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sábado, 14 de mayo de 2011

QUIERO LA CABEZA DE ALFREDO GARCIA (1974)

Nos trasladamos a México, donde una muchacha hija de un importante hacendado ha quedado embarazada. El "culpable" es Alfredo García, un antiguo conocido de la familia que verá su cabeza valorada en un millón de dólares. A partir de ahí, varios compinches del poderoso y cabreado padre se encargaran de mover ficha para conseguir ese pedacito de Alfredo... a toda costa. Como de costumbre en este tipo de historias, hay una relación de amor de trasfondo, pero para mi sorpresa, nada tiene que ver con Alfredo García y la hija del opulento mexicano. Se trata de la historia turbulenta entre Bennie (Un Warren Oates dándolo todo) y Elita (Isela Vega realmente estupenda y despechugada continuamente) que con cierta información sobre el paradero del buscado García harán lo posible por cobrar la recompensa, soñando con ser ricos y vivir la vida que siempre han querido (pese a que no es una relación nada convencional, todo hay que decirlo).
 La atmósfera está realmente conseguida, transmitiendo calor, sofoco e incluso asco, ya que en el último tercio las moscas acaparan el sonido ambiente, creando la misma situación que vive el protagonista. El personaje principal, encarnado por Warren Oates va enloqueciendo poco a poco, y casi sin quererlo, el espectador se ve afectado por esos pequeños cambios, sin perderse un instante la atención hacia él, y eso es un acierto de dirección fílmica deslumbrante.
Isela desnudando cuerpo y alma

El director Sam Pekinpah reconoció que este proyecto es el único que tiene su rúbrica final, sin verse alterada por intermediarios.

Y el resultado bien lo merece, demostrando su buena mano en decisiones personales.
La acción se desarrolla en los alrededores de México, donde el idioma español y el inglés están en constante consonancia, obligándote a ver dicho film en su versión original, ya que en caso contrario, merma su total contenido.
Las mejores partes del film (obviando las esplendorosas tetas de Isela que nos muestra en casi cada toma) son cuando Bennie se queda solo con su preciado tesoro (no cometeré spoiler alguno) y comienza su andadura en solitario, momentos memorables, sin duda.
En definitiva, es un estimable y duro thriller mezclado con "road movie" al estilo Peckinpah, que conserva una notable entidad y roza lo escabroso (bueno, mejor diré que lo traspasa), convirtiendo esta pieza en un conjunto de factores que a mi juicio, casan de manera espléndida. Lo poco previsible de su trama suma enteros a un ya de por sí, excelente film, con tiros, tetas, venganzas y recompensas (la escena final es buenísima),
que la convierten en un monumento al séptimo arte. Mi nota negativa, por equilibrar la balanza un pelín, seria el excesivo uso de los "carros", ya que al no ser un enamorado del asunto, me molesta visionar 12 o 13 secuencias con gente arrancando y aparcando su coche una y otra vez, sin más. Inferiores escenas, sin duda. El visionado de esta película ha sido la primera de tantas recomendaciones mutuas que Marc y yo nos iremos proponiendo, esta vez, agradezco su buen gusto y me ha hecho descubrir un proyecto muy satisfactorio.

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