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domingo, 8 de septiembre de 2013

HACE UN MILLÓN DE AÑOS (1966)

Confieso abiertamente que tras ver a Rachel Welch  paseando sus estratégicamente colocados harapos a lo largo y ancho de la árida prehistoria, ya nada será lo mismo. Por supuesto, prefiero esta versión de los hechos a la que me enseñaron en la escuela, que sin duda era muchísimo más aburrida y aséptica.
Da lo mismo que docenas de Brontosaurios, arañas gigantescas, feroces tortugas como montañas o agotadores Pterodáctilos se paseen por tu parcela volcánica como Pedro por su casa, porque semejante belleza femenina atenderá tus impulsos biológicos más primitivos cuando vuelvas a la cueva. Y eso, bien vale una vida de riesgo.
De esta forma, pienso yo, hay que tomarse ésta "Hace un millón de años" (One Million Years B.C), el film de la factoría Hammer que hoy rescato para, seguro, deleite de algunos.
Algo de humor, un poco de estupor y mucha, mucha indulgencia serán necesarios para poder disfrutar la película en su toda su dimensión, ya que de lo contrario, podría resultar incluso sonrojante tamaño invento.
A finales de 1966, de la mano de Don Chaffey, director de Jasón y Los Argonautas (Jason and the Argonauts, 1963), acompañado por un guión de Michael Carreras (nieto de Enrique Carreras, emigrante español y co-fundador del sello Hammer), y con la gran presencia en los efectos especiales del recientemente desaparecido Ray Harryhausen, llegaba este remake del título homónimo de 1940.
Rodada entre Tenerife y Lanzarote, el film (considerado el número 100 del sello) no fue más que un vehículo para el lucimiento de su estrella principal, la sinuosa veinteañera Rachel Welch, tan bella ella como desastrosa actriz.


Tumak, continuamente sorprendido
Con el paso de los años, y gracias sobre todo al espléndido trabajo de Harryhausen con sus criaturas, la cinta ha ido adquiriendo un mayor peso, catapultando además a la Welch al Olimpo de los buenorras en pantalla y llegando casi a la categoría de culto. Hecho que, en mi modesta opinión, le viene grande.
Si bien es cierto que la película no pretende nada más que entretener planteando una historia de amor en épocas antediluvianas, no podemos permitirnos pasar por alto un buen puñado de carencias, su desarmante falta de rigor histórico y como no, esa protagonista "de posado" que acapara todas las miradas (con el permiso de su recauchutada rival Martine Beswick). Pero echemos un vistazo a su sinopsis:
Tumak (John Richardson) es expulsado por su propio padre de la tribu, y decide adentrarse en el desconocido y peligroso mundo exterior. Tras días vagando bajo el sol del desierto y al borde de la deshidratación, nuestro salvaje protagonista será salvado por otra tribu, de raza aria, y con mejores modales que su anterior clan.

Rachel Welch, estupendísima con su lanza
La guapa pareja, atónitos ante la batalla que tienen ante sus ojos
Allí conocerá a su futuro amor, Loana (Welch), con quién emprenderá otra aventura plagada de monstruosas criaturas prehistóricas (porque también, de esta nueva tribu, será expulsado.....).
Obviando el hecho de que el ser humano no fue contemporáneo con los dinosaurios y que haya bichos inventados por doquier (la araña gigante aún, pero ¿¡el grillo que se merienda también!?), aquí ya podríamos decir que todo vale.
¿Todo?, no sé si incluir ahí el maquillaje, los visibles empastes, las piernas depiladas, la peluquería, las cejas de salón de belleza o los modelitos y ¡¡el bolsito!! incluido de la Welch, porque eso ya me parece una tomadura de pelo.
Como veis, sólo nos queda rendirnos ante tal despropósito histórico y aferrarnos lo que se pueda a los montajes de Harryhausen (gran enfrentamiento entre dinosaurios), los encantos de Rachel o Martine y algún que otro momento acertado de guión, como la caída en la fosa del anciano en la primera escena, propia de los mismísimos Monty Phyton.


La mejor escena de Harryhaysen en el film.
En mi opinión, se puede disfrutar sin muchos prejuicios, incluso llegar a estimarla más de lo que creo merece, pero lamentablemente sólo pasa a la historia del cine por ser lo que es, un escaparate de una época, la única vez que trabajó el mago del stop-motion para la factoría Hammer y en donde la figura de Rachel Welch se convirtió en mini icono. Poco más.


3 comentarios:

  1. Yo pienso igual. La cinta se deja ver, pero no va más allá. La Welch es una belleza natural increíble.

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    1. Ya sé que tampoco era plan sacarla con pelos de futbolista en las piernas y destetada como una salvaje, pero un punto intermedio hubiese funcionado mucho mejor (porque, eso sí, ellos todos barbudos y descuidados).
      Ese bolsito al hombro (¿qué se supone que lleva?) y ese rimel etc etc etc...es cruzar mucho la línea. Creo que lastra mucho el resultado final del film.
      Curiosamente, he estado mirando y cuenta con auténticas legiones de incondicionales que la catalogan de obra maestra....en fin...

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  2. Yo soy de esa gente que adora este film aunque puede deberse a que la grabé en TV3 con 6 años y casi me cargo la cinta de tanto verla.
    Poco importa la falta de rigor historico, la Hammer buscaba el entretenimiento puro, dinosaurios y mujeres cavernicolas con poca ropa aderezado con los fantásticos efectos especiales de Harryhausen y una fantástica y emotiva banda sonora...que más hace falta para pasarlo bien.
    Para una visión más aproximada y realista de la vida cavernicola ya está "En busca del fuego". Lo sé, soy poco objetivo con el film pero lo disfruto mucho. Mucho peor es "Cuando los dinosaurios dominaban la tierra" el otro acercamiento de la Hammer al cóctel hombre prehistorico+saurios.
    Por cierto, el "Hace un millón de años" de 1966 se trata de un remake de una peli de mismo título de 1940 (donde el técnico de fxs intentaba hacer pasar a lagartos reales por dinosaurios).

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