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viernes, 8 de junio de 2012

HITLER, EL REINADO DEL MAL (2003)

Biopic de 3 horas sobre los inicios políticos de Hitler filmados con auténtico carácter televisivo (medios limitados, narrativa comprensiva y clara, actores de segunda línea...) pero que sin embargo, guarda más de una sorpresa agradable que la dignifica sobradamente.
Nacida como una co-producción entre Estados Unidos y Canadá, "El Reinado del Mal" fue filmada en Europa (República Checa y Suiza) y dirigida por el canadiense Christian Duguay, un cineasta irregular que se echaba a la espalda cualquier proyecto por encargo que hiciese falta (ahí están sus Scanners 2 y Scanners 3...).
El film engloba desde la infancia del dictador hasta su llegada al poder, pasando por las épocas de su vida que mayormente se desconocen (su participación en la Primera Guerra Mundial, sus extrañas relaciones sentimentales o sus inicios en la oratoria en cervecerías de enclave clandestina), y repasando su desbordante locura e incluso haciendo un esfuerzo mayúsculo para explicarnos de "dónde" podría provenir su enfermiza postura política.
Con los títulos de crédito iniciales, y casi sin darnos cuenta, ya nos habían mostrado la dolorosa y delicada infancia del niño Adolf, maltratado por su tío y desatendido hasta niveles preocupantes, pero dejándonos ver el nivel de maldad que albergaba la criatura, que tenía una expresión ya casi diabólica (exagerando la realidad, para que se entienda, como dijo Billy Wilder). En plena adolescencia y una vez en el frente, se descubre como un soldado desafiante y firme como pocos, capaz de llevar sus ideales mucho más allá de lo normal.
El joven Adolf asciende pues rápidamente por méritos diversos, entre ellos la suerte del que menos la merece (la escena del apaleamiento al perro nos duele en el alma a todos), y tras sentirse desencantado con las decisiones bélicas de su país tras la guerra, se convierte en un férreo portavoz del nacionalsocialismo tan hábil y convincente como peligroso y decisivo para el futuro de su nación (aunque no era alemán, sino austríaco).
La película se podría describir como históricamente rigurosa, ( sin entrar en la descripción y/o concepción de la psicología de Hitler ) debido a su intención de constatar momentos exactos con precisión milimétrica (horas inclusive) y a su estilo cercano al documental, haciéndola entretenida a la vez que sencilla y lineal (que no simplista).

 
Con un trabajo complicado de montaje (debido en gran parte a lo abultado de su metraje) y un actor principal muy correcto (ese Robert Carlyle tal alejado de su papel cómico en Full Monty), consiguen tapar algunas carencias de menor relevancia como la intensidad de sus imágenes (no hay ninguna para el recuerdo), la bien disimulada superficialidad del genocida ( se intenta pero no despierta tanto odio como debería ni tanta fascinación como para entender al pueblo llano alemán) o algunas ambientaciones, regulares como máximo.
El lenguaje político usado en el film es comprensible y adecuado, capaz de despejarnos dudas acerca de circunstancias borrosas de los libros de historia (su estancia en la cárcel, sus asuntos con los altos mandos del Estado o sus hipnóticas oratorias tan gestuales como rabiosas), que compensan algunos episodios más desdibujados (la relación amorosa con Eva, el origen de la esvástica o el porqué de ese bigote tan característico).


El hecho de no plasmar las atrocidades que realizase el führer con total realismo se echa en falta (al menos yo), el no mostrarnos sus lascivias sexuales (que las tenía seguro) tampoco gana enteros, y subrayar que tal vez no era tan malo como todos creemos, la desestabilizan y le hacen perder credibilidad y objetividad como no se merecía.
También me gustaría aclarar que la caracterización de Carlyle como Hitler está muy bien realizada, en su gestualidad y expresión sobre todo, pero no es adecuada en cuanto a peso y talla (aquí está muy delgado y es demasiado alto quizás).
La anecdótica participación de Peter O'Toole (da lástima verlo pobrete) como Hindenburg da además un pequeño aliciente cinéfilo al film, que como es costumbre en películas televisivas, rescatan a grandes actores para minúsculos papeles con el claro objetivo que ya os imagináis.
Hitler, el reinado del mal es mejor película de lo que parece, con incluso algunas
secuencias trabajadas (esos speeches en la cervecería) y otras no tanto, pero interesantes de todas formas. Recomendable pues a los interesados en ese pedazo de historia y en ese pedazo de......que fue el canciller. Ahí lo dejo.

1 comentario:

  1. Muy buena aunque demasiado corta para mi gusto. En general pienso que debería haber más propuestas en la TV como ésta.

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