jugarle en su contra ya que las futuras producciones Kaiju y demás entregas de Godzilla acabaron convirtiendo precisamente en esto, un festival imposible de luchas de sumo monstruosas e infantiles.
Varias curiosidades; en su estreno japonés la gente vitoreaba a Godzilla y abucheaba a King Kong, ya que para ellos era símbolo del poder americano. Si alguien le parece extraño que King Kong se alimente de la electricidad, eso es porque inicialmente no era King Kong el oponente pensado para Godzilla, sino una versión colosal del monstruo de Frankenstein. Finalmente se abandonó esta idea, pero se recuperó parcialmente en la notable Frankenstein conquers the world (1965).
Mucho se ha hablado de que hay varios finales diferentes; un final japonés con Godzilla venciendo y un final internacional que da la victoria a King Kong. En realidad, no existen dos finales del mismo film, tanto en el montaje japonés como en el americano el final es el mismo y acaba perdiendo... lo tendréis que descubrir vosotros mismos.

La batalla del siglo
La insulsa versión americana del film
No molestéis a King Kong
Los americanos, como de costumbre, hicieron su propia versión del film introduciendo veinte minutos de escenas con actores totalmente inexpresivos y acartonados en decorados patéticos y recitando diálogos ridículos dónde únicamente narran lo que está pasando. Se recortó metraje japonés, lo que hizo que se perdiera el rápido ritmo que le había imprimido Honda al original.
Impagable cuando el actor americano describe a Godzilla con un libro infantil de dinosaurios. Desgraciadamente ésta es la versión que se estrenó en todos lados. La versión original japonesa es difícil de encontrar por internet e imposible de encontrar en dvd fuera de Japón pero vale la pena visionarla.
King Kong contra Godzilla fue un éxito sin precedentes en Japón y la entrega más taquillera de la serie Godzilla, consiguiendo llevar al cine a más de 11 millones de espectadores. Se reestrenó en 1970 y 1977 consiguiendo un mayor éxito si cabe con 13 millones de espectadores, además de su gran éxito internacional siendo uno de los films japoneses más populares de todos los tiempos. Por si fuera poco junto a Titanic es uno de los VHS más alquilados de la historia.
En resumen, una entrega divertida, que no se toma en serio a sí misma y que vale la pena ver sólo por lo mítico de la propuesta, pero no es un film tan cuidado como la primera entrega de la saga. Las hay mucho mejores en la serie Godzilla. A partir de este momento la saga se convertiría en un espectáculo de lucha entre monstruos a cada cuál más surrealista y el personaje de King Kong no se retomaría hasta 1967 con la genial King Kong se escapa.  





martes, 11 de febrero de 2014

DRAGON BALL ESPECIAL TV-1 : SOLITARIA BATALLA FINAL- EL PADRE DEL GUERRERO Z SON GOKUH QUE DESAFIÓ A FREEZER (1990)

Para el vasto ejército de fans (en su mayoría nipones) de Dragon Ball en general, con zetas o sin zetas, el 17 de octubre de 1990 significó un fantástico punto de inflexión en el devenir de la serie.
Ese día se emitía por televisión, mientras el capitán Ginyuu y su peculiar escuadrón llegaban a Namek, el especial sobre el padre de Gokuh, el soldado saiyan Burdock.
El especial, equivalente a 2 capítulos normales, nos traslada al planeta Vegeta justo cuando nuestro Gokuh (Kakarot en su nombre saiyan) tan sólo era un bebé.
Nada más nacer, los saiyans eran seleccionados por su fuerza de combate latente, y en consecuencia, se les adjudicaban misiones de conquista más o menos complejas.
Al igual que Burdock, su hijo Kakarot fue catalogado como guerrero de clase baja, y destinado a un planeta aparentemente fácil de conquistar, la lejana Tierra.
Durante una misión de rutina en el planeta Kanassa (anagrama de la palabra japonesa "Sakana", o sea "pescado"), Burdock y su escuadrón tendrán un extraño percance con un indómito habitante del lugar llamado Tooro (variante de "Toro", un tipo de atún).
El peculiar ser propinará a Burdock un certero golpe en la nuca, tumbándolo momentáneamente y otorgándole la inesperada virtud de vislumbrar el futuro. Lo que en apariencia podría parecer incluso como un don, pronto se convertirá en un incesante calvario en la existencia del saiyan. No cesarán sus visiones trágicas sobre el fin de su planeta (y los de su raza), a manos del traicionero Freezer, y al mismo tiempo, esos destellos confusos de su hijo en un futuro en plena venganza, por lo que un mermado Burdock (malherido por un ataque del poderoso y orondo Dodoria), emprenderá una carrera contra el destino para evitar tamaño exterminio.

Un recién nacido Kakarot (Gokuh)
Burdock, el padre de Gokuh, un saiyan decidido y valeroso
De izquierda a derecha: Pumbukin, Burdock, Toteppo, Tooma y Serypa.
Por descontado, estamos ante la que creo es la historia más adulta, seria, coherente, intensa y rigurosa de cuantas hayan sido creadas por el anime para Dragon Ball. Sin rastro de humor y con grandes y acertadas dosis de drama, el episodio especial de Burdock es, para el fan, el mejor de todos con diferencia. Un extraordinario pasaje derivado de una simple viñeta del original y desarrollado con inesperado talento al anime, enriqueciendo la historia original y aportando valiosísimos datos a la interesante trama trazada por Toriyama.
Resulta curioso como, aún tratándose indudablemente de un pueblo despiadado y detestable que conquista y destruye planetas, conseguimos cierta empatía con los saiyans debido a la existencia de un enemigo en apariencia peor. Irónico punto de partida que nos sitúa en un delicado plano subversivo, donde por primera vez en la serie, estamos del lado de los villanos (incluso entenderemos claramente las pulsiones vengativas del joven príncipe Vegeta).

Momento clave: el ser de Kanassa maldice a Burdock con el poder de ver su negro futuro a través de un certero golpe
El pequeño pero ya arrogante príncipe Vegeta
Burdock, luchando contra los hombres de Freeza tras ver como era traicionado
La inquietante exploración hacía la figura del temido Freezer, siempre un paso por delante del resto, los precoces deseos de superación y anarquía del joven Vegeta o el valioso retrato de la desesperada gesta de Burdock jalonan sólidamente este especial para televisión, con el que se colman los deseos del amante de la serie y espolea  a este humilde redactor a seguir con la valoración del resto de las producciones.
Dueño de un guión excelente, con un dibujo fantástico y una intensidad sin precedentes, el Tv-Special tan sólo se ve empañado por diminutos momentos menos notables, como la secuencia del paseo final repleto de soldados embarullados para detener a Burdock (con el incomprensible exterminio de sus propias tropas por parte de Freezer), o la última secuencia del film, con un niño Gokuh menos asalvajado de lo que debería.
Sin embargo, el abanico de grandes momentos que ofrece, hacen olvidar cualquier tropiezo menor en su realización. Clavados en la retina están ya ese cruce de naves entre padre e hijo, con 2 destinos opuestos (salvación-destrucción), la osadía de un sólo saiyan ante el todopoderoso Freezer o el hecho de poder abrir un campo argumental tan amplio que daría para otra serie alternativa.

Momento de enorme épica, Burdock contra todos
El villano Freezer, decidiendo el destino de los saiyans
20 años después, y por razones que ya repasaremos cuando nos competa, se realizaría un episodio secuela sobre Burdock, evidentemente lejos de tener la misma calidad. También hace pocos días se dio a conocer la intención de Toriyama de presentar por fin a la madre de Kakarot, de nombre "Gine", dentro del manga "Jaco, the galactic patrolman".
Ya como mero anecdotario, me gustaría repasar el por qué de los nombres y el jugoso juego de Toriyama entre razas y personajes.
Como es sabido, los "saiyans" (de nuevo un anagrama, esta vez de la palabra "yasai" en japonés, que significa "verduras") todos tienen nombres relacionados con las mismas o derivados (y además están casualmente bajo las órdenes del tirano "Freezer", o "Congelador"). Repasemos los que aquí aparecen:
- Kakarot (de carrot, zanahoria)
- Burdock (raíz de bardana)
- Vegeta (vegetal, lógicamente)
- Nappa (col china)
- Tooma (de tomato)
- Serypa (anagrama de Parsley en inglés, o sea perejil)
- Toteppo (deformación de Potato, patata en inglés)
- Pumbukin (a su vez de Pumpkin, calabaza).
De entre los esbirros de Freezer encontramos a Zarbon (zabon significa pomelo) y Dodoria (la apestosa fruta durian) y se hace mención de los planeta Meat (carne) y Kanassa (como ya he dicho, pescado). Simpático juego éste.



http://www.filmaffinity.com/es/film521442.html

viernes, 7 de febrero de 2014

DRAGON BALL MOVIE Nº 6 : SUPER BATALLA DECISIVA POR EL PLANETA TIERRA (1990)

Tras la decepcionante y desaprovechada "El más fuerte del Mundo", llegaba en el verano de 1990 a los hogares japoneses un nuevo OVA de Dragon Ball (el sexto ya de la fértil franquicia), titulado "La súper batalla decisiva por el planeta Tierra".
De nuevo, y como cabía esperar, un nuevo enemigo amenaza la Tierra, como el título obviamente nos desvela. Esta vez, se trata nada más y nada menos que del arrogante Turles, un nuevo saiyan (¿quién decía que quedaban pocos?), de semblante idéntico a Gokuh pero más bronceado.
Turles (anagrama en katakana de la palabra "lechuga" en inglés) resulta ser un desertor del ejército de Freezer, que vaga por el espacio destruyendo planetas a placer y va acompañado por su fiel grupo de acólitos (una variante de las insuperables Ginyuu Tokusentai). Al descubrir que la Tierra es un lugar idóneo para plantar su "árbol del poder" (aquí "árbol de la vida" o "árbol de savia sagrada", cuyos frutos dan un enorme poder), deciden aprovecharse y de paso, terminar con los seres vivos del planeta.
Tras un inicio poco esperanzador, con un repelente Gohan de acampada con el grupito, haciéndose amigo de un dragón salvaje pero tierno (Higher Dragon), de nuevo con la agotadora cantinela de Chichi con los estudios e incluso tras invocar a Shenron para salvar un bosque recién quemado, aparecen los problemas serios.

Una acampada frustrada
Kaioh avisa del problema
Pronto Kaioh avisará a Gokuh de lo que está causando al planeta el dichoso árbol plantado por Turles, que está destruyendo incluso ciudades con sus gigantescas raíces, por lo que se inicia la batalla.
Tenshin Han, Chaozu, Krilín y Yamcha acompañarán a Gokuh en esta nueva gesta heroica, y cada uno de ellos combatirá con sus técnicas correspondientes, que de tan previsibles, hastían.
No negaré que los enfrentamientos tengan interés, ni que el diseño de las nueva tropa no sea ingenioso, incluso que el propósito ecológico-taoista del villano Turles no sea original, pero sí que esté argumentalmente encorsetada la historia al esquema del que siempre hablo. Sin más sorpresas.
Encontramos una lectura de fondo algo infantil pero sin duda válida sobre la importancia de la Naturaleza que nos rodea, de cómo cuidarla, tratarla y mimarla (aunque sea a un dragón de 2 metros) y de cómo las malas acciones se nos vuelven en contra ante nuestros atónitos ojos (caso de Turles y su arbolazo).

De izquierda a derecha: Kakao, Lens (o Lakasei, da lo mismo) en el hombro de Amondo, y Daiizu.
Emulando el combate con las Ginyuu tokusentai
Tarles, un desertor del ejército de Freezer 
Turles no deja de ser el reflejo de cómo hubiera sido Gokuh si no hubiese recibido el impacto craneal de pequeño, un ser de pura raza saiyan, destructor y conquistador.
Asimismo, se nos explica que el parecido tan razonable entre ambos se debe a que los 2 son guerreros de baja estirpe, y que al parecer, los saiyans de dicha categoría cuentan con pocos fenotipos (que aún siendo una explicación arriesgada, la encuentro válida).
No imagina uno que, tras ver a Gohan transformarse en un Gran Mono por cortesía de una luna postiza (a lo Vegeta), éste nos regalará lo mejor y lo peor del film.
Su lucha contra un Gokuh en continuo Kaioh Ken es de lo mejor del film, trazado con un magnífico criterio escénico y una velocidad de acción adecuada. Lo malo viene después, cuando en un momento crítico entre ambos, aparece Higher Dragon para enternecer la implacable e indomable furia del enorme simio hasta convertirlo en una parodia de sí mismo, actuando como un niño. Lamentable.
En fin, una de cal y otra de arena para este film que, sin ser una maravilla, resulta un pequeño alzamiento de vuelo en comparación con la anterior.

Tenshin Han vivió épocas mejores...
Gokuh contra el Gran "Simio" de su hijo
Los repelentes se atraen
Una historia narrada con más pausa y contemplación que ninguna otra, con mensajes ecologistas de por medio y con un abanico de viñetas ricas en paisajes, la convierten en una pieza realmente curiosa en el grueso de films sobre Dragon Ball.
En lo referente al significado de los nombres, repasaré los 5 esbirros del lechuguino de Tarles.
Kakao (el alter ego de Burter), resulta evidente.
Daiizu (el alter ego de Jeese), significa la semilla de la soja.
Amondo (el que sería Recoom), viene de Almond, almendra en inglés.
Lezun y Lakasei (que son los gemelos emulando a Ghourd), son un anagrama de lenteja el primero (Lens culinaris) y de cacahuete en japonés la segunda, que se pronuncia Rakkasei.

http://www.filmaffinity.com/es/film730948.html

jueves, 6 de febrero de 2014

DRAGON BALL MOVIE Nº 5 : EL MÁS FUERTE DEL MUNDO (1990)

El decrépito pero malvado doctor Cochin reúne las dragon balls para resucitar a su mentor, el no menos malvado y aparentemente genial  Dr. Uirou (o Willow, como se suele traducir), sepultado hace 50 años por una avalancha repentina de nieve. En su intento de dominar el mundo (¡y dale con eso!), el  Dr. Uirou, convertido ahora en un mero cerebro conservado gracias a una avanzada biotecnología, ansía un cuerpo a la altura de su inteligencia : el de la persona más fuerte del mundo.
Con la ayuda de sus odiosos biomen (una suerte de Saibaimen parlanchines), conseguirán secuestrar al viejo maestro Mutenroshi, al que creen aún como la persona más fuerte del planeta. Cuando Gokuh se entera del peligro que corren su antiguo sensei y la siempre sugerente Bulma (también en el saco), decide ir en su busca a las montañas heladas de Tsurumai-Tsuburi.
Los experimentos de ambos doctores van más allá de lo imaginable, ya que incluso han creado individuos biotecnológicos de enorme poder con características sorprendentes (uno domina el hielo, otro la electricidad y el tercero parece hecho de una potentísima goma). Todo, para darle la bienvenida al luchador más fuerte del planeta. La batalla está servida....
Esta era la esperanzadora historia para la 5º película sobre Dragon Ball, situada de algún modo después de la llegada de los saiyans a la Tierra, pero repleta, como os podéis imaginar, de continuas incoherencias con la serie original.

En un mundo de vergüenza ajena....
Pese a lo simpático de los dibujos, es sonrojante el momento
Es de agradecer que la idea de base, un guiño invertido al mítico Dr. Frankenstein (que aquí requiere de un cuerpo en condiciones para que un cerebro cobre vida propia), resulta interesante e incluso cinematográficamente estimulante. También que todo acontezca en una especie de laboratorio escondido en un paraje helado, o incluso que por razones más o menos discutibles, volvamos a presenciar un versus entre Gokuh y un Piccolo "lobotomizado".
Tampoco desmerecen los nuevos oponentes, desde el acertado diseño del anciano Dr. Cochin, al trío de bestias de su creación: el currutaco Misokattsun, el verdoso Kishiime o el cromañónico EbiFryer. Incluso al monstruo robótico final le podría encontrar alguna gracia.
Pero para desolación del enamorado de la serie, de nada sirven estos aciertos, pues la balanza finalmente acaba por inclinarse hacia el lado equivocado.

Mutenroshi demostrando sus habilidades
Gokuh, sorprendido por la morfología de Misokattsun
Ebifryer  congelando a Gokuh
Como le hizo a Nappa, Gokuh acaba con Kishiime gracias al Kaioh Ken.
No incidiré más en mi animadversión hacia el personaje de Gohan niño, que por ser sutil, tildaré tan sólo de insoportable. Si además resulta que la historia orbita sobre su irritante persona, nos deleita con una canción "infantiloidemente" idiota y berrea como de costumbre cuando la situación se pone gris, nada se puede hacer ya.
Pamplinada tras pamplinada, Gohan nos empaña un film que bien podría haber sido otra cosa bien diferente. Y encima, contagia de su tontería a uno de los mejores personajes malvados de la serie, el Gran Rey demonio Piccolo (que debería estar muerto aquí, pero estaba tan pancho esperando sospechosamente cerca del hielo a que algo ocurriera).
Tampoco es muy lógico que un cerebro del tamaño de un oso, pretenda un cuerpo de talla normal para sus fines, y mucho menos que su compinche, el Dr. Cochin, haya podido salir de tamaña prisión de hielo tan tranquilo como parece.

Un Kame-Ha-Me-Ha  como Dios manda
El cerebro del Dr. Uirou,, dentro de la máquina, luchando en el espacio exterior (...)
Irrita ser testigo del mal uso de una buena idea. Ver como desaprovechan la ocasión de crear una mini historia con posibilidades e ir más allá de unos simples enfrentamientos y un final de apoteosis. Mucho me temo que el esquema de los títulos venideros será un copia y pega de lo habitual, es decir:
- Enemigo con esbirros amenaza la Tierra.
- Todo parece perdido y se sorprenden de lo fuerte que es.
- No pasa nada, nuestros héroes, al quinto intento, eliminan al malvado ser.
- Todos ríen.
En fin, poco se puede hacer al respecto, tan solo subrayar los momentos más logrados; como la divertida secuencia de Gokuh tiritando de frío, un Kamesennin combatiendo (con lo entrañable que eso resulta), una buena idea de origen y un doctor estimable, buena calidad del dibujo a grandes rasgos, intensidad en general con la acción necesaria y una canción de créditos finales insólita cuanto menos. Que Gohan haga uso del Nyoibo podría pasar como anécdota, pero prefiero olvidarla.
Como colofón, resulta divertido descubrir que el nombre de todos los personajes del OVA son platos procedentes de Nagoya (lugar de nacimiento de Toriyama). El gomoso Misokattsun proviene de Miso (sopa tradicional japonesa) y del Katsu (cerdo frito), un plato donde la gracia está en mojar la carne en la sopa.
El réptil Kishiime, proviene a su vez de un plato de tallarines gruesos de harina de trigo denominados Kishimen Udon.
Ebifryer, el tercer esbirro en discordia, es una variación de Ebi Fry, o langostinos fritos.
Los doctores en cuestión, Uirou y Cochin, son respectivamente, un dulce de arroz y un pollo concreto procedente de Nagoya, el Cochin Chicken.
Para más inri, la cordillera montañosa donde está su guarida, la Tsurumai-Tsuburi, parece ser un juego de palabras. Tsuru mai es una conocida marca de arroz, y Tsuburi una región montañosa cercana a Nagoya.
¿Os ha entrado hambre?, a mi sí.


http://www.filmaffinity.com/es/film686350.html

miércoles, 5 de febrero de 2014

PHENOMENA: MAXINGER X + INVASION EXTRATERRESTRE



El pasado viernes 4 de octubre tuvimos la oportunidad de asistir a una de las sesiones de cine más frikis pero entrañables de toda Barcelona. El Phenomena se ha especializado en ofrecer sesiones dobles grindhouse con el cine más bizarro, freak o de serie b y z, esas joyitas de los setenta u ochenta que han quedado totalmente olvidadas o fuera de los circuitos comerciales. Gracias a Dios que está el Phenomena para recuperarlas. En esta noche especial le tocaba el turno a dos films de la Asia más bizarra. Maxinger X (no confundir con Mazinger Z) y la joya de la corona, Invasión extraterrestre, uno de los míticos episodios de la saga de Godzilla. Un servidor, fanático hasta la obsesión del saurio radiactivo, no podía dejar pasar la oportunidad de ver uno de sus films favoritos de la infancia en pantalla grande, con sonido atronador y acompañado de un público entregado, entre ellos Ángel Sala, director del festival de Sitges y el cual comparte conmigo la pasión por Godzilla.
Maxinger X, más grande y poderoso que Mazinger Z,
o eso nos quieren hacer creer
Maxinger X daba el pistoletazo de salida tras unos divertidísimos tráilers de películas, entre los que se encontraba la gran Street Fighter con Van Damme de protagónico, lo que provocó el aplauso de una sala con tres cuartas partes de su aforo repleto de un público de todas las edades. Aunque la mayoría de estos tráilers resultaron ser de películas totalmente desconocidas (incluso para mí), de terror u otros géneros, en especial un hilarante exploit francés de James bond. Volviendo a Maxinger X, el film resultó ser todo una explotación descarnada salida a raíz del mega éxito de la serie de Mazinger Z en Japón.
Originalmente, Maxinger X era una serie con un tratamiento muy similar a Mazinger, pero para generar el máximo de ganancias posible, se juntaron 4 ó 5 capítulos de dicha serie y voilà, ya tenían película que estrenar (algo parecido a lo que pasó con La invasión de los súper monstruos en 1982). Esto provoca situaciones delirantes porque no hay ningún hilo conductor entre estos episodios, sino que nada más acabar uno de los capítulos se salta descaradamente al siguiente sin ningún aviso. 
El malvado de turno
Esto es cine vanguardista y no lo que hacía Godard, como dijeron en la presentación de la sesión doble. El resultado es hilarante pero deliciosamente entrañable, y que te retrae directamente a la infancia, de cuando veías este tipo de productos y alzabas el puño cuando el robot gigante mostraba sus gadgets al son de una estridente canción japonesa.
Este es el sentimiento que se te queda al ver dicho film aunque no deja de ser una versión muy descafeinada y sin nada que hacer frente a Mazinger Z (magnífico doblaje en castellano de la época por cierto). Tras una pausa de 15 minutos y varios tráilers, se avecinaba un ejército de monstruos gigantes japoneses: llegaba Invasión extraterrestre, novena entrega de la serie Godzilla.

Godzilla destruye todo a su paso, de nuevo
El film se hizo en un momento de la serie en que el personaje estaba en una lenta decadencia, perdía espectadores debido a la infantilización de los últimos films estrenados (el anterior título fue El hijo de Godzilla, una película bastante discreta), así que la productora Toho quiso hacer una traca final y juntar no solamente a todos los monstruos aparecidos hasta el momento en la saga Godzilla, sino también en las demás kaiju movies producidas por la Toho además de contar con los artífices originales de la saga: Ishiro Honda en la dirección, Eiji Tsuburaya en los efectos especiales y Akira Ifukube en la música.
El resultado, pese a tener una historia simple y repetitiva respecto a los anteriores films de la saga, es entretenimiento puro. Desde el minuto 1 la acción arranca y no da respiro hasta el final, monstruos gigantes destruyendo París, Moscú o Nueva York, platillos volantes, tiroteos entre terrícolas y extraterrestres, batallas entre monstruos…un divertimento irresistible. A partir de este film la calidad de la saga Godzilla caería en picado con unos títulos insufribles, "zetosos" e infantiles.

Los monstruos se rebelan frente al invasor
Si se tiene que reprochar algo a los de Phenomena. es del efecto grindhouse que han puesto a las películas proyectadas con rayones en la imagen hechos a posta como en Planet Terror (el film de Robert Rodríguez) para acrecentar la sensación de peli de videoclub. Esto es una lástima con Invasión extraterrestre, ya que se hizo con un magnifico cinemascope a beneficio de ciertas tomas de una belleza plástica innegable y con dichos rayones la cosa se estropea y resulta frustrante. A pesar de todo, una experiencia inolvidable.
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