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jueves, 29 de noviembre de 2018

MAUS (2017)

El asturiano Yayo Herrero nos adentra con su cámara en un bosque plagado de minas en plena Bosnia-Herzegovina, de la mano de Alex y Selma (alemán él, natural de allí ella), una pareja al que su coche les ha dejado tirados en pleno follaje, mientras iban... de camino al aeropuerto (...).
La chica, sensible por haber sufrido una pérdida reciente, se aferra con mucha fe a su amuleto hamajlija, de origen musulmán, en consonancia con sus creencias religiosas, que asegura la protegerá de cualquier mal. Sin embargo, algo se esconde en el bosque, una presencia enigmática que parece perseguirles. Sea como sea, con la ayuda de dos inquietantes montañeros bosnios tratarán de salir de ese infierno infestado de trampas, aunque quizás sea para meterse en otro asunto peor.
"The Maus" es uno de esos casos en los que el pasado cortometrajista del director aún se percibe en su obra, siendo más bien una curiosa idea (los vestigios bélicos de la zona manifestándose como si de un ser se tratase), pero que se percibe en exceso estirada, un mediometraje alargado que flaquea y se derrumba por el cúmulo de minutos.
De entrada no creo que nadie tenga que atravesar ese bosque para ir al aeropuerto, y menos adentrarse en él sabiendo que está repleto de bombas anti-persona. Y ya puestos, tampoco le veo mucho sentido al problema con su vehículo, atrapado de forma estúpida en el camino, dando lugar a una premisa inicial metida con calzador, por no decir absurda.


Aceptando las cosas como vienen de todas formas, el film tarda poquísimo en quedarse estancado, casi sin ideas y las pocas que lanza, mal resueltas, pues ningún personaje razona o actúa como debería, sobre todo los dos rudos indeseables de la zona, que terminan incluso dominando como nadie la lengua de Shakespeare.
Un sobresalto en su guión hace que retomemos el interés, pero se tratará otra vez de una falsa alarma, pues lo que se antojaba como una experiencia de pesadilla, acaba por ser un discurso moralista, que respeta integridades, religiones, y terminar por ser, incluso, dogmático. Un incordio sin mayor interés, con un personaje central masculino muy molesto, aborrecible y de paso, abucheado en la sala tras su proyección.
Una película sin alma ni corazón, que nos propone un juego de lo más aburrido y soso, y al que no nos interesa sentarnos a jugar.

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