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sábado, 21 de septiembre de 2013

GODZILLA CONTRAATACA (1955)


El éxito en Japón del primer Godzilla fue impresionante, más de 9 millones de espectadores vieron el film, superando incluso a "Los Siete Samuráis" de Akira Kurosawa, así que por supuesto, la secuela no se hizo esperar. Cinco meses después del estreno del primer film, "Godzilla Contraataca" irrumpía las pantallas, esta vez sin Ishiro Honda detrás de las cámaras, el cual no pudo ocuparse del proyecto por problemas de agenda; en su lugar, el desconocido Motoyoshi Oda se hizo con la dirección. Estas prisas en la producción del film se notaron y mucho en el montaje final, haciendo un film fantástico y muy entretenido en sus primeros 45 minutos, e insoportable en sus 40 minutos restantes.
La historia se inicia con el descubrimiento en una isla de un nuevo Godzilla luchando contra otro monstruo gigante, Anguirus. La batalla entre los dos monstruos llegará hasta la ciudad de Osaka.
Siguiendo las influencias de films clásicos como "King Kong" (1933) o "El mundo perdido" (1925) y sus famosas escenas de batalla entre seres colosales, se añade un elemento que acabaría siendo imprescindible en el futuro del kaiju-eiga como es introducir una batalla colosal entre dos monstruos gigantes mientras destrozan los detallados decorados de las ciudades japonesas. Aquí, el primer enemigo de Godzilla es el citado Anguirus, una especie de dinosaurio cuadrúpedo similar al anquilosaurio pero con una coraza llena de pinchos (dicho monstruo aparecería en futuras entregas de la saga aunque esta vez como aliado del saurio).
La ciudad acaba destrozada al igual que Anguirus
A pesar de tener un inicio muy prometedor, el film tiene unos problemas muy graves de ritmo. En su primera mitad todo está muy conseguido: la tensión, la acción, las apariciones de los monstruos son fantásticas, los efectos especiales brillan en muchos momentos...pero una vez Godzilla (no hay explicación alguna sobre el por qué regresa si su cuerpo fue reducido a la nada en la anterior. Regresa y punto) deja fuera de combate a Anguirus, tenemos que aguantar más de media hora de diálogos aburridos entre unos personajes que no nos importan nada y sin chispa hasta llegar a su aceptable final, en el que acorralan a Godzilla en una isla de hielo y ahí lo sepultan entre la nieve. El único personaje que repite de la anterior entrega es el profesor Yamane, interpretado por Takashi Shimura, el cual aparece 5 minutos con cierto aire paródico para intentar aclarar la inexplicable aparición de este segundo Godzilla con un gracioso aire de superioridad: “Ya sabía yo que aparecería otro Godzilla”.
Una isla de hielo es la última esperanza para acabar con el monstruo
Los efectos especiales, obra otra vez de Eiji Tsuburaya, tienen momentos geniales en las secuencias de destrucción de Osaka y especialmente las batallas entre los monstruos realizados a cámara rápida (según dicen por un error técnico aunque como les gustó el resultado lo dejaron tal y como está), dando un resultado quizás algo ridículo vistos hoy en día pero realista al mostrar a los monstruos como animales rabiosos. La batalla en plena ciudad entre Godzilla y Anguirus es sin duda, la mejor escena del film.
Godzilla ha vuelto, pero esta vez viene acompañado
Así, el film contiene imágenes con mucha fuerza aprovechando el, otra vez, siniestro blanco y negro, como esa escena en la que un personaje mira por la ventana hacia la ciudad y ve un hongo atómico o la fantástica batalla contra Anguirus que decía antes. También, a pesar de que resultan hasta cierto punto insoportables, los últimos 40 minutos del film pueden acabar siendo interesantes ya que retratan la reconstrucción de una ciudad y el volver a empezar tras la destrucción por parte de los personajes, rodados de una forma esperanzadora de cara al espectador japonés, que aún sufría las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial (otra cosa es que estos momentos resultan aburridos).
El film repitió éxito en Japón, con 8.340.000 espectadores, y para su venta internacional, al igual que pasó con la anterior, se realizó un horroroso remontaje americano. Se tituló "Gigantis, the fire monster", bautizando a Godzilla como Gigantis. Haciendo un doblaje tremendamente ridículo y cómico, se le añadió una innecesaria e insoportable voz en off, stock shots de films de serie Z como "Robot Monster" e incomprensibles escenas de misiles en los créditos iniciales, además se eliminó la banda sonora original sustituyéndola por música de otros films de ciencia ficción. Por supuesto el engendro recibió pésimas críticas.
Godzilla Contraataca es una película curiosa aunque no excesivamente destacable, entretenida en su primera mitad pero fallida en el resto. Las prisas le hicieron mucho daño a este film. El saurio radiactivo no volvería a las pantallas hasta 1962 con el clásico "King Kong contra Godzilla".
(Redactado por Adrián Roldán)

3 comentarios:

  1. Carlos Aguilar (que por cierto, la llama "El Rey de los Monstruos"), dice de ella que su melodramatismo está fuera de lugar y que son memorables las apariciones de los monstruos, tal y como tú comentas. Según él, algunas escenas incluyen efectos de animación y todo...

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  2. Tras leer estas dos entradas de la saga de Godzilla, debo admitir que me han entrado ganas de empezar a verlas y poder apreciar estos aciertos que comentas en tus críticas. El kaiju-eiga es uno de los géneros que menos tengo por la mano, por lo que no tardará en caer alguna para poder opinar al respecto...

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  3. La primera parte por asi decirlo es fantástica.
    Ya esta secuela nunca me llegó a gustar del todo.....

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